| de la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional |
VOLUMEN V, NÚMERO 1 |
El mensaje de Cristo a Esmirna en Apocalipsis 2 es la segunda de estas exhortaciones eternas para los miembros de la Iglesia de Dios. El escenario para este mensaje es la ciudad de Esmirna del primer siglo, "una ciudad de Jonia, rica y próspera, situada a 65 kilómetros al norte de Éfeso, en la desembocadura del río Meles. Antiguamente, era una de las mejores ciudades de Asia y era llamada 'la adorable, la corona de Jonia, el ornamento de Asia'. Ahora es la principal ciudad del suroeste de Turquía, con una población de más de un millón y medio" (New Unger's Bible Dictionary ["Nuevo diccionario bíblico de Unger"], artículo "Smyrna").
Otra fuente de información agrega: "El excelente puerto natural de Esmirna hizo de la ciudad un importante centro comercial. A pesar de la fuerte competencia de las ciudades vecinas de Éfeso y Pérgamo, Esmirna se llamaba a sí misa 'la primera ciudad de Asia'. Debido a sus años de fidelidad a Roma, en el año 195 a.C. Esmirna recibió el honor de construir un templo al emperador Tiberio. Así, la ciudad se convirtió en un centro del culto al emperador, una 'religión' fanática que más tarde, bajo emperadores como Nerón (54-68 d.C.) y Domiciano (81-96 d.C.), trajo severa persecución sobre la antigua iglesia" (Nelson's Illustrated Bible Dictionary ["Diccionario bíblico ilustrado de Nelson"], artículo "Smyrna").
La misma causa que propició que la ciudad obtuviera el favor de los dirigentes de Roma -el culto al emperador- probablemente ocasionó el ímpetu para la persecución del pueblo de Dios. Aunque los apóstoles enseñaron respeto y obediencia al gobierno y a las autoridades humanas (Romanos 13:1-7; 1 Pedro 2:11-17), los hermanos de Esmirna, al igual que el apóstol Pablo (Hechos 17:6), pudieron haber sido acusados de trastornar la ciudad con sus creencias cristianas.
En este entorno, Cristo le dijo a la congregación de Esmirna: "Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás. No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida" (Apocalipsis 2:9-10).
La determinación de permanecer fieles a Dios en medio de las pruebas y la persecución era importante para los cristianos de Esmirna y es una lección importante para el pueblo de Dios en la actualidad. Recordemos que Cristo nos advierte: "El que tenga oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias" (v. 11). Dada la seriedad de esta advertencia, es importante entender algunos de los conceptos bíblicos que nos pueden ayudar a enfrentarnos con nuestras propias dificultades modernas. Empecemos por repasar un poco de la historia e instrucción del Nuevo Testamento sobre este tema.
Cuando enfrentamos pruebas y problemas en nuestras vidas, a menudo ponemos la mira en las condiciones humanas. No obstante, la Biblia revela que la persecución espiritual emana de una fuente invisible: un ser espiritual llamado Satanás, nuestro adversario (1 Pedro 5:8). Pablo escribió: "No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes" (Efesios 6:12-13).
Anteriormente, en la parábola del sembrador, Jesús enseñó que parte de la semilla de la Palabra de Dios cayó en buena tierra y dio fruto, mientras que otra parte cayó en tierra pobre y no produjo nada (Mateo 13:3-9, 18-23). Cuando Jesús dijo que "el malo" viene y arrebata la palabra del reino, se estaba refiriendo a Satanás, quien trabaja para privar a la humanidad de entendimiento espiritual. Jesús también hizo notar que algunas personas no continúan en la verdad por mucho tiempo, pues la tribulación o persecución les hace tropezar. Otros tuvieron éxito y vencieron el engaño de Satanás y su presión para renunciar a la verdad. Éstos últimos se aferraron a la enseñanza de Cristo a pesar de la persecución. Repasemos el inspirador relato de uno de los fieles siervos de Dios.
Poco después del establecimiento de la Iglesia de Dios en Hechos 2, los apóstoles ordenaron siete diáconos, uno de los cuales era Esteban (Hechos 6:1-6). Éste, "lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo" (v. 8). Al parecer, Satanás estaba muy contrariado porque "crecía la palabra del Señor" (v. 7). En este punto, parece que Satanás ejerció influencia sobre otra sinagoga (congregación) para empezar una persecución de muerte contra Esteban. El diablo indudablemente esperaba destruir la fe de Esteban y reprimir el crecimiento de la Iglesia de Dios.
Otra congregación llamada "la sinagoga . . . de los libertos" levantó falsas acusaciones contra Esteban (vv. 9-14). Casi siete décadas después, Jesús les dijo a los cristianos en Esmirna: "Yo conozco la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás" (Apocalipsis 2:9). Irónica y tristemente, personas que afirman ser piadosas o cristianas pueden ser también instrumentos de persecución en las manos del diablo. Al final del primer siglo la congregación de Esmirna estaba enfrentando la misma clase de persecución que Esteban había enfrentado. La persecución venía de personas que falsamente afirmaban ser judíos (así eran llamados los primeros cristianos, Romanos 2:28-29). Ahora regresemos a la historia de Esteban.
Haciendo frente a severas acusaciones que podían ocasionar su muerte, Esteban no capituló. En lugar de darse por vencido o rendirse para salvar su vida, Esteban se mostró más fuerte en su determinación por obedecer a Dios y serle un testigo fiel. En medio de esta prueba, el relato bíblico dice: "Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel" (v. 15). Esteban estaba recibiendo ayuda de Dios.
Esteban entonces procedió a repasar algo de la historia de Israel y culminó su discurso con una poderosa declaración en la que los condenó por su resistencia a Dios y su ley (Hechos 7:51-53).
Aunque los miembros el consejo se enfurecieron, Esteban, "lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo . . . dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios" (vv. 55-56). Tal como Esteban había dicho, este grupo de personas entonces lo trató como sus antepasados habían tratado a los profetas de Dios. Pero Dios le dio fortaleza para soportar esta severísima prueba, así como le dio a la iglesia de Esmirna la fortaleza para soportar tribulación durante "diez días", un tiempo de gran angustia que la congregación habría de experimentar pronto.
La misma consolación y ayuda que Dios les dio a los creyentes entonces, está disponible ahora para todos los que son fieles en su obediencia a las instrucciones de Dios. Como el apóstol Pablo escribió en 1 Corintios 10:13: "No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar". Dios promete ayudarnos. Una de dos: o él nos librará de nuestras pruebas o nos dará la fortaleza para soportarlas.
Tal como predijo Jesús en la parábola del sembrador, la persecución a menudo surge cuando las personas empiezan a volverse a Dios. Lo mismo ocurrió en la vida del apóstol Pablo. Él tuvo un papel activo en la persecución de Esteban y de la iglesia primitiva (Hechos 7:58; 8:1, 3).
Cuando Pablo iba rumbo a Damasco con el propósito de continuar su persecución contra los cristianos, Dios se le apareció milagrosamente. Pablo fue cegado y no comió ni bebió durante tres días. Después de que Ananías le impuso las manos, él recuperó la vista y fue bautizado para recibir el Espíritu Santo (Hechos 9:1-18). Una vez bautizado, la situación cambió rápidamente.
En cuanto Pablo dejó de ser el perseguidor, se convirtió en el perseguido. Inmediatamente empezó a predicar "que Jesús era el Cristo. Pasados muchos días, los judíos resolvieron en consejo matarle" (vv. 22-23).
La realidad es que el pueblo de Dios siempre se ha enfrentado a pruebas y persecuciones. Es algo que ocurre cuando se es cristiano. Como explicó Pablo: "Todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución" (2 Timoteo 3:12). Es interesante darnos cuenta de que a la larga todos, sean o no cristianos, serán probados. En Apocalipsis 3:10 se habla de "la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra". Aunque no son placenteras, las pruebas nos ayudan a desarrollar una fe estable y sólida (1 Pedro 1:6-7). Dios está con nosotros en cada paso del camino, incluso en medio de todas las pruebas (Romanos 8:35-39; 2 Corintios 1:4). Consideremos ahora algunas de las dificultades comunes que el pueblo de Dios tiene que enfrentar hoy en día.
Cuando compartimos con nuestra familia los mismos principios espirituales, podemos contar con su apoyo en nuestros esfuerzos por vivir como cristianos. No obstante, cuando nuestros principios espirituales son diferentes de los de nuestros familiares, podemos vernos presionados a abandonar nuestra obediencia a la verdad de Dios. Jesús habló sobre esto cuando dijo: "No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí" (Mateo 10:34-38; ver también Miqueas 7:5-7).
Cuando nos volvemos a Dios, él espera que le demos nuestra más alta lealtad y que nos conduzcamos como es digno de nuestra vocación (Efesios 4:1). En lugar de retribuirles de la misma manera a quienes nos persiguen, Jesús dijo: "Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, y haced bien a los que os ultrajan y os persiguen" (Mateo 5:44).
Si nuestras familias físicas no comparten nuestras convicciones espirituales, podemos encontrar consuelo en el hecho de que Dios nos provee con una familia espiritual, la cual nos da apoyo y ánimo (Mateo 12:47-50).
En la parábola del sembrador, Jesús dijo que "el engaño de las riquezas" es causa de que algunos sean infructuosos (Mateo 13:22). El atractivo de la riqueza o un salario grande puede ser una tentación para dejar de agradar a Dios. Pablo nos advierte: "Los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre" (1 Timoteo 6:9-11).
Esta instrucción acerca del dinero a menudo tiene repercusiones con nuestro empleo. La mayor parte de la sociedad ignora el hecho de que el sábado es el día de reposo de Dios. Muchos patrones esperan que sus empleados trabajen en este día a pesar de que Dios ordena lo contrario (Éxodo 20:9-11). Algunas veces los cristianos pueden ser seducidos con altos salarios y mayores ingresos si tan sólo trabajan el sábado. Ante semejante tentación necesitamos recordar la instrucción de Jesús: "No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan" (Mateo 6:19-20).
Otra tentación que enfrentan los cristianos es el mundo a nuestro derredor. Debido a que los caminos del mundo son contrarios a los principios de Dios, el apóstol Santiago escribió: "¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios" (Santiago 4:4). Aunque el mundo puede parecer atractivo, el resultado de enfocarnos en él y no en Dios es trágico.
Pablo escribió: "No formen yunta con los incrédulos. ¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad? ¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo? ¿Qué tiene en común un creyente con un incrédulo? ¿En qué concuerdan el templo de Dios y los ídolos? Porque nosotros somos templo del Dios viviente. Como él ha dicho: Viviré con ellos y caminaré entre ellos. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por tanto, el Señor añade: Salgan de en medio de ellos y apártense. No toquen nada impuro, y yo los recibiré. Yo seré un padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos y mis hijas, dice el Señor Todopoderoso" (2 Corintios 6:14-18, Nueva Versión Internacional).
Cuando Jesucristo regrese para establecer el Reino de Dios sobre la tierra, habrá una advertencia similar para el pueblo de Dios: "Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis de sus plagas" (Apocalipsis 18:4). El pueblo de Dios no tiene otra alternativa; debemos resistir el mundo y su nociva e impía influencia.
Antes de que Jesús fuera crucificado, él hizo algunas observaciones acerca de las pruebas que sus seguidores tendrían que enfrentar. En Juan 15:18-20 dijo: "Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán". Él concluyó diciendo: "Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo" (Juan 16:33).
En su mensaje a la iglesia en Esmirna, Jesús da el mismo aliciente. Él los amonestó a ellos y a nosotros a asegurarnos de perseverar en la fe en medio de la persecución y las pruebas. Si perseveramos, Jesús promete darnos "la corona de la vida" y también que no sufriremos "daño de la segunda muerte" (Apocalipsis 2:10-11).
-David Treybig
(volver al índice)
E l Centro Bíblico Ambassador dio la bienvenida a la clase de 2002 con una ceremonia de orientación el 6 de enero con el tema "aprendiendo a conocer a Dios". Las clases comenzaron el 7 de enero.
Se han admitido 56 estudiantes procedentes de los Estados Unidos y de otros tres países (aunque no se cree que puedan venir algunos de los estudiantes internacionales debido a que el CBA no tiene autorización para conceder visas de estudiante).
"La clase de este año
parece ser una buena combinación de estudiantes", dijo Gary Antion,
coordinador del CBA. Aunque hay una amplia variedad de edades, muchos de los
estudiantes tienen entre 20 y 30 años.
(volver al índice)
El 6 de diciembre el Consejo de Ancianos aprobó un número sin precedentes de nuevos ministros para Unida. Aprobaron las credenciales de 13 hombres en los Estados Unidos, Australia y Jamaica, y aprobaron las ordenaciones de 12 hombres en Ghana y uno en Filipinas.
"Casi todos estos hombres fueron ministros antes con la Iglesia de Dios, una Confraternidad Cristiana, o con la Iglesia de Dios Remanente en Ghana", escribió Roy Holladay en la carta del Consejo del 13 de diciembre. (Diez de los hombres cuyas credenciales fueron aprobadas eran de la Iglesia de Dios, una Confraternidad Cristiana, y 12 que están por ser ordenados son de la Iglesia de Dios Remanente.) "Ambas organizaciones vinieron a ser parte de la Iglesia de Dios Unida en los meses recién pasados. Agradecemos el servicio que estos hombres y sus esposas han dado ya, y nos agrada poder contar con su futuro servicio a la iglesia".
Hay planes de tener una ceremonia de ordenación histórica en Ghana el 19 de enero. El presidente de Unida, Les McCullough, viajará a Ghana acompañado por el tesorero Tom Kirkpatrick y los pastores Joel Meeker y Melvin Rhodes para participar en la ceremonia. El sábado 19 de enero, ministros que actualmente sirven como pastores de la Iglesia de Dios Remanente serán ordenados como ministros de Unida. Después de esta ceremonia, no sólo ellos serán reconocidos como ministros de Unida, sino también las congregaciones que pastorean serán reconocidas oficialmente como congregaciones de Unida.
Al siguiente día la Iglesia
de Dios Remanente se disolverá oficialmente y se reformará como
la Iglesia de Dios Unida, Ghana, utilizando documentos preparados en una serie
de reuniones entre los ancianos de Remanente y Unida. El Dr. Kirkpatrick también
tendrá unas juntas con el tesorero y el consejo nacional de IDU, Ghana,
para ponerlos al día en lo relativo a principios de contabilidad y presupuestos,
y para ayudarles en su transición de entrada en la Iglesia de Dios Unida.
(volver al índice)
Pensar acerca
del tiro al arco nos puede ayudar
a entender más cómo vencer el pecado.
Hace muchos
años tuve la oportunidad de manejar un arco profesional y darme cuenta
de algunas de las dificultades que enfrenta un principiante del deporte del tiro
al arco. Estábamos disfrutando de una tarde de recreo durante la Fiesta
de los Tabernáculos y mi cuñado había traído consigo
su equipo de tiro al arco. Todo se veía tan fácil; nada más
había que colocar la flecha en la cuerda del arco, jalar hacia atrás
y disparar.
¿Fácil? Simplemente mantener el arco firme fue el primer reto. Era mucho más pesado de lo que yo esperaba. Y jalar la cuerda del arco . . . ¡eso fue como tratar de doblar una pieza de metal!
Después de muchos intentos, finalmente logré jalar la rígida cuerda. Disparé, o debería decir hacer plaf . . . conforme la flecha dócilmente cayó al suelo enfrente de mí. Pronto aprendí que el tiro al arco no iba a ser mi deporte del futuro y mi reconocimiento de esto fue reafirmado cuando mi cuñado y otros fueron capaces de realmente dar en el blanco.
A lo largo de los años he meditado a menudo sobre las muchas analogías entre el tiro al arco y la vida cristiana. Podría ser que usted se sorprenda de saber cuán bien encaja, como analogía, con nuestro futuro y nuestra vida espiritual.
La mayoría de las veces que la palabra pecado aparece en nuestras traducciones de la Biblia, proviene de las palabras hebreas chattaah o chata. Esas palabras llevan la connotación de "errar, desacertar". Literalmente, errar el tiro, errar el blanco u objetivo enfrente de nosotros, así como un arquero puede errar el blanco al que está apuntando.
Cuando pecamos, erramos un tiro o blanco delante de nosotros, un blanco que se espera que le atinemos. Si un arquero nunca le atina al blanco, entonces no puede ni siquiera esperar que se le llame arquero.
A menudo se hace referencia a Dios mismo como un arquero, un arquero perfecto que nunca yerra el tiro (Salmos 18:14; 21:12; 38:2; 45:5; 64:7; 144:5-6).
En sentido figurado, Dios nos ha llamado a formar parte de su equipo de arqueros expertos. Él quiere que aprendamos a atinarles a los blancos que pone delante de nosotros, específicamente sus leyes, estatutos y mandamientos. Errar el tiro a esos blancos es, simplemente, pecar.
Pero cuando Dios nos llama a su "equipo", somos exactamente como me describí a mí mismo: incapaces incluso de proyectar una flecha hacia delante, y mucho menos de atinarle a ningún blanco.
Notemos cómo describe el apóstol Pablo esta condición de principiantes: "Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos . . . siendo aún pecadores [aún errando el tiro], Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:6-10). Dios nos llama como principiantes y pone delante de nosotros el reto de perfeccionar nuestro llamamiento cristiano, así como un arquero, cuando empieza, necesita trabajar mucho tiempo y duramente para perfeccionarse en el deporte del tiro al arco.
En 1 Timoteo 1:15 Pablo reconoció lo pésimo que era él como arquero/cristiano cuando Dios lo llamó a su "equipo".
En Salmos 103:14 leemos: "Él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo". Dios sabe que cuando él nos llama carecemos de habilidad, de fortaleza y de perseverancia, así como un entrenador de tiro al arco entiende y acepta el hecho de que sus nuevos reclutas dejan mucho que desear.
Entonces, ¿cómo se vuelve experto un arquero, especialmente un arquero espiritual?
Primeramente, necesitamos aprender qué es y dónde está el blanco. No tiene sentido disparar a ciegas, esperando atinarle a algún blanco oculto. Ni siquiera tiene sentido aprender cómo disparar una flecha si no consideramos primero el blanco al que debemos apuntar.
Dios, como nuestro entrenador, nos muestra el blanco de su ley, revelada por medio de su Espíritu. Según lo que podemos leer en 1 Corintios 2:10-16, Dios nos "reveló" el blanco, "lo profundo de Dios". Debido a la presencia de ese Espíritu en nosotros, podemos saber qué blancos debemos tener en la mira, como se explica ampliamente en el Salmo 119.
"Tú encargaste que sean muy guardados tus mandamientos", escribió el rey David. "Enséñame, oh Eterno, el camino de tus estatutos" (Salmos 119:4, 33).
Pablo reconfirmó la vital importancia de la ley de Dios. Por ejemplo, en Romanos 3:31 escribió: "Confirmamos la ley". Infringir esa ley es deshonrar a Dios, así como un arquero deshonra a su entrenador cuando yerra el blanco. En Romanos 2:23 se nos dice: "Con infracción de la ley deshonras a Dios".
Si hacemos caso omiso de esas leyes y mandamientos, simbólicamente quitamos el blanco que fue puesto delante de nosotros. Eso es tan ilógico como quitar el blanco puesto delante de un arquero y decirle que apunte, dispare y le dé al blanco. ¿Qué blanco? ¿Dónde? No, Dios se asegura de que el cristiano vea y discierna claramente el blanco -su ley- con la ayuda del Espíritu Santo.
En Filipenses 3:17-19 se nos anima a asegurarnos de que nada se interponga en nuestro camino, para poder apuntar y atinarle a ese blanco espiritual. Errar el blanco es pecar.
Se nos alienta a fortalecernos a nosotros mismos por medio de la meditación en la ley de Dios (Salmos 119:27-28, 40). "Susténtame [fortaléceme] según tu palabra", así como un arquero, para lograr la perfección en su deporte, también debe fortalecer sus brazos. La fuerza del antebrazo es esencial para sostener el arco con firmeza al apuntar y disparar la flecha. La fuerza espiritual interna también es esencial para que el cristiano les atine a los blancos espirituales que están por delante.
Así como un arquero también necesita tener un buen alcance visual, nosotros necesitamos desarrollar buen discernimiento espiritual para ser capaces de entender y aceptar los blancos que Dios tiene para nosotros. Notemos 2 Timoteo 2:15: "Procura con diligencia presentarte a Dios [nuestro entrenador] aprobado, como obrero [arquero] que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad".
En Romanos 1:18-22 Pablo explica que Dios no ha escondido su blanco detrás de un obstáculo para bloquear nuestra visión de ese blanco. "Las cosas invisibles de él . . . se hacen claramente visibles . . . de modo que no tienen excusa".
Un principio esencial que se aplica a todos los deportes -entre ellos el tiro al arco- es la necesidad de que el deportista se esfuerce siempre por lograr su mejor marca personal. De igual modo, como cristianos, debemos esforzarnos por lograr nuestra mejor marca personal, esforzándonos siempre por mejorar y darle al blanco con más regularidad y más precisión; por ejemplo, bebiendo menos, siendo un mejor conductor, un mejor padre y cónyuge, evitando tentaciones y desarraigando los malos hábitos. Debemos esforzarnos por darle al blanco cada vez con más regularidad, logrando nuestra mejor marca todos los días.
En cualquier deporte, la perseverancia es un elemento vital para lograr el éxito, y la perseverancia es de especial importancia para nosotros como cristianos. Muchos de nosotros, después de décadas en la iglesia, hemos estado perfeccionando nuestras habilidades espirituales de tiro al arco por muchos años. Pero siempre tenemos por delante el reto de lograr una mejor marca personal, especialmente en lo que se refiere al ejemplo de Jesucristo.
Algunas veces el deportista se ve tentado a "tomarse un descanso", sentarse y descansar. Pero cuando vuelve a su deporte, el camino sigue siendo difícil. Nunca debemos dejar de entrenar, porque las habilidades pueden perderse fácilmente y el deseo de superarnos puede decaer.
La perseverancia forma parte de la vida cristiana, como se explica en Romanos 12:11-12; Santiago 1:2-4, 12; 5:7-11; Hechos 14:21-22; y 2 Tesalonicenses 1:4-5. Estos son solamente unos cuantos pasajes que nos alientan a perseverar en "hacer bien", así como los arqueros deben perseverar en sus sesiones de entrenamiento, práctica y competencia.
A lo largo del camino debemos tener siempre presente que Dios, nuestro Entrenador, quiere que tengamos éxito. Él quiere que le atinemos al blanco una y otra vez. Notemos lo que se nos promete en Filipenses 1:6: "Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo". Nuestro Entrenador hará todo lo posible para garantizar que tengamos éxito. De eso podemos estar confiados.
Seguramente habrá días malos. En ocasiones nuestros ojos estarán irritados, de manera que no podremos ver el blanco con claridad, En otras ocasiones sencillamente seremos negligentes y no estaremos muy enfocados. Los brazos pueden dolernos por estar sosteniendo el arco. En tales ocasiones tenemos que respirar profundo y seguir adelante con determinación, seguir entrenando, seguir perfeccionando nuestras habilidades. Nuestro Entrenador entiende nuestras debilidades.
Sí, nuestro Entrenador entiende nuestras debilidades, a menos que empecemos a errar el blanco intencionalmente.
Imaginémonos a un competidor olímpico de tiro al arco, en el mayor encuentro deportivo de su vida, deliberadamente girando sus hombros ligeramente y apuntando fuera del blanco. Tal vez ha recibido un soborno para perder. Tal vez está amargado contra su entrenador o sus compañeros de equipo y yerra el blanco intencionalmente.
¿Cómo cree usted que reaccionaría su entrenador? Sin duda lo despediría del equipo y le exigiría que abandonara la villa olímpica.
En forma análoga, si nosotros erramos nuestro blanco espiritual intencionalmente -después de años de entrenamiento, persistencia y práctica- ¿cuál será nuestro destino? Hebreos 10:26-29 lo deja muy en claro: "Si pecáremos voluntariamente, después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados". Ya no quedará ningún lugar para nosotros en el equipo.
De un arquero maduro y experimentado se espera que le atine al blanco, así como de un cristiano maduro se espera que evite el pecado, que evite "errar el blanco".
Y, en conclusión, debemos considerar cuál es el centro del blanco de nuestro llamamiento cristiano. Pablo explica exactamente cuál es el centro del blanco: ". . . pero el mayor de ellos es el amor" (1 Corintios 13:13). El amor puro e inmaculado es el centro mismo del blanco que Dios ha colocado delante de cada uno de nosotros.
¿Por qué? El apóstol Juan da la respuesta en 1 Juan 4:8: "El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor". Sin amor, ni siquiera somos miembros del equipo. Sin amor, ni siquiera hemos visto dónde está el blanco, y mucho menos hemos empezado a dominar con maestría el reto que tenemos por delante.
Así que apuntemos constantemente hacia ese blanco final que Dios, como nuestro Entrenador perfecto, ha clocado delante de nosotros: el blanco de llegar a ser como Dios, quien es amor. Imitemos el ejemplo del apóstol Pablo, quien nos dice en Filipenses 3:14: "Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús".
A lo largo del camino iremos perfeccionando el arte del tiro al arco espiritual.
-David Sandland
(volver
al índice)
E n un artículo publicado recientemente en El Comunicado ("El disparo que todavía repercute alrededor del mundo", Vol. IV, No. 10) se explicó que todos los principales problemas geopolíticos del mundo actual tienen como origen un solo acontecimiento: el asesinato del archiduque austríaco Francisco Fernando en junio de 1914. Esto condujo directamente a la primera guerra mundial, la cual a su vez nos llevó a los trastornos que acaparan las noticias actuales.
La primera guerra mundial presenció el final de los grandes imperios europeos y del Imperio Otomano turco. Esto a su vez condujo a la creación del moderno Cercano Oriente; el Imperio Otomano fue dividido en naciones-estado individuales, lo cual complicó la situación de la región de manera irreversible. Entre las dos guerras mundiales, algunas de esas naciones estuvieron bajo la jurisdicción temporal británica o francesa. Los británicos cedieron su dominio de Palestina y fue así cómo se estableció el nuevo Estado de Israel en mayo de 1948. Esto causó un cambió permanente en la región.
La presencia de una democracia al estilo occidental, no islámico, ha sido una gran fuente de contención por más de 50 años. Israel es visto como una presencia occidental en una región que ha sido islámica durante siglos. Desde el momento en que Israel fue establecido como una nación independiente, los países vecinos han querido destruirla.
La paz en el Cercano Oriente ha sido fugaz. Durante más de dos décadas los presidentes norteamericanos han buscado la forma de traer la paz a esta turbulenta región, pero sin éxito. Repentinamente, después de los dramáticos acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, hay un renovado sentido de urgencia en cuanto a traer la paz a la región. De pronto, la administración del presidente Bush se dio cuenta del peligro de no tomar cartas en la lucha israelí-palestina. Muchos querían que Washington buscara más intensamente una resolución al conflicto. Los recientes ataques terroristas contra Israel ocasionaron que los EE.UU. declararan que respaldarían más fuertemente a Israel y que exigirían de Yasser Arafat que se asegurara que Palestina no incitara el terrorismo ni diera albergue a grupos terroristas.
Cuandoquiera que las naciones occidentales vuelven su atención al Cercano Oriente, la presión está siempre sobre Israel, pues dejan de percibir la realidad de la situación. La realidad es que muchos palestinos quieren la destrucción de Israel. Ellos no quieren un arreglo que les dé un estado independiente: quieren todo lo que ahora es Israel además de los territorios que ya están bajo el control de la Autoridad Palestina. Yasser Arafat, líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), siempre les ha prometido a los millones de refugiados palestinos que ellos podrán regresar a las casas que tenían antes de 1948. Después de más de 50 años, no existe una mayor disposición para llegar a un arreglo ahora que la que hubo entonces.
El ex primer ministro israelí Benjamín Netanyahu lo expresó bien en una entrevista en un programa de radio de la BBC el 19 de noviembre de 2001. Dijo que la única diferencia entre la OLP de Yasser Arafat y Hamás (el movimiento extremista para la "liberación" palestina) era que Hamás dice las mismas cosas tanto en inglés como en árabe, mientras que Arafat no lo hace.
Lo que Netanyahu estaba diciendo es que Hamás deja muy en claro que quiere destruir a Israel. Todos sus seguidores lo saben; lo escuchan regularmente en árabe. El mundo lo sabe también porque Hamás regularmente emite declaraciones a la prensa mundial afirmando el mismo objetivo: la total aniquilación del Estado de Israel.
En cambio Arafat le habla al mundo de paz y conciliación, mostrando una buena disposición de llegar a un arreglo y culpando a Israel por su intransigencia. Pero cuando habla árabe y se dirige a su propia gente, les promete lo mismo que Hamás: la total destrucción del Estado de Israel.
Su método es continuar pidiendo que a los refugiados palestinos se les permita regresar a su patria, su tierra y sus casas ancestrales, que están ahora en territorio israelí. Esto suena razonable: todo mundo puede entender el deseo de los refugiados de regresar a sus hogares. Sin embargo, el problema para Israel es que esto conduciría a una mayoría palestina dentro de Israel mismo. Y como Israel es una democracia, en la que cada persona representa un voto (la única democracia verdadera en el Cercano Oriente), esto llevaría al final del estado judío de Israel.
Arafat está muy ocupado presionando a Estados Unidos para que obligue a Israel a llegar a un "acuerdo final" del conflicto israelí-palestino. Implícito en esto está el derecho de los refugiados de regresar a sus hogares. Para Israel, "los refugiados tendrían varias opciones: permanecer donde están, establecerse en un tercer país, establecerse en el nuevo estado de Palestina, o establecerse en Israel en números previamente acordados . . . Los palestinos supuestamente han dicho 400.000, los israelíes 20.000" (Serge Schmemann, "America Tries, Again, to End the Endless Conflict" ["Estados Unidos trata una vez más de terminar el conflicto interminable"], The New York Times, 25 de noviembre de 2001).
El columnista Michael Barone escribió: "Una de las razones por las que Yasser Arafat rechazó la proposición de Barak . . . fue que no incluía para los palestinos el derecho de regresar a Israel. Su motivo era evidente: Pongan suficientes palestinos dentro de Israel y ellos excederán en votos a los judíos. De la intifada que Arafat desató después de rechazar [los acuerdos] . . . sabemos cómo sería la vida para los judíos si hubiese una mayoría palestina en Israel: todos los días habría kristallnacht" (U.S. News & World Report, 3 de diciembre de 2001). Barone estaba haciendo referencia a la noche en 1938 cuando los judíos y la propiedad judía fueron atacados por los nazis amotinados en Alemania.
En efecto, como Barone dijo claramente, ". . . Israel está listo para aceptar un estado palestino. El problema es que los palestinos rehúsan aceptar el estado israelí".
Hablando en las Naciones Unidas recientemente, Arafat dejó en claro que las negociaciones de paz requieren que Estados Unidos se una con otros países "para presentar inmediatamente un plan integral para una solución permanente" al problema del Cercano Oriente.
El escritor Schmemann continuó su artículo diciendo que semejante "plan ya existe. Según informes publicados y entrevistas con algunos participantes, tendría probablemente los siguientes elementos . . ."
Incluida en la lista estaba la retirada israelí de algunos de los territorios que ahora albergan asentamientos judíos, con la indemnización de tierra (desierto) a los palestinos por otros territorios perdidos.
"Se proclamaría un estado palestino soberano, pero tendría que estar de acuerdo en permanecer desmilitarizado. Israel retendría tres estaciones de vigilancia en el valle del Jordán, que más tarde compartiría con una 'presencia' militar internacional" (ibídem).
El siguiente artículo en la lista era el tema de los refugiados palestinos.
"Y finalmente Jerusalén". Schmemann agregó: "Podría adoptarse alguna forma de mayordomía internacional sobre los lugares santos. O el monte del Templo/Haram al Sharif podría ser compartido, con los palestinos controlando la parte superior y los israelíes manteniendo la soberanía por debajo, así como también sobre el muro de las Lamentaciones. El resto de la antigua ciudad sería dividido, como ya lo está, y las partes periféricas de la ciudad serían divididas sobre la base de quién vive dónde ahora".
Notemos el marcado contraste entre el punto de vista del columnista del New York Times, Serge Schmemann, y las palabras anteriores de Benjamín Netanyahu. La diferencia tiene una explicación muy sencilla: uno vive en los Estados Unidos, el otro en Israel. La paz en el Cercano Oriente se ve fácil cuando uno la ve desde el ambiente de paz y estabilidad de una democracia occidental distante. Obviamente, no es tan sencillo cuando uno vive en Israel, donde la libertad y seguridad de uno han sido amenazadas a diario durante más de 50 años.
No será fácil lograr un acuerdo de paz en el Cercano Oriente. Sin embargo, en algunos aspectos, es más probable ahora de lo que ha sido por muchos años.
El aumento de ataques terroristas en Israel recientemente les ha hecho entender a todas las naciones occidentales la urgencia de ponerle fin al impasse en el Cercano Oriente. Estados Unidos es la única nación que puede ejercer presión en ambos lados. La Unión Europea apoya financieramente a los palestinos, los Estados Unidos a los israelíes. Los dos deben ser capaces de imponer un acuerdo sobre ambos lados.
Además, Arafat es una figura central en cualquier convenio. Él ha sido el principal líder de los palestinos por décadas y sabe que no le queda mucho tiempo de vida. Los israelíes temen que su sucesor será más militante, lo cual dificultaría aún más un convenio de paz. Al mismo tiempo, Yasser Arafat sabe que él perderá mucho apoyo internacional si llega a ser considerado como la causa del fracaso.
Cualquier acuerdo de paz que llegue a ser firmado, no durará. Netanyahu dejó en claro cuando les recordó a los radioescuchas de la BBC que los palestinos quieren destruir a Israel. Esta es una parte del mundo donde la gente tiene recuerdos de lo que sucedió incluso hace miles de años. Ellos también piensan a largo plazo, mientras que nosotros en Occidente pensamos a corto plazo, generalmente sin ver más allá de las próximas elecciones. Si un acuerdo de paz es deseable ahora, puede ser que las partes beligerantes lo firmen, pero eso no cambiará el objetivo de largo plazo, el cual es eliminar el Estado de Israel y devolver el Cercano Oriente a su estado anterior, un estado de dominio islámico que duró siglos.
Netanyahu le recordó a Occidente que no solamente Israel se ve amenazado, sino Occidente mismo, porque Israel es simplemente una extensión de Occidente. Mientras que el líder de la OLP habla de paz, la realidad es que niños sin la edad suficiente para ingresar en el colegio de párvulos en los Estados Unidos, están siendo adiestrados en escuelas dirigidas por la OLP para llevar a cabo ataques suicidas. Como tales ataques no podrán efectuarse por muchos años, es evidente que no hay un intento serio por lograr la paz.
Hace 2.000 años Jesucristo profetizó que inmediatamente previo a su regreso Jerusalén estaría en el centro mismo del conflicto mundial (Lucas 21:20; Marcos 13:14). Conociendo estas profecías, el apóstol Pablo escribió más tarde que "el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán" (1 Tesalonicenses 5:2-3).
El mundo entero se regocijará cuando sea firmado un acuerdo de paz en el Cercano Oriente. A los cristianos se les advierte que no se dejen engañar cuando esto suceda, sino que se den cuenta de que puede haber un breve período de paz antes de que sobrevenga la "destrucción repentina", cuando vuelva a surgir la violencia que impera en nuestro mundo moderno.
-Robin Webber
(volver
al índice)
Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional.
Director: Donald Walls Suscripciones: El Comunicado
se edita especialmente para los miembros de la Iglesia de Dios Unida.
Sin embargo, otras personas que desean suscribirse pueden hacerlo, sin
costo ni compromiso de su parte. Gracias al generoso apoyo de los miembros
de la Iglesia de Dios Unida y de otros colaboradores voluntarios, El
Comunicado se envía gratuitamente a todos aquellos que lo
soliciten. Para suscribirse, envíe su solicitud a la dirección
más cercana a su domicilio.
Salvo indicación contraria, las citas bíblicas son de la versión Reina-Valera, revisión de 1960. |
Argentina: Casilla 20 ? Sucursal 2 ? 8000 Bahía Blanca, B.A. Bolivia: Casilla 8193 ? Correo Central ? La Paz Colombia: Apartado Aéreo 91727 ? Bogotá, D.C. Chile: Casilla 10384 ? Santiago El Salvador: Apartado Postal 2499 ? 01101 San Salvador Estados Unidos: P.O. Box 541027
? Cincinnati, OH 45254-1027 Guatemala: Apartado Postal 1064 ? 01901 Guatemala Honduras: Apartado Postal 283 ? Siguatepeque, Comayagua México: Apartado Postal
4822 ? Suc. Tec. ? 64841 Monterrey, N.L. Perú: Apartado 18-0766 ? Lima |