| de la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional |
VOLUMEN IV, NÚMERO 5 |
Hace
varios años muchos dentro del pueblo de Dios se juntaron para reorganizarse
para preservar la verdad y continuar haciendo la obra que Dios le ha encomendado
a su iglesia. A fin de continuar haciendo la obra de Dios como instrumentos
en sus manos, juntos, vimos que era necesario hacer todo lo posible por retener
firmemente las verdades de la Palabra de Dios reveladas a la iglesia. Continuamos
reconociendo a Dios y su Hijo Jesucristo como el fundamento y Cabeza de la
iglesia. Pusimos la mira en Dios e hicimos todo esfuerzo para darle la gloria
y depender de su poder. No con ejército Hay unas palabras especiales en uno de los profetas menores
que yo leí al principio de mi estudio de la Palabra de Dios, y esas
palabras aún tienen un significado especial para mí: No
con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho
el Eterno de los ejércitos (Zacarías 4:6). La instrucción de Jesús Satanás ha estado trabajando tiempo extra para separarnos
del amor de Cristo. Una de las últimas instrucciones que Jesús
les dio a sus apóstoles fue: En esto conocerán todos que
sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros
(Juan 13:35).
La organización que formamos con la guía de Dios fue el resultado
de mucha oración y gran deliberación. Establecimos la organización
con el propósito de proveer una forma de hacer la obra de Dios de manera
eficaz, ordenada y pacífica para gloria de su nombre.
¿Por medio del poder de quién se está haciendo toda esta
obra? En todo lo que hacemos, ¿quién recibe la gloria y la alabanza?
¿Quién está haciendo la obra?
El poder de Dios obrando en su pueblo por el Espíritu Santo inspira
la dedicación de los miembros, el Consejo de Ancianos y los ministros.
Ninguno de nosotros puede tomar el crédito por lo que Dios, con su
poder, ha hecho por medio de su pueblo. Solamente Dios recibe esa gloria.
Cualquier cosa buena y cualquier progreso realizado en la obra de esparcir
el evangelio del Reino de Dios han sido realizados por el Espíritu
del Dios viviente. Nosotros somos tan sólo instrumentos de arcilla
en las manos del Maestro Alfarero.
En todo lo que hacemos, Dios recibe el verdadero agradecimiento y la gloria,
no los hombres.
Estas palabras registradas por Zacarías todavía suenan en mis
oídos cuando veo o escucho que alguien se adjudica el crédito
por hacer una obra en el nombre de Dios o recibe la gloria que le pertenece
a Dios. La mentalidad de decir: Miren lo que yo (o nosotros) he hecho,
sin darle a Dios el honor, la gloria y el reconocimiento final por sus dones
y la oportunidad de usarlos en su servicio, es poco juiciosa y hasta peligrosa.
Podemos recordar varios ejemplos en las Escrituras que pueden hacernos recapacitar
y poner más cuidado en darle a Dios la gloria y la alabanza por lo
que él ha hecho o hará en nosotros como instrumentos en sus
manos.
Nabucodonosor es un ejemplo esclarecedor del grave error que comete el hombre
al no darle la gloria al Altísimo por las maravillas que él
ha hecho. Al tomar la gloria y el honor para sí mismo, Nabucodonosor
pronto perdió el trono de Babilonia (Daniel 4:27-37). Más tarde,
Nabucodonosor llegó a reconocer que los verdaderos dones y oportunidades
provienen del Altísimo [quien] tiene el dominio en el reino de
los hombres, y lo da a quien él quiere (Daniel 4:32). Este ejemplo
nos muestra que un hombre puede aprender su lección y ser restaurado
a su cargo.
Lucas registra otro ejemplo en Hechos 12:21-23. Herodes estaba celebrando
en vestuario real, sentado en su trono y pronunciando un discurso al pueblo.
El pueblo, siendo supersticioso, aclamó a Herodes como un dios. Herodes
aceptó la adoración del pueblo en lugar de hacerles volver su
enfoque hacia el Dios verdadero. Él no detuvo al pueblo en su adulación
hacia él y no le dio la gloria a Dios. El terrible precio que pagó
fue su vida, la cual Dios se la quitó.
Los miembros, el Consejo y los ministros sabemos que Dios estará con
nosotros siempre que apoyemos y practiquemos fielmente sus caminos y le demos
la honra debida a su nombre (1 Crónicas 16:29). Siempre
y cuando Dios esté con nosotros y nosotros estemos con él, nadie
puede obtener la victoria sobre nosotros. Siempre que le demos a Dios la gloria
debida a su nombre, él estará con nosotros y obrará en
nosotros.
El apóstol Pablo fue inspirado para decirnos que nada nos podrá
separar del amor de Dios (Romanos 8:39). No podemos ser separados del
amor de Cristo si continuamos teniendo el amor de Dios los unos hacia los
otros y un deseo de extender ese amor más y más a toda la humanidad.
El amor que expresamos los unos a los otros es una forma de mostrarle a Dios
honor y darle gloria.
En los primeros años de la década de 1990 nosotros, parte del
pueblo de Dios, empezamos a sufrir grandes ataques en esta batalla espiritual
contra Satanás. Esa lucha ha continuado sin tregua por más de
10 años. Nuestros hermanos están todavía esparcidos y
confundidos y necesitan la ayuda especial del poder de Dios. Necesitamos continuar
orando por todo el pueblo de Dios dondequiera que puedan estar esparcidos.
Siempre oraremos por el pueblo de Dios, para que puedan hallar la fortaleza
espiritual para sobreponerse a los ataques de Satanás y puedan glorificar
a Dios.
En nuestra situación reorganizada Dios nos ha permitido continuar con
su obra. El mundo es muy grande y Satanás no quiere que la salvación
sea revelada a sus habitantes. Él continúa ocupado cegando los
ojos de aquellos que no creen. No escatimará esfuerzos para atrasar
o detener al pueblo de Dios de hacer la obra de Dios.
Al final, es el Dios altísimo y Jesucristo quienes recibirán
el reino, el poder y la gloria. Es de esperarse que continuemos esforzándonos
para servir a Dios y sostenernos con fuerza y ayudar a nuestros hermanos a
hacer lo mismo. Entonces todos compartiremos la gloria de Dios en su reino.
Nuestro amor por la obra de Dios y por todos nuestros hermanos, ya sea que
estén juntos o esparcidos, debe estar creciendo y debe continuar constante.
Nuestro amor por el pueblo de Dios debe crecer más y más hasta
ese día perfecto. Hasta entonces, continuemos haciendo la obra de Dios,
dándole a él la gloria debida a su nombre y amándonos
unos a otros.
Burk McNair
Ministros
y esposas representando a más de 25 países asistieron a la
conferencia anual de ministros en Fort Mitchell, Kentucky, del 7 al 8 de
mayo de 2000. Los ministros que venían de fuera de los Estados Unidos
se reunieron los días 4 y 5 de mayo para hablar sobre asuntos relativos
a la iglesia en otros países. También hubo otras juntas previas
a la conferencia para los coordinadores de la Fiesta, directores de los
campamentos de verano y miembros del cuerpo de redacción. Servicios especiales del sábado El sábado 6 de mayo de 2000 un total de 577 personas
asistieron a los servicios, incluyendo a los ministros y las congregaciones
de Cincinnati. Otras 140 congregaciones estuvieron conectadas al servicio
por teléfono, además de las 60 que aprovecharon conexiones
de Internet. Dos miembros del Consejo de Ancianos, Roy Holladay y Dennis
Luker, dieron los sermones. Informes internacionales Informes de operaciones Sesión formal de negocios La sesión formal de negocios de la conferencia anual tuvo lugar en
la tarde del 7 de mayo de 2000. Primeramente, los ministros aprobaron el
acta de la conferencia anual de 1999. En seguida, emitieron su voto sobre
cuatro asuntos administrativos, seis enmiendas propuestas a los estatutos
de la iglesia y la designación de cuatro miembros del Consejo.
El presidente Les McCullough sorprendió a todos los presentes anunciando
un acontecimiento especial para el día: la ordenación de Henrikas
Klovas al ministerio para ayudar con la obra creciente en las repúblicas
bálticas y otras partes de Europa oriental. El Sr. Klovas ha estado
trabajando muy de cerca durante algún tiempo con Victor Kubik, miembro
del Consejo que ha servido a muchos del pueblo de Dios en Europa oriental
durante varios años. La música especial presentada por el
coro del Centro Bíblico Ambassador contribuyó al deleite de
este sábado especial.
Roy Holladay, pastor de dos congregaciones en Texas, dio el primer sermón,
hablando sobre el concepto de la humildad como un aspecto importante de
las leyes de Dios que gobiernan la conducta humana.
Dennis Luker, pastor de la congregación de Seattle, Washington, y
miembro del equipo de Servicios Ministeriales, dio el segundo sermón,
que trató de la aplicación del verdadero amor de Dios. El
amor de Dios es el único poder en el universo que puede sanar las
emociones negativas tan comunes y destructivas en las vidas humanas. Este
amor divino motivará al pueblo de Dios a hacer su obra y los ayudará
a unificarse.
Prevaleció un fuerte tono de optimismo durante todas las reuniones
del 7 de mayo. Primero se escucharon siete informes internacionales, seguidos
por los informes de Servicios Ministeriales y Medios de Comunicación.
En la sesión de la tarde se dedicó tiempo a la votación,
y a los discursos dados por el presidente del Consejo de Ancianos, el presidente
de la iglesia y el tesorero, seguidos por una sesión de preguntas
y respuestas con el Consejo.
Leon Walker dio inicio a los informes internacionales. En la actualidad
más de 1.900 hermanos asisten a servicios en toda la región
de habla hispana. Se tienen planes de que la circulación de Las
Buenas Noticias aumente a 15.000 el año próximo, con
la ayuda de anuncios publicitarios en seis ediciones regionales de la
revista Selecciones. Sin embargo, el contacto personal con miembros
de la iglesia continúa siendo el medio principal por el cual tienen
su primer contacto las personas nuevas en esa parte del mundo.
Henrikas Klovas y Victor Kubik dieron su informe sobre Europa oriental.
Diecinueve personas asisten ahora en Estonia y seis en Lituania. Se continúa
traduciendo numerosos artículos y las lecciones del Curso de
estudio bíblico a los idiomas lituano, ruso y estonio, y parte
del material está siendo colocado en bibliotecas públicas.
Se han traducido varios himnos para uso de los hermanos en estas regiones.
El Sr. Klovas expresó su gratitud por la ayuda financiera que ha
sido ofrecida a través de la oficina central para la predicación
del evangelio, y agradeció el apoyo de los miembros en los EE.UU.
Jeff Caudle habló sobre la obra en Nueva Zelanda, donde él
y su familia han estado sirviendo desde diciembre de 1999. Asisten aproximadamente
50 hermanos en tres grupos; el más grande está en Auckland
(30 personas). La circulación actual de Las Buenas Noticias
en Nueva Zelanda es de 2.200, incluyendo las suscripciones de las salas
de espera. Los suscriptores en Tonga y Fiji también son atendidos
desde Nueva Zelanda. El Sr. Haangana, ministro de muchos años
en Tonga, continúa enfermo y necesita las oraciones de los hermanos.
El Sr. Caudle concluyó su sesión extendiendo una invitación
abierta a la Fiesta de los Tabernáculos en Taupo, Nueva Zelanda;
y les pidió a los ministros y esposas que recordaran las difíciles
circunstancias financieras originadas por los frecuentes cambios en la
política gubernamental.
Doug Horchak informó sobre la obra en numerosas regiones de África,
enfocándose especialmente en el reciente contacto con la Iglesia
de Dios Remanente en Ghana. Él presentó información
sobre los antecedentes de la observancia del sábado por estos hermanos
y el contacto que ellos han tenido con la Iglesia de Dios Unida. Los ministros
y miembros de la Iglesia de Dios Remanente desean ser parte de la Iglesia
de Dios Unida. Si somos hermanos, debemos ser uno fue el sentimiento
expresado a los Sres. Horchak, Franks y Meeker en su visita de diciembre
de 1999.
Alfred Riehle dio detalles de la obra en Alemania, dirigiéndose
a los ministros y esposas en inglés, ya que su dominio de este
idioma ha aumentado grandemente. La circulación de Las Buenas
Noticias en Alemania se está manteniendo en 3.000, lo que asegura
la adición constante de nuevos lectores por medio de la publicidad
y las renovaciones. El número de folletos en alemán va a
aumentar de ocho a 11 este año. También, la adición
al departamento editorial de ayudantes de medio tiempo está haciendo
posible que se avance en la traducción del Curso de estudio
bíblico. Pequeñas congregaciones nuevas en Berlín
y Holanda hacen resaltar el crecimiento de la iglesia en esta parte del
mundo. Alemania opera actualmente sin subsidio de la oficina central gracias
a la ayuda voluntaria de muchos miembros.
Bill Eddington, de Australia, presentó la información sobre
la obra en ese país. Los 628 miembros de la iglesia en Australia
están muy esparcidos en algunos casos, y son atendidos por cuatro
ministros asalariados y nueve ministros no asalariados. Entre las metas
principales para el año próximo están las siguientes:
hacer un mayor trabajo en el programa para la juventud y aumentar la circulación
de Las Buenas Noticias de 2.000 a un tiraje que esté entre
los 4.000 y 5.000 ejemplares. La página australiana de Internet
fue rediseñada en 1999, lo cual fue de gran ayuda, ya que el número
de respuestas aumentó la carga de trabajo para los empleados de
la oficina regional. Australia continúa atendiendo a las necesidades
de otros lugares tales como Papua-Nueva Guinea, Indonesia, Vietnam y Malasia.
André van Belkum finalizó los informes internacionales con
noticias del África meridional, donde hay 148 miembros bautizados.
La asistencia mayor es de aproximadamente 220. La circulación de
Las Buenas Noticias sobrepasa los 2.000 y se encamina a una meta
de 4.000 para febrero de 2001. Los envíos de publicaciones por
correo van en aumento; los ingresos están por encima del presupuesto,
y los gastos por debajo del presupuesto. Las solicitudes de visita provenientes
de Malawi complementaron el tono alentador del informe del Sr. van Belkum.
Tres jóvenes sudafricanos asistirán a un campamento de verano
en los Estados Unidos este año.
Richard Pinelli, director de Servicios Ministeriales, presentó a
los ministros información actualizada. Un total de 401 ministros
ordenados (333 de los EE.UU. y 68 de otros países) atienden a 371
congregaciones en todo el mundo (230 en los EE.UU. y 131 en otros países).
La asistencia se ha estado incrementando lenta pero constantemente desde
la Fiesta de Tabernáculos de 1999; aproximadamente 16.200 hermanos
asistieron a los servicios de los Días de Panes Ázimos en
el año 2000.
También se están poniendo en vigor las recomendaciones hechas
por el Grupo de Trabajo en Carga Laboral y Remuneración Ministerial,
aceleradas por el fallecimiento prematuro del pastor Ozzie Engelbart. La
revisión del desempeño del trabajo ministerial es también
parte del programa; los planes para la crítica constructiva por parte
de los colegas en el ministerio, la auto-evaluación y la revisión
administrativa ya están en varias etapas de desarrollo y uso. Después
de que algunos ministros expresaron su preocupación respecto a este
nuevo proceso de revisión, el Sr. Pinelli nos informó que
ya tienen un mejor entendimiento de que la intención de este proceso
es que se superen en su servicio al pueblo de Dios.
El programa de candidatos ministeriales está avanzando en tres niveles:
liderazgo en la iglesia local, liderazgo para ser ordenados en el futuro
como ministros, y la identificación y selección de candidatos
ministeriales (ministros asalariados). El envejecimiento del ministerio
(nueve de los actuales 98 ministros asalariados en los Estados Unidos ya
pasan de los 67 años) es un recordatorio de la urgente necesidad
en este aspecto.
Peter Eddington, jefe de operaciones del Departamento de Medios de Comunicación,
finalizó la sesión de la mañana. Él hizo eco
a los comentarios anteriores acerca de las tendencias de crecimiento en
la iglesia. El trabajo realizado al principio nos da ahora una base sólida
de publicaciones que podemos ofrecer. Hay tendencias pequeñas pero
alentadoras de donadores que continúan dando su apoyo financiero
y de nuevos colaboradores: aquellos que empiezan a dar sus donativos
de manera más regular. En abril de 2000 fueron añadidos, en
promedio, 3,5 nuevos donadores cada día laborable.
Ahora que ya tenemos una estrategia en los medios de comunicación,
estamos avanzando en muchos frentes al mismo tiempo: en la producción
de programas de radio, en la propaganda impresa, en el último retoque
del logotipo de la iglesia (gracias a Nicole Graham), en el desarrollo del
Internet, en la producción de videos, en el número de folletos
disponibles y en la expansión de la circulación de Las Buenas
Noticias. También hizo mención del mayor papel que las congregaciones
desempeñarán en regar la semilla, lo cual también
se trató en una junta (con almuerzo) acerca del evangelismo realizado
por las congregaciones.
Todos los asuntos administrativos fueron aprobados: el plan estratégico,
el plan operativo, el presupuesto para el año fiscal 2000-2001 y
un método para validar enmiendas a las creencias fundamentales. Cinco
de las seis enmiendas propuestas fueron aprobadas, siendo la única
excepción la enmienda en la que se proponía un quórum
de un 25 por ciento de la Asamblea General de Ministros en la emisión
de votos para que los negocios fueran considerados oficiales.
Los ministros elegidos para servir tres años en el Consejo de Ancianos
fueron Mario Seiglie, Gary Antion, Robert Dick y Richard Thompson.
La sesión de negocios continuó con discursos dados por el
presidente del Consejo de Ancianos, el presidente de la iglesia y el tesorero.
El presidente del Consejo Robert Dick expresó su agradecimiento por
el trabajo desempeñado por varios miembros del cuerpo administrativo
que hizo que la conferencia saliera bien. Citó el viejo proverbio:
Que vivas en tiempos interesantes, y comentó que ha sido
agradable más recientemente ¡vivir en tiempos menos interesantes!
Los tiempos interesantes han sido reemplazados por tiempos productivos,
lo cual ha sido muy alentador para muchos. No obstante, hemos aprendido
mucho en la prueba de nuestra fe: importantes lecciones de paciencia y perseverancia.
El Sr. Dick concluyó sus comentarios haciendo alusión a los
mensajes dados en el sábado por Roy Holladay y Dennis Luker como
los componentes más vitales del conocimiento del llamamiento de Dios.
Cuando la iglesia crece en amor y humildad, se convierte en un lugar donde
Dios puede traer aquellos individuos nuevos que él decide llamar.
El presidente de la iglesia Les McCullough enfocó su discurso en
el progreso de los esfuerzos para predicar el evangelio. Él llamó
la atención al aumento del presupuesto propuesto para este año
fiscal, el éxito del Centro Bíblico Ambassador, el desarrollo
del Curso de estudio bíblico, los nuevos folletos que han
sido impresos, el aumento en el número de bautismos, los programas
para la juventud y el aumento en el número de donantes. También
expresó agradecimiento por las bendiciones de Dios. Hizo hincapié
en que nuestro trabajo consiste en sembrar semilla en abundancia conforme
Dios nos da la oportunidad. El presidente terminó su discurso pidiéndonos
que todos unamos nuestros esfuerzos para llevar y sembrar la semilla del
evangelio. Dios entonces nos ayudará a servir y cuidar de aquellos
que él llama.
Tom Kirkpatrick, tesorero de la iglesia, continuó acentuando el agradecimiento
a Dios por los logros que él le está permitiendo realizar
a la iglesia. La posición financiera es mucho más fuerte de
lo que fue hace dos años o el año pasado. El control de costos
está haciendo posible la expansión proyectada en ciertas áreas;
y los ingresos continúan creciendo lenta pero constantemente, regresando
de nuevo a los niveles que experimentamos hace tres años. El Dr.
Kirkpatrick delineó su enfoque de la siguiente manera: No abogamos
por tener grandes reservas de dinero, pero ¡tampoco abogamos por no
tener reserva alguna! Actualmente, la iglesia tiene una reserva suficiente
para los gastos de 10,9 semanas.
La firma PriceWaterhouseCoopers hizo la auditoría de los informes
financieros de la Iglesia de Dios Unida, dándole un reconocimiento
positivo por sus cuatro años de operación financiera que terminaron
el 31 de marzo de 1999. Hemos contratado la firma Clark, Schaefer, Hackett
and Company para que hagan la auditoría de los libros este año,
y el tesorero espera que la opinión de ellos estará disponible
para septiembre (el presente período fiscal termina el 30 de junio
de 2000). El Dr. Kirkpatrick también hizo hincapié en la importancia
de trabajar para agradar a Dios. Él terminó su mensaje anunciando
los rangos de salario para todos los empleados de la iglesia de acuerdo
con las políticas establecidas.
El 8 de mayo los ministros asistieron a una sesión inspiradora sobre
Liderazgo de un servidor por Howard Baker, miembro de la Iglesia
de Dios Unida y ex profesor de la Universidad Ambassador. El día
concluyó con sesiones en las que se trataron varis temas.
Doug
Johnson (escrito en mayo de 2000)
Sí, usted puede recibir un sermón
en casa, pero el mandamiento de Dios
de congregarnos en el sábado y en los días de fiesta tiene
que ver también con el dar.
En su gran mayoría,
el pueblo de Dios está profundamente agradecido de ser parte
de la iglesia de Dios. Y la gran mayoría de los que viven a una
distancia razonable, consideran la oportunidad de asistir a servicios
como una de sus bendiciones más grandes. Para ellos, los servicios
del sábado son el punto sobresaliente de la semana y los servicios
de los días de fiesta son los puntos sobresalientes del año.
Ellos consideran los servicios como un oasis en un desierto espiritual.
Anhelan cada servicio como un tiempo para ser renovados espiritualmente.
Tienen amor por el conocimiento de Dios y hambre de escuchar su Palabra.
Ellos aman el salir del mundo para estar entre hermanos de un mismo
sentir. Se deleitan en el compañerismo, los himnos, la música,
las oraciones y en escuchar las noticias de la obra de Dios. Ellos aprecian
mucho la oportunidad de servir y alentar a sus hermanos en la fe y de
asumir responsabilidades dentro de la congregación. Además
del compañerismo con los otros miembros, ellos saben que tienen
una comunión especial con Dios cuando vienen ante su presencia
para adorarlo.
Esperamos que este artículo beneficie a todos los miembros. Para
aquellos que aman los servicios de Dios, es nuestro deseo que su apreciación
sea reforzada. Para aquellos que han empezado a menospreciarlos y han
dejado de asistir a los servicios con regularidad, deseamos sinceramente
que recuperen su primer amor.
Para aquellos que no están convencidos de la importancia de asistir
a los servicios semanalmente, esperamos que los siguientes pasajes y
principios de la Palabra de Dios les hagan ver el énfasis que
Dios le da a una participación asidua en los servicios del sábado.
Y para aquellos cuyo absentismo es un síntoma de apatía,
esperamos que estas palabras sean una pequeña parte del esfuerzo
de Dios por sacarlos de su tibieza espiritual.
Hay varios temas relacionados que señalan la importancia de los
servicios del sábado. El Nuevo Testamento dice mucho acerca de
las iglesias locales. Difícilmente habría necesidad de
tener congregaciones locales si Dios no se propusiera que su pueblo
asista a los servicios. Se dice mucho acerca de los ministros, la enseñanza
y la predicación. ¿Cuál sería su propósito
si no hubiera asambleas y si nadie escuchara la predicación?
Se dice mucho acerca de las relaciones entre el pueblo de Dios. Esto
no tendría sentido si las personas que conforman el pueblo de
Dios nunca estuvieran juntas.
Santas convocaciones Los servicios de la iglesia son convocaciones santas. La frase en español
santa convocación se encuentra en Éxodo 12,
Levítico 23, Números 28 y Números 29. En la mayor
parte de los pasajes la frase santa convocación está
vinculada con las fiestas anuales, pero en Levítico 23:3 está
vinculada con el sábado también. En Levítico 23:2
y 4 la frase está relacionada con todas las fiestas de Dios,
incluido el sábado. De acuerdo con estos pasajes, el aspecto
principal de cada sábado y fiesta es una santa convocación. Dios quiere que haya compañerismo Cuando Jesús dijo: Edificaré mi iglesia (Mateo
16:18), es claro que su propósito era que hubiera un esfuerzo
de equipo en donde sus seguidores trabajarían y adorarían
juntos. Dios quiere la unidad y comunión que provienen del compañerismo. ¿Qué acerca de quedarse en casa y escuchar
sermones? Algunos miembros se han quedado en casa los sábados
para escuchar sermones grabados en cintas magnetofónicas. Posiblemente
ellos razonan que si escuchan un sermón, oran y cantan himnos,
obtienen casi tanto beneficio como si asistieran a los servicios. Hay
varias fallas en este razonamiento. Primeramente, ¿qué
piensa Dios al respecto? Dios quiere que recibamos el alimento espiritual
cada día de la semana, pero para el sábado ordenó
que su pueblo también se congregue en santas convocaciones. ¿No es digno de
asistir? Algunos miembros han dejado de asistir a los servicios porque se sienten
culpables o indignos. Pero la iglesia no es un club de virtuosos cuyos
miembros son invitados debido a su perfección. Más bien,
la iglesia de Dios debe ser vista como un hospital espiritual que todos
nosotros necesitamos debido a nuestras diversas enfermedades
espirituales.
Una convocación es una asamblea ordenada o requerida. Una santa
convocación es una asamblea que Dios autoriza y anuncia y a la
cual espera que su pueblo asista. Es como si Dios tocara una trompeta
para convocar a una asamblea. La convocación o asamblea no es
una sugerencia; no es opcional; es un mandato de Dios.
Las asambleas son una parte importante de la observancia del sábado.
Dios hizo tiempo santo para proveer un tiempo para que su pueblo se
congregue y lo adore. Y es un tiempo cuando Cristo puede limpiar su
iglesia con el lavamiento del agua por la palabra y remover
sus manchas y arrugas (Efesios 5:25-27).
¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar
los hermanos juntos en armonía! (Salmos 133:1). Os
ruego, pues, hermanos . . . que estéis perfectamente unidos .
. . (1 Corintios 1:10). Pablo también habla de estar unidos
en amor y de todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose
(Colosenses 2:2, 19).
El siguiente pasaje que utiliza la palabra congregarnos claramente
pone de manifiesto el propósito principal de este artículo:
Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor
y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos
tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más,
cuanto veis que aquel día se acerca (Hebreos 10:24-25).
¿Cómo podemos estimularnos al amor y a las buenas obras
si no nos reunimos? Dios nos dice que debemos esforzarnos por congregarnos
y alentarnos unos a otros, no con menos frecuencia sino tanto más,
cuanto vemos que el Día del Señor se acerca. La conclusión
lógica es que el pueblo de Dios debe procurar reunirse cada sábado
como mínimo. Si ellos pueden reunirse durante la semana para
estudiar la Biblia o para actividades sociales y recreativas, comidas,
etc., tanto mejor.
Uno de los temas de la Epístola a los Hebreos es una exhortación
para perseverar espiritualmente hasta el fin. Porque os es necesaria
la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis
la promesa (Hebreos 10:36). Los judíos cristianos de mucho
tiempo se habían desalentado y estaban disminuyendo sus esfuerzos,
y el autor de esta epístola les implora que renueven su celo,
puesto que aquellos que continúan congregándose
tienen más probabilidades de perseverar hasta el fin.
Se derivan muchos beneficios de la adoración y compañerismo
de grupo. También debemos examinarnos a nosotros mismos para
ver si existe un motivo erróneo para querer quedarnos en casa.
¿Es una falla de carácter, tal como la pereza? ¿Es
un deseo de evitar a alguien con quien hemos experimentado un conflicto?
Existe una falla principal en pensar únicamente de lo que uno
puede obtener de los servicios. Los miembros debieran pensar
más en términos de lo que ellos pueden dar en
los servicios en lugar de lo que pueden recibir.
Nosotros le damos a Dios con nuestra reverencia, cantos y adoración.
Dios se agrada cuando nos congregamos para adorarlo (Salmos 111:1).
También les damos a nuestros hermanos mediante nuestro compañerismo.
Nos extendemos y servimos unos a otros al ser buenos oyentes y al dar
aliento y consuelo. Casi todo el mundo experimenta pruebas, y muchos
miembros llevan cargas pesadas y sufrimientos. Así que los servicios
del sábado son una maravillosa oportunidad para practicar el
principio que se encuentra en Romanos 12:15: Gozaos con los que
se gozan; llorad con los que lloran.
Y el compañerismo promueve el amor. Jesús dijo: En
esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis
amor los unos con los otros (Juan 13:35). Ciertamente no le parecerá
al mundo que tenemos amor los unos con los otros si no nos esforzamos
por reunirnos.
También le damos al mundo por medio de nuestro esfuerzo colectivo
para predicar el evangelio, y a la comunidad mediante los programas
de ayuda comunitaria. Se habla de estos programas en los anuncios y
al conversar con nuestros hermanos en las reuniones del sábado.
Muchas de las acciones y actitudes de los primeros cristianos pueden
ser nuestro modelo. Todos los que habían creído
estaban juntos . . . perseverando unánimes cada día .
. . (Hechos 2:44, 46). Ellos eran fervientes en su deseo de estar
juntos, tanto tiempo como podían, con sus hermanos y hermanas
en Cristo.
Muchos miembros anhelan asistir a los servicios pero no pueden, o no
pueden asistir semanalmente, debido a que no hay una congregación
cercana a ellos o debido a un problema de salud que les impide asistir.
Dios los bendecirá por tener una actitud correcta y por hacer
lo mejor que puedan dentro de sus posibilidades. Al menos pueden beneficiarse
de la oportunidad de recibir cintas de video o de audio de la oficina
central.
Las santas convocaciones de Dios son de gran bendición para su
pueblo. Dios quiere que tengamos las actitudes descritas al principio
de este artículo. Cuando tenemos la oportunidad, él quiere
que asistamos a los servicios del sábado con un espíritu
de compromiso y fidelidad. Él quiere que su iglesia sea una familia
cuyos miembros oran juntos, juegan juntos y permanecen juntos.
Donald
Hooser
(volver al índice)
Dos grupos de trabajo, uno de la Iglesia de Dios, una Confraternidad
Cristiana (CGCF por sus siglas en inglés) y otro de la Iglesia
de Dios Unida, una Asociación Internacional (IDU), se reunieron
por segunda vez en tres meses el domingo y lunes, 19 y 20 de noviembre
de 2000, con el propósito de desarrollar formas prácticas
y específicas para que las dos organizaciones se acerquen más
y trabajen juntas.
La primera reunión, en agosto de 2000, sentó las bases
para pláticas posteriores, conforme los grupos afirmaron en ese
entonces las creencias doctrinales que tienen en común e identificaron
las causas de división y las barreras a la reconciliación.
Se consideró que las posibles diferencias doctrinales y las heridas
del pasado son los dos asuntos principales de preocupación. La
mayoría de las cuestiones doctrinales fueron resueltas en forma
satisfactoria, dejando algunos temas para ser estudiados con mayor detenimiento,
y concentrando la atención ahora en promover la reconciliación
y colaboración.
Los dos grupos de trabajo van a presentar a sus respectivos cuerpos
directivos (el Consejo de Ancianos de la IDU y el Consejo Ejecutivo
de la CGCF) numerosas sugerencias, entre ellas las siguientes recomendaciones
específicas, para ser consideradas en sus próximas reuniones.
Atención
prioritaria
Los grupos
de trabajo recomendaron que todos, individual y colectivamente, den
prioridad y publicidad a las instrucciones bíblicas relativas
a hacer la paz, resolver los conflictos, perdonar y esforzarse por vivir
juntos en unidad. Varios sermones en la Fiesta de los Tabernáculos
trataron estos temas, y se anima a los ministros a que amplifiquen estos
temas en sermones, estudios bíblicos y artículos en las
publicaciones de los respectivos grupos. A los individuos que en el
pasado lastimaron a otros, o que fueron lastimados por otros, se les
insta a que consideren seriamente siendo guiados por medio de
la oración, el estudio, el ayuno y tal vez la asesoría
dar los pasos apropiados para resolver esas ofensas. Los grupos de trabajo
creen que Dios bendecirá los esfuerzos espirituales de todos
y ayudará a derribar las barreras a la reconciliación
que puedan existir.
Los grupos de trabajo aconsejan que ambas organizaciones preparen sermones
grabados en videocinta para sus respectivas congregaciones, coordinados
en su contenido general y en el tiempo de su presentación, que
traten más a fondo varios aspectos de estos temas.
Paquetes
de información
Otra medida constructiva que
ha sido recomendada consiste en que ambas organizaciones produzcan paquetes
de información para los ministros y miembros de ambos grupos,
que contengan una explicación detallada de las creencias doctrinales
de cada grupo y sus respuestas a las preguntas doctrinales que han sido
sometidas a consideración, como también una descripción
de sus respectivas formas de gobierno, administración y políticas.
Representantes de cada organización podrían escribir también
artículos similares para las publicaciones de la otra organización
en un esfuerzo por explicar con claridad sus respectivas posiciones.
Ya están disponibles muchas publicaciones y mucha información
en el sitio de Internet de cada grupo (www.cgcf.org y www.ucg.org).
Los dos grupos de trabajo consideran que otro asunto importante consiste
en desarrollar la armonía y comunicación ministeriales.
Por ejemplo, recomiendan que ambos grupos intercambien sus listas de
números telefónicos y direcciones electrónicas
ministeriales, y alientan a que restablezcan contacto unos con otros.
En cuanto a la colaboración mutua de ambas organizaciones, los
grupos de trabajo reconocen que de hecho ya están teniendo lugar
varias acciones conjuntas, y recomiendan otras acciones que son posibles
dependiendo de la aprobación de los respectivos consejos.
Por ejemplo, los campistas y miembros del cuerpo administrativo de ambas
organizaciones a menudo han participado juntos en campamentos de verano;
las congregaciones y miembros se juntan con frecuencia en algunas ciudades
para actividades educativas y sociales; y los ministros han oficiado
funerales, bodas, bautismos y ungimientos para miembros de la otra organización.
Se anima a todos a que continúen y aumenten este tipo de colaboración.
Otras ideas que los dos grupos de trabajo han sometido a la consideración
de sus respectivos consejos incluyen coordinar ciertos sitios y actividades
de la Fiesta de los Tabernáculos, compartir publicaciones y artículos,
ofrecer oportunidades para que los ministros de ambas organizaciones
prediquen en congregaciones de la otra, e invitarse mutuamente para
asistir unos y otros a sus respectivas juntas del consejo y conferencias
ministeriales.
Roy Holladay, Dennis Luker y Clyde Kilough representaron a la IDU y
Norbert Link y George Meeker representaron a la CGCF. Warren Zehrung
también es un miembro del grupo de CGCF, pero no pudo asistir
debido a razones de salud. Al final de la reunión conjunta, ambos
grupos de trabajo concluyeron que los dos días de pláticas
fueron muy productivos, especialmente con las ideas pragmáticas
y tangibles de avanzar hacia la unidad de mente, espíritu y esfuerzos
para hacer la obra de Dios. La próxima reunión de ambos
grupos de trabajo está programada para mayo de 2001.
(volver al índice)
Hay
personas que creen que la Biblia nos provee con todos los elementos específicos
del calendario que Dios quiere que usemos para guardar sus fiestas.
Estos individuos rechazan el calendario hebreo. Algunos de ellos incluso
afirman que dicho calendario se originó en Babilonia y que por lo
tanto es un calendario de hombres. Varios de estos individuos han formado
sus propios calendarios, cada uno de ellos afirmando que su calendario en
particular se encuentra revelado en las Escrituras. Sin embargo, estos calendarios
difieren unos de otros en ciertos aspectos. No son idénticos, a pesar
de que todos afirman tener su origen en la Biblia.
Estos individuos atacan principalmente las reglas de aplazamiento, las cuales
son un elemento esencial del calendario hebreo. La razón de esto
es que suponen que tales reglas son meramente reglas de hombres y están
en oposición a la voluntad de Dios. Dicen que el calendario hebreo
debe ser usado siempre y cuando esté en conformidad con el calendario
dado por Dios en la Biblia. Dicen que los elementos del calendario hebreo
que no están en la Biblia, entre ellos las reglas de aplazamiento,
deben ser rechazados.
Si en verdad Dios nos ha provisto con un calendario, entonces debemos poder
encontrar tan sólo en la Biblia los elementos y las definiciones
específicas necesarios. Entonces, la pregunta fundamental es: ¿Nos
provee la Biblia con los elementos específicos necesarios para un
calendario? Consideremos los elementos que se requieren y veamos si podemos
hallarlos en la Biblia.
Génesis 1:14 declara: Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la
expansión de los cielos para separar el día de la noche; y
sirvan de señales para las estaciones, para días y años.
Sin embargo, estos elementos no son lo suficientemente específicos
para un calendario. Este versículo no nos dice cuándo empieza
el mes (luna nueva, luna llena, etc.); en qué estación empieza
el año (primavera, verano, etc.); cuántos días hay
en una semana, en un mes o en un año; ni aun en qué punto
se divide el día de la noche (puesta del sol, oscuridad, etc.).
Es importante que entendamos las características y elementos fundamentales
de un calendario. Un calendario está compuesto de días, semanas,
meses y años. ¿Nos da la Biblia un calendario con estos elementos
definidos de manera específica?
La Biblia define el día (Génesis 1:5; Levítico 23:32).
Es de puesta de sol a puesta de sol (Hebreo: ereb, tarde, puesta
de sol). La semana también es definida como un período de
siete días, ya que el sábado es el séptimo día
de la semana (Génesis 2:2-3; Éxodo 34:21).
Sin embargo, la puesta de sol, por cuanto depende de la observación,
no es un momento muy específico. (Debemos recordar que los métodos
científicos modernos de cálculos astronómicos no estuvieron
disponibles durante la mayor parte de la historia del hombre.) Las personas
que viven en la misma región verán la puesta de sol en momentos
diferentes, cada uno de ellos basándose en su perspectiva diferente.
No obstante, esta variación no será grande; tal vez habrá
sólo unos minutos de diferencia entre los individuos. Esta pequeña
diferencia de tiempo no sería significativa para la observancia del
sábado, ya que se podrían hacer ajustes para compensar la
falta de precisión en la determinación de la puesta de sol
con base en la observación. Desde luego, nosotros ahora podemos ser
más precisos debido a la disponibilidad de tablas que indican específicamente
cuándo se pone el sol.
¿Nos da la Biblia una definición del mes? La palabra hebrea
para mes es chodesh, que es traducida como mes aproximadamente
250 veces en el Antiguo Testamento y unas 20 veces como luna nueva,
siendo determinada la diferencia en traducción por el contexto
(Génesis 7:11; 1 Samuel 20:5, etc.). Por consiguiente, podemos
concluir que el mes empieza con la luna nueva. Pero ¿define la
Biblia cuándo empieza la luna nueva? No, no lo define.
¿Cuándo
empieza un mes nuevo?
¿Empieza
la luna nueva cuando el cuarto menguante de la luna vieja es apenas perceptible?
¿Empieza en el momento preciso cuando la luna está en total
oscuridad? O ¿empieza cuando el cuarto creciente de la luna nueva
es apenas perceptible?
Aquellos que se proponen hacer un calendario difieren en sus opiniones respecto
al momento preciso en que empieza la luna nueva. Los que rechazan el calendario
hebreo e insisten en que la Biblia nos da el calendario, tienen que depender
de su propio razonamiento humano para determinar el momento preciso en que
empieza el mes. No se puede citar ningún pasaje de la Escritura que
defina el momento preciso en que empieza una luna nueva.
Desde luego, determinar el momento preciso en que empieza una luna nueva
es importante porque las fiestas ocurren en ciertos días específicos
del mes. Las personas que rechazan el calendario hebreo y hacen sus propios
calendarios basándose en sus propias opiniones en cuanto al momento
en que empieza el mes, pueden tener una diferencia de dos o tres días
al calcular el primer día del mes. Esto se complica aún más
por el hecho de que el momento preciso en que tiene lugar el inicio de una
nueva luna puede ser a cualquier hora del día o de la noche. Esto
significa que la determinación de una luna nueva por medio de la
observación (como fue el caso en la mayor parte de la historia del
hombre) dependería no sólo de la definición del individuo
de cuándo ocurre la luna nueva, sino también de la hora del
día en que se determinó, por medio de la observación,
que dicha luna nueva tomó lugar. Esto también podría
causar una diferencia de otro día o más en la determinación
de qué día es la luna nueva.
¿Nos dice la Biblia qué sitio preciso sobre la tierra debe
usarse para la determinación de la luna nueva? No, no nos lo dice.
Por supuesto, se tiene que seleccionar algún sitio, ya que el momento
preciso de la luna nueva ocurrirá en un lugar antes que en otro.
Esto puede hacer una diferencia de hasta un día en determinar la
luna nueva y, por consiguiente, las fiestas de Dios que acontezcan en ese
mes.
¿Nos dice la Biblia que debemos usar Jerusalén? No, no nos
lo dice. Jerusalén no tuvo importancia hasta el tiempo de David.
No obstante, las fiestas fueron guardadas antes de su tiempo. También,
ya existía un calendario y las fiestas empezaron a ser reveladas
a Moisés mientras él aún estaba en Egipto.
¿Qué punto sobre la tierra fue utilizado para determinar el
momento preciso de la luna nueva entre tanto que Israel estaba en Egipto?
¿Qué punto utilizó Israel antes de que Jerusalén
fuera establecida como capital de Israel? ¿Qué punto debe
utilizar la iglesia en la actualidad? ¿Nos contesta la Biblia cualesquiera
de estas preguntas? No, no las contesta. Por consiguiente, los que rechazan
el calendario hebreo no tienen ninguna autoridad bíblica para el
sitio que seleccionan para determinar el momento en que la luna nueva ocurre.
Tienen que confiar únicamente en su propia autoridad para escoger
cualquier sitio que ellos consideran que es correcto.
Existe otro problema
en determinar cuál día es la luna nueva. Una luna nueva no
ocurre precisamente 30 días después de la luna nueva anterior.
La luna nueva ocurre en intervalos de aproximadamente 29 días y medio,
o para ser más preciso 29,53059 días. Desde luego, un mes
no puede contener días parciales. Por lo general, la manera de resolver
este problema consiste en alternar los meses con 29 y 30 días. Sin
embargo, ¿qué sucede si el momento preciso de la luna nueva
ocurre justo antes del final del día? ¿Se debe considerar
como primer día del mes el día en que la luna nueva realmente
ocurre, aun si sólo quedan por transcurrir unos cuantos segundos
de ese día? O, puesto que la mayor parte del día ha transcurrido,
¿debe considerarse el día siguiente como el primero del mes?
¿Nos da la Biblia la respuesta a estas preguntas? No, no nos la da.
Aquellos que rechazan el calendario hebreo difieren en sus opiniones respecto
a este problema y tienen que depender de su propia autoridad, ya que no
hay ninguna declaración bíblica sobre el particular. Por supuesto,
este problema se ve complicado aún más por el hecho de que,
como está mencionado arriba, se necesita una definición de
cuándo empieza la luna nueva, y por tener que determinar por medio
de la observación cuándo ocurre la luna nueva. Si ésta
ocurre poco antes del final del día, ¿estarán de acuerdo
todos los observadores respecto al día en que ocurrió la luna
nueva? Indudablemente no.
¿Cuándo
empieza el año?
Ahora hacemos la
siguiente pregunta: ¿Cuándo empieza el año? ¿Nos
define la Biblia el momento preciso en que empieza el año nuevo?
No, no nos lo define. Sabemos que el año empieza en la primavera
(Éxodo 12:2; 23:15), para los que viven el hemisferio norte, pero
la Biblia no nos dice precisamente en qué momento de la primavera
empieza. Por ejemplo, ¿empieza siempre el primer mes del año
nuevo con la luna nueva después del equinoccio de primavera? O ¿empieza
el año nuevo con la luna nueva más cercana al equinoccio de
primavera, lo cual significaría algunas veces antes del equinoccio
y algunas veces después? ¿Tiene que caer la Pascua siempre
después del equinoccio de primavera o puede ocurrir algunas veces
antes del equinoccio? ¿Da la Biblia una respuesta a estas preguntas?
No, no la da.
Los que rechazan el calendario hebreo están en desacuerdo entre ellos
mismos respecto a la relación de la luna nueva con el equinoccio
de primavera. Puesto que la Biblia no trata específicamente con este
asunto, estos individuos deben confiar en su propia autoridad para determinar
cuándo empieza el año nuevo.
Hay algunos que argumentan que el año nuevo no puede ocurrir antes
del equinoccio de primavera, puesto que eso significaría que el año
nuevo empezaría en el invierno. Algunos argumentan que la Fiesta
de los Tabernáculos no puede ocurrir antes del equinoccio de otoño,
puesto que eso significaría que sería guardada en verano y
no en otoño.
Los que rechazan el calendario hebreo se ven obligados a usar o el equinoccio
de primavera o el equinoccio de otoño como el punto de partida para
calcular sus calendarios. Ellos no tienen otra alternativa, puesto que una
vez que el calendario hebreo es rechazado, se debe usar algún otro
punto de referencia como punto de partida. Sin embargo, ¿menciona
la Biblia un equinoccio? No, no lo menciona. Por consiguiente, las personas
que rechazan el calendario hebreo deben confiar en su propia opinión
respecto al momento preciso en que empieza el año nuevo.
Hay algunas personas que piensan que Éxodo 34:22 hace referencia
al equinoccio. No obstante, una lectura cuidadosa de este versículo
y los otros lugares donde la palabra hebrea tekufah aparece, deja en claro
que la palabra tenía un significado mucho más amplio y general
en tiempos bíblicos que el que tuvo en tiempos posbíblicos.
El contexto de Éxodo 34:22 tiene que ver con la observancia de la
Fiesta de los Tabernáculos (la fiesta de la cosecha)
en cierto tiempo del año. Ni siquiera menciona la palabra después,
como insisten los que relacionan este versículo con el equinoccio,
dado que ellos piensan que la Fiesta de Tabernáculos sólo
puede ocurrir después del equinoccio de otoño.
Este versículo hace referencia a una temporada general del año,
no a un día específico.
¿Cuán específica es la Biblia acerca del principio
de las estaciones?
También debemos entender que las estaciones del año son generales;
es decir, no empiezan en un día específico y no terminan en
un día específico. Los cuatro puntos de referencia que utilizamos
en nuestro mundo moderno para la primavera, el verano, el otoño y
el invierno son únicamente los días oficiales para esas estaciones,
basados en los dos equinoccios (primavera y otoño) y los dos solsticios
(verano e invierno). El invierno a menudo se extiende más allá
del equinoccio de primavera y con frecuencia la primavera puede llegar temprano,
antes del equinoccio de primavera. Las estaciones del año están
relacionadas con el tiempo atmosférico y no dependen de un día
específico cuando la Tierra está en cierta posición
relativa al Sol.
Los que rechazan el calendario hebreo e insisten en que su calendario es
el verdadero, basados en su opinión de cuándo empieza un año
nuevo en relación con el equinoccio, afirman que el calendario hebreo
permite que el año nuevo empiece en el invierno debido a que el año
nuevo hebreo puede ocurrir antes del equinoccio de primavera. Sin embargo,
ellos sólo están hablando de que el año nuevo hebreo
puede ocurrir antes de lo que ahora se considera oficialmente como el primer
día de la primavera: el equinoccio. En lo que al tiempo se refiere,
la primavera podría realmente ocurrir aun antes del primer día
del año nuevo hebreo. De la misma manera, todavía podría
ser invierno aun después del equinoccio de primavera y después
del primer día del año nuevo tal y como lo establecen aquellos
que hacen sus propios calendarios.
Debemos notar que el equinoccio de primavera en el hemisferio norte siempre
ocurre durante el primer mes del calendario hebreo. Por consiguiente, el
primer mes siempre es el mes de la primavera, aun cuando el
primer día del año viene antes del equinoccio.
Aquellos que rechazan el calendario hebreo afirman que la Biblia da los
elementos esenciales que se necesitan para un calendario. Pero si el calendario
hebreo es rechazado y si la Biblia no da los elementos específicos
que se necesitan para un calendario, entonces es imposible tener un calendario
basado en cualquier otra autoridad que no sea la del individuo que lo creó.
Como hemos demostrado, Dios no reveló en su Palabra las definiciones
y los elementos requeridos para un calendario. La Biblia no define la luna
nueva. La Biblia no nos da el sitio específico sobre la tierra que
debe usarse para avistar la luna nueva. La Biblia no explica qué
debe hacerse cuando la luna nueva ocurre hacia el final del día.
La Biblia no explica cómo debemos tratar con la fracción de
un día que ocurre en el ciclo lunar. La Biblia no define el momento
preciso en que empieza el año nuevo. La Biblia no nos define la relación,
si la hay, entre el año nuevo y el equinoccio de primavera. Ni tampoco
define la Biblia otros elementos tales como el número de días
en los ciclos mensuales o los ajustes intercalados que se necesita hacer
para mantener los años en sus estaciones apropiadas.
Por consiguiente, puesto que Dios no ha revelado en la Biblia los elementos
esenciales para un calendario, los que rechazan el calendario hebreo deben
confiar exclusivamente en sus propias opiniones respecto a cómo hacer
un calendario. No obstante, no pueden afirmar legítimamente que sus
opiniones están basadas en las instrucciones de Dios, porque él
no dejó un esquema de los elementos que estos individuos deben utilizar
en sus calendarios. Por consiguiente, tenemos dos opciones: o aceptamos
el calendario hebreo en su totalidad o escogemos uno de los calendarios
creados por uno de varios individuos que han creado sus propios calendarios
en años recientes. Lo último no nos parece una opción
lógica.
Debemos hacer entonces la pregunta: ¿Cuál es el origen del
calendario hebreo? La respuesta simple es, no sabemos. ¿Pudo Dios
haberle dado a Moisés un calendario con todos sus elementos esenciales
definidos? Por supuesto que sí. ¿Pudo Dios haber usado un
calendario que ya existía en aquel tiempo? Por supuesto que sí.
Aunque no conocemos la historia del calendario hebreo, sabemos que Dios
usó al pueblo judío para preservar su Palabra. ¿No
es también lógico concluir que él usó al mismo
pueblo judío para preservar un calendario que hace posible que guardemos
sus fiestas en el tiempo correcto? Si no aceptamos la lógica de esa
conclusión, entonces no tenemos otra alternativa que aceptar uno
de los calendarios creados en tiempos recientes por hombres con ninguna
otra autoridad que la suya propia. Estos individuos no tienen ninguna base
o historia bíblica para comprobar que su calendario es el correcto.
Leon Walker, presidente
del Comité Doctrinal del Consejo de Ancianos
(volver al índice)
Hitlers
Pope [El papa
de Hitler] es un título provocativo para una biografía
de Eugenio Pacelli, mejor conocido como el papa Pío XII. El título
implica que el papa facilitó gran parte de lo que hizo Hitler.
El título es deliberado y la implicación es demostrada substancialmente
por el autor, el historiador británico John Cornwell, católico
profeso que desde que publicó este revelador libro no es bien visto
por el Vaticano y otros miembros principales de la jerarquía.
Cualquiera que esté familiarizado con Europa estará enterado
de los estrechos lazos históricos entre iglesia y estado en los diversos
países europeos. Francia cortó sus nexos en la turbulencia
anticlerical de la revolución francesa hacia el final del siglo 18.
El siglo 19 tampoco fue bueno para la iglesia. Con la teoría de la
evolución, el socialismo y la rápida industrialización,
la iglesia perdió poder e influencia. La unificación de Italia
bajo Garibaldi despojó de territorio a la Iglesia Romana, mientras
que la subsiguiente unificación de Alemania bajo los káiseres
protestantes de Prusia condujo a las políticas anticatólicas
del canciller Otto von Bismarck.
Desesperado por reafirmar su autoridad, el papado reaccionó con el
decreto de infalibilidad papal en 1870, allanando el camino para una mayor
centralización y para la imposición de la autoridad papal.
Seis años después, Eugenio Pacelli nació dentro de
una familia romana que había servido a la Santa Sede por muchos años.
Pacelli estaba destinado a convertirse en quizá el más autocrático
de todos los papas, dándoles forma significativamente a los acontecimientos
políticos del siglo 20. Su reinado de 19 años, de 1939 a 1958,
coincidió con la segunda guerra mundial y, después, la división
de Europa en el occidente cristiano y el oriente comunista.
Antes de convertirse en papa, Pacelli fue ministro de Relaciones Exteriores
del Vaticano por 10 años, conduciendo la política exterior
del Vaticano.
Resurrecciones
del Imperio Romano
Los libros bíblicos
de Daniel y el Apocalipsis predijeron la intervención de la iglesia
en la política europea durante los últimos 2.000 años
(ver principalmente Daniel 7 y Apocalipsis 17). Se profetizó que
una unión iglesia-estado sería el fundamento de siete intentos
sucesivos para reunificar el Imperio Romano.
Es relativamente fácil mirar hacia atrás en la historia y
ver el papel de la iglesia en los primeros intentos para reunificar Europa,
para restaurar la gloria de la Roma imperial, por medio de la unificación
de las diversas partes integrantes del antiguo Imperio Romano. La primera
unión iglesia-estado ocurrió bajo el emperador Justiniano,
quien reunificó el imperio a mediados del siglo seis. En el día
de Navidad del año 800 el papa mismo coronó al rey Carlomagno,
quién intentó restaurar el Imperio de Occidente. Menos de
200 años más tarde, el Sacro Imperio Romano fue creado para
tratar de lograr la misma meta. A principios del siglo 16, cuando la Reforma
presentó una gran amenaza a la iglesia, el emperador austríaco
Carlos V y su hijo Felipe II de España fueron los fuertes defensores
de los lazos de iglesia-estado que habían gobernado a Europa por
más de mil años.
El siguiente intento para unificar Europa ocurrió bajo el emperador
francés Napoleón. El papa también lo coronó
a él, pero la revolución que trajo a Europa no fue favorable
al papado. Europa estaba entrando en un período antirreligioso, el
cual continúa hasta hoy.
La magnitud de la intervención de la iglesia en las resurrecciones
del Imperio Romano ya mencionadas varió, pero la iglesia siempre
estuvo presente, implicada en alguna forma. Ha sido más difícil
ver el papel de la iglesia en el sexto intento para reunificar Europa, el
cual culminó en dos guerras mundiales que retrasaron varias décadas
a Europa y destruyeron los imperios coloniales de las naciones europeas.
El
autor se propuso exonerar el nombre del pontífice
Se han hecho muchas
acusaciones sobre la complicidad de Pío XII con el Tercer Reich.
Habiendo crecido en Inglaterra poco después de la segunda guerra
mundial, yo recuerdo que la mayoría de las personas criticaban a
la iglesia por no haber hecho nada para detener la guerra o para ayudar
a las víctimas judías del Holocausto. Generalmente se creía
que la Iglesia Romana había sido pro nazi, aunque se comprendía
que muchos miembros de la iglesia no se habían sentido de esa manera
y muchos ayudaron valientemente a las víctimas del nazismo.
Debido a que estaba bajo consideración la beatificación de
Pío XII, Cornwell quiso exonerar por completo su nombre y consiguió
el permiso del Vaticano para investigar su carrera en el servicio del papado,
una carrera que se extendió a lo largo de seis décadas y abarcó
los dos conflictos más grandes del siglo. En lugar de exonerar a
Pío XII, la investigación de Cornwell mostró que el
papa del tiempo de la segunda guerra mundial fue un instrumento que ayudó
a los nazis y que consintió en la aniquilación de seis millones
de judíos. Otras investigaciones mostraron que el ascenso de Hitler
al poder absoluto no habría ocurrido de no haber sido por Pacelli.
Efectivamente, Pacelli contribuyó en forma directa a ambas guerras
mundiales. Sin él, es muy posible que ninguno de los dos conflictos
habría ocurrido.
El libro está muy lejos de ser sensacional. Más bien, nos
describe la vida de Pacelli y los acontecimientos mundiales en que participó
el Vaticano durante esos años.
El
decreto de infalibilidad
La Iglesia Romana
es una organización muy conservadora. A diferencia de todas las demás
iglesias, se ha sostenido a sí misma por casi 2.000 años y
siempre ha participado activamente en la política del mundo, especialmente
la política de Europa. La iglesia y el estado eran inseparables.
A principios del siglo 20 los emperadores Habsburgo de Austria aún
tenían el derecho de vetar la elección de un papa. Mientras
que la iglesia les enseñaba a sus feligreses el derecho divino de
los reyes, los reyes obligaban a sus pueblos a sujetarse a la iglesia en
todo. El orden social de Europa se basaba en estos dos fundamentos.
Cuando ese orden social llegó a su fin en el siglo 19, la iglesia
tuvo que reinventarse y reafirmarse a sí misma. En un tiempo en
que la democracia iba en aumento en muchas naciones, la iglesia se volvía
más autocrática. Enfrentado con una muchedumbre republicana
en la Ciudad Eterna, Pío IX, coronado en 1846, lanzó
acusaciones contra la infame traición de la democracia
y amenazó con excomulgar a los que votaran (Hitlers
Pope [El papa de Hitler], p. 10).
El histórico decreto de infalibilidad papal, que fue aprobado
el 18 de julio de 1870 por 433 obispos, con sólo dos en contra, dice
lo siguiente: El pontífice romano, cuando habla ex cáthedra,
es decir, cuando en el ejercicio de su cargo como pastor y maestro de todos
los cristianos, define una doctrina concerniente a la fe y moral para ser
cumplida por la iglesia entera, por la ayuda divina que le fue prometida
en San Pedro, está poseído de esa infalibilidad con la que
el Redentor Divino quiso dotar a su iglesia. Y por consiguiente, tales definiciones
del pontífice romano son irreformables de sí mismas, y no
del consentimiento de la iglesia.
Otro decreto proclamó que el papa tenía jurisdicción
suprema sobre sus obispos, individual y colectivamente. En efecto, la autoridad
del papa no tenía precedentes y era absoluta (p. 12).
La voluntad
del papa: la voluntad de Dios era un dicho popular en ese tiempo (p.
38).
Uno de los sucesores de Pacelli, el papa Paulo VI (1963-78), escribió
en una anotación privada a sí mismo sobre la soledad resultante
de la infalibilidad y del cargo pontificio: Yo era solitario antes,
pero ahora mi soledad viene a ser completa y pavorosa. Por consiguiente,
el mareo, el vértigo. Como una estatua sobre un plinto, así
es cómo yo vivo ahora. Jesús también estuvo solo en
la cruz. No debo buscar ayuda de fuera para absolverme de mi deber; mi deber
es demasiado claro: decidir, asumir toda responsabilidad para guiar a otros,
aun cuando parece ilógico y tal vez absurdo. Y debo sufrir solo.
Yo y Dios. El coloquio debe ser completo e interminable (pp. 2-3).
Sin lugar a dudas, los siguientes papas expresarían sentimientos
similares.
Como lo dice Cornwell: La ideología de la primacía papal,
como la hemos conocido dentro de la memoria viviente, es un invento de finales
del siglo 19 y principios del siglo 20.
Fue esta profunda convicción de absolutismo y del papel supremo de
la iglesia en los asuntos de este mundo que condujo a las controvertibles
acciones de Pacelli en la era nazi. Para Pacelli, nada era más importante
que el papado. Aun los miembros laicos de la iglesia eran solamente peones
en el gran juego de poder que se jugaba constantemente en el escenario mundial.
Esto se hace claro cuando leemos de su papel en ambas guerras mundiales.
El
papel de Pío XII en las guerras mundiales
Apenas cuatro días
antes del asesinato del archiduque austríaco Francisco Fernando,
en junio de 1914, representantes del Vaticano y del reino serbio se reunieron
para firmar un tratado conocido como el Concordato Serbio, un
documento negociado y redactado en los 18 meses previos por Pacelli, en
ese entonces subsecretario de la Congregación Sagrada de Asuntos
Extraordinarios. Este era un acuerdo directo entre el Vaticano y las autoridades
serbias, miembros de la fe ortodoxa.
Dentro de los términos del tratado, Serbia garantizaba que
la Santa Sede tenía el derecho de imponer el nuevo Código
de Derecho Canónico sobre el clero y los súbditos católicos
de su país; que los católicos tendrían libertad de
religión, adoración y educación dentro de sus territorios.
Al mismo tiempo, el tratado implicaba la abrogación de los antiguos
derechos de protectorado del Imperio Austrohúngaro sobre los enclaves
católicos en los territorios de Serbia.
El tratado le impedía a Austria ejercer cualquier tipo de influencia
en Serbia, una medida que hizo enojar a los austríacos en un momento
de extremada sensibilidad. El resultado fue un brusco aumento en la
retórica antiserbia y en las incitaciones a la acción. Cuando
el archiduque fue asesinado en Sarajevo sólo unos días después,
las emociones ya se encontraban en un estado volátil. El Concordato
Serbio indudablemente contribuyó a los términos intransigentes
con que el Imperio Austrohúngaro presionó a Serbia, haciendo
que la guerra fuera inevitable (pp. 48-49). El conflicto entre Austria
y Serbia surgió apenas unas pocas semanas más tarde y condujo
directamente a la primera guerra mundial.
No fue que Pacelli haya querido la guerra, sino que su obsesión con
la iglesia y su propio poder temporal inadvertidamente provocó una
situación explosiva entre Austria y Serbia.
Menos de 20 años después, como ministro de Relaciones Exteriores,
Pacelli contribuyó de nuevo inadvertidamente a los terribles acontecimientos
que condujeron a la segunda guerra mundial.
El ascenso de Hitler al poder no fue fácil. Su primer intento por
llegar al poder resultó en su encarcelamiento, durante el cual
escribió su libro Mein Kampf (Mi lucha). Su
Partido Nacional Socialista continuó luchando con apoyo mínimo
como un partido pequeño e irritante en medio de partidos mucho
más grandes que tenían las riendas del poder. La recesión
económica, cuando millones de alemanes perdieron sus empleos y
la hiperinflación acabó con sus ahorros personales, propició
que aumentara el apoyo dado a Hitler. Culpando a los judíos y extranjeros
en general de ser la causa de esto, la popularidad de Hitler creció.
Pero él todavía no podía ejercer el poder sin el
apoyo de otros.
Finalmente, sólo el Partido Católico de Centro se interponía
en su camino hacia el poder absoluto. Aquí Pacelli fue de gran ayuda.
Buscando un concordato entre el Reich y el Vaticano, Pacelli traicionó
a los millones de partidarios del Partido Católico de Centro al firmar
un acuerdo con Hitler en el que se prohibía toda actividad política
por parte de los miembros de la iglesia. Al ser proscrito éste, el
único partido democrático que quedaba en Alemania, Hitler
se convirtió en el dirigente supremo del país. Ya nada se
interponía en su camino. El Vaticano aun había venido a ser
el primer estado en reconocer el odioso régimen de Hitler, dándole
tácita aprobación por medio del Concordato del Reich.
Su
papel en el Holocausto
El antisemitismo
siempre ha sido un problema en el mundo cristiano. La Iglesia Católica
no ha sido el único culpable en este aspecto, pero una larga historia
de antisemitismo en la iglesia contribuyó al papel que Pacelli desempeñó
en el Holocausto.
Cornwell escribe: La antipatía cristiana hacia los judíos
se originó de la creencia, que data de los albores de la iglesia
cristiana, de que los judíos habían matado a Cristo, que de
hecho habían dado muerte a Dios. Los primeros padres de la iglesia,
los grandes escritores cristianos de los seis primeros siglos de la cristiandad,
manifestaron tendencias estremecedoras de antijudaísmo. Orígenes
escribió: La sangre de Jesús cae no solamente sobre
los judíos de ese tiempo, sino sobre todas las generaciones de judíos
hasta el fin del mundo. San Juan Crisóstomo escribió:
La sinagoga es un burdel, un escondite para bestias inmundas. Ningún
judío ha orado a Dios jamás. Ellos están poseídos
por demonios.
En el primer Concilio de Nicea en el año 325, el emperador
Constantino ordenó que el Domingo de Resurrección no debía
competir con la Pascua judía: Es impropio, declaró,
que en el más santo de los festivales sigamos las costumbres
de los judíos; de aquí en adelante no tengamos nada en común
con este pueblo odioso (pp. 24-25).
A lo largo de los siglos, la persecución se convirtió en el
pan de cada día para los judíos en los países cristianos.
El Holocausto fue la persecución que dio como resultado el mayor
número de muertes en el tiempo más corto posible. Pero fue
sólo uno de los muchos períodos de intensa persecución
de judíos por parte de los cristianos.
La investigación de Cornwell reveló escritos de Pacelli en
los que él mismo manifestó claramente su antisemitismo. Esto
explica su papel durante el Holocausto. En un tiempo cuando el mundo entero
sabía lo que estaba sucediendo, y él residía en el
centro de la capital de una de las dos principales potencias europeas del
Eje, Pacelli no utilizó su influencia para condenar el Holocausto,
para hacer un llamado al cese de la persecución de los judíos.
Él podría cuando menos haber hecho este acto humanitario,
pero no lo hizo, lo que hace surgir la pregunta de por qué. Esta
pregunta se ha hecho durante seis décadas.
Cornwell escribió en el periódico Sunday Times de
Londres: El que Pacelli no haya defendido a los judíos debe
ser visto en el contexto del desarrollo de la ideología de la autoridad
papal. Desde el comienzo mismo de su carrera, él había asociado
el judaísmo con la amenaza bolchevique (comunista) de destruir
el cristianismo. Pero su antipatía hacia los judíos era
mucho más profunda. En una carta que escribió en 1919 a
un oficial del Vaticano desde Munich, ciudad que se había convertido
en el centro de la agitación bolchevique local, Pacelli hizo una
descripción de los revolucionarios y del jefe de ellos, Eugen Levien,
en su cuartel general en el antiguo palacio real.
El edificio, antiguamente la casa de un rey, resonaba con gritos,
lenguaje vil, blasfemias, escribió. En medio de todo
esto, una pandilla de mujeres jóvenes, de apariencia dudosa, judías
como todo el resto de ellos, dando vueltas por todas las oficinas con un
comportamiento libertino y sonrisas insinuantes. La jefa de esta chusma
femenina era la amante de Levien: una joven mujer rusa, judía y divorciada,
quien mandaba. Este Levien también es un judío ruso. Pálido,
sucio, repulsivo, con ojos vacíos, voz ronca, vulgar, con un rostro
que es tanto perspicaz como artero.
Como muchos, entre ellos Hitler, Pacelli equiparaba el comunismo con los
judíos.
Otro extracto del libro de Cornwell muestra que la Iglesia Católica
era equiparada con las fuerzas del conservadurismo extremo: El catolicismo
parecía, a simple vista, tener nexos con el nacionalismo de la derecha,
el corporativismo y el fascismo, que sustentaban el antisemitismo o mantenían
complicidad en el antisemitismo por motivos raciales. Casi todo dictador
de derecha de ese período había nacido y había sido
criado como católico, notablemente Hitler, Horthy, Franco, Petain,
Mussolini, Pavelic y Tiso (p. 280).
Pacelli no sólo fue culpable de antisemitismo. Cuando los Aliados
entraron en Roma, él le pidió al comandante militar norteamericano
de la ciudad que no acuartelara allí a ningunas tropas de color,
¡debido a su preocupación por los niños y mujeres de
la ciudad!
Después de la segunda guerra mundial empezó el encubrimiento
de faltas. El papado goza una vez más de respeto universal. Sin embargo,
aún persisten los factores que causaron los problemas que Cornwell
pone de relieve en su libro. La historia nos recuerda la constante intervención
de la iglesia en la política y de las desastrosas consecuencias para
millones de personas. La profecía nos recuerda que falta todavía
una resurrección más de la unión de iglesia-estado
que ha dominado la civilización europea desde los tiempos del Imperio
Romano.
En forma escalofriante, Cornwell escribió en el periódico
Sunday Times de Londres: Comentaristas liberales insisten
en que si Pío XII fuera canonizado, se uniría a de Balaguer
y Pío X quien fue papa cuando el joven Pacelli escribía
las leyes que establecieron el poder papal moderno para formar un
estimado y formidable triunvirato de derecha. Ellos representarían
la aprobación durante el próximo siglo de un autoritarismo
papal centralizado que resultó ser desastroso para la Iglesia Católica
en Alemania y, ciertamente, para el mundo en general.
Melvin Rhodes
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