| de la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional |
VOLUMEN V, NÚMERO 2 |
La Pascua y la Fiesta de Panes Ázimos
La muerte y vida de Jesucristo
Las iglesias del
cristianismo nominal aceptan la muerte de Jesucristo,
pero la mayoría parece ignorar el verdadero significado de su resurrección.
Dios espera que su pueblo entienda ambas.
La mayoría de los que profesan ser cristianos buscan la redención en la observancia del Domingo de Resurrección. Los partidarios de los servicios celebrados a la salida del sol consideran que esta fiesta señala hacia un Jesucristo resucitado, pero cuando se trata del significado de su muerte y resurrección, el sol se pone rápidamente.
Las diferencias entre la Pascua bíblica y el Domingo de Resurrección son asombrosas. La Biblia no habla del Domingo de Resurrección por varias razones: Este día no representa a Jesucristo; se originó en el paganismo, miles de años antes del cristianismo; y posteriormente fue adaptado al cristianismo nominal. No obstante, la Biblia sí habla de la Pascua y de la Fiesta de los Panes sin Levadura. Jesús y sus apóstoles guardaron estas dos fiestas instituidas por Dios.
La Pascua y la Fiesta de los Panes sin Levadura representan simbólicamente la muerte y la vida de nuestro Salvador Jesucristo. Sin los resultados de estos dos acontecimientos trascendentales, "somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres" (1 Corintios 15:19).
La Pascua y la muerte de Jesús
Dios empieza su plan maestro de salvación con la Pascua, la primera de sus siete fiestas anuales. Cada fiesta representa un paso significativo hacia la salvación final de la humanidad, así como también su gloriosa conclusión.
La Pascua no es un día santo, pero sí es una fiesta; su primacía y significado la hace la más grande de todas las fiestas. Porque si no hubiese Pascua, si Jesús nunca hubiese muerto por la humanidad, entonces nos podríamos olvidar de todas las demás fiestas. Éstas simplemente no podrían cumplirse. Cada fiesta que sigue a la Pascua depende completamente de ella.
Nuestra Pascua es Jesucristo (1 Corintios 5:7). Durante más de tres décadas Jesús vivió una vida sin pecado, aunque fue probado en todo según nuestra semejanza (Hebreos 4:15). Durante las horas antes de su crucifixión, él sufrió gran agonía física y mental para nuestra sanidad (1 Pedro 2:24). Jesús fue clavado a un madero y permaneció fiel a Dios (y a nosotros) hasta la muerte. Un soldado romano le abrió el costado con una lanza, y al instante su sangre (y agua) se derramó sobre el suelo (Juan 19:33-34).
La sangre inmaculada de Jesús fue derramada para la justificación y reconciliación (Romanos 5:9-11) de toda la humanidad, a fin de salvar a todos (Juan 3:16-17). ¿Qué significa esto para nosotros? La sangre derramada de Jesús satisface los santos requisitos de Dios el Padre. Dios exige santidad. Él no permite dentro de sí mismo ni siquiera la más pequeña cantidad de pecado o injusticia. La humanidad es impía y peca contra Dios y sus leyes, y estos pecados mantienen al hombre separado de Dios. La Pascua hace posible la reconciliación de los seres humanos con Dios.
Después de que fuimos llamados y nos arrepentimos de nuestros pecados, la sangre de Jesús cubrió nuestros pecados. Esto nos justifica delante del Padre (Romanos 5:9), lo que significa que nuestros pecados son borrados, cubiertos por la sangre de Jesucristo, y nosotros somos vistos como limpios delante de Dios nuestro Padre. Simultáneo al hecho de ser justificados (lavados y limpiados de nuestros pecados), también somos reconciliados (restaurados) con el Padre, habiendo sido hechos uno con el Padre por medio de Cristo Jesús (Romanos 5:10-11; Juan 17:21-23).
La sangre inmaculada de Jesús empezó el proceso de salvación para nosotros y para toda la humanidad. El proceso completo de nuestra salvación no podría llevarse a cabo sin esta gloriosa dádiva de tan vital importancia. Dios confirma la primacía de la Pascua en el hecho de que Jesús, como nuestra Pascua, inicia nuestro peregrinaje y entrada en la vida eterna. En segundo término, nuestra observancia anual del memorial de la Pascua da inicio a las fiestas anuales de Dios.
Aunque esta dádiva primordial de justificación y reconciliación (restauración) da inicio a la salvación de los seres humanos, hay otro gran don que la completa: la vida vibrante de un Cristo Jesús resucitado que ahora está sentado a la diestra del Padre. Ambos de estos grandes acontecimientos son importantes, el uno no puede suceder sin el otro, los dos son interdependientes. El Cristo Jesús resucitado cumplió el simbolismo de la ofrenda de la gavilla mecida.
La gavilla mecida y la vida de Cristo
Dios dio instrucciones a Israel de que empezara la temporada de la cosecha de primavera meciendo una gavilla de cebada. Esto prefiguraba simbólicamente el principio de la cosecha de vidas humanas que Dios está llevando a cabo (Juan 4:35; Santiago 5:7). La vida de Jesús, nuestro Salvador, fue la primera en ser cosechada (Juan 3:16-17). En segundo lugar, la iglesia va a ser cosechada; esto está simbolizado por la Fiesta de las Primicias o Pentecostés (1 Corintios 15:23, 35-38).
La última cosecha abarca el resto de la humanidad. Esta cosecha de seres humanos empieza a la segunda venida de Cristo, continúa durante mil años e incluye múltiples miles de millones que serán resucitados para el juicio ante el gran trono blanco (Ezequiel 37; Apocalipsis 20:11-13). La Fiesta de los Tabernáculos y el Último Gran Día simbolizan la gran cosecha final (Levítico 23:34-39).
Jesucristo es la ofrenda de la gavilla mecida (Levítico 23:10-14; Juan 20:17). El punto importante de esto es que la resurrección de Jesús y su ascensión al trono de Dios el Padre muestran que nuestro Salvador ya no está muerto, sino vibrantemente vivo y lleno de poder. Sin esta parte terminante del santo sacrificio de Jesucristo, estaríamos sin esperanza de vida eterna. "Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida" (Romanos 5:9-10; ver también 1 Corintios 15:12-19).
El apóstol Pablo nos enseña que Cristo es (ahora) nuestra vida (Colosenses 3:4). Cristo es nuestra vida en el sentido de que Dios el Padre nos ve como vivos en Cristo (Efesios 2:5-6), nos mira a cada uno de nosotros a través de la santidad de Cristo (Gálatas 2:20) y nos atribuye la justicia de Cristo por medio de la fe (Santiago 2:23). Cristo es también nuestra vida por medio de la santa verdad y el Espíritu de Dios (Juan 14:6).
La celebración del Domingo de Resurrección es un intento por tratar la muerte de Jesús en formas aceptables al cristianismo moderno. Aunque el Domingo de Resurrección habla de la muerte de nuestro Salvador y de su resurrección, el origen de esta fiesta y sus costumbres son una abominación a Dios. Es fácil para gran parte de la cristiandad aceptar que Cristo vive para ellos (Colosenses 3:4; Efesios 2:5-6; Gálatas 2:20), pero cuando se trata de la parte que Cristo requiere de los cristianos obedecer a Dios y demostrar su fe por las obras muchos cristianos bien intencionados parecen ignorar muchos pasajes importantes de las Escrituras.
Permítanme expresarlo de otra forma: La mayoría de los cristianos no reconocen ni honran lo que Dios requiere de un verdadero discípulo cristiano. Esta parte requiere sacrificio: arrepentimiento de obras muertas y fe en Dios. Si Cristo verdaderamente va a vivir para usted y para mí, entonces hay cosas que debemos hacer (Efesios 2:10; Santiago 2:18) a fin de que él viva para nosotros y en nosotros. Estos dos actos distintos (el reconocimiento de Cristo como nuestra vida y nuestra fe demostrada por las obras) parecen estar perfectamente integrados como uno solo en la vida de un verdadero cristiano.
Nuevamente, nunca olvidemos esta importante clave para nuestra salvación: Dios es santo y él requiere de nosotros que seamos santos (1 Pedro 1:16). Esto nos trae a los días de los Panes sin Levadura, una fiesta de gran significado.
Pan sin levadura y una vida santa
La Fiesta de los Panes sin Levadura es un tiempo de sinceridad y verdad. Durante siete días completos ningún producto leudado permanece en nuestras casas y comemos pan sin levadura. Sabemos que esto simboliza quitar el pecado de nuestras vidas y comer de la verdad incontaminada de Cristo. La Iglesia de Dios ha estado haciendo esto durante casi 2.000 años.
Es importante considerar que esto también representa la vida sin levadura y el amor sin levadura de Cristo Jesús. Él es santo, y debido a esto nosotros somos santos en él (Hebreos 3:1; Romanos 8:30).
También debemos tener en cuenta que hay dos días santos durante la Fiesta de los Panes sin Levadura: el primer día santo inaugura la fiesta y el último día santo la concluye. Dios espera santidad al principio y al final de nuestras vidas espirituales. Somos hechos santos por medio de Cristo, quien es nuestra vida y quien es el divino pan sin levadura. También debemos hacer nuestra parte en llegar a ser santos como él es santo (1 Pedro 1:16), quitando el pecado de nuestras vidas y poniendo en nuestras mentes y corazones la verdad y el amor sin levadura de Jesucristo.
La Pascua y la Fiesta de los Panes sin Levadura abarcan tanto la muerte como la vida de Jesucristo. Los que guardan el Domingo de Resurrección entenderán un día las palabras del apóstol Pablo acerca de la muerte y resurrección de su Salvador: "Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho" (1 Corintios 15:20). Somos justificados y reconciliados por la muerte de Jesús, y somos salvos (Romanos 5:10) y liberados por su vida omnipotente (Apocalipsis 5:1-14). Hermanos, les deseo una memorable Pascua y una gozosa Fiesta de los Panes sin Levadura.
-Jerold Aust
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¡Yo
creía que toda agua de baño se veía sucia! ¡La nuestra
siempre se veía así! En nuestro hogar, los niños nos bañábamos
una vez por semana . . . ya sea que lo necesitáramos o no. Mi mamá
solía pensar que lo necesitábamos. Ella sacaba la tina y empezaba
a calentar agua en nuestra estufa de carbón y leña. Cuando el
agua estaba lo suficientemente caliente, llenaba la tina parcialmente y las
niñas se bañaban primero. Los varones aprendimos a muy temprana
edad el concepto de "primero las damas".
Conforme cada niña usaba el jabón y se bañaba, mi madre
ponía un poco más de agua caliente en la tina. Cuando nos llegaba
el turno a los niños, el agua siempre estaba sucia. El grado de suciedad
no parecía cambiar; sencillamente estaba sucia.
No nos dimos cuenta de que esto no era lo usual en todo el mundo hasta que cumplimos
10 años de edad. Ese fue el tiempo cuando empezamos a esperar con ansia
ser hombres. Cuando uno se convertía en hombre (alrededor de los 12 años
de edad), podía darse una ducha en el baño público. Este
era un edificio largo que tenía unas 40 regaderas (con agua limpia que
fluía, caliente y fría) que los mineros usaban después
de terminar su turno de trabajo. Qué grandioso día fue cuando
se nos permitió ir un sábado por la mañana para darnos
una ducha, ¡una vez por semana y con agua limpia! Todo niño en
el pueblo que estaba por convertirse en hombre aparecía allí los
sábados.
Cada
Fiesta de los Tabernáculos parece traer su propia lección única.
Algunas veces es un sermón que le habla directamente a uno. Las cortinas
de la mente suben y los focos intelectuales se prenden, culminando en un "¡ajá!"
espiritual. Algunas veces la lección proviene de los acontecimientos
mismos de la Fiesta, cuando las circunstancias crean un cuadro esclarecedor.
En cambio, algunas veces la lección viene en la forma de otra persona.
Mi familia y yo asistimos a la fiesta en Corpus Christi, Texas. Como de costumbre,
el primer día escogimos nuestros asientos y pocas veces nos desviamos
de ellos. Alrededor del tercer día, una anciana se sentó detrás
de nosotros. Intercambiamos bromas, y en los siguientes días sobresalió
una alentadora historia que me conmovió profundamente.
La mujer era alegre y perceptiva y sumamente encantadora. Hablaba con candor
y fortaleza. Finalmente supimos que tenía 91 años de edad. Dios
la había llamado a su iglesia a la edad de 76 años, prueba alentadora
de que él tiene un tiempo y un plan para cada uno de nosotros. Previamente,
ella había sido miembro de una iglesia presbiteriana durante 25 años.
Había sido muy activa en esa congregación, no sólo tocando
el piano, sino también enseñando la clase dominical para los adultos.
El
23 de junio de 1938, Juan Rynerson ingresó en la unidad de cartografía
topográfica del Cuerpo de Ingenieros del ejército norteamericano.
Juan no pudo imaginarse que en unos pocos años se encontraría
en la segunda guerra mundial y luchando por su vida en una de las marchas más
infames y terribles de la guerra.
Después de varios traslados Juan fue asignado a un escuadrón de
bombarderos en las Filipinas. Este traslado salvó su vida, porque el
avión en el que él había trabajado como operador de radio
se estrelló, y él habría estado en ese avión de
no haber sido transferido. Juan considera que Dios ya estaba obrando en su vida
para preservarlo.
Después del ataque sobre Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, los
japoneses atacaron las Filipinas. El 9 de abril de 1942, la guarnición
militar en Batán fue tomada por los japoneses y así comenzó
para Juan la larga y difícil lucha por sobrevivir. Únicamente
una tercera parte de los soldados tomados cautivos en Batán sobrevivieron
al encarcelamiento por parte de los japoneses.
Después de la captura de Batán, los japoneses llevaron a los prisioneros
norteamericanos en una marcha de más de 112 kilómetros. Ésta
se convirtió en la infame "Marcha de la Muerte de Batán"
en la que murieron más de 600 soldados norteamericanos. Ellos marcharon
por un período de siete días en un estado de debilitamiento debido
a que antes de que se rindieran a los japoneses, habían tenido que sobrevivir
de pequeñas raciones de comida. Sus captores les permitieron comer sólo
una vez durante toda la marcha. También mataron a los soldados que retrasaban
la marcha.
Juan se dio cuenta con prontitud de que estaba en una lucha por sobrevivir.
Sus observaciones lo condujeron a tomar medidas que salvarían su vida.
El trato que los japoneses dieron a los prisioneros fue horrendo. Durante el
trayecto de la marcha, ellos se encontraron con soldados japoneses que viajaban
hacia el sur. Juan notó que el primer grupo de soldados norteamericanos
era tratado mejor que el último grupo de soldados. Los japoneses habían
sido enseñados a nunca rendirse, y ellos estaban tan sorprendidos de
ver prisioneros de guerra que pasaron al primer grupo sin hacerles daño
a los prisioneros. Pero conforme iban llegando al final de la línea de
prisioneros, ellos empezaron a golpearlos y maltratarlos. Mataban sin titubeo
a cualquiera que se detenía o no podía caminar. Juan tomó
la decisión de estar en ese primer grupo de prisioneros que salieron
al camino en la mañana.
Juan fue un prisionero de guerra durante más de tres años. Él
fue llevado en el barco de la "muerte" Tori Maru a un campo de prisioneros
en Manchuria. Los barcos con prisioneros no estaban marcados, así que
los aviones de guerra norteamericanos a menudo los atacaban, sin saber que sus
compatriotas estaban a bordo de esos barcos. Juan pudo permanecer en cubierta
durante la travesía en el Tori Maru y evitó ser puesto en la bodega,
donde las condiciones eran terribles.
Él pudo sobrevivir debido a la actitud mental que tuvo al determinar
que si algún soldado iba a sobrevivir este encarcelamiento, ese soldado
iba a ser él. La madre de Juan le había enseñado a ser
limpio, así que cuando le daban arroz, procuraba quitarle los insectos
y otras inmundicias antes de comérselo. También sabía que
necesitaba tener una buena higiene y se aseguró de mantenerse tan limpio
como le fue posible. Sabía que la clave para sobrevivir era permanecer
libre de enfermedades. También tuvo la actitud de que nunca se daría
por vencido.
Finalmente, el 15 de agosto de 1945 Juan fue liberado del campo de prisioneros
y regresó a su familia en los Estados Unidos. Durante esos tres largos
años la familia de Juan no sabía si él estaba vivo o muerto.
Cuando él regresó a casa, no habló en detalle acerca de
las condiciones que había padecido durante el tiempo que estuvo prisionero,
ya que no quiso atribular a su familia y causarles dolor. ¡Qué
ejemplo tan admirable y asombroso dio Juan al perseverar durante el terrible
sufrimiento de la segunda guerra mundial!
Juan y Sara Rynerson se casaron en 1946 y han sido miembros de la Iglesia de
Dios desde 1970. Ellos han visto las dificultades y problemas por los que la
iglesia ha pasado y han permanecido fieles a la Palabra de Dios y a las verdades
que les han sido enseñadas. Juan tiene ahora 81 años de edad y
continúa trabajando limpiando pisos para tiendas de comestibles en la
ciudad de Ogden, Utah. Qué maravilloso ejemplo de perseverancia y resistencia
a pesar de las dificultades y pruebas.
Jesús nos dijo que debemos estar decididos a "perseverar" hasta
el fin, y hay mucho que podemos aprender del ejemplo de Juan Rynerson. Una de
las principales razones por las que Juan perseveró tiene que ver con
su actitud mental. Él determinó que iba a sobrevivir a las terribles
condiciones de la Marcha de la Muerte de Batán y el subsiguiente encarcelamiento.
En Mateo 24:12-13 Jesús dijo: "Y por haberse multiplicado la maldad,
el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste
será salvo". Nosotros hemos visto mucha maldad sobre la tierra,
y las condiciones seguirán empeorándose. Muchos han caído
al borde del camino espiritual y Satanás ha destruido por completo su
fe, así como los japoneses mataron a los rezagados en la Marcha de la
Muerte de Batán.
Debido a su firme determinación, Juan tomó las medidas físicas
que le ayudaron a sobrevivir. Él comió únicamente alimento
"limpio", quitando los contaminantes tales como moscas y suciedad.
Llevó consigo dos cantimploras de agua al comienzo de la marcha y algo
de comida también. Él se aseguró de estar en el frente
de la línea de soldados que iban en la Marcha de la Muerte de Batán,
lo cual lo protegió un tanto del abuso que recibieron los que iban detrás.
Él se esforzó por hacer todo aquello que lo ayudara alcanzar su
meta principal: ¡sobrevivir!
Espiritualmente, ¿estamos haciendo todo lo que podemos para alcanzar
nuestra meta, el Reino de Dios? Juan comió únicamente arroz limpio
y esto lo ayudó a evitar enfermedades mortales. Espiritualmente, ¿estamos
alimentándonos con una buena dieta espiritual? Esto significa estudiar
la Biblia a diario, asistir a los servicios siempre que nos sea posible, ir
a la Fiesta de los Tabernáculos, evitar películas contaminantes
y sucias (impuras), etc. Nosotros sabemos cuáles son las cosas que conducen
a una vida espiritual saludable.
Al igual que Juan durante la segunda guerra mundial en un campo de prisioneros,
nosotros vivimos en un mundo que no conoce al Dios verdadero ni el propósito
de la vida. Este conocimiento de la verdad de Dios nos insta a tomar las medidas
necesarias para asegurar que alcancemos la única meta que vale en esta
vida, el Reino de Dios.
Juan Rynerson tuvo un propósito que nunca olvidó durante esos
terribles años de la segunda guerra mundial: la meta de la supervivencia.
Tuvo una meta bien definida que lo motivó y una actitud mental que lo
ayudó a perseverar.
Nunca olvidemos el propósito de nuestra vida, la meta que Dios ha puesto
delante de nosotros y ¡la gloria y honor que les espera a los que alcancen
esa meta!
-Bill Jahns
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Once
pastores que estaban prestando sus servicios en la Iglesia de Dios Remanente
en Ghana fueron ordenados como ancianos de la Iglesia de Dios Unida en una ceremonia
de ordenación durante los servicios del sábado 19 de enero en
Kumasi, Ghana.
Les McCullough, Tom Kirkpatrick, Melvin Rhodes y Joel Meeker, presidente, tesorero
y pastores respectivamente de la Iglesia de Dios Unida, oficiaron en las ordenaciones
frente a una congregación de aproximadamente 350 personas. Algunos de
los hermanos habían viajado de diferentes regiones del país. Primeramente,
el Dr. Kirkpatrick dio un sermón sobre la humildad. La ordenación
de los 11 ancianos ocurrió a la mitad del servicio, y en seguida el Sr.
McCullough dio el segundo sermón cuyo tema fue la misión de la
iglesia de ocuparse en la predicación del evangelio como testimonio al
mundo.
Los 11 que fueron ordenados son Benjamin Agyapong, Clement Amoako-Atta, Reuel
Appiah-Dima, Frank Arthur, Joseph Baah, Adonijah Blay-Miezah, Azariah Maxwell
Coffie, Richard Duah, Annor Jones, Ofori Manu y Kwaku Ofori-Amanfo. Después
del servicio el Sr. Coffie dijo que había sido "una ocasión
muy importante, por la que habíamos orado y anhelado por muchos años".
El Sr. Duah agregó: "Nunca olvidaremos este día tan especial".
El día siguiente, 33 ancianos y dos representantes no ordenados de la
Iglesia de Dios Remanente se congregaron en la casa que alquila la iglesia en
Kumasi para una histórica reunión. El Sr. McCullough les dirigió
unas palabras de bienvenida, especialmente a los nuevos ancianos reconocidos
como ministros de la IDU, a quienes les entregó sus certificados de ordenación.
Entonces se abordó el asunto oficial de la reunión. Por sufragio
unánime los ancianos y representantes aprobaron la disolución
de la Iglesia de Dios Remanente, y su asociación como la Iglesia de Dios
Unida-Ghana, adoptando una nueva constitución y reglamentos basados en
el modelo de la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional.
La nueva asamblea general de la IDU-Ghana pasó a seleccionar su primer
consejo nacional, el que a su vez seleccionó los oficiales de la organización
y empezaron a elaborar el plan estratégico y el presupuesto para el año
fiscal 2002-2003. Siguiendo la recomendación de la administración
de la IDU, Melvin Rhodes fue aprobado por la IDU-Ghana como pastor mayor y como
enlace entre la IDUAI y la IDU-Ghana para asistir a esta última en su
integración en la IDUAI.
Se prevé que los 22 ancianos restantes de la que fuera la Iglesia de
Dios Remanente, puedan ser ordenados y reconocidos como ancianos de la Iglesia
de Dios Unida en un futuro cercano de acuerdo con los procedimientos oficiales
de la IDUAI.
-Joel Meeker
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Este fue el primer viaje que jamás haya hecho yo a una nación
en vías de desarrollo, y fue una experiencia intensa para un norteamericano.
He entendido intelectualmente que las bendiciones físicas y la abundancia
de que gozamos en los Estados Unidos no tienen paralelo en el mundo, pero se
sufre un impacto emocional al experimentar personalmente las condiciones en
las que vive mucha de la gente en este mundo. Es muy difícil expresarlo
con palabras. Algunos de ellos tienen tan poco, y, sin embargo, los hermanos
que tenemos allá forman parte del Cuerpo de Cristo tanto como nosotros
acá.
El resumen más simple es decir que debemos estar muy agradecidos por
las bendiciones que tenemos. Es tan fácil ser desagradecidos y tratar
nuestras bendiciones físicas con indiferencia. Y las bendiciones materiales
pueden ser una trampa aún más peligrosa para nuestra vida espiritual.
Un aspecto raro de la naturaleza humana es que algunos de los más desagradecidos
son los que más posesiones tienen. Algunas veces, entre más tenemos,
más deseamos tener. Los que están nadando en las riquezas son
los que se esfuerzan por adquirir más y más de ellas. Uno puede
casi llegar a la conclusión de que aquellos que tienen tan sólo
lo suficiente para cubrir sus necesidades básicas tienen una ventaja
sobre muchos de nosotros que vivimos en las naciones industrializadas, especialmente
en los Estados Unidos.
La parte de la oración modelo que dice: "El pan nuestro de cada
día, dánoslo hoy" tiene un significado muy real para muchos
en el mundo en vías de desarrollo. ¡Quizá les dé
lástima de nosotros por la "prueba" de quedar atrapados tan
fácilmente en ocupaciones materialistas, o en comparaciones sobre quién
tiene el mayor número de juguetes!
Por otra parte, en algunas ocasiones nosotros vemos el contentamiento y el agradecimiento
de quienes menos tienen. Nuestros hermanos en Ghana son calurosos y amistosos.
Todos los que fuimos de los Estados Unidos en este viaje gozamos de su hospitalidad
y amistad.
Hubo un gran espíritu de gozo y agradecimiento en los servicios del
sábado en Kumasi, durante los cuales 11 ancianos de la que fuera la
Iglesia de Dios Remanente fueron separados y ordenados como pastores de la
Iglesia de Dios Unida. No tendrán mucho de los bienes de este mundo,
pero no están faltos del Espíritu Santo de Dios y del deseo
sincero de que venga el Reino de Dios a esta tierra. Ellos también
quieren ser de los que le ayudarán a Jesucristo a "restaurar todas
las cosas", de acuerdo con la voluntad de Dios.
-Tom
Kirkpatrick
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-Saúl Langarica
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Hubo de todo un poco para los 93 líderes
en potencia de la iglesia en el campamento en Guatemala: deportes, talentos,
chistes y sermones enfocados en las necesidades actuales de la gente joven.
Todos los jóvenes participaron en las actividades con mucho entusiasmo.
El campamento se llevó a cabo del 14 al 20 de diciembre en la ciudad
de Chimaltenango, a 50 kilómetros de la capital.
El personal del campamento lo integraban 16 entusiastas adultos, miembros
de la iglesia procedentes de Guatemala, El Salvador, Honduras y los Estados
Unidos. Este equipo cocinó y cantó para los jóvenes con
todo su corazón. Nuestro lema fue "todo para ellos".
Durante los seis intensos días del campamento se fortalecieron las
amistades y se practicó el servicio mutuo. Algunos de los jóvenes
que participaron por primera vez en el campamento expresaron su satisfacción
y sorpresa de haber tenido la oportunidad de participar en actividades que
les ayudaron a hacer frente a las presiones de una sociedad que se va alejando
de Dios. Ya están haciendo planes para asistir nuevamente el próximo
año.
-Luis
Mundo Tello
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El Comunicado es una publicación
de la
Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional.
Director: Donald Walls
Salvo indicación contraria, las citas bíblicas son de la versión Reina-Valera, revisión de 1960. |
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