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¿Importa realmente lo que creamos?En esta publicación hemos explicado varios aspectos de la historia de la evolución que rara vez se mencionan: cómo los hechos referentes a lo que se consideran los pilares de la evolución —los fósiles, la selección natural y las mutaciones fortuitas— realmente los desmienten. Hemos visto que la evolución no puede explicar muchos de los acontecimientos que vemos en el mundo a nuestro alrededor. Hemos visto que el libro del Génesis no está en conflicto con la ciencia, sino por el contrario, cuando analizamos las pruebas, la Biblia realmente ofrece una explicación mucho más razonable. ¿Qué debemos hacer entonces? Cada uno de nosotros debe elegir de acuerdo con cómo vea las pruebas. (Solamente hemos tocado la superficie. Se han escrito muchos libros que pueden ayudarle a profundizar más en este importante tema.) Podemos decidir mantener el punto de vista darviniano, en el que no hay un Creador y somos tan sólo el resultado del azar, de fuerzas ciegas y de una serie de accidentes afortunados. Podemos decidir por nosotros mismos cómo queremos vivir y qué principios van a determinar cómo tratamos a los demás. En otras palabras, podemos optar por creer que fue el hombre quien creó a Dios. Como dijo el apóstol Pablo hace cerca de 2.000 años, muchas personas tienen sus argumentos para no aceptar el concepto de que existe el Creador (Romanos 1:20-32). Por otra parte, podemos aceptar las pruebas de que existe un Creador que está pendiente de nosotros en formas que ni siquiera podemos imaginarnos. Hace cerca de 3.000 años el rey David escribió sus pensamientos acerca de lo que sentía al mirar al cielo en una noche estrellada: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?” (Salmos 8:3-4). Entendió que un ser capaz de crear tal perfección y esplendor debe tener un gran plan y un propósito para nosotros. Y de hecho los tiene. Dios quiere revelarnos este propósito y mostrarnos la forma de salir del sufrimiento y el dolor que nos hemos acarreado al rechazar sus caminos. Nos extiende una increíble invitación: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3). Hemos resumido algunas de esas “cosas grandes y ocultas” en un folleto gratuito: Nuestro asombroso potencial humano. Usted podrá ver lo que nos dicen las Escrituras acerca del futuro que Dios tiene planeado para todos los que estén dispuestos a creer en él y aceptar su invitación. Es un futuro que excede a la perspectiva emocional, moral y espiritualmente vacía que nos da la evolución. Dios nos ofrece una tremenda oportunidad. Nos dice: “. . . os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (Deuteronomio 30:19). A nosotros nos incumbe escoger.
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