El Comunicado


de la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional

VOLUMEN IV, NÚMERO 5


EN ESTE NÚMERO

La obra que Dios ha hecho
Asamblea General de Ministros celebra el quinto aniversario de Unida
Las bendiciones y beneficios de asistir a los servicios
Dos grupos de trabajo avanzan hacia la reconciliación
Pregunta y respuesta: Ministros asalariados
¿Ha revelado Dios un calendario?
El papa de Hitler: La Iglesia Romana y el Tercer Reich

La obra que Dios ha hecho

Hace varios años muchos dentro del pueblo de Dios se juntaron para reorganizarse para preservar la verdad y continuar haciendo la obra que Dios le ha encomendado a su iglesia. A fin de continuar haciendo la obra de Dios como instrumentos en sus manos, juntos, vimos que era necesario hacer todo lo posible por retener firmemente las verdades de la Palabra de Dios reveladas a la iglesia. Continuamos reconociendo a Dios y su Hijo Jesucristo como el fundamento y Cabeza de la iglesia. Pusimos la mira en Dios e hicimos todo esfuerzo para darle la gloria y depender de su poder.

La organización que formamos con la guía de Dios fue el resultado de mucha oración y gran deliberación. Establecimos la organización con el propósito de proveer una forma de hacer la obra de Dios de manera eficaz, ordenada y pacífica para gloria de su nombre.

¿Por medio del poder de quién se está haciendo toda esta obra? En todo lo que hacemos, ¿quién recibe la gloria y la alabanza? ¿Quién está haciendo la obra?

El poder de Dios obrando en su pueblo por el Espíritu Santo inspira la dedicación de los miembros, el Consejo de Ancianos y los ministros. Ninguno de nosotros puede tomar el crédito por lo que Dios, con su poder, ha hecho por medio de su pueblo. Solamente Dios recibe esa gloria. Cualquier cosa buena y cualquier progreso realizado en la obra de esparcir el evangelio del Reino de Dios han sido realizados por el Espíritu del Dios viviente. Nosotros somos tan sólo instrumentos de arcilla en las manos del Maestro Alfarero.

En todo lo que hacemos, Dios recibe el verdadero agradecimiento y la gloria, no los hombres.

“No con ejército”

Hay unas palabras especiales en uno de los profetas menores que yo leí al principio de mi estudio de la Palabra de Dios, y esas palabras aún tienen un significado especial para mí: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho el Eterno de los ejércitos” (Zacarías 4:6).

Estas palabras registradas por Zacarías todavía suenan en mis oídos cuando veo o escucho que alguien se adjudica el crédito por hacer una obra en el nombre de Dios o recibe la gloria que le pertenece a Dios. La mentalidad de decir: “Miren lo que yo (o nosotros) he hecho”, sin darle a Dios el honor, la gloria y el reconocimiento final por sus dones y la oportunidad de usarlos en su servicio, es poco juiciosa y hasta peligrosa. Podemos recordar varios ejemplos en las Escrituras que pueden hacernos recapacitar y poner más cuidado en darle a Dios la gloria y la alabanza por lo que él ha hecho o hará en nosotros como instrumentos en sus manos.

Nabucodonosor es un ejemplo esclarecedor del grave error que comete el hombre al no darle la gloria al Altísimo por las maravillas que él ha hecho. Al tomar la gloria y el honor para sí mismo, Nabucodonosor pronto perdió el trono de Babilonia (Daniel 4:27-37). Más tarde, Nabucodonosor llegó a reconocer que los verdaderos dones y oportunidades provienen del “Altísimo [quien] tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere” (Daniel 4:32). Este ejemplo nos muestra que un hombre puede aprender su lección y ser restaurado a su cargo.

Lucas registra otro ejemplo en Hechos 12:21-23. Herodes estaba celebrando en vestuario real, sentado en su trono y pronunciando un discurso al pueblo. El pueblo, siendo supersticioso, aclamó a Herodes como un dios. Herodes aceptó la adoración del pueblo en lugar de hacerles volver su enfoque hacia el Dios verdadero. Él no detuvo al pueblo en su adulación hacia él y no le dio la gloria a Dios. El terrible precio que pagó fue su vida, la cual Dios se la quitó.

Los miembros, el Consejo y los ministros sabemos que Dios estará con nosotros siempre que apoyemos y practiquemos fielmente sus caminos y le demos “la honra debida a su nombre” (1 Crónicas 16:29). Siempre y cuando Dios esté con nosotros y nosotros estemos con él, nadie puede obtener la victoria sobre nosotros. Siempre que le demos a Dios la gloria debida a su nombre, él estará con nosotros y obrará en nosotros.

La instrucción de Jesús

Satanás ha estado trabajando tiempo extra para separarnos del amor de Cristo. Una de las últimas instrucciones que Jesús les dio a sus apóstoles fue: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:35).

El apóstol Pablo fue inspirado para decirnos que nada “nos podrá separar del amor de Dios” (Romanos 8:39). No podemos ser separados del amor de Cristo si continuamos teniendo el amor de Dios los unos hacia los otros y un deseo de extender ese amor más y más a toda la humanidad. El amor que expresamos los unos a los otros es una forma de mostrarle a Dios honor y darle gloria.

En los primeros años de la década de 1990 nosotros, parte del pueblo de Dios, empezamos a sufrir grandes ataques en esta batalla espiritual contra Satanás. Esa lucha ha continuado sin tregua por más de 10 años. Nuestros hermanos están todavía esparcidos y confundidos y necesitan la ayuda especial del poder de Dios. Necesitamos continuar orando por todo el pueblo de Dios dondequiera que puedan estar esparcidos. Siempre oraremos por el pueblo de Dios, para que puedan hallar la fortaleza espiritual para sobreponerse a los ataques de Satanás y puedan glorificar a Dios.

En nuestra situación reorganizada Dios nos ha permitido continuar con su obra. El mundo es muy grande y Satanás no quiere que la salvación sea revelada a sus habitantes. Él continúa ocupado cegando los ojos de aquellos que no creen. No escatimará esfuerzos para atrasar o detener al pueblo de Dios de hacer la obra de Dios.

Al final, es el Dios altísimo y Jesucristo quienes recibirán el reino, el poder y la gloria. Es de esperarse que continuemos esforzándonos para servir a Dios y sostenernos con fuerza y ayudar a nuestros hermanos a hacer lo mismo. Entonces todos compartiremos la gloria de Dios en su reino.

Nuestro amor por la obra de Dios y por todos nuestros hermanos, ya sea que estén juntos o esparcidos, debe estar creciendo y debe continuar constante. Nuestro amor por el pueblo de Dios debe crecer más y más hasta ese día perfecto. Hasta entonces, continuemos haciendo la obra de Dios, dándole a él la gloria debida a su nombre y amándonos unos a otros.

Burk McNair

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Asamblea General de Ministros
celebra el quinto aniversario de Unida

Ministros y esposas representando a más de 25 países asistieron a la conferencia anual de ministros en Fort Mitchell, Kentucky, del 7 al 8 de mayo de 2000. Los ministros que venían de fuera de los Estados Unidos se reunieron los días 4 y 5 de mayo para hablar sobre asuntos relativos a la iglesia en otros países. También hubo otras juntas previas a la conferencia para los coordinadores de la Fiesta, directores de los campamentos de verano y miembros del cuerpo de redacción.

Servicios especiales del sábado

El sábado 6 de mayo de 2000 un total de 577 personas asistieron a los servicios, incluyendo a los ministros y las congregaciones de Cincinnati. Otras 140 congregaciones estuvieron conectadas al servicio por teléfono, además de las 60 que aprovecharon conexiones de Internet. Dos miembros del Consejo de Ancianos, Roy Holladay y Dennis Luker, dieron los sermones.

El presidente Les McCullough sorprendió a todos los presentes anunciando un acontecimiento especial para el día: la ordenación de Henrikas Klovas al ministerio para ayudar con la obra creciente en las repúblicas bálticas y otras partes de Europa oriental. El Sr. Klovas ha estado trabajando muy de cerca durante algún tiempo con Victor Kubik, miembro del Consejo que ha servido a muchos del pueblo de Dios en Europa oriental durante varios años. La música especial presentada por el coro del Centro Bíblico Ambassador contribuyó al deleite de este sábado especial.

Roy Holladay, pastor de dos congregaciones en Texas, dio el primer sermón, hablando sobre el concepto de la humildad como un aspecto importante de las leyes de Dios que gobiernan la conducta humana.

Dennis Luker, pastor de la congregación de Seattle, Washington, y miembro del equipo de Servicios Ministeriales, dio el segundo sermón, que trató de la aplicación del verdadero amor de Dios. El amor de Dios es el único poder en el universo que puede sanar las emociones negativas tan comunes y destructivas en las vidas humanas. Este amor divino motivará al pueblo de Dios a hacer su obra y los ayudará a unificarse.

Informes internacionales


Prevaleció un fuerte tono de optimismo durante todas las reuniones del 7 de mayo. Primero se escucharon siete informes internacionales, seguidos por los informes de Servicios Ministeriales y Medios de Comunicación. En la sesión de la tarde se dedicó tiempo a la votación, y a los discursos dados por el presidente del Consejo de Ancianos, el presidente de la iglesia y el tesorero, seguidos por una sesión de preguntas y respuestas con el Consejo.

Leon Walker dio inicio a los informes internacionales. En la actualidad más de 1.900 hermanos asisten a servicios en toda la región de habla hispana. Se tienen planes de que la circulación de Las Buenas Noticias aumente a 15.000 el año próximo, con la ayuda de anuncios publicitarios en seis ediciones regionales de la revista Selecciones. Sin embargo, el contacto personal con miembros de la iglesia continúa siendo el medio principal por el cual tienen su “primer contacto” las personas nuevas en esa parte del mundo.

Henrikas Klovas y Victor Kubik dieron su informe sobre Europa oriental. Diecinueve personas asisten ahora en Estonia y seis en Lituania. Se continúa traduciendo numerosos artículos y las lecciones del Curso de estudio bíblico a los idiomas lituano, ruso y estonio, y parte del material está siendo colocado en bibliotecas públicas. Se han traducido varios himnos para uso de los hermanos en estas regiones. El Sr. Klovas expresó su gratitud por la ayuda financiera que ha sido ofrecida a través de la oficina central para la predicación del evangelio, y agradeció el apoyo de los miembros en los EE.UU.

Jeff Caudle habló sobre la obra en Nueva Zelanda, donde él y su familia han estado sirviendo desde diciembre de 1999. Asisten aproximadamente 50 hermanos en tres grupos; el más grande está en Auckland (30 personas). La circulación actual de Las Buenas Noticias en Nueva Zelanda es de 2.200, incluyendo las suscripciones de las salas de espera. Los suscriptores en Tonga y Fiji también son atendidos desde Nueva Zelanda. El Sr. Ha’angana, ministro de muchos años en Tonga, continúa enfermo y necesita las oraciones de los hermanos. El Sr. Caudle concluyó su sesión extendiendo una invitación abierta a la Fiesta de los Tabernáculos en Taupo, Nueva Zelanda; y les pidió a los ministros y esposas que recordaran las difíciles circunstancias financieras originadas por los frecuentes cambios en la política gubernamental.

Doug Horchak informó sobre la obra en numerosas regiones de África, enfocándose especialmente en el reciente contacto con la Iglesia de Dios Remanente en Ghana. Él presentó información sobre los antecedentes de la observancia del sábado por estos hermanos y el contacto que ellos han tenido con la Iglesia de Dios Unida. Los ministros y miembros de la Iglesia de Dios Remanente desean ser parte de la Iglesia de Dios Unida. “Si somos hermanos, debemos ser uno” fue el sentimiento expresado a los Sres. Horchak, Franks y Meeker en su visita de diciembre de 1999.

Alfred Riehle dio detalles de la obra en Alemania, dirigiéndose a los ministros y esposas en inglés, ya que su dominio de este idioma ha aumentado grandemente. La circulación de Las Buenas Noticias en Alemania se está manteniendo en 3.000, lo que asegura la adición constante de nuevos lectores por medio de la publicidad y las renovaciones. El número de folletos en alemán va a aumentar de ocho a 11 este año. También, la adición al departamento editorial de ayudantes de medio tiempo está haciendo posible que se avance en la traducción del Curso de estudio bíblico. Pequeñas congregaciones nuevas en Berlín y Holanda hacen resaltar el crecimiento de la iglesia en esta parte del mundo. Alemania opera actualmente sin subsidio de la oficina central gracias a la ayuda voluntaria de muchos miembros.

Bill Eddington, de Australia, presentó la información sobre la obra en ese país. Los 628 miembros de la iglesia en Australia están muy esparcidos en algunos casos, y son atendidos por cuatro ministros asalariados y nueve ministros no asalariados. Entre las metas principales para el año próximo están las siguientes: hacer un mayor trabajo en el programa para la juventud y aumentar la circulación de Las Buenas Noticias de 2.000 a un tiraje que esté entre los 4.000 y 5.000 ejemplares. La página australiana de Internet fue rediseñada en 1999, lo cual fue de gran ayuda, ya que el número de respuestas aumentó la carga de trabajo para los empleados de la oficina regional. Australia continúa atendiendo a las necesidades de otros lugares tales como Papua-Nueva Guinea, Indonesia, Vietnam y Malasia.

André van Belkum finalizó los informes internacionales con noticias del África meridional, donde hay 148 miembros bautizados. La asistencia mayor es de aproximadamente 220. La circulación de Las Buenas Noticias sobrepasa los 2.000 y se encamina a una meta de 4.000 para febrero de 2001. Los envíos de publicaciones por correo van en aumento; los ingresos están por encima del presupuesto, y los gastos por debajo del presupuesto. Las solicitudes de visita provenientes de Malawi complementaron el tono alentador del informe del Sr. van Belkum. Tres jóvenes sudafricanos asistirán a un campamento de verano en los Estados Unidos este año.

Informes de operaciones


Richard Pinelli, director de Servicios Ministeriales, presentó a los ministros información actualizada. Un total de 401 ministros ordenados (333 de los EE.UU. y 68 de otros países) atienden a 371 congregaciones en todo el mundo (230 en los EE.UU. y 131 en otros países). La asistencia se ha estado incrementando lenta pero constantemente desde la Fiesta de Tabernáculos de 1999; aproximadamente 16.200 hermanos asistieron a los servicios de los Días de Panes Ázimos en el año 2000.

También se están poniendo en vigor las recomendaciones hechas por el Grupo de Trabajo en Carga Laboral y Remuneración Ministerial, aceleradas por el fallecimiento prematuro del pastor Ozzie Engelbart. La revisión del desempeño del trabajo ministerial es también parte del programa; los planes para la crítica constructiva por parte de los colegas en el ministerio, la auto-evaluación y la revisión administrativa ya están en varias etapas de desarrollo y uso. Después de que algunos ministros expresaron su preocupación respecto a este nuevo proceso de revisión, el Sr. Pinelli nos informó que ya tienen un mejor entendimiento de que la intención de este proceso es que se superen en su servicio al pueblo de Dios.

El programa de candidatos ministeriales está avanzando en tres niveles: liderazgo en la iglesia local, liderazgo para ser ordenados en el futuro como ministros, y la identificación y selección de candidatos ministeriales (ministros asalariados). El envejecimiento del ministerio (nueve de los actuales 98 ministros asalariados en los Estados Unidos ya pasan de los 67 años) es un recordatorio de la urgente necesidad en este aspecto.

Peter Eddington, jefe de operaciones del Departamento de Medios de Comunicación, finalizó la sesión de la mañana. Él hizo eco a los comentarios anteriores acerca de las tendencias de crecimiento en la iglesia. El trabajo realizado al principio nos da ahora una base sólida de publicaciones que podemos ofrecer. Hay tendencias pequeñas pero alentadoras de donadores que continúan dando su apoyo financiero y de nuevos “colaboradores”: aquellos que empiezan a dar sus donativos de manera más regular. En abril de 2000 fueron añadidos, en promedio, 3,5 nuevos donadores cada día laborable.

Ahora que ya tenemos una estrategia en los medios de comunicación, estamos avanzando en muchos frentes al mismo tiempo: en la producción de programas de radio, en la propaganda impresa, en el último retoque del logotipo de la iglesia (gracias a Nicole Graham), en el desarrollo del Internet, en la producción de videos, en el número de folletos disponibles y en la expansión de la circulación de Las Buenas Noticias. También hizo mención del mayor papel que las congregaciones desempeñarán en “regar la semilla”, lo cual también se trató en una junta (con almuerzo) acerca del evangelismo realizado por las congregaciones.

Sesión formal de negocios

La sesión formal de negocios de la conferencia anual tuvo lugar en la tarde del 7 de mayo de 2000. Primeramente, los ministros aprobaron el acta de la conferencia anual de 1999. En seguida, emitieron su voto sobre cuatro asuntos administrativos, seis enmiendas propuestas a los estatutos de la iglesia y la designación de cuatro miembros del Consejo.

Todos los asuntos administrativos fueron aprobados: el plan estratégico, el plan operativo, el presupuesto para el año fiscal 2000-2001 y un método para validar enmiendas a las creencias fundamentales. Cinco de las seis enmiendas propuestas fueron aprobadas, siendo la única excepción la enmienda en la que se proponía un quórum de un 25 por ciento de la Asamblea General de Ministros en la emisión de votos para que los negocios fueran considerados oficiales.

Los ministros elegidos para servir tres años en el Consejo de Ancianos fueron Mario Seiglie, Gary Antion, Robert Dick y Richard Thompson.

La sesión de negocios continuó con discursos dados por el presidente del Consejo de Ancianos, el presidente de la iglesia y el tesorero.

El presidente del Consejo Robert Dick expresó su agradecimiento por el trabajo desempeñado por varios miembros del cuerpo administrativo que hizo que la conferencia saliera bien. Citó el viejo proverbio: “Que vivas en tiempos interesantes”, y comentó que ha sido agradable más recientemente ¡vivir en tiempos menos interesantes! Los tiempos interesantes han sido reemplazados por tiempos productivos, lo cual ha sido muy alentador para muchos. No obstante, hemos aprendido mucho en la prueba de nuestra fe: importantes lecciones de paciencia y perseverancia. El Sr. Dick concluyó sus comentarios haciendo alusión a los mensajes dados en el sábado por Roy Holladay y Dennis Luker como los componentes más vitales del conocimiento del llamamiento de Dios. Cuando la iglesia crece en amor y humildad, se convierte en un lugar donde Dios puede traer aquellos individuos nuevos que él decide llamar.

El presidente de la iglesia Les McCullough enfocó su discurso en el progreso de los esfuerzos para predicar el evangelio. Él llamó la atención al aumento del presupuesto propuesto para este año fiscal, el éxito del Centro Bíblico Ambassador, el desarrollo del Curso de estudio bíblico, los nuevos folletos que han sido impresos, el aumento en el número de bautismos, los programas para la juventud y el aumento en el número de donantes. También expresó agradecimiento por las bendiciones de Dios. Hizo hincapié en que nuestro trabajo consiste en sembrar semilla en abundancia conforme Dios nos da la oportunidad. El presidente terminó su discurso pidiéndonos que todos unamos nuestros esfuerzos para llevar y sembrar la semilla del evangelio. Dios entonces nos ayudará a servir y cuidar de aquellos que él llama.

Tom Kirkpatrick, tesorero de la iglesia, continuó acentuando el agradecimiento a Dios por los logros que él le está permitiendo realizar a la iglesia. La posición financiera es mucho más fuerte de lo que fue hace dos años o el año pasado. El control de costos está haciendo posible la expansión proyectada en ciertas áreas; y los ingresos continúan creciendo lenta pero constantemente, regresando de nuevo a los niveles que experimentamos hace tres años. El Dr. Kirkpatrick delineó su enfoque de la siguiente manera: “No abogamos por tener grandes reservas de dinero, pero ¡tampoco abogamos por no tener reserva alguna!” Actualmente, la iglesia tiene una reserva suficiente para los gastos de 10,9 semanas.

La firma PriceWaterhouseCoopers hizo la auditoría de los informes financieros de la Iglesia de Dios Unida, dándole un reconocimiento positivo por sus cuatro años de operación financiera que terminaron el 31 de marzo de 1999. Hemos contratado la firma Clark, Schaefer, Hackett and Company para que hagan la auditoría de los libros este año, y el tesorero espera que la opinión de ellos estará disponible para septiembre (el presente período fiscal termina el 30 de junio de 2000). El Dr. Kirkpatrick también hizo hincapié en la importancia de trabajar para agradar a Dios. Él terminó su mensaje anunciando los rangos de salario para todos los empleados de la iglesia de acuerdo con las políticas establecidas.

El 8 de mayo los ministros asistieron a una sesión inspiradora sobre “Liderazgo de un servidor” por Howard Baker, miembro de la Iglesia de Dios Unida y ex profesor de la Universidad Ambassador. El día concluyó con sesiones en las que se trataron varis temas.

Doug Johnson (escrito en mayo de 2000)

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Las bendiciones y beneficios
de asistir a los servicios


Sí, usted puede “recibir” un sermón en casa, pero el mandamiento de Dios
de congregarnos en el sábado y en los días de fiesta tiene que ver también con el “dar”.

En su gran mayoría, el pueblo de Dios está profundamente agradecido de ser parte de la iglesia de Dios. Y la gran mayoría de los que viven a una distancia razonable, consideran la oportunidad de asistir a servicios como una de sus bendiciones más grandes. Para ellos, los servicios del sábado son el punto sobresaliente de la semana y los servicios de los días de fiesta son los puntos sobresalientes del año.

Ellos consideran los servicios como un oasis en un desierto espiritual. Anhelan cada servicio como un tiempo para ser renovados espiritualmente. Tienen amor por el conocimiento de Dios y hambre de escuchar su Palabra.

Ellos aman el salir del mundo para estar entre hermanos de un mismo sentir. Se deleitan en el compañerismo, los himnos, la música, las oraciones y en escuchar las noticias de la obra de Dios. Ellos aprecian mucho la oportunidad de servir y alentar a sus hermanos en la fe y de asumir responsabilidades dentro de la congregación. Además del compañerismo con los otros miembros, ellos saben que tienen una comunión especial con Dios cuando vienen ante su presencia para adorarlo.

Esperamos que este artículo beneficie a todos los miembros. Para aquellos que aman los servicios de Dios, es nuestro deseo que su apreciación sea reforzada. Para aquellos que han empezado a menospreciarlos y han dejado de asistir a los servicios con regularidad, deseamos sinceramente que recuperen su primer amor.

Para aquellos que no están convencidos de la importancia de asistir a los servicios semanalmente, esperamos que los siguientes pasajes y principios de la Palabra de Dios les hagan ver el énfasis que Dios le da a una participación asidua en los servicios del sábado. Y para aquellos cuyo absentismo es un síntoma de apatía, esperamos que estas palabras sean una pequeña parte del esfuerzo de Dios por sacarlos de su tibieza espiritual.

Hay varios temas relacionados que señalan la importancia de los servicios del sábado. El Nuevo Testamento dice mucho acerca de las iglesias locales. Difícilmente habría necesidad de tener congregaciones locales si Dios no se propusiera que su pueblo asista a los servicios. Se dice mucho acerca de los ministros, la enseñanza y la predicación. ¿Cuál sería su propósito si no hubiera asambleas y si nadie escuchara la predicación? Se dice mucho acerca de las relaciones entre el pueblo de Dios. Esto no tendría sentido si las personas que conforman el pueblo de Dios nunca estuvieran juntas.


Santas convocaciones

Los servicios de la iglesia son convocaciones santas. La frase en español “santa convocación” se encuentra en Éxodo 12, Levítico 23, Números 28 y Números 29. En la mayor parte de los pasajes la frase “santa convocación” está vinculada con las fiestas anuales, pero en Levítico 23:3 está vinculada con el sábado también. En Levítico 23:2 y 4 la frase está relacionada con todas las fiestas de Dios, incluido el sábado. De acuerdo con estos pasajes, el aspecto principal de cada sábado y fiesta es una “santa convocación”.
Una convocación es una asamblea ordenada o requerida. Una santa convocación es una asamblea que Dios autoriza y anuncia y a la cual espera que su pueblo asista. Es como si Dios tocara una trompeta para convocar a una asamblea. La convocación o asamblea no es una sugerencia; no es opcional; es un mandato de Dios.
Las asambleas son una parte importante de la observancia del sábado. Dios hizo tiempo santo para proveer un tiempo para que su pueblo se congregue y lo adore. Y es un tiempo cuando Cristo puede limpiar su iglesia con “el lavamiento del agua por la palabra” y remover sus manchas y arrugas (Efesios 5:25-27).

Dios quiere que haya compañerismo

Cuando Jesús dijo: “Edificaré mi iglesia” (Mateo 16:18), es claro que su propósito era que hubiera un esfuerzo de equipo en donde sus seguidores trabajarían y adorarían juntos. Dios quiere la unidad y comunión que provienen del compañerismo.

“¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!” (Salmos 133:1). “Os ruego, pues, hermanos . . . que estéis perfectamente unidos . . .” (1 Corintios 1:10). Pablo también habla de estar “unidos en amor” y de “todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose” (Colosenses 2:2, 19).

El siguiente pasaje que utiliza la palabra congregarnos claramente pone de manifiesto el propósito principal de este artículo: “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:24-25).

¿Cómo podemos estimularnos al amor y a las buenas obras si no nos reunimos? Dios nos dice que debemos esforzarnos por congregarnos y alentarnos unos a otros, no con menos frecuencia sino tanto más, cuanto vemos que el Día del Señor se acerca. La conclusión lógica es que el pueblo de Dios debe procurar reunirse cada sábado como mínimo. Si ellos pueden reunirse durante la semana para estudiar la Biblia o para actividades sociales y recreativas, comidas, etc., tanto mejor.

Uno de los temas de la Epístola a los Hebreos es una exhortación para perseverar espiritualmente hasta el fin. “Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa” (Hebreos 10:36). Los judíos cristianos de mucho tiempo se habían desalentado y estaban disminuyendo sus esfuerzos, y el autor de esta epístola les implora que renueven su celo, puesto que aquellos que continúan “congregándose” tienen más probabilidades de perseverar hasta el fin.

¿Qué acerca de quedarse en casa y escuchar sermones?

Algunos miembros se han quedado en casa los sábados para escuchar sermones grabados en cintas magnetofónicas. Posiblemente ellos razonan que si escuchan un sermón, oran y cantan himnos, obtienen casi tanto beneficio como si asistieran a los servicios. Hay varias fallas en este razonamiento. Primeramente, ¿qué piensa Dios al respecto? Dios quiere que recibamos el alimento espiritual cada día de la semana, pero para el sábado ordenó que su pueblo también se congregue en santas convocaciones.

Se derivan muchos beneficios de la adoración y compañerismo de grupo. También debemos examinarnos a nosotros mismos para ver si existe un motivo erróneo para querer quedarnos en casa. ¿Es una falla de carácter, tal como la pereza? ¿Es un deseo de evitar a alguien con quien hemos experimentado un conflicto?

Existe una falla principal en pensar únicamente de lo que uno puede obtener de los servicios. Los miembros debieran pensar más en términos de lo que ellos pueden dar en los servicios en lugar de lo que pueden recibir.

Nosotros le damos a Dios con nuestra reverencia, cantos y adoración. Dios se agrada cuando nos congregamos para adorarlo (Salmos 111:1).

También les damos a nuestros hermanos mediante nuestro compañerismo. Nos extendemos y servimos unos a otros al ser buenos oyentes y al dar aliento y consuelo. Casi todo el mundo experimenta pruebas, y muchos miembros llevan cargas pesadas y sufrimientos. Así que los servicios del sábado son una maravillosa oportunidad para practicar el principio que se encuentra en Romanos 12:15: “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran”.

Y el compañerismo promueve el amor. Jesús dijo: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:35). Ciertamente no le parecerá al mundo que tenemos amor los unos con los otros si no nos esforzamos por reunirnos.

También le damos al mundo por medio de nuestro esfuerzo colectivo para predicar el evangelio, y a la comunidad mediante los programas de ayuda comunitaria. Se habla de estos programas en los anuncios y al conversar con nuestros hermanos en las reuniones del sábado.

¿No es “digno” de asistir?

Algunos miembros han dejado de asistir a los servicios porque se sienten culpables o indignos. Pero la iglesia no es un club de virtuosos cuyos miembros son invitados debido a su perfección. Más bien, la iglesia de Dios debe ser vista como un hospital espiritual que todos nosotros necesitamos debido a nuestras diversas “enfermedades” espirituales.

Muchas de las acciones y actitudes de los primeros cristianos pueden ser nuestro modelo. “Todos los que habían creído estaban juntos . . . perseverando unánimes cada día . . .” (Hechos 2:44, 46). Ellos eran fervientes en su deseo de estar juntos, tanto tiempo como podían, con sus hermanos y hermanas en Cristo.

Muchos miembros anhelan asistir a los servicios pero no pueden, o no pueden asistir semanalmente, debido a que no hay una congregación cercana a ellos o debido a un problema de salud que les impide asistir. Dios los bendecirá por tener una actitud correcta y por hacer lo mejor que puedan dentro de sus posibilidades. Al menos pueden beneficiarse de la oportunidad de recibir cintas de video o de audio de la oficina central.

Las santas convocaciones de Dios son de gran bendición para su pueblo. Dios quiere que tengamos las actitudes descritas al principio de este artículo. Cuando tenemos la oportunidad, él quiere que asistamos a los servicios del sábado con un espíritu de compromiso y fidelidad. Él quiere que su iglesia sea una familia cuyos miembros oran juntos, juegan juntos y permanecen juntos.

Donald Hooser

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Dos grupos de trabajo avanzan
hacia la reconciliación


Dos grupos de trabajo, uno de la Iglesia de Dios, una Confraternidad Cristiana (CGCF por sus siglas en inglés) y otro de la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional (IDU), se reunieron por segunda vez en tres meses el domingo y lunes, 19 y 20 de noviembre de 2000, con el propósito de desarrollar formas prácticas y específicas para que las dos organizaciones se acerquen más y trabajen juntas.

La primera reunión, en agosto de 2000, sentó las bases para pláticas posteriores, conforme los grupos afirmaron en ese entonces las creencias doctrinales que tienen en común e identificaron las causas de división y las barreras a la reconciliación. Se consideró que las posibles diferencias doctrinales y las heridas del pasado son los dos asuntos principales de preocupación. La mayoría de las cuestiones doctrinales fueron resueltas en forma satisfactoria, dejando algunos temas para ser estudiados con mayor detenimiento, y concentrando la atención ahora en promover la reconciliación y colaboración.

Los dos grupos de trabajo van a presentar a sus respectivos cuerpos directivos (el Consejo de Ancianos de la IDU y el Consejo Ejecutivo de la CGCF) numerosas sugerencias, entre ellas las siguientes recomendaciones específicas, para ser consideradas en sus próximas reuniones.

Atención prioritaria

Los grupos de trabajo recomendaron que todos, individual y colectivamente, den prioridad y publicidad a las instrucciones bíblicas relativas a hacer la paz, resolver los conflictos, perdonar y esforzarse por vivir juntos en unidad. Varios sermones en la Fiesta de los Tabernáculos trataron estos temas, y se anima a los ministros a que amplifiquen estos temas en sermones, estudios bíblicos y artículos en las publicaciones de los respectivos grupos. A los individuos que en el pasado lastimaron a otros, o que fueron lastimados por otros, se les insta a que consideren seriamente —siendo guiados por medio de la oración, el estudio, el ayuno y tal vez la asesoría— dar los pasos apropiados para resolver esas ofensas. Los grupos de trabajo creen que Dios bendecirá los esfuerzos espirituales de todos y ayudará a derribar las barreras a la reconciliación que puedan existir.

Los grupos de trabajo aconsejan que ambas organizaciones preparen sermones grabados en videocinta para sus respectivas congregaciones, coordinados en su contenido general y en el tiempo de su presentación, que traten más a fondo varios aspectos de estos temas.


Paquetes de información

Otra medida constructiva que ha sido recomendada consiste en que ambas organizaciones produzcan paquetes de información para los ministros y miembros de ambos grupos, que contengan una explicación detallada de las creencias doctrinales de cada grupo y sus respuestas a las preguntas doctrinales que han sido sometidas a consideración, como también una descripción de sus respectivas formas de gobierno, administración y políticas. Representantes de cada organización podrían escribir también artículos similares para las publicaciones de la otra organización en un esfuerzo por explicar con claridad sus respectivas posiciones. Ya están disponibles muchas publicaciones y mucha información en el sitio de Internet de cada grupo (www.cgcf.org y www.ucg.org).

Los dos grupos de trabajo consideran que otro asunto importante consiste en desarrollar la armonía y comunicación ministeriales. Por ejemplo, recomiendan que ambos grupos intercambien sus listas de números telefónicos y direcciones electrónicas ministeriales, y alientan a que restablezcan contacto unos con otros.

En cuanto a la colaboración mutua de ambas organizaciones, los grupos de trabajo reconocen que de hecho ya están teniendo lugar varias acciones conjuntas, y recomiendan otras acciones que son posibles dependiendo de la aprobación de los respectivos consejos.

Por ejemplo, los campistas y miembros del cuerpo administrativo de ambas organizaciones a menudo han participado juntos en campamentos de verano; las congregaciones y miembros se juntan con frecuencia en algunas ciudades para actividades educativas y sociales; y los ministros han oficiado funerales, bodas, bautismos y ungimientos para miembros de la otra organización. Se anima a todos a que continúen y aumenten este tipo de colaboración.

Otras ideas que los dos grupos de trabajo han sometido a la consideración de sus respectivos consejos incluyen coordinar ciertos sitios y actividades de la Fiesta de los Tabernáculos, compartir publicaciones y artículos, ofrecer oportunidades para que los ministros de ambas organizaciones prediquen en congregaciones de la otra, e invitarse mutuamente para asistir unos y otros a sus respectivas juntas del consejo y conferencias ministeriales.

Roy Holladay, Dennis Luker y Clyde Kilough representaron a la IDU y Norbert Link y George Meeker representaron a la CGCF. Warren Zehrung también es un miembro del grupo de CGCF, pero no pudo asistir debido a razones de salud. Al final de la reunión conjunta, ambos grupos de trabajo concluyeron que los dos días de pláticas fueron muy productivos, especialmente con las ideas pragmáticas y tangibles de avanzar hacia la unidad de mente, espíritu y esfuerzos para hacer la obra de Dios. La próxima reunión de ambos grupos de trabajo está programada para mayo de 2001.


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Pregunta y respuesta
Ministros asalariados


Pregunta: ¿Por qué tiene la iglesia ministros asalariados?
Respuesta: La Iglesia de Dios Unida ha dedicado mucho estudio a todos los aspectos de este tema. Aunque el servicio que los ministros no asalariados prestan a la Iglesia de Dios es invaluable, nosotros creemos que las Escrituras nos enseñan que la mejor manera de servir a los intereses de la iglesia es tener pastores asalariados cuando y donde esto sea posible.

Cuando miramos primeramente en el Antiguo Testamento en busca de ejemplos y principios, notamos que los levitas recibían su sustento del primer diezmo (Números 18:20-21, 24), los gastos de los festivales del segundo diezmo (Deuteronomio 16:13-14), y su jubilación o ingresos por motivo de incapacidad del tercer diezmo (Deuteronomio 14:27-29). Se daban otros beneficios a los levitas en forma de propiedad (Números 35:2-8) para que ellos tuvieran un ingreso que les permitiera dedicarse a enseñar a todo Israel los caminos de Dios.

Todo el pueblo de Israel sufría cuando dejaba de proveer para los levitas de acuerdo con las instrucciones de Dios. El Antiguo Testamento registra dos casos específicos, ambos en tiempos posteriores al exilio, en los libros de Nehemías y Malaquías.

Según The New International Commentary on the Old Testament [“Nuevo comentario internacional del Antiguo Testamento”]: “Durante la ausencia de Nehemías, el pueblo descuidó el cumplimiento de sus obligaciones económicas para el sostenimiento del personal del templo, por lo que estas personas se vieron obligadas a abandonar el servicio del templo para poder sostenerse a sí mismas . . . los diezmos y ofrendas constituían el medio principal para el mantenimiento del personal del templo: los sacerdotes y levitas. Por consiguiente, el que Israel le robara a Dios coincide con las condiciones aludidas en 2 Crónicas 31 y Nehemías 13” (Hageo-Malaquías, pp. 304-305).

Leemos acerca de los resultados de esto en Nehemías 13:10: “Encontré asimismo que las porciones para los levitas no les habían sido dadas, y que los levitas y cantores que hacían el servicio [obligados por la necesidad] habían huido cada uno a su heredad”. El comentario de Soncino agrega: “O a su propio campo para el cultivo del cual él tenía que dedicar tiempo que debería dedicar a sus deberes del templo, o a cualquier campo del cual él podía obtener la porción que le correspondiera” (Nehemías, p. 264).

La historia que leemos en Malaquías es la misma. La Iglesia de Dios está muy familiarizada con el pasaje principal que trata con el tema del diezmo (Malaquías 3:8). En respuesta a la pregunta perpleja de la gente: “¿En qué te hemos robado?” Dios responde diciéndoles: “En los diezmos y en las ofrendas. Ustedes —la nación entera— están bajo gran maldición, pues es a mí a quien están robando” (Nueva Versión Internacional). Las palabras indican un proceso continuo. De acuerdo con el Expositor’s Bible Commentary [“Comentario bíblico para el expositor”], “robar no sólo significa tomar lo que no es de uno, sino también guardarse para uno mismo lo que le pertenece a otro” (vol. 7, p. 720).

La aplicación de esto a los tiempos modernos es evidente. No debemos dejar de usar los diezmos y ofrendas para apoyar adecuadamente al ministerio del Nuevo Testamento, a fin de que el Israel de Dios no carezca de los maestros y consejeros que necesita.

Veamos lo que dice el Nuevo Testamento. Cuando Jesús envió a los 70 a predicar el evangelio, les dijo: “El obrero es digno de su salario”, con lo que dio a entender que ellos serían sostenidos por aquellos a quienes enseñaban (Lucas 10:1, 7-8). Jesús muestra que la predicación del evangelio implica labor, y el que predica el evangelio (“el obrero”) tiene el derecho (“es digno”) de recibir un salario o una remuneración física (comida y bebida).

Las instrucciones que les dio a los 12 apóstoles fueron similares. Les dijo: “. . . predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios . . .” Es claro que el trabajo de ellos era una labor espiritual. Les dijo que no proveyeran para sus necesidades, porque “. . . el obrero es digno de su alimento” (Mateo 10:5-10).

En 1 Timoteo 5:17 encontramos la declaración más fuerte y más directa hecha por el apóstol Pablo acerca de la compensación del ministerio: “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor [“salario adecuado”, versión en inglés de J.B. Phillips], mayormente los que trabajan en predicar y enseñar”.

Una comparación de varios comentarios muestra que las palabras utilizadas en la versión de J.B. Phillips refleja el sentido del original griego (The Bible Expositor Volume III [“El expositor de la Biblia, vol. 3”], pp. 495-496; Adam Clark Commentary [“Comentario de Adam Clark”], p. 1227; Matthew Henry One Volume Commentary [“Comentario de Matthew Henry en un solo tomo”], p. 1891; Commentary on the Pastoral Epistles [“Comentario de las epístolas pastorales”] por William Barclay).

En 1 Corintios 9:5-14, aunque no hace mención del diezmo, Pablo defiende su derecho de recibir paga por sus servicios ministeriales, dando a entender que el hecho de que el ministerio fuera compensado era algo que se aceptaba comúnmente. Si una congregación no podía proveer o no proveía el sustento necesario, otras lo hacían, y Pablo no dudaba en aceptarlo (1 Corintios 16:17; Filipenses 4:16-17).

También debemos considerar Gálatas 6:6. El comentarista Matthew Henry dice: “Es el deber de aquellos que son enseñados en la palabra sostener a los que son designados para enseñarles, porque deben participar con ellos en todas las cosas buenas, para contribuir libre y alegremente, de las cosas buenas con las que Dios los ha bendecido, lo que es necesario para su subsistencia confortable . . . Es apropiado y equitativo que, mientras [los ministros] les están sembrando a otros cosas espirituales, ellos deben cosechar las cosas carnales de esas otras personas. Y esto es lo que Dios mismo ha señalado, ya que como, bajo la ley, aquellos que ministraban respecto a las cosas santas vivían de las cosas del templo, así también el Señor ha ordenado que aquellos que predican el evangelio deben vivir del evangelio (1 Corintios 9:11, 13-14)” (notas sobre Gálatas 6).

Esto nos da una buena perspectiva de las directrices de la Biblia sobre el tema de los ministros asalariados.

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¿Ha revelado Dios un calendario?

Si usted rechaza el calendario hebreo, ¿con qué otros recursos cuenta?
¿Nos da la Biblia suficiente información para construir un calendario?

Hay personas que creen que la Biblia nos provee con todos los elementos específicos del calendario que Dios quiere que usemos para guardar sus fiestas.

Estos individuos rechazan el calendario hebreo. Algunos de ellos incluso afirman que dicho calendario se originó en Babilonia y que por lo tanto es un calendario de hombres. Varios de estos individuos han formado sus propios calendarios, cada uno de ellos afirmando que su calendario en particular se encuentra revelado en las Escrituras. Sin embargo, estos calendarios difieren unos de otros en ciertos aspectos. No son idénticos, a pesar de que todos afirman tener su origen en la Biblia.

Estos individuos atacan principalmente las reglas de aplazamiento, las cuales son un elemento esencial del calendario hebreo. La razón de esto es que suponen que tales reglas son meramente reglas de hombres y están en oposición a la voluntad de Dios. Dicen que el calendario hebreo debe ser usado siempre y cuando esté en conformidad con el calendario dado por Dios en la Biblia. Dicen que los elementos del calendario hebreo que no están en la Biblia, entre ellos las reglas de aplazamiento, deben ser rechazados.
Si en verdad Dios nos ha provisto con un calendario, entonces debemos poder encontrar tan sólo en la Biblia los elementos y las definiciones específicas necesarios. Entonces, la pregunta fundamental es: ¿Nos provee la Biblia con los elementos específicos necesarios para un calendario? Consideremos los elementos que se requieren y veamos si podemos hallarlos en la Biblia.

Génesis 1:14 declara: “Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años”.
Sin embargo, estos elementos no son lo suficientemente específicos para un calendario. Este versículo no nos dice cuándo empieza el mes (luna nueva, luna llena, etc.); en qué estación empieza el año (primavera, verano, etc.); cuántos días hay en una semana, en un mes o en un año; ni aun en qué punto se divide el día de la noche (puesta del sol, oscuridad, etc.).

Es importante que entendamos las características y elementos fundamentales de un calendario. Un calendario está compuesto de días, semanas, meses y años. ¿Nos da la Biblia un calendario con estos elementos definidos de manera específica?

La Biblia define el día (Génesis 1:5; Levítico 23:32). Es de puesta de sol a puesta de sol (Hebreo: ereb, tarde, puesta de sol). La semana también es definida como un período de siete días, ya que el sábado es el séptimo día de la semana (Génesis 2:2-3; Éxodo 34:21).

Sin embargo, la puesta de sol, por cuanto depende de la observación, no es un momento muy específico. (Debemos recordar que los métodos científicos modernos de cálculos astronómicos no estuvieron disponibles durante la mayor parte de la historia del hombre.) Las personas que viven en la misma región verán la puesta de sol en momentos diferentes, cada uno de ellos basándose en su perspectiva diferente.

No obstante, esta variación no será grande; tal vez habrá sólo unos minutos de diferencia entre los individuos. Esta pequeña diferencia de tiempo no sería significativa para la observancia del sábado, ya que se podrían hacer ajustes para compensar la falta de precisión en la determinación de la puesta de sol con base en la observación. Desde luego, nosotros ahora podemos ser más precisos debido a la disponibilidad de tablas que indican específicamente cuándo se pone el sol.

¿Nos da la Biblia una definición del mes? La palabra hebrea para mes es chodesh, que es traducida como “mes” aproximadamente 250 veces en el Antiguo Testamento y unas 20 veces como “luna nueva”, siendo determinada la diferencia en traducción por el contexto (Génesis 7:11; 1 Samuel 20:5, etc.). Por consiguiente, podemos concluir que el mes empieza con la luna nueva. Pero ¿define la Biblia cuándo empieza la luna nueva? No, no lo define.

¿Cuándo empieza un mes nuevo?

¿Empieza la luna nueva cuando el cuarto menguante de la luna vieja es apenas perceptible? ¿Empieza en el momento preciso cuando la luna está en total oscuridad? O ¿empieza cuando el cuarto creciente de la luna nueva es apenas perceptible?

Aquellos que se proponen hacer un calendario difieren en sus opiniones respecto al momento preciso en que empieza la luna nueva. Los que rechazan el calendario hebreo e insisten en que la Biblia nos da el calendario, tienen que depender de su propio razonamiento humano para determinar el momento preciso en que empieza el mes. No se puede citar ningún pasaje de la Escritura que defina el momento preciso en que empieza una luna nueva.

Desde luego, determinar el momento preciso en que empieza una luna nueva es importante porque las fiestas ocurren en ciertos días específicos del mes. Las personas que rechazan el calendario hebreo y hacen sus propios calendarios basándose en sus propias opiniones en cuanto al momento en que empieza el mes, pueden tener una diferencia de dos o tres días al calcular el primer día del mes. Esto se complica aún más por el hecho de que el momento preciso en que tiene lugar el inicio de una nueva luna puede ser a cualquier hora del día o de la noche. Esto significa que la determinación de una luna nueva por medio de la observación (como fue el caso en la mayor parte de la historia del hombre) dependería no sólo de la definición del individuo de cuándo ocurre la luna nueva, sino también de la hora del día en que se determinó, por medio de la observación, que dicha luna nueva tomó lugar. Esto también podría causar una diferencia de otro día o más en la determinación de qué día es la luna nueva.

¿Nos dice la Biblia qué sitio preciso sobre la tierra debe usarse para la determinación de la luna nueva? No, no nos lo dice. Por supuesto, se tiene que seleccionar algún sitio, ya que el momento preciso de la luna nueva ocurrirá en un lugar antes que en otro. Esto puede hacer una diferencia de hasta un día en determinar la luna nueva y, por consiguiente, las fiestas de Dios que acontezcan en ese mes.

¿Nos dice la Biblia que debemos usar Jerusalén? No, no nos lo dice. Jerusalén no tuvo importancia hasta el tiempo de David. No obstante, las fiestas fueron guardadas antes de su tiempo. También, ya existía un calendario y las fiestas empezaron a ser reveladas a Moisés mientras él aún estaba en Egipto.

¿Qué punto sobre la tierra fue utilizado para determinar el momento preciso de la luna nueva entre tanto que Israel estaba en Egipto? ¿Qué punto utilizó Israel antes de que Jerusalén fuera establecida como capital de Israel? ¿Qué punto debe utilizar la iglesia en la actualidad? ¿Nos contesta la Biblia cualesquiera de estas preguntas? No, no las contesta. Por consiguiente, los que rechazan el calendario hebreo no tienen ninguna autoridad bíblica para el sitio que seleccionan para determinar el momento en que la luna nueva ocurre. Tienen que confiar únicamente en su propia autoridad para escoger cualquier sitio que ellos consideran que es correcto.

Existe otro problema en determinar cuál día es la luna nueva. Una luna nueva no ocurre precisamente 30 días después de la luna nueva anterior. La luna nueva ocurre en intervalos de aproximadamente 29 días y medio, o para ser más preciso 29,53059 días. Desde luego, un mes no puede contener días parciales. Por lo general, la manera de resolver este problema consiste en alternar los meses con 29 y 30 días. Sin embargo, ¿qué sucede si el momento preciso de la luna nueva ocurre justo antes del final del día? ¿Se debe considerar como primer día del mes el día en que la luna nueva realmente ocurre, aun si sólo quedan por transcurrir unos cuantos segundos de ese día? O, puesto que la mayor parte del día ha transcurrido, ¿debe considerarse el día siguiente como el primero del mes? ¿Nos da la Biblia la respuesta a estas preguntas? No, no nos la da.
Aquellos que rechazan el calendario hebreo difieren en sus opiniones respecto a este problema y tienen que depender de su propia autoridad, ya que no hay ninguna declaración bíblica sobre el particular. Por supuesto, este problema se ve complicado aún más por el hecho de que, como está mencionado arriba, se necesita una definición de cuándo empieza la luna nueva, y por tener que determinar por medio de la observación cuándo ocurre la luna nueva. Si ésta ocurre poco antes del final del día, ¿estarán de acuerdo todos los observadores respecto al día en que ocurrió la luna nueva? Indudablemente no.

¿Cuándo empieza el año?

Ahora hacemos la siguiente pregunta: ¿Cuándo empieza el año? ¿Nos define la Biblia el momento preciso en que empieza el año nuevo? No, no nos lo define. Sabemos que el año empieza en la primavera (Éxodo 12:2; 23:15), para los que viven el hemisferio norte, pero la Biblia no nos dice precisamente en qué momento de la primavera empieza. Por ejemplo, ¿empieza siempre el primer mes del año nuevo con la luna nueva después del equinoccio de primavera? O ¿empieza el año nuevo con la luna nueva más cercana al equinoccio de primavera, lo cual significaría algunas veces antes del equinoccio y algunas veces después? ¿Tiene que caer la Pascua siempre después del equinoccio de primavera o puede ocurrir algunas veces antes del equinoccio? ¿Da la Biblia una respuesta a estas preguntas? No, no la da.

Los que rechazan el calendario hebreo están en desacuerdo entre ellos mismos respecto a la relación de la luna nueva con el equinoccio de primavera. Puesto que la Biblia no trata específicamente con este asunto, estos individuos deben confiar en su propia autoridad para determinar cuándo empieza el año nuevo.

Hay algunos que argumentan que el año nuevo no puede ocurrir antes del equinoccio de primavera, puesto que eso significaría que el año nuevo empezaría en el invierno. Algunos argumentan que la Fiesta de los Tabernáculos no puede ocurrir antes del equinoccio de otoño, puesto que eso significaría que sería guardada en verano y no en otoño.

Los que rechazan el calendario hebreo se ven obligados a usar o el equinoccio de primavera o el equinoccio de otoño como el punto de partida para calcular sus calendarios. Ellos no tienen otra alternativa, puesto que una vez que el calendario hebreo es rechazado, se debe usar algún otro punto de referencia como punto de partida. Sin embargo, ¿menciona la Biblia un equinoccio? No, no lo menciona. Por consiguiente, las personas que rechazan el calendario hebreo deben confiar en su propia opinión respecto al momento preciso en que empieza el año nuevo.

Hay algunas personas que piensan que Éxodo 34:22 hace referencia al equinoccio. No obstante, una lectura cuidadosa de este versículo y los otros lugares donde la palabra hebrea tekufah aparece, deja en claro que la palabra tenía un significado mucho más amplio y general en tiempos bíblicos que el que tuvo en tiempos posbíblicos.

El contexto de Éxodo 34:22 tiene que ver con la observancia de la Fiesta de los Tabernáculos (“la fiesta de la cosecha”) en cierto tiempo del año. Ni siquiera menciona la palabra “después”, como insisten los que relacionan este versículo con el equinoccio, dado que ellos piensan que la Fiesta de Tabernáculos sólo puede ocurrir “después” del equinoccio de otoño. Este versículo hace referencia a una temporada general del año, no a un día específico.

¿Cuán específica es la Biblia acerca del principio de las estaciones?

También debemos entender que las estaciones del año son generales; es decir, no empiezan en un día específico y no terminan en un día específico. Los cuatro puntos de referencia que utilizamos en nuestro mundo moderno para la primavera, el verano, el otoño y el invierno son únicamente los días oficiales para esas estaciones, basados en los dos equinoccios (primavera y otoño) y los dos solsticios (verano e invierno). El invierno a menudo se extiende más allá del equinoccio de primavera y con frecuencia la primavera puede llegar temprano, antes del equinoccio de primavera. Las estaciones del año están relacionadas con el tiempo atmosférico y no dependen de un día específico cuando la Tierra está en cierta posición relativa al Sol.

Los que rechazan el calendario hebreo e insisten en que su calendario es el verdadero, basados en su opinión de cuándo empieza un año nuevo en relación con el equinoccio, afirman que el calendario hebreo permite que el año nuevo empiece en el invierno debido a que el año nuevo hebreo puede ocurrir antes del equinoccio de primavera. Sin embargo, ellos sólo están hablando de que el año nuevo hebreo puede ocurrir antes de lo que ahora se considera oficialmente como el primer día de la primavera: el equinoccio. En lo que al tiempo se refiere, la primavera podría realmente ocurrir aun antes del primer día del año nuevo hebreo. De la misma manera, todavía podría ser invierno aun después del equinoccio de primavera y después del primer día del año nuevo tal y como lo establecen aquellos que hacen sus propios calendarios.

Debemos notar que el equinoccio de primavera en el hemisferio norte siempre ocurre durante el primer mes del calendario hebreo. Por consiguiente, el primer mes siempre es el “mes de la primavera”, aun cuando el primer día del año viene antes del equinoccio.

Aquellos que rechazan el calendario hebreo afirman que la Biblia da los elementos esenciales que se necesitan para un calendario. Pero si el calendario hebreo es rechazado y si la Biblia no da los elementos específicos que se necesitan para un calendario, entonces es imposible tener un calendario basado en cualquier otra autoridad que no sea la del individuo que lo creó.

Como hemos demostrado, Dios no reveló en su Palabra las definiciones y los elementos requeridos para un calendario. La Biblia no define la luna nueva. La Biblia no nos da el sitio específico sobre la tierra que debe usarse para avistar la luna nueva. La Biblia no explica qué debe hacerse cuando la luna nueva ocurre hacia el final del día. La Biblia no explica cómo debemos tratar con la fracción de un día que ocurre en el ciclo lunar. La Biblia no define el momento preciso en que empieza el año nuevo. La Biblia no nos define la relación, si la hay, entre el año nuevo y el equinoccio de primavera. Ni tampoco define la Biblia otros elementos tales como el número de días en los ciclos mensuales o los ajustes intercalados que se necesita hacer para mantener los años en sus estaciones apropiadas.

Por consiguiente, puesto que Dios no ha revelado en la Biblia los elementos esenciales para un calendario, los que rechazan el calendario hebreo deben confiar exclusivamente en sus propias opiniones respecto a cómo hacer un calendario. No obstante, no pueden afirmar legítimamente que sus opiniones están basadas en las instrucciones de Dios, porque él no dejó un esquema de los elementos que estos individuos deben utilizar en sus calendarios. Por consiguiente, tenemos dos opciones: o aceptamos el calendario hebreo en su totalidad o escogemos uno de los calendarios creados por uno de varios individuos que han creado sus propios calendarios en años recientes. Lo último no nos parece una opción lógica.

Debemos hacer entonces la pregunta: ¿Cuál es el origen del calendario hebreo? La respuesta simple es, no sabemos. ¿Pudo Dios haberle dado a Moisés un calendario con todos sus elementos esenciales definidos? Por supuesto que sí. ¿Pudo Dios haber usado un calendario que ya existía en aquel tiempo? Por supuesto que sí.

Aunque no conocemos la historia del calendario hebreo, sabemos que Dios usó al pueblo judío para preservar su Palabra. ¿No es también lógico concluir que él usó al mismo pueblo judío para preservar un calendario que hace posible que guardemos sus fiestas en el tiempo correcto? Si no aceptamos la lógica de esa conclusión, entonces no tenemos otra alternativa que aceptar uno de los calendarios creados en tiempos recientes por hombres con ninguna otra autoridad que la suya propia. Estos individuos no tienen ninguna base o historia bíblica para comprobar que su calendario es el correcto.


Leon Walker, presidente del Comité Doctrinal del Consejo de Ancianos

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El papa de Hitler:
La Iglesia Romana y el Tercer Reich


La biografía del papa Pío XII, del historiador John Cornwell,
lo presenta como quien facilitó gran parte de lo que hizo Hitler.

Hitler’s Pope [“El papa de Hitler”] es un título provocativo para una biografía de Eugenio Pacelli, mejor conocido como el papa Pío XII. El título implica que el papa facilitó gran parte de lo que hizo Hitler. El título es deliberado y la implicación es demostrada substancialmente por el autor, el historiador británico John Cornwell, católico profeso que desde que publicó este revelador libro no es bien visto por el Vaticano y otros miembros principales de la jerarquía.

Cualquiera que esté familiarizado con Europa estará enterado de los estrechos lazos históricos entre iglesia y estado en los diversos países europeos. Francia cortó sus nexos en la turbulencia anticlerical de la revolución francesa hacia el final del siglo 18. El siglo 19 tampoco fue bueno para la iglesia. Con la teoría de la evolución, el socialismo y la rápida industrialización, la iglesia perdió poder e influencia. La unificación de Italia bajo Garibaldi despojó de territorio a la Iglesia Romana, mientras que la subsiguiente unificación de Alemania bajo los káiseres protestantes de Prusia condujo a las políticas anticatólicas del canciller Otto von Bismarck.

Desesperado por reafirmar su autoridad, el papado reaccionó con el decreto de infalibilidad papal en 1870, allanando el camino para una mayor centralización y para la imposición de la autoridad papal. Seis años después, Eugenio Pacelli nació dentro de una familia romana que había servido a la Santa Sede por muchos años. Pacelli estaba destinado a convertirse en quizá el más autocrático de todos los papas, dándoles forma significativamente a los acontecimientos políticos del siglo 20. Su reinado de 19 años, de 1939 a 1958, coincidió con la segunda guerra mundial y, después, la división de Europa en el occidente “cristiano” y el oriente comunista. Antes de convertirse en papa, Pacelli fue ministro de Relaciones Exteriores del Vaticano por 10 años, conduciendo la política exterior del Vaticano.

Resurrecciones del Imperio Romano

Los libros bíblicos de Daniel y el Apocalipsis predijeron la intervención de la iglesia en la política europea durante los últimos 2.000 años (ver principalmente Daniel 7 y Apocalipsis 17). Se profetizó que una unión iglesia-estado sería el fundamento de siete intentos sucesivos para reunificar el Imperio Romano.

Es relativamente fácil mirar hacia atrás en la historia y ver el papel de la iglesia en los primeros intentos para reunificar Europa, para restaurar la gloria de la Roma imperial, por medio de la unificación de las diversas partes integrantes del antiguo Imperio Romano. La primera unión iglesia-estado ocurrió bajo el emperador Justiniano, quien reunificó el imperio a mediados del siglo seis. En el día de Navidad del año 800 el papa mismo coronó al rey Carlomagno, quién intentó restaurar el Imperio de Occidente. Menos de 200 años más tarde, el Sacro Imperio Romano fue creado para tratar de lograr la misma meta. A principios del siglo 16, cuando la Reforma presentó una gran amenaza a la iglesia, el emperador austríaco Carlos V y su hijo Felipe II de España fueron los fuertes defensores de los lazos de iglesia-estado que habían gobernado a Europa por más de mil años.
El siguiente intento para unificar Europa ocurrió bajo el emperador francés Napoleón. El papa también lo coronó a él, pero la revolución que trajo a Europa no fue favorable al papado. Europa estaba entrando en un período antirreligioso, el cual continúa hasta hoy.

La magnitud de la intervención de la iglesia en las resurrecciones del Imperio Romano ya mencionadas varió, pero la iglesia siempre estuvo presente, implicada en alguna forma. Ha sido más difícil ver el papel de la iglesia en el sexto intento para reunificar Europa, el cual culminó en dos guerras mundiales que retrasaron varias décadas a Europa y destruyeron los imperios coloniales de las naciones europeas.

El autor se propuso exonerar el nombre del pontífice

Se han hecho muchas acusaciones sobre la complicidad de Pío XII con el Tercer Reich. Habiendo crecido en Inglaterra poco después de la segunda guerra mundial, yo recuerdo que la mayoría de las personas criticaban a la iglesia por no haber hecho nada para detener la guerra o para ayudar a las víctimas judías del Holocausto. Generalmente se creía que la Iglesia Romana había sido pro nazi, aunque se comprendía que muchos miembros de la iglesia no se habían sentido de esa manera y muchos ayudaron valientemente a las víctimas del nazismo.

Debido a que estaba bajo consideración la beatificación de Pío XII, Cornwell quiso exonerar por completo su nombre y consiguió el permiso del Vaticano para investigar su carrera en el servicio del papado, una carrera que se extendió a lo largo de seis décadas y abarcó los dos conflictos más grandes del siglo. En lugar de exonerar a Pío XII, la investigación de Cornwell mostró que el papa del tiempo de la segunda guerra mundial fue un instrumento que ayudó a los nazis y que consintió en la aniquilación de seis millones de judíos. Otras investigaciones mostraron que el ascenso de Hitler al poder absoluto no habría ocurrido de no haber sido por Pacelli. Efectivamente, Pacelli contribuyó en forma directa a ambas guerras mundiales. Sin él, es muy posible que ninguno de los dos conflictos habría ocurrido.

El libro está muy lejos de ser sensacional. Más bien, nos describe la vida de Pacelli y los acontecimientos mundiales en que participó el Vaticano durante esos años.

El decreto de infalibilidad

La Iglesia Romana es una organización muy conservadora. A diferencia de todas las demás iglesias, se ha sostenido a sí misma por casi 2.000 años y siempre ha participado activamente en la política del mundo, especialmente la política de Europa. La iglesia y el estado eran inseparables. A principios del siglo 20 los emperadores Habsburgo de Austria aún tenían el derecho de vetar la elección de un papa. Mientras que la iglesia les enseñaba a sus feligreses el derecho divino de los reyes, los reyes obligaban a sus pueblos a sujetarse a la iglesia en todo. El orden social de Europa se basaba en estos dos fundamentos.

Cuando ese orden social llegó a su fin en el siglo 19, la iglesia tuvo que reinventarse y reafirmarse a sí misma. En un tiempo en que la democracia iba en aumento en muchas naciones, la iglesia se volvía más autocrática. Enfrentado con una muchedumbre republicana en la Ciudad Eterna, Pío IX, coronado en 1846, “lanzó acusaciones contra la ‘infame traición de la democracia’ y amenazó con excomulgar a los que votaran” (Hitler’s Pope [“El papa de Hitler”], p. 10).

“El histórico decreto de infalibilidad papal, que fue aprobado el 18 de julio de 1870 por 433 obispos, con sólo dos en contra, dice lo siguiente: ‘El pontífice romano, cuando habla ex cáthedra, es decir, cuando en el ejercicio de su cargo como pastor y maestro de todos los cristianos, define una doctrina concerniente a la fe y moral para ser cumplida por la iglesia entera, por la ayuda divina que le fue prometida en San Pedro, está poseído de esa infalibilidad con la que el Redentor Divino quiso dotar a su iglesia. Y por consiguiente, tales definiciones del pontífice romano son irreformables de sí mismas, y no del consentimiento de la iglesia’.

“Otro decreto proclamó que el papa tenía jurisdicción suprema sobre sus obispos, individual y colectivamente. En efecto, la autoridad del papa no tenía precedentes y era absoluta” (p. 12).

“La voluntad del papa: la voluntad de Dios” era un dicho popular en ese tiempo (p. 38).

Uno de los sucesores de Pacelli, el papa Paulo VI (1963-78), escribió en una anotación privada a sí mismo sobre la soledad resultante de la infalibilidad y del cargo pontificio: “Yo era solitario antes, pero ahora mi soledad viene a ser completa y pavorosa. Por consiguiente, el mareo, el vértigo. Como una estatua sobre un plinto, así es cómo yo vivo ahora. Jesús también estuvo solo en la cruz. No debo buscar ayuda de fuera para absolverme de mi deber; mi deber es demasiado claro: decidir, asumir toda responsabilidad para guiar a otros, aun cuando parece ilógico y tal vez absurdo. Y debo sufrir solo. Yo y Dios. El coloquio debe ser completo e interminable” (pp. 2-3).

Sin lugar a dudas, los siguientes papas expresarían sentimientos similares.

Como lo dice Cornwell: “La ideología de la primacía papal, como la hemos conocido dentro de la memoria viviente, es un invento de finales del siglo 19 y principios del siglo 20”.
Fue esta profunda convicción de absolutismo y del papel supremo de la iglesia en los asuntos de este mundo que condujo a las controvertibles acciones de Pacelli en la era nazi. Para Pacelli, nada era más importante que el papado. Aun los miembros laicos de la iglesia eran solamente peones en el gran juego de poder que se jugaba constantemente en el escenario mundial. Esto se hace claro cuando leemos de su papel en ambas guerras mundiales.

El papel de Pío XII en las guerras mundiales

Apenas cuatro días antes del asesinato del archiduque austríaco Francisco Fernando, en junio de 1914, representantes del Vaticano y del reino serbio se reunieron para firmar un tratado conocido como el “Concordato Serbio”, un documento negociado y redactado en los 18 meses previos por Pacelli, en ese entonces subsecretario de la Congregación Sagrada de Asuntos Extraordinarios. Este era un acuerdo directo entre el Vaticano y las autoridades serbias, miembros de la fe ortodoxa.

“Dentro de los términos del tratado, Serbia garantizaba que la Santa Sede tenía el derecho de imponer el nuevo Código de Derecho Canónico sobre el clero y los súbditos católicos de su país; que los católicos tendrían libertad de religión, adoración y educación dentro de sus territorios. Al mismo tiempo, el tratado implicaba la abrogación de los antiguos derechos de protectorado del Imperio Austrohúngaro sobre los enclaves católicos en los territorios de Serbia”.

El tratado le impedía a Austria ejercer cualquier tipo de influencia en Serbia, una medida que hizo enojar a los austríacos en un momento de extremada sensibilidad. “El resultado fue un brusco aumento en la retórica antiserbia y en las incitaciones a la acción. Cuando el archiduque fue asesinado en Sarajevo sólo unos días después, las emociones ya se encontraban en un estado volátil. El “Concordato Serbio” indudablemente contribuyó a los términos intransigentes con que el Imperio Austrohúngaro presionó a Serbia, haciendo que la guerra fuera inevitable” (pp. 48-49). El conflicto entre Austria y Serbia surgió apenas unas pocas semanas más tarde y condujo directamente a la primera guerra mundial.
No fue que Pacelli haya querido la guerra, sino que su obsesión con la iglesia y su propio poder temporal inadvertidamente provocó una situación explosiva entre Austria y Serbia.
Menos de 20 años después, como ministro de Relaciones Exteriores, Pacelli contribuyó de nuevo inadvertidamente a los terribles acontecimientos que condujeron a la segunda guerra mundial.

El ascenso de Hitler al poder no fue fácil. Su primer intento por llegar al poder resultó en su encarcelamiento, durante el cual escribió su libro Mein Kampf (“Mi lucha”). Su Partido Nacional Socialista continuó luchando con apoyo mínimo como un partido pequeño e irritante en medio de partidos mucho más grandes que tenían las riendas del poder. La recesión económica, cuando millones de alemanes perdieron sus empleos y la hiperinflación acabó con sus ahorros personales, propició que aumentara el apoyo dado a Hitler. Culpando a los judíos y extranjeros en general de ser la causa de esto, la popularidad de Hitler creció. Pero él todavía no podía ejercer el poder sin el apoyo de otros.

Finalmente, sólo el Partido Católico de Centro se interponía en su camino hacia el poder absoluto. Aquí Pacelli fue de gran ayuda. Buscando un concordato entre el Reich y el Vaticano, Pacelli traicionó a los millones de partidarios del Partido Católico de Centro al firmar un acuerdo con Hitler en el que se prohibía toda actividad política por parte de los miembros de la iglesia. Al ser proscrito éste, el único partido democrático que quedaba en Alemania, Hitler se convirtió en el dirigente supremo del país. Ya nada se interponía en su camino. El Vaticano aun había venido a ser el primer estado en reconocer el odioso régimen de Hitler, dándole tácita aprobación por medio del “Concordato del Reich”.

Su papel en el Holocausto

El antisemitismo siempre ha sido un problema en el mundo cristiano. La Iglesia Católica no ha sido el único culpable en este aspecto, pero una larga historia de antisemitismo en la iglesia contribuyó al papel que Pacelli desempeñó en el Holocausto.

Cornwell escribe: “La antipatía cristiana hacia los judíos se originó de la creencia, que data de los albores de la iglesia cristiana, de que los judíos habían matado a Cristo, que de hecho habían dado muerte a Dios. Los primeros padres de la iglesia, los grandes escritores cristianos de los seis primeros siglos de la cristiandad, manifestaron tendencias estremecedoras de antijudaísmo. Orígenes escribió: ‘La sangre de Jesús cae no solamente sobre los judíos de ese tiempo, sino sobre todas las generaciones de judíos hasta el fin del mundo’. San Juan Crisóstomo escribió: ‘La sinagoga es un burdel, un escondite para bestias inmundas. Ningún judío ha orado a Dios jamás. Ellos están poseídos por demonios’.

“En el primer Concilio de Nicea en el año 325, el emperador Constantino ordenó que el Domingo de Resurrección no debía competir con la Pascua judía: ‘Es impropio’, declaró, ‘que en el más santo de los festivales sigamos las costumbres de los judíos; de aquí en adelante no tengamos nada en común con este pueblo odioso” (pp. 24-25).

A lo largo de los siglos, la persecución se convirtió en el pan de cada día para los judíos en los países “cristianos”. El Holocausto fue la persecución que dio como resultado el mayor número de muertes en el tiempo más corto posible. Pero fue sólo uno de los muchos períodos de intensa persecución de judíos por parte de los cristianos.

La investigación de Cornwell reveló escritos de Pacelli en los que él mismo manifestó claramente su antisemitismo. Esto explica su papel durante el Holocausto. En un tiempo cuando el mundo entero sabía lo que estaba sucediendo, y él residía en el centro de la capital de una de las dos principales potencias europeas del Eje, Pacelli no utilizó su influencia para condenar el Holocausto, para hacer un llamado al cese de la persecución de los judíos. Él podría cuando menos haber hecho este acto humanitario, pero no lo hizo, lo que hace surgir la pregunta de por qué. Esta pregunta se ha hecho durante seis décadas.

Cornwell escribió en el periódico Sunday Times de Londres: “El que Pacelli no haya defendido a los judíos debe ser visto en el contexto del desarrollo de la ideología de la autoridad papal. Desde el comienzo mismo de su carrera, él había asociado el judaísmo con la amenaza bolchevique (comunista) de destruir el cristianismo. Pero su antipatía hacia los judíos era mucho más profunda. En una carta que escribió en 1919 a un oficial del Vaticano desde Munich, ciudad que se había convertido en el centro de la agitación bolchevique local, Pacelli hizo una descripción de los revolucionarios y del jefe de ellos, Eugen Levien, en su cuartel general en el antiguo palacio real.

“‘El edificio, antiguamente la casa de un rey, resonaba con gritos, lenguaje vil, blasfemias’, escribió. ‘En medio de todo esto, una pandilla de mujeres jóvenes, de apariencia dudosa, judías como todo el resto de ellos, dando vueltas por todas las oficinas con un comportamiento libertino y sonrisas insinuantes. La jefa de esta chusma femenina era la amante de Levien: una joven mujer rusa, judía y divorciada, quien mandaba. Este Levien también es un judío ruso. Pálido, sucio, repulsivo, con ojos vacíos, voz ronca, vulgar, con un rostro que es tanto perspicaz como artero’”.

Como muchos, entre ellos Hitler, Pacelli equiparaba el comunismo con los judíos.

Otro extracto del libro de Cornwell muestra que la Iglesia Católica era equiparada con las fuerzas del conservadurismo extremo: “El catolicismo parecía, a simple vista, tener nexos con el nacionalismo de la derecha, el corporativismo y el fascismo, que sustentaban el antisemitismo o mantenían complicidad en el antisemitismo por motivos raciales. Casi todo dictador de derecha de ese período había nacido y había sido criado como católico, notablemente Hitler, Horthy, Franco, Petain, Mussolini, Pavelic y Tiso” (p. 280).
Pacelli no sólo fue culpable de antisemitismo. Cuando los Aliados entraron en Roma, él le pidió al comandante militar norteamericano de la ciudad que no acuartelara allí a ningunas “tropas de color”, ¡debido a su preocupación por los niños y mujeres de la ciudad!

Después de la segunda guerra mundial empezó el encubrimiento de faltas. El papado goza una vez más de respeto universal. Sin embargo, aún persisten los factores que causaron los problemas que Cornwell pone de relieve en su libro. La historia nos recuerda la constante intervención de la iglesia en la política y de las desastrosas consecuencias para millones de personas. La profecía nos recuerda que falta todavía una resurrección más de la unión de iglesia-estado que ha dominado la civilización europea desde los tiempos del Imperio Romano.

En forma escalofriante, Cornwell escribió en el periódico Sunday Times de Londres: “Comentaristas liberales insisten en que si Pío XII fuera canonizado, se uniría a de Balaguer y Pío X —quien fue papa cuando el joven Pacelli escribía las leyes que establecieron el poder papal moderno— para formar un estimado y formidable triunvirato de derecha. Ellos representarían la aprobación durante el próximo siglo de un autoritarismo papal centralizado que resultó ser desastroso para la Iglesia Católica en Alemania y, ciertamente, para el mundo en general”.

Melvin Rhodes

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