El Comunicado
| de la Iglesia de Dios Unida, una Asociación
Internacional |
VOLUMEN V, NÚMERO 4
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Hay
que perdonar lo imperdonable
¿Reconocería
usted esta "levadura" si la viera hoy?
Nuestro
mundo se encuentra asediado por lo que parece ser un ciclo interminable de violencia.
Lamentablemente, este ciclo de venganza parece estar funcionando dondequiera
que los humanos estén dispuestos a gastar su última pizca de energía
para ejercer lo que perciben ser su derecho propio de vengarse. Sea ya en las
callejuelas de Belfast, los barrios de Bogotá, las calles de Jerusalén
o los callejones de Karachi, la amenaza está siempre presente. Y sí,
en ocasiones lo único que tenemos que hacer es mirar a nuestro alrededor
y reconocer que puede muy bien estar en nuestros propios hogares.
El modo de pensar que suele dar impulso a la plaga de la venganza es más
o menos así: "Me diste un empujón, pues yo te voy a dar un
empujón el doble de fuerte. Y vamos a proseguir de esta manera hasta
que uno u otro deje de responder con un contragolpe". En otras palabras,
voy a vengarme porque las reglas de la supervivencia dictan "ojo por ojo
y diente por diente".
Pero consideremos por un momento las implicaciones finales de este antiguo adagio.
Llevando ese concepto a su lógica conclusión significaría
que nuestro mundo terminaría ciego y desdentado. Pero debemos estar agradecidos
de que en ocasiones hay personas que rompen el ciclo de la venganza, y cuando
lo hacen necesitamos considerarlo con todo cuidado y comprender más profundamente
la grandeza de ese momento.
Hace tan sólo 137 años un hombre dio un tremendo ejemplo después
de un tiempo de increíble tensión en los asuntos de su país.
Él ofreció voluntariamente condiciones a un enemigo vencido que
fueron diferentes de las que cualquier otro vencedor había ofrecido.
Esas conciliatorias palabras fueron ofrecidas después de cuatro años
intensos de guerra civil entre los estados de una infante república norteamericana.
Fue una guerra de hermano contra hermano, primo contra primo, vecino contra
vecino. En muchas ocasiones la matanza fue intensa e inmediata. En una de esas
batallas casi todos los ciudadanos masculinos de un condado entero cayeron muertos
en cuestión de minutos.
Al final de este conflicto el número de muertos había ascendido
a 600.000. Podemos imaginarnos la intensidad del deseo de llevar a cabo una
venganza total. A medida que la guerra se acercaba a una conclusión segura,
el interrogante mayor era: ¿Cómo se comportará el Norte
hacia el que en un tiempo fue un orgulloso Sur? ¿Qué precio le
exigirá el presidente Abraham Lincoln al postrado Sur?
Sólo unos meses antes de finalizar la guerra, Lincoln dio su segundo
discurso de inauguración a un país que se encontraba espiritual
y físicamente exhausto. El 4 de marzo de 1865, las 703 palabras sencillas
que él habló no dieron el toque de victoria sobre un enemigo vencido
ni enumeraron una serie de medidas para reforzar su propia estatura política.
Él habló simplemente al corazón de la familia nacional
esparcida y doliente. Había algo profundamente empotrado dentro del cuerpo
nacional que era necesario tratar: un cáncer en el alma nacional. Lincoln
entendió correctamente que no podemos realmente tratar con otros hasta
que nos hayamos visto nosotros mismos al espejo y hecho cargo de nuestros propios
problemas.
"Y vino la guerra"
El presidente empezó recordándoles a sus oyentes que cuatro años
antes, en su primer discurso de inauguración, "todos los pensamientos
estaban dirigidos hacia una inminente guerra civil. Todos la temían y
todos trataron de impedirla. Ambos partidos estaban en contra de la guerra,
pero uno de ellos estuvo dispuesto a emprender la guerra en lugar de dejar que
la nación sobreviviera, y el otro estuvo dispuesto a aceptar la guerra
en lugar de dejar que la nación pereciera. Y vino la guerra". Lincoln
comprendió que hombres capaces finalmente agotaron su imaginación
y en ese momento de fatiga que acosa a los edificadores de naciones, esas bajas
pasiones se elevaron a la superficie.
Pero en un momento épico de una completa revelación de lo que
afligía a toda la nación, Lincoln estaba ahora dispuesto a afrontar
el enigma en el tejido del experimento norteamericano de libertad. Había
estado allí desde el principio. Había sido encapsulado en la constitución
de los Estados Unidos cuando a una parte de la población del país
se le había adjudicado sólo tres quintas partes del derecho de
ser contada como seres humanos en los censos estatales.
Con toda su genialidad gastada, los padres de la nación decidieron aplazar
cualquier consideración sobre cómo resolver el asunto de la esclavitud.
Ellos hipotecaron la paz de sus biznietos por una solución temporal para
conseguir una tenue unión entre los 13 estados soberanos. Como Lincoln
lo dijo: "Estos esclavos constituyeron un interés peculiar y potente.
Todos sabían que este interés era en alguna manera la causa de
la guerra".
Enseguida le recordó a la nación que la guerra nunca deja a un
país donde lo encontró. Hizo eco a los sentimientos de su propio
enemigo, el ilustre general Robert E. Lee, quien dijo: "Es bueno que la
guerra sea tan horrenda, para que no lleguemos a encariñarnos con ella".
Lincoln declaró: "Ninguno de los dos partidos preveía la
magnitud ni la duración que alcanzó la guerra ... Cada lado
esperaba un triunfo más fácil, y un resultado menos fundamental
y asombroso". Nadie pudo haberse imaginado la muerte y destrucción
que les esperaba. ¿Y la esclavitud? No había sido el objetivo
primordial erradicar completamente la esclavitud en todo Estados Unidos, sino
simplemente controlar su propagación. Ahora afrontaban una nueva y osada
realidad: esclavos que se convertían en ciudadanos de los Estados Unidos.
"Los juicios del Eterno son verdaderos"
Luego el presidente reprendió con todo cuidado a ambos lados, lamentando:
"Ambos leen la misma Biblia y oran al mismo Dios, y cada uno invoca su
ayuda en contra del otro". Más adelante en su discurso, Lincoln
expresó su sorprendente conclusión: "No se podía contestar
las oraciones de ambos. Las de ninguno han sido contestadas completamente".
Las siguientes líneas nos muestran que la religión no era algo
insignificante en los pensamientos de Lincoln, sino que era el meollo mismo
de su comprensión del dilema nacional. Recordemos que él mismo
escribió su discurso. Los escritores de discursos presidenciales no aparecerían
hasta después de la primera guerra mundial. Por consiguiente, sus siguientes
palabras no fueron las de algún escritor, sino que provenían de
su propio corazón.
En este notable discurso, él no simplemente apeló a una deidad
celeste para obtener bendiciones, sino que declaró: "El Todopoderoso
tiene sus propios designios". En lugar de proclamar la rectitud propia
del Norte, Lincoln aplicó la ira de Dios a ambos lados al reconocer humildemente:
"Él da a ambos, al Norte y al Sur, esta horrenda guerra como la
aflicción debida a aquellos de quienes procedió la ofensa".
Y al mismo tiempo Lincoln reconoció que quizá aún había
que aprender más lecciones. A nadie le gusta ser corregido, pero Lincoln
equitativamente colocó al pueblo de los Estados Unidos sobre el altar
del juicio de Dios al proclamar: "Sin embargo, si Dios decide que continúe
[la guerra] hasta que se pierda toda la riqueza amontonada por los 250 años
de faena de los esclavos sin compensación, y hasta que toda gota de sangre
extraída con el látigo sea pagada por otra extraída por
la espada, tal como se dijo hace tres mil años, todavía debe decirse
que todos los juicios del Eterno son verdad, todos justos".
Un nuevo modo de pensar
Hasta aquí, Lincoln había sido un cronista del pasado y de las
acciones de otros. Ahora llegó el momento de romper con el pasado, y
aun con el aprieto del presente, y mirar hacia el futuro. En el último
párrafo él guió a la nación hacia el desafío
de que todos perdonaran lo imperdonable y ofrecieran dignidad a quienes se encontraban
en la angustia de la derrota. En estas palabras, de dimensiones bíblicas,
vemos el valor de un hombre al arrojar el "guante de la paz" al abatido
Sur.
En ese momento él estaba desafiando a la nación a adoptar un nuevo
modo de pensar. Lincoln dijo: "Sin malicia hacia nadie, con caridad para
todos, con firmeza en lo justo según Dios permite que veamos lo justo,
esforcémonos para terminar la tarea en la que estamos ocupados, vendar
las heridas de la nación, cuidar del que sufrió la batalla y por
su viuda y su huérfano, hacer todo lo que pueda lograr y abrigar una
paz justa y duradera entre nosotros y con todas las naciones".
En ese tiempo el discurso no fue especialmente aclamado o admirado. Pero a Lincoln
le gustó, y creyó que fue su mejor discurso. Los que están
a nuestro derredor no reconocen de inmediato lo mejor de nosotros ante Dios
y el hombre. Pero sólo unos 42 días más tarde, Lincoln
estaría muerto.
El precio del perdón
Perdonar a otros y estar dispuestos a trabajar por una paz común es algo
increíblemente difícil. Cuando naciones, pueblos, familias o individuos
permiten que su pasado los esclavice, quedan como rehenes de sus emociones en
el presente, y se pierde cualquier futuro significativo. Semejantes circunstancias
me recuerdan la situación de un hombre que se estaba quejando con su
consejero matrimonial acerca de que su esposa era "¡histórica,
histórica!" El consejero amablemente le interrumpió: "Usted
quiere decir histérica, ¿no es así?" El hombre de
inmediato le contestó: "No, yo quiero decir histórica, porque
ella de continuo trae a colación el pasado".
¿Por qué es más fácil no perdonar que perdonar?
¿Por qué es que queremos seguir dando empujones a la gente, "ojo
por ojo", en vez de mirarlos de frente y buscar soluciones?
En el libro Anger Is a Choice (Usted se enoja porque quiere), el autor Tim LaHaye
cita a David Augsburger, quien dice: "El hombre que perdona paga un precio
tremendo: ¡el precio del mal que perdona!" (pp. 111-112).
LaHaye luego añade: "El perdón es muy caro. Le cuesta a usted,
no a la persona perdonada. El perdón significa que la justicia no siempre
será cumplida. El perdón no reconstruye la casa que ha sido incendiada
por alguien que descuidadamente estuvo jugando con fósforos. El perdón
no siempre vuelve a componer un matrimonio roto. El perdón no restaura
la virginidad de una víctima violada. Perdonar es desasirse, es soltar
el dolor que uno siente". LaHaye sella el pensamiento al compartir esta
penetrante conclusión: "Perdonar es rendir mi derecho de desquitarme
si tú me haces daño".
Cortar los robles de la vida
Sí, es más fácil decirlo que hacerlo. Sin embargo, ¡es
algo que se ha hecho, y será necesario volver a hacerlo vez tras vez!
Quizá nosotros tendremos que hacerlo. De ser así, tomemos a pecho
la amonestación de esta historia. En el libro Lee: The Last Years ("Lee:
Sus últimos años"), el biógrafo Charles Flood narra
algo que sucedió después de la guerra civil cuando Robert E. Lee
visitó a una mujer de Kentucky quien le llevó a ver los residuos
de un viejo y majestuoso roble frente a su casa. Ella se quejó amargamente
de que sus ramas y tronco hubieran sido destruidos por el fuego de la artillería
del ejército del Norte. Ella esperaba que Lee condenara al Norte o por
lo menos simpatizara con su pérdida. Pero el famoso general del Sur hizo
una pausa y dijo: "Córtelo, mi querida señora, y olvídelo".
En el mundo actual muchas naciones, familias, individuos, cristianos, sí,
quizá aun nosotros mismos, estamos cuidando todo un bosque de robles
que mantenemos erectos por nuestra inclinación a no perdonar lo imperdonable.
Oh, ¡cómo cambiarían los encabezados de los periódicos
en todo el mundo si pudiéramos mirar más allá de los robles
de la vida y ver un cuadro más amplio. ¡Sí, un cuadro mucho
mejor! Imagínese el impacto en los encabezados y fechas proféticas
si la gente tomara el tiempo de contemplar sus propios defectos y faltas como
lo hizo Abraham Lincoln. Quizá esa sea la razón por la que Lincoln
verdaderamente "pertenece a las edades".
Para Lincoln, su frase consagrada: "Sin malicia hacia nadie, con caridad
para todos", no provino de la pluma de otro, sino de su propio carácter,
un carácter formado por su comprensión de un versículo
que se encuentra en Salmos 86:5: "¡Oh Señor, qué bueno
y amable eres; qué pronto en perdonar; qué lleno de misericordia
para cuantos piden tu auxilio!" (La Biblia al día).
En cierta ocasión alguien le preguntó a Lincoln qué haría
cuando el Sur fuera derrotado y obligado a volver a la Unión. Naturalmente,
el interrogador esperaba una amenaza vengativa, de manera que se quedó
pasmado con la respuesta del presidente. Esa respuesta es, quizá, la
que mejor hace eco al refrán milenario: "Este es el camino, andad
por él". Lincoln simplemente le respondió: "Los trataré
como si nunca se hubieran ido".
-
Robin Webber
(volver al índice)
Se
aproxima una nueva religión mundial
Las nuevas religiones proliferan
como los hongos después de la lluvia.
Dan forma y forjan el curso de la historia. Una "nueva" religión,
que en realidad es la regeneración de una fe extremadamente antigua,
pronto se extenderá y dominará todas las naciones.
¿Cómo se verá el panorama
religioso del siglo 21? ¿Surgirá otra nueva religión importante?
La Biblia habla de una gran fuerza religiosa que surgirá antes del regreso
de Jesucristo. ¿Qué se puede discernir acerca de esta nueva religión
mundial al observar el presente entorno religioso?
Cuando se trata de predecir "la próxima novedad" en el ámbito
religioso, la mayoría de los expertos no son acertados. Nadie previó
la fuerza que el fundamentalismo islámico ha tenido en el mundo moderno
durante los últimos 30 años. Esa es la razón por la que
en la actualidad muchos están tratando de entender la cultura y la religión
islámicas. A medida que el mundo occidental busca un mejor entendimiento
de esta religión, aumenta la venta de libros y videos sobre el tema.
La mayoría de las personas están familiarizadas con su propia
fe, pero no siempre estudian otras religiones, particularmente las que no son
occidentales, tales como el islamismo o el hinduismo. Esa ignorancia abarca
gran número de religiones y forma un vacío de conocimiento respecto
a las fuerzas que configuran muchas partes del mundo. Al no entender lo que
está sucediendo en el ámbito de la fe y la religión, uno
no está preparado para los futuros acontecimientos en el escenario mundial.
Un artículo reciente en The Atlantic Monthly, revista norteamericana
de opinión, informa acerca de nuevos movimientos religiosos que tienen
un índice fenomenal de crecimiento. Citando a David B. Barrett, editor
de la World Christian Encyclopedia: "Continuamente está ocurriendo
en todo el mundo un enorme cambio religioso. Es masivo, es complejo y es continuo.
Hemos identificado 9.900 religiones distintas y separadas en el mundo, con un
incremento de dos o tres nuevas religiones cada día" ("Oh,
Gods!" ["¡Ay, dioses!"], febrero de 2002, p. 38, énfasis
del autor).
Estos nuevos movimientos religiosos son muy diferentes unos de otros y son más
grandes de lo que uno se imagina. Entre los muchos están: el Soka Gakkai
Internacional, secta budista con 18 millones de adeptos en 115 países;
el Cao Dai, grupo vietnamita con tres millones de adeptos esparcidos en 50 países
(una mezcla de confucianismo, taoísmo, budismo y un poco de judaísmo
y cristianismo); y Umbanda, movimiento espiritista con su base en Brasil, con
20 millones de adeptos, que es una mezcla de tradiciones africanas y de enseñanzas
religiosas católicas y sudamericanas.
Estos grupos tienen dos cosas en común. Todos ellos se formaron durante
el siglo 20 y han tenido un rápido crecimiento, el cual ha pasado en
gran parte inadvertido en Occidente. Los especialistas en el campo de los estudios
religiosos examinan muy de cerca los nuevos grupos religiosos. En 1991 el Vaticano
convocó una asamblea de cardenales para discutir, entre otras cosas,
el tremendo éxito de estos movimientos religiosos tan diversos. La Iglesia
Católica quería entender las razones y los métodos que
contribuían al éxito de tales grupos.
Todos estos movimientos tienen la habilidad de satisfacer ciertas necesidades
básicas de la gente, algo que las principales formas de religión
no han podido hacer. Las personas adoptan una fe porque quieren encontrar significado
e identidad en la vida. En muchos países del Tercer Mundo la religión
le ayuda a la gente a sobrevivir social y culturalmente. Cuando el tejido social
o las costumbres tradicionales de una nación cambian o se rompen, la
gente descubre que puede satisfacer sus necesidades afiliándose a un
grupo religioso.
Estas nuevas creencias le dan estructura y esencia a una existencia que, sin
ellas, sería precaria. La comunidad creada de este modo les da apoyo
a sus ciudadanos cuando hay una crisis. Además de cubrir las necesidades
físicas, estos nuevos movimientos a menudo ofrecen extáticas revelaciones
o nuevas ideas. Ofrecen un nuevo entendimiento en los misterios de la vida para
quienes están desilusionados con las religiones tradicionales.
Los mormones y los adventistas del séptimo día, que empezaron
como pequeños "movimientos religiosos nuevos", han tenido éxito
en formar íntimas comunidades de creyentes que están sinceramente
consagrados unos con otros y a su fe. Esto a su vez ha promovido el crecimiento
de estas organizaciones.
Cambio al eje norte-sur
Especulando sobre el panorama del siglo 21, el artículo de The Atlantic
Monthly hizo otra interesante observación: "Uno de los cambios más
notables que ya están ocurriendo debido a los nuevos movimientos religiosos,
del cual se ha informado muy poco, es el cambio del centro de gravedad en el
mundo cristiano. Ha habido un movimiento dramático del norte al sur.
El cristianismo está más fuerte ahora en África, Asia y
América Latina, donde las iglesias independientes, el pentecostalismo
y aun los principales movimientos carismáticos católicos se están
extendiendo rápidamente. La historia del cristianismo en África
durante el siglo 20 es particularmente notable. En 1900 había menos de
10 millones de cristianos en África; para el año 2000, había
más de 360 millones. Y está sucediendo algo muy interesante: antiguas
prácticas cristianas, tales como el exorcismo, las curaciones milagrosas
y el hablar en lenguas todas las cuales están documentadas en el
libro de los Hechos están de nuevo vigentes" (ibídem,
p. 44).
El artículo muestra que muchos de los nuevos movimientos religiosos de
Asia, América Latina y África están teniendo éxito
en evangelizar las naciones seculares de América del Norte y Europa.
Los conversos no sólo son inmigrantes de estas naciones que andan en
busca de algo relacionado con su país de origen, sino también
son personas blancas que andan en busca de algo más sustancial y significativo
en el culto religioso. El artículo concluye con un pensamiento que hace
ver la influencia que estos grupos pueden tener en el futuro: "El actual
índice de crecimiento de los nuevos movimientos cristianos, y su alcance
geográfico, sugieren que se convertirán en una de las principales
fuerzas políticas y sociales en el siglo venidero" (ibídem,
p. 45).
En enero de este año el papa Juan Pablo II convocó otra asamblea
ecuménica de dirigentes religiosos de todo el mundo. Se reunieron en
Asís, Italia, más de 200 dirigentes religiosos que representaban
diversos credos tales como el hinduismo, el islam y las religiones tradicionales
africanas. Oraron por la paz y prometieron apoyar la meta del pontífice
de que la religión no sería causa de contienda en este siglo.
Desgraciadamente, la historia indica que no será así, ya que a
lo largo de la historia del hombre las diferencias religiosas han sido la causa
de muchas contiendas. Dicha asamblea, además de la información
presentada en el artículo de The Atlantic Monthly, pone de relieve el
hecho de que la religión desempeñará un papel significativo
en el futuro.
Esto está de acuerdo con lo que la profecía bíblica dice
que configurará el mundo en el tiempo del fin, poco antes del regreso
de Cristo. Un acontecimiento clave es la profecía de Daniel acerca del
conflicto entre el rey del norte y el rey del sur: "Al cabo del tiempo
el rey del sur contenderá con él; y el rey del norte se levantará
contra él como una tempestad, con carros y gente de a caballo, y muchas
naves; y entrará por las tierras, e inundará, y pasará"
(Daniel 11:40).
La fuente de este conflicto puede provenir de una combinación de causas
económicas, políticas y religiosas. Dada la volatilidad del fundamentalismo
islámico en la actualidad, es razonable suponer que la religión
será parte de esta serie de acontecimientos que culminará en Jerusalén
(v. 45).
El hombre de pecado
¿Qué más indica la Biblia que dará forma al escenario
del tiempo del fin? Una profecía importante, dada por el apóstol
Pablo, predice una época futura de engaño religioso que será
diferente de cualquier período anterior. El engaño procederá
de las acciones de un personaje notable llamado "el hombre de pecado"
(2 Tesalonicenses 2:3).
Notemos lo que dice: "Con respecto a la venida de nuestro Señor
Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que
no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os
conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como
si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está
cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin
que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el
hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se
llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como
Dios, haciéndose pasar por Dios" (vv. 1-4).
El proceder de este "hombre de pecado" sobrepasará las acciones
de cualquier personaje profético anterior cuando se hace "pasar
por Dios". Notemos que él no afirmará simplemente representar
a Dios, sino más bien se sentará en el templo de Dios "como
Dios, haciéndose pasar por Dios". Llevar a cabo esta magna obra
de engaño requerirá la ayuda entre bastidores del archiengañador
de la humanidad, Satanás el diablo, quien lo respaldará "con
gran poder y señales y prodigios mentirosos" (v. 9) para conseguir
sus fines.
Apocalipsis 13:11-14 describe una "bestia" que se asemeja a un cordero
pero habla como dragón, la cual "hace grandes señales, de
tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra". Esta bestia
hace que el mundo adore otra bestia (vv. 1-9). El engaño que estos dos
hombres traerán sobre los habitantes de la tierra nos recuerda la descripción
que leímos en 2 Tesalonicenses. Estos dos personajes son llamados "la
bestia" y "el falso profeta" (Apocalipsis 16:13). Juntos ellos
presiden sobre un poderoso sistema político y religioso llamado "Babilonia",
el cual domina el orden mundial y guía las naciones del mundo para pelear
contra Jesucristo en su segunda venido (Apocalipsis 16:14).
Aquí está un sistema, un nuevo movimiento religioso, que surge
repentinamente. El mundo se asombrará (Apocalipsis 17:8) de las promesas
y logros de este sistema. Apocalipsis 18 indica que el mundo parecerá
prosperar y se forjará una imagen global de paz y unidad, diferente de
cualquier período previo en la historia. En las mentes de las masas,
esta religión mundial venidera ofrecerá la solución a la
supervivencia humana. Parecerá que todas las religiones estén
funcionando juntas, lo cual hará pensar que se puede eliminar la contienda
religiosa. Cualesquiera que se opongan a esta filosofía, o rehúsen
su "marca", serán perseguidos; se les negará el acceso
a los bienes del nuevo sistema mundial (Apocalipsis 13:15-17).
Jesús predijo el surgimiento de la confusión religiosa en el tiempo
antes de su regreso (Mateo 24:4, 24). En la actualidad el ámbito religioso
es una maraña de engaño y confusión. ¿Estamos observando
las condiciones que prepararán el camino para el golpe maestro con que
Satanás engañará al mundo entero?
A lo largo de los siglos se ha declarado muchas veces que la religión
y Dios han muerto. Pero parafraseando el famoso dicho del escritor Mark Twain,
el anuncio de su muerte siempre ha sido exagerado. La religión continuará
siendo una fuerza fundamental entre las familias de la tierra. La Biblia nos
muestra que surgirá una religión mundial que será tanto
vieja como nueva. Combinará los antiguos engaños que ocultan al
Dios verdadero y su plan maestro para el hombre. Prometerá paz y prosperidad,
pero en realidad esclavizará espiritualmente a quienes estén dispuestos
a cambiar la verdad por una mentira.
¿Cómo podremos escapar?
¿Cómo podremos diferenciar entre esta nueva religión mundial
con todos sus sutiles engaños, y la fe de "los que guardan los mandamientos
de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo" (Apocalipsis 12:17)? Cuando
un dirigente carismático ejecute señales y milagros espirituales
ante el público, atraerá tremenda atención e inspirará
la lealtad de las masas. La tecnología global amplificará el impacto
de semejante personaje, creando de la noche a la mañana una "superestrella
religiosa". Parecerá correcto y bueno y será muy difícil
resistirse cuando la cultura de masas decida apoyar la esperanza y promesa de
esta nueva religión. Para el remanente de los fieles de Dios, será
un tiempo de gran prueba.
Volvamos a la profecía del apóstol Pablo. Después de describir
las señales y prodigios mentirosos del "hijo de perdición",
el apóstol muestra que su obra será "con todo engaño
de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la
verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso,
para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron
a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia" (2 Tesalonicenses
2:10-12).
Pablo habla del "amor de la verdad". Aquí está una clave
para evitar el engaño religioso. La Palabra de Dios es verdad (Salmos
119:160). Por medio de su Palabra, la Biblia, Dios ha revelado las respuestas
a las grandes incógnitas de la vida. Los filósofos y teólogos
han intentado explicar el propósito de la existencia del hombre y por
qué existe el universo. Las respuestas reveladas de la Biblia forman
una red de verdad que les da entendimiento a aquellos que Dios llama.
Pero conocer la verdad y aun obedecer la verdad es sólo parte de la respuesta
a nuestra pregunta. También debemos llegar a amar la verdad. Estar dispuestos
a aferrarnos a la enseñanza y las doctrinas verdaderas ante las opiniones
opuestas de todo el mundo será un reto increíble. Para poder aferrarse
con firmeza a las enseñanzas de Cristo durante una tormenta de apostasía
y duda, será necesario tener una mente que ha sido convencida por medio
del crisol de la obediencia.
Pablo escribió acerca del impacto que la obediencia a la verdad tiene
en el cristiano: "Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias
a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros,
la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la
palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes" (1 Tesalonicenses
2:13). Cuando comprobemos la veracidad de la Palabra de Dios mediante la obediencia,
llegaremos a amar la verdad. Retener la verdad lo capacita a uno para oír
claramente la voz de Cristo (Juan 18:37).
A pesar del gran engaño que traerá este movimiento religioso del
tiempo del fin, las profecías muestran que el remanente de los fieles
de Dios retendrá las verdades bíblicas. La descripción
del matrimonio entre el Cordero y su esposa que "se ha preparado",
muestra que el pueblo de Dios, la iglesia, estará preparado para casarse
con Cristo. Los elegidos de Dios estarán vestidos de lino fino, limpio
y resplandeciente, el cual es las acciones justas de los santos (Apocalipsis
19:7-8).
Cobremos ánimo de que Dios nos ayudará a perseverar hasta el fin
y a sobrevivir a cualquier engaño que Satanás lance sobre el mundo.
"Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis
aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra. Y el mismo Jesucristo Señor
nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación
eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme
en toda buena palabra y obra" (2 Tesalonicenses 2:15-17).
Darris McNeely
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Otra clave importante
para entender
el Cercano Oriente
Existe un factor muy importante que debemos tener en cuenta
cuando analizamos lo que sucede en esta estratégica región.
En
el Cercano Oriente de hace miles de años vivió un hombre joven
cuya historia es crucial para entender la configuración actual de la
región, al igual que los acontecimientos futuros. Él tenía
un tío y una tía sin hijos, quienes le recogieron cuando quedó
huérfano. Su tío era dueño de muchas riquezas, pero como
no tenía herederos a quienes dejárselas, este joven tenía
la posibilidad de llegar a obtener una herencia considerable.
Sin embargo, su tío no lo hizo su heredero, porque años después
tuvieron hijos que vinieron a ser sus herederos directos. Los muchos años
que vivió y trabajó al lado de su tío le produjo a este
joven mucha riqueza personal, tanto así que llegó el tiempo cuando
el sobrino y el tío tuvieron que separar sus posesiones. El temperamento
y carácter del sobrino era tal que él puso sus propios intereses
antes de los de su tío. Una rivalidad despertada entre los respectivos
clanes fue causa de que les fuera imposible vivir cerca el uno del otro.
Seguramente el lector sabe el nombre del sobrino, al igual que el del tío,
pero hablemos primero acerca del tío. Su nombre fue Abraham, padre de
los pueblos árabes e israelitas. Dos de los hijos de Abraham fueron Ismael,
progenitor de los árabes, e Isaac. Éste fue a su vez padre de
los gemelos Jacob (cuyo nombre fue cambiado a Israel) y Esaú, quienes
se peleaban aun antes de nacer. Pero la historia del sobrino de Abraham también
es significativa; su nombre fue Lot.
Mahoma se identificó con él
A Lot se le menciona en la Biblia al igual que en el Corán. Cuando Abraham
deferentemente le dio la oportunidad de escoger dónde quería establecerse,
Lot escogió los terrenos que le parecieron más prometedores. Después
de haber separado sus posesiones de las de su tío, terminó yéndose
a vivir a la depravada ciudad de Sodoma. Sin embargo, no estaba del todo falto
de buenas cualidades, pues la Biblia nos dice que Lot era "justo"
y estaba "abrumado por la nefanda conducta de los malvados" en las
ciudades de Sodoma y Gomorra (2 Pedro 2:7-8). Mahoma se identificó estrechamente
con Lot, al verse a sí mismo en circunstancias similares cuando les predicaba
a los ciudadanos malvados de La Meca en el siglo séptimo.
¿Qué tiene que ver la historia de Lot con el Cercano Oriente de
hoy o el Cercano Oriente del mañana? En una profecía algo oscura
que se encuentra en el Salmo 83, la Biblia predice una conspiración o
confederación de naciones que irán en contra de Israel. Aunque
quizá ya fue cumplida muchas veces en la antigüedad, esta profecía
tiene aplicaciones en el tiempo del fin (en el tiempo del fin, Israel incluye,
pero no está limitado a, la pequeña nación del Cercano
Oriente). Los estudiantes de la profecía saben que los profetas del Antiguo
Testamento fueron movidos a predecir cosas que no ocurrirán hasta después
del retorno de Jesucristo.
En parte, la profecía dice: "Las tiendas de los edomitas [los descendientes
de Esaú] y de los ismaelitas, Moab y los agarenos; Gebal, Amón
y Amalec [nieto de Esaú], los filisteos y los habitantes de Tiro. También
el asirio se ha juntado con ellos; sirven de brazo a los hijos de Lot"
(Salmos 83:6-8). No nos será posible identificar con certeza a los descendientes
modernos de todas estas tribus, pero es evidente que los descendientes del sobrino
de Abraham "los hijos de Lot" desempeñarán
un importante papel en esta confederación que se opondrá a los
descendientes de Israel.
En el transcurso del tiempo, la familia del patriarca Abraham, después
de haberse alejado de Lot, aumentó en número. Por su parte, sus
hijos vinieron a ser patriarcas de sus propias y numerosas familias, jefes de
tribus por derecho propio. ¿Dónde se encuentran sus descendientes
hoy en día? ¿Se encuentran todos perfectamente viviendo dentro
de las fronteras de esta o aquella nación? ¿O deben considerarse
todavía como tribus?
En Occidente, la tendencia es pensar en términos de naciones, pero en
el Cercano Oriente se piensa más bien en términos de tribus. Aunque
la Biblia utiliza nombres que son los mismos de algunas naciones modernas (Egipto,
Libia, etc.), refleja la manera de pensar del Cercano Oriente al hablar principalmente
en términos de tribus. Hay una profunda diferencia entre los dos, y verlo
todo en términos de fronteras nacionales impide entender los acontecimientos
presentes y prever los del futuro.
La historia nos dice que Lot y Abraham eran ricos cuando se separaron. Sin embargo,
la situación económica de Lot tuvo un rápido cambio debido
a la destrucción sobrenatural de Sodoma y Gomorra. Su clan se redujo
a sólo tres miembros: él y sus dos hijas. El contraste entre su
situación y la gran riqueza del clan de Abraham debió ser humillante
para Lot. Los estudiantes de la Biblia están familiarizados con los horrendos
sucesos que llevaron al reestablecimiento de su familia, la cual llegó
a convertirse en varias tribus.
Después de muchos años, cuando el clan de Lot finalmente se estableció,
sus miembros probablemente llegaron a mirar con envida a los clanes de Israel
e Ismael. La historia bíblica nos dice que las dos tribus principales
que descendieron de Lot fueron los moabitas y los amonitas (Génesis 19:37-38).
Es interesante notar que los nombres de Moab y Amón figuran en la profecía
del Salmo 83.
Las familias no son lo mismo que las naciones
Si uno piensa como un occidental, se preguntará: "¿Qué
naciones son esta gente actualmente?" Sin embargo, la Biblia identifica
a la gente simplemente como descendientes de dos patriarcas, Moab y Amón.
Aun cuando sus principios fueron desfavorables, estos pueblos fueron tratados
con respeto por el Dios de Abraham. Cuando Israel atravesaba el desierto entre
Egipto y la Tierra Prometida, él les advirtió que no molestaran
a la tribu o al clan de Moab. Es extraordinario notar que Dios dijo que él
les había dado un territorio específico "por heredad a los
hijos de Lot" (Deuteronomio 2:9).
La posesión de tierra ha sido siempre muy importante para las tribus
del Cercano Oriente, sean las tribus que en la antigüedad procedieron de
Israel, Esaú, Ismael o Lot, o sus descendientes modernos.
En el presente, el Cercano Oriente ha sido dividido en naciones sin tomar en
cuenta o sin reflejar las raíces tribales de sus ciudadanos. Cuando Inglaterra
y Francia trazaron las fronteras nacionales después de la derrota del
Imperio Otomano, las establecieron por motivos políticos, sin considerar
los clanes o tribus.
Bernard Lewis, respetado historiador del Cercano Oriente, escribió: "... Iraq era una provincia medieval, con fronteras muy diferentes de las de
la república moderna; Siria, Palestina y Libia no son más que
nombres de la antigüedad clásica y no habían sido utilizados
en la región por mil años o más, antes de que fueron revividos
e impuestos por los imperialistas europeos en el siglo 20 ... Lo más
extraordinario de todo es que no hay palabra en el idioma árabe para
designar a Arabia, y para referirse a la Arabia Saudita moderna se dice el
reino árabe saudí o la península de los árabes,
según el contexto" ("The Revolt of Islam" ["La rebelión
del Islam"], revista The New Yorker, 19 de noviembre de 2001, pp. 51-52).
La identidad árabe
Lewis continúa: "Esto no se debe a que el árabe sea un idioma
pobre definitivamente no lo es, sino a que los árabes simplemente
no pensaban en términos de una combinada identidad étnica y territorial.
En verdad, al califa Omar, el segundo en sucesión después del
profeta Mahoma, se le cita diciéndoles a los árabes: Aprendan
sus genealogías, y no sean como los campesinos locales quienes, cuando
se les pregunta quiénes son, responden: "Yo soy de tal o cual lugar""
(ibídem). Es curioso, pero con excepción de los judíos,
la mayoría de los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob han perdido
su sentido de genealogía y, con ello, su identidad. Pensar en términos
de su identidad tribal es una clave para entender otras profecías de
la Biblia.
Eso está en contraste con el mundo islámico donde "los estados
son casi todos dinásticos, con fronteras alterables, y es significativo
que, en la inmensamente rica historiografía del mundo islámico
en árabe, persa y turco, hay historias de dinastías, de ciudades
y, principalmente, del estado y comunidad islámica, pero no hay historias
de Arabia, Persia o Turquía" (ibídem).
¿Cómo se relaciona eso con nuestra época? El modo occidental
de proyectar la política nacional es pensar en términos de una
entidad nacional. Por ejemplo, si queremos saber el rumbo que va a seguir la
política de los EE.UU., miramos hacia Washington. De igual manera, nos
enfocamos en la administración de Inglaterra, Francia, Alemania, México,
Colombia, Chile, etc. Haciendo esto nos permite averiguar la dirección
de la política nacional.
Pero si pensamos de esa manera con respecto al Cercano Oriente, nos equivocamos.
Naciones como la Arabia Saudita y Jordania, por ejemplo, podrán anunciar
políticas nacionales, pero las naciones no son familias coherentes que
han llegado a ser grandes. Tampoco son como el legendario "crisol"
norteamericano en el que teóricamente todos los grupos étnicos
son amalgamados dentro de Estados Unidos. Las tribus están esparcidas
por toda la región, sin importar dónde se encuentran las fronteras
nacionales. Hay, desde luego, ciertas identidades nacionales, pero éstas
son también de familias, las cuales no están limitadas a los países
en los que viven.
Giros imprevistos
No siempre es posible prever las acciones y reacciones de los gobiernos nacionales
en el Cercano Oriente con base en sus declaraciones oficiales.
Es claro que Ammán, la capital de Jordania, está asociada con
la gente identificada como "Amón" en el Salmo 83. Pero eso
no quiere decir que toda la gente de Jordania sea necesariamente de esa tribu,
ni que toda esa tribu viva dentro de las fronteras de Jordania. Cuando se trazaron
las fronteras de Jordania no se tomaron en consideración las tribus o
los clanes, sino que los motivos fueron artificiales y políticos. "Para
protegerse de incursiones francesas en los intereses británicos en Palestina,
Inglaterra excluyó de Siria el desierto y la región montañosa
al oriente del río Jordán, la tierra que vino a ser Transjordania.
En 1921 el secretario colonial Winston Churchill creó el emirato de Transjordania,
se comprometió a financiarlo con un modesto subsidio, y se lo dio a Abdalá
[bisabuelo del actual rey] ..." (Judith Miller, God Has Ninety-Nine Names
["Dios tiene 99 nombres"], 1996, p. 334).
Con todo, como vemos en la profecía del Salmo 83, la Biblia está
escrita desde el punto de vista de familias, las cuales no necesariamente coinciden
con las fronteras de las naciones del Cercano Oriente. Algunos de los estudiantes
de la Biblia están enterados de la rivalidad entre los hijos de Abraham
y de los hijos de Isaac. Esta profecía inyecta un recordatorio de otra
rivalidad histórica, entre las tribus de Lot y las de Israel. Además,
muestra que los hijos de Lot todavía desempeñarán un papel
en el Cercano Oriente en el tiempo del fin.
No está claro todavía cómo se alinearán los pueblos
y quién conspirará con "Asiria" contra los descendientes
modernos de Israel, nieto de Abraham. Pero no debemos limitar nuestro análisis
a las fronteras nacionales. Al observar los acontecimientos del Cercano Oriente
que se dirigen inevitablemente hacia un gran conflicto final, lo que realineará
a las grandes potencias del mundo, necesitamos tener en cuenta esta perspectiva
bíblica.
Cecil E. Maranville
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El
debate continúa ...
¿Es el islamismo una religión de paz?
Varios funcionarios musulmanes han declarado sus intenciones
pacíficas. El presidente de los Estados Unidos y el primer ministro
británico han aclamado públicamente al islam como
una religión de paz. Pero otros lo dudan, y el debate continúa.
El
peregrinaje anual a La Meca de los musulmanes, el cual terminó el 24
de febrero, le proporcionó a Arabia Saudita la oportunidad de distanciar
el islamismo de los malévolos actos de Osama bin Laden y Al Qaeda, su
militante organización islámica. En su discurso dirigido a los
peregrinos, el rey Fahd dijo: "El musulmán en este universo tiene
un papel positivo que desempeñar y se esfuerza por cumplirlo. El objetivo
de este papel es trabajar por el bien de la humanidad y proteger los medios
de vida y lograr la estabilidad".
Se requiere de cada varón musulmán sano que por lo menos una vez
en su vida realice el peregrinaje a La Meca. Según las estimaciones,
más de 2 millones visitaron Arabia Saudita este año. El mundo
se fijó especialmente en las palabras del sermón dado allí
por el jeque Abdul-Aziz bin Al al-Sheik, máximo clérigo de Arabia
Saudita. El jeque preguntó: "¿Cómo podría el
terrorismo encajar en una religión que le da importancia a la paz por
encima de la guerra? ¿Cómo podría el terrorismo encajar
en una fe que requiere convenios respectivos, el ofrecimiento de pactos?"
Algunos observadores describieron los mensajes colectivos como una mezcla de
actitud defensiva y desafío, haciendo notar que el reino saudita siente
que está bajo una nube de sospecha de culpabilidad por su supuesta asociación
con los ataques terroristas del 11 de septiembre. (De los 19 secuestradores
de aviones, 15 eran de Arabia Saudita, como el mismo bin Laden lo es.)
El antisemitismo en el mensaje musulmán
Los fieles musulmanes escucharon muchos otros sermones en La Meca este año,
además del citado anteriormente. Aunque la mayoría de los clérigos
obedecieron las órdenes de la familia real de mantenerse al margen de
la política, el jeque Osama Abdullah Khayyat les dijo a los fieles: "Dios,
da tu gloria solamente al islam y a los musulmanes. Que el Señor ...
derrote a los tiranos judíos".
Las palabras expresadas por al menos un funcionario saudita ante los reunidos
no fueron tan cuidadosamente preparadas para el consumo internacional. Un funcionario
del ministerio saudita de asuntos islámicos, Abdullah bin Matruk al-Haddal,
llamó a los judíos "hermanos de los simios y de los cerdos".
Declaró que el ataque al Centro Mundial de Comercio en Nueva York fue
producto de una conspiración sionista y aconsejó a los Estados
Unidos "deshacerse de los judíos".
Recientemente, una encuesta de musulmanes norteamericanos muestra que esta comunidad
no apoya la actual acción militar de los Estados Unidos. El 7 por ciento
justificó el uso de la fuerza militar en la guerra contra el terrorismo,
mientras que el 67 por ciento opinó que lo mejor sería "cambiar
la política norteamericana hacia el Cercano Oriente". Al parecer,
eso significa que ellos creen que Estados Unidos debería retirarle su
apoyo a Israel.
Lo que dice el Corán
¿Hay afirmaciones en el Corán que podrían entenderse como
incitaciones a la violencia? En lugar de argumentar opiniones personales, examinemos
de manera objetiva el Corán, dejando que hable por sí mismo. (Las
citas del Corán que aparecen a continuación provienen del siguiente
sitio en Internet: http://www.coran.org.ar/castellano/indices/indicesuras.htm.)
"Cuando vuestro Señor inspiró a los ángeles: Yo
estoy con vosotros. ¡Confirmad, pues, a los que creen! Infundiré
el terror en los corazones de quienes no crean. ¡Cortadles del cuello,
pegadles en todos los dedos! ... Combatid contra ellos hasta que dejen
de induciros a apostatar y se rinda todo el culto a Alá. Si cesan, Alá
ve bien lo que hacen" (El botín, 12, 39).
"Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los asociadores
dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles!
¡Tendedles emboscadas por todas partes! Pero si se arrepienten, hacen
la azalá y dan el azaque, entonces ¡dejadles en paz! Alá
es indulgente, misericordioso" (El arrepentimiento, 5).
"Infundiremos el terror en los corazones de los que no crean, por haber
asociado a Alá algo a lo que él no ha conferido autoridad. Su
morada será el Fuego. ¡Qué mala es la mansión de
los impíos!" (La familia de Imran, 151).
"Cuando estéis de viaje, no hay inconveniente en que abreviéis
la azalá, si teméis un ataque de los infieles. Los infieles son
para vosotros un enemigo declarado ... Alá ha preparado un castigo humillante
para los infieles" (Las mujeres, 101-102).
Estos pasajes ciertamente tienen un tono violento y dan la impresión
de ordenar a los fieles a que hagan la guerra y mutilen y maten a los incrédulos.
Alguien puede argumentar que esto es parecido a los cristianos que seleccionan
ciertos versículos para justificar opiniones que la Biblia en su totalidad
no respalda. Entonces, para evitar el discutir sobre el significado de las palabras,
preguntemos y contestemos imparcialmente esta pregunta: ¿Cómo
interpretan generalmente estos pasajes los maestros del islam?
Un periodista islámico habla explícitamente
Amir Taheri, periodista y autor iraní, es el director de la publicación
francesa Politique Internationale. Taheri es también musulmán,
lo cual significa que sus palabras no pueden ser descartadas como las de un
cristiano o judío con prejuicios políticos. El pasado 27 de octubre
él escribió un editorial asombrosamente franco para el periódico
The Wall Street Journal. (Nota importante: Los líderes musulmanes más
moderados no siempre interpretan el Corán de la manera que se menciona
a continuación.)
"Al Queda no surgió repentinamente de la nada. Ni tampoco ha estado
funcionando en un vacío. Bin Laden pertenece a una ilustre familia yemenita-saudita
que hace mucho alarde de sus credenciales islámicas. Él comenzó
su carrera militar en 1984 levantando fondos para la lucha afgana contra el
régimen comunista en Kabul en nombre del islam. Él tenía
oficinas en doce países musulmanes, ninguno de los cuales consideraba
que sus actividades no fueran islámicas ...
"Cualquiera que estuviera familiarizado con los libros de texto de la mayoría
de los países musulmanes, tendría conocimiento del perverso concepto
del mundo que dichos libros propagan y el odio que promueven. Cualquiera que
prestara atención a los medios de comunicación del mundo islámico
sabría que la versión verbal de los ataques del 11 de septiembre
es la comidilla diaria. Vaya a Internet y consulte los editoriales de cualquier
periódico musulmán del 10 de septiembre y vea lo que estaban diciendo
acerca de Occidente en general y de los EE.UU. en particular. Cualquiera que
escuchara un sermón en prácticamente cualquier mezquita, incluso
muchas en Occidente, se asombraría de la vehemencia de los sentimientos
expresados en contra de Occidente, y especialmente en contra de Estados Unidos.
"Para los musulmanes es tanto una falta de honradez como un peligro permanecer
en un estado de negación. Y sin embargo un estado de negación
es lo que tenemos ...
"El mundo musulmán está lleno de intolerancia, fanatismo,
hipocresía y simple ignorancia, todo lo cual crea un campo fértil
para los criminales como bin Laden. Las principales víctimas de estos
criminales son los musulmanes, a quienes se les ha impedido desarrollar una
cultura política moderna sin la cual ellos no pueden reformar sus sociedades
y reconstruir sus economías".
Estas palabras son fuertes y reveladoras, y provienen de un musulmán
que habla acerca de su propia fe.
Cómo se logrará la paz deseada
La actual mezcla de actitudes defensivas, sospechas, acusaciones y de soluciones
superficiales para los profundos desacuerdos, no va a dar como resultado el
mundo armonioso que los más afirman que les gustaría ver, independientemente
de sus creencias religiosas. La paz mundial vendrá, no como resultado
del proselitismo ni de la persecución, sino más bien por medio
de la intervención del gran Dios creador. Sin embargo, en vista del caos
que vemos en el mundo actual, no es de sorprender que ni los cristianos ni los
musulmanes se dan cuenta del plan que Dios tiene en mente.
Pocas personas se percatan de que la iglesia que Jesús edificó
es muy diferente de las mezquitas, templos e iglesias que abundan en el mundo
actual. ¿Se percata usted? Lea nuestro folleto La iglesia que edificó
Jesucristo.
Cecil E. Maranville
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