El Comunicado


de la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional

VOLUMEN V, NÚMERO 4


EN ESTE NÚMERO
1
Hay que perdonar lo imperdonable
4
Se aproxima una nueva religión mundial
8
Otra clave importante para entender
el Cercano Oriente
11
¿Es el islamismo una religión de paz?


Hay que perdonar lo imperdonable

¿Reconocería usted esta "levadura" si la viera hoy?

Nuestro mundo se encuentra asediado por lo que parece ser un ciclo interminable de violencia. Lamentablemente, este ciclo de venganza parece estar funcionando dondequiera que los humanos estén dispuestos a gastar su última pizca de energía para ejercer lo que perciben ser su derecho propio de vengarse. Sea ya en las callejuelas de Belfast, los barrios de Bogotá, las calles de Jerusalén o los callejones de Karachi, la amenaza está siempre presente. Y sí, en ocasiones lo único que tenemos que hacer es mirar a nuestro alrededor y reconocer que puede muy bien estar en nuestros propios hogares.

El modo de pensar que suele dar impulso a la plaga de la venganza es más o menos así: "Me diste un empujón, pues yo te voy a dar un empujón el doble de fuerte. Y vamos a proseguir de esta manera hasta que uno u otro deje de responder con un contragolpe". En otras palabras, voy a vengarme porque las reglas de la supervivencia dictan "ojo por ojo y diente por diente".

Pero consideremos por un momento las implicaciones finales de este antiguo adagio. Llevando ese concepto a su lógica conclusión significaría que nuestro mundo terminaría ciego y desdentado. Pero debemos estar agradecidos de que en ocasiones hay personas que rompen el ciclo de la venganza, y cuando lo hacen necesitamos considerarlo con todo cuidado y comprender más profundamente la grandeza de ese momento.

Hace tan sólo 137 años un hombre dio un tremendo ejemplo después de un tiempo de increíble tensión en los asuntos de su país. Él ofreció voluntariamente condiciones a un enemigo vencido que fueron diferentes de las que cualquier otro vencedor había ofrecido. Esas conciliatorias palabras fueron ofrecidas después de cuatro años intensos de guerra civil entre los estados de una infante república norteamericana.

Fue una guerra de hermano contra hermano, primo contra primo, vecino contra vecino. En muchas ocasiones la matanza fue intensa e inmediata. En una de esas batallas casi todos los ciudadanos masculinos de un condado entero cayeron muertos en cuestión de minutos.

Al final de este conflicto el número de muertos había ascendido a 600.000. Podemos imaginarnos la intensidad del deseo de llevar a cabo una venganza total. A medida que la guerra se acercaba a una conclusión segura, el interrogante mayor era: ¿Cómo se comportará el Norte hacia el que en un tiempo fue un orgulloso Sur? ¿Qué precio le exigirá el presidente Abraham Lincoln al postrado Sur?

Sólo unos meses antes de finalizar la guerra, Lincoln dio su segundo discurso de inauguración a un país que se encontraba espiritual y físicamente exhausto. El 4 de marzo de 1865, las 703 palabras sencillas que él habló no dieron el toque de victoria sobre un enemigo vencido ni enumeraron una serie de medidas para reforzar su propia estatura política. Él habló simplemente al corazón de la familia nacional esparcida y doliente. Había algo profundamente empotrado dentro del cuerpo nacional que era necesario tratar: un cáncer en el alma nacional. Lincoln entendió correctamente que no podemos realmente tratar con otros hasta que nos hayamos visto nosotros mismos al espejo y hecho cargo de nuestros propios problemas.

"Y vino la guerra"

El presidente empezó recordándoles a sus oyentes que cuatro años antes, en su primer discurso de inauguración, "todos los pensamientos estaban dirigidos hacia una inminente guerra civil. Todos la temían y todos trataron de impedirla. Ambos partidos estaban en contra de la guerra, pero uno de ellos estuvo dispuesto a emprender la guerra en lugar de dejar que la nación sobreviviera, y el otro estuvo dispuesto a aceptar la guerra en lugar de dejar que la nación pereciera. Y vino la guerra". Lincoln comprendió que hombres capaces finalmente agotaron su imaginación y en ese momento de fatiga que acosa a los edificadores de naciones, esas bajas pasiones se elevaron a la superficie.

Pero en un momento épico de una completa revelación de lo que afligía a toda la nación, Lincoln estaba ahora dispuesto a afrontar el enigma en el tejido del experimento norteamericano de libertad. Había estado allí desde el principio. Había sido encapsulado en la constitución de los Estados Unidos cuando a una parte de la población del país se le había adjudicado sólo tres quintas partes del derecho de ser contada como seres humanos en los censos estatales.

Con toda su genialidad gastada, los padres de la nación decidieron aplazar cualquier consideración sobre cómo resolver el asunto de la esclavitud. Ellos hipotecaron la paz de sus biznietos por una solución temporal para conseguir una tenue unión entre los 13 estados soberanos. Como Lincoln lo dijo: "Estos esclavos constituyeron un interés peculiar y potente. Todos sabían que este interés era en alguna manera la causa de la guerra".

Enseguida le recordó a la nación que la guerra nunca deja a un país donde lo encontró. Hizo eco a los sentimientos de su propio enemigo, el ilustre general Robert E. Lee, quien dijo: "Es bueno que la guerra sea tan horrenda, para que no lleguemos a encariñarnos con ella". Lincoln declaró: "Ninguno de los dos partidos preveía la magnitud ni la duración que alcanzó la guerra ... Cada lado esperaba un triunfo más fácil, y un resultado menos fundamental y asombroso". Nadie pudo haberse imaginado la muerte y destrucción que les esperaba. ¿Y la esclavitud? No había sido el objetivo primordial erradicar completamente la esclavitud en todo Estados Unidos, sino simplemente controlar su propagación. Ahora afrontaban una nueva y osada realidad: esclavos que se convertían en ciudadanos de los Estados Unidos.

"Los juicios del Eterno son verdaderos"

Luego el presidente reprendió con todo cuidado a ambos lados, lamentando: "Ambos leen la misma Biblia y oran al mismo Dios, y cada uno invoca su ayuda en contra del otro". Más adelante en su discurso, Lincoln expresó su sorprendente conclusión: "No se podía contestar las oraciones de ambos. Las de ninguno han sido contestadas completamente".

Las siguientes líneas nos muestran que la religión no era algo insignificante en los pensamientos de Lincoln, sino que era el meollo mismo de su comprensión del dilema nacional. Recordemos que él mismo escribió su discurso. Los escritores de discursos presidenciales no aparecerían hasta después de la primera guerra mundial. Por consiguiente, sus siguientes palabras no fueron las de algún escritor, sino que provenían de su propio corazón.

En este notable discurso, él no simplemente apeló a una deidad celeste para obtener bendiciones, sino que declaró: "El Todopoderoso tiene sus propios designios". En lugar de proclamar la rectitud propia del Norte, Lincoln aplicó la ira de Dios a ambos lados al reconocer humildemente: "Él da a ambos, al Norte y al Sur, esta horrenda guerra como la aflicción debida a aquellos de quienes procedió la ofensa".

Y al mismo tiempo Lincoln reconoció que quizá aún había que aprender más lecciones. A nadie le gusta ser corregido, pero Lincoln equitativamente colocó al pueblo de los Estados Unidos sobre el altar del juicio de Dios al proclamar: "Sin embargo, si Dios decide que continúe [la guerra] hasta que se pierda toda la riqueza amontonada por los 250 años de faena de los esclavos sin compensación, y hasta que toda gota de sangre extraída con el látigo sea pagada por otra extraída por la espada, tal como se dijo hace tres mil años, todavía debe decirse que ‘todos los juicios del Eterno son verdad, todos justos’".

Un nuevo modo de pensar

Hasta aquí, Lincoln había sido un cronista del pasado y de las acciones de otros. Ahora llegó el momento de romper con el pasado, y aun con el aprieto del presente, y mirar hacia el futuro. En el último párrafo él guió a la nación hacia el desafío de que todos perdonaran lo imperdonable y ofrecieran dignidad a quienes se encontraban en la angustia de la derrota. En estas palabras, de dimensiones bíblicas, vemos el valor de un hombre al arrojar el "guante de la paz" al abatido Sur.

En ese momento él estaba desafiando a la nación a adoptar un nuevo modo de pensar. Lincoln dijo: "Sin malicia hacia nadie, con caridad para todos, con firmeza en lo justo según Dios permite que veamos lo justo, esforcémonos para terminar la tarea en la que estamos ocupados, vendar las heridas de la nación, cuidar del que sufrió la batalla y por su viuda y su huérfano, hacer todo lo que pueda lograr y abrigar una paz justa y duradera entre nosotros y con todas las naciones".

En ese tiempo el discurso no fue especialmente aclamado o admirado. Pero a Lincoln le gustó, y creyó que fue su mejor discurso. Los que están a nuestro derredor no reconocen de inmediato lo mejor de nosotros ante Dios y el hombre. Pero sólo unos 42 días más tarde, Lincoln estaría muerto.

El precio del perdón

Perdonar a otros y estar dispuestos a trabajar por una paz común es algo increíblemente difícil. Cuando naciones, pueblos, familias o individuos permiten que su pasado los esclavice, quedan como rehenes de sus emociones en el presente, y se pierde cualquier futuro significativo. Semejantes circunstancias me recuerdan la situación de un hombre que se estaba quejando con su consejero matrimonial acerca de que su esposa era "¡histórica, histórica!" El consejero amablemente le interrumpió: "Usted quiere decir histérica, ¿no es así?" El hombre de inmediato le contestó: "No, yo quiero decir histórica, porque ella de continuo trae a colación el pasado".

¿Por qué es más fácil no perdonar que perdonar? ¿Por qué es que queremos seguir dando empujones a la gente, "ojo por ojo", en vez de mirarlos de frente y buscar soluciones?
En el libro Anger Is a Choice (Usted se enoja porque quiere), el autor Tim LaHaye cita a David Augsburger, quien dice: "El hombre que perdona paga un precio tremendo: ¡el precio del mal que perdona!" (pp. 111-112).

LaHaye luego añade: "El perdón es muy caro. Le cuesta a usted, no a la persona perdonada. El perdón significa que la justicia no siempre será cumplida. El perdón no reconstruye la casa que ha sido incendiada por alguien que descuidadamente estuvo jugando con fósforos. El perdón no siempre vuelve a componer un matrimonio roto. El perdón no restaura la virginidad de una víctima violada. Perdonar es desasirse, es soltar el dolor que uno siente". LaHaye sella el pensamiento al compartir esta penetrante conclusión: "Perdonar es rendir mi derecho de desquitarme si tú me haces daño".

Cortar los robles de la vida

Sí, es más fácil decirlo que hacerlo. Sin embargo, ¡es algo que se ha hecho, y será necesario volver a hacerlo vez tras vez! Quizá nosotros tendremos que hacerlo. De ser así, tomemos a pecho la amonestación de esta historia. En el libro Lee: The Last Years ("Lee: Sus últimos años"), el biógrafo Charles Flood narra algo que sucedió después de la guerra civil cuando Robert E. Lee visitó a una mujer de Kentucky quien le llevó a ver los residuos de un viejo y majestuoso roble frente a su casa. Ella se quejó amargamente de que sus ramas y tronco hubieran sido destruidos por el fuego de la artillería del ejército del Norte. Ella esperaba que Lee condenara al Norte o por lo menos simpatizara con su pérdida. Pero el famoso general del Sur hizo una pausa y dijo: "Córtelo, mi querida señora, y olvídelo".

En el mundo actual muchas naciones, familias, individuos, cristianos, sí, quizá aun nosotros mismos, estamos cuidando todo un bosque de robles que mantenemos erectos por nuestra inclinación a no perdonar lo imperdonable. Oh, ¡cómo cambiarían los encabezados de los periódicos en todo el mundo si pudiéramos mirar más allá de los robles de la vida y ver un cuadro más amplio. ¡Sí, un cuadro mucho mejor! Imagínese el impacto en los encabezados y fechas proféticas si la gente tomara el tiempo de contemplar sus propios defectos y faltas como lo hizo Abraham Lincoln. Quizá esa sea la razón por la que Lincoln verdaderamente "pertenece a las edades".

Para Lincoln, su frase consagrada: "Sin malicia hacia nadie, con caridad para todos", no provino de la pluma de otro, sino de su propio carácter, un carácter formado por su comprensión de un versículo que se encuentra en Salmos 86:5: "¡Oh Señor, qué bueno y amable eres; qué pronto en perdonar; qué lleno de misericordia para cuantos piden tu auxilio!" (La Biblia al día).

En cierta ocasión alguien le preguntó a Lincoln qué haría cuando el Sur fuera derrotado y obligado a volver a la Unión. Naturalmente, el interrogador esperaba una amenaza vengativa, de manera que se quedó pasmado con la respuesta del presidente. Esa respuesta es, quizá, la que mejor hace eco al refrán milenario: "Este es el camino, andad por él". Lincoln simplemente le respondió: "Los trataré como si nunca se hubieran ido".

- Robin Webber
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Se aproxima una nueva religión mundial

Las nuevas religiones proliferan como los hongos después de la lluvia.
Dan forma y forjan el curso de la historia. Una "nueva" religión,
que en realidad es la regeneración de una fe extremadamente antigua,
pronto se extenderá y dominará todas las naciones.


¿Cómo se verá el panorama religioso del siglo 21? ¿Surgirá otra nueva religión importante? La Biblia habla de una gran fuerza religiosa que surgirá antes del regreso de Jesucristo. ¿Qué se puede discernir acerca de esta nueva religión mundial al observar el presente entorno religioso?

Cuando se trata de predecir "la próxima novedad" en el ámbito religioso, la mayoría de los expertos no son acertados. Nadie previó la fuerza que el fundamentalismo islámico ha tenido en el mundo moderno durante los últimos 30 años. Esa es la razón por la que en la actualidad muchos están tratando de entender la cultura y la religión islámicas. A medida que el mundo occidental busca un mejor entendimiento de esta religión, aumenta la venta de libros y videos sobre el tema.

La mayoría de las personas están familiarizadas con su propia fe, pero no siempre estudian otras religiones, particularmente las que no son occidentales, tales como el islamismo o el hinduismo. Esa ignorancia abarca gran número de religiones y forma un vacío de conocimiento respecto a las fuerzas que configuran muchas partes del mundo. Al no entender lo que está sucediendo en el ámbito de la fe y la religión, uno no está preparado para los futuros acontecimientos en el escenario mundial.

Un artículo reciente en The Atlantic Monthly, revista norteamericana de opinión, informa acerca de nuevos movimientos religiosos que tienen un índice fenomenal de crecimiento. Citando a David B. Barrett, editor de la World Christian Encyclopedia: "Continuamente está ocurriendo en todo el mundo un enorme cambio religioso. Es masivo, es complejo y es continuo. Hemos identificado 9.900 religiones distintas y separadas en el mundo, con un incremento de dos o tres nuevas religiones cada día" ("Oh, Gods!" ["¡Ay, dioses!"], febrero de 2002, p. 38, énfasis del autor).

Estos nuevos movimientos religiosos son muy diferentes unos de otros y son más grandes de lo que uno se imagina. Entre los muchos están: el Soka Gakkai Internacional, secta budista con 18 millones de adeptos en 115 países; el Cao Dai, grupo vietnamita con tres millones de adeptos esparcidos en 50 países (una mezcla de confucianismo, taoísmo, budismo y un poco de judaísmo y cristianismo); y Umbanda, movimiento espiritista con su base en Brasil, con 20 millones de adeptos, que es una mezcla de tradiciones africanas y de enseñanzas religiosas católicas y sudamericanas.

Estos grupos tienen dos cosas en común. Todos ellos se formaron durante el siglo 20 y han tenido un rápido crecimiento, el cual ha pasado en gran parte inadvertido en Occidente. Los especialistas en el campo de los estudios religiosos examinan muy de cerca los nuevos grupos religiosos. En 1991 el Vaticano convocó una asamblea de cardenales para discutir, entre otras cosas, el tremendo éxito de estos movimientos religiosos tan diversos. La Iglesia Católica quería entender las razones y los métodos que contribuían al éxito de tales grupos.

Todos estos movimientos tienen la habilidad de satisfacer ciertas necesidades básicas de la gente, algo que las principales formas de religión no han podido hacer. Las personas adoptan una fe porque quieren encontrar significado e identidad en la vida. En muchos países del Tercer Mundo la religión le ayuda a la gente a sobrevivir social y culturalmente. Cuando el tejido social o las costumbres tradicionales de una nación cambian o se rompen, la gente descubre que puede satisfacer sus necesidades afiliándose a un grupo religioso.

Estas nuevas creencias le dan estructura y esencia a una existencia que, sin ellas, sería precaria. La comunidad creada de este modo les da apoyo a sus ciudadanos cuando hay una crisis. Además de cubrir las necesidades físicas, estos nuevos movimientos a menudo ofrecen extáticas revelaciones o nuevas ideas. Ofrecen un nuevo entendimiento en los misterios de la vida para quienes están desilusionados con las religiones tradicionales.

Los mormones y los adventistas del séptimo día, que empezaron como pequeños "movimientos religiosos nuevos", han tenido éxito en formar íntimas comunidades de creyentes que están sinceramente consagrados unos con otros y a su fe. Esto a su vez ha promovido el crecimiento de estas organizaciones.

Cambio al eje norte-sur

Especulando sobre el panorama del siglo 21, el artículo de The Atlantic Monthly hizo otra interesante observación: "Uno de los cambios más notables que ya están ocurriendo debido a los nuevos movimientos religiosos, del cual se ha informado muy poco, es el cambio del centro de gravedad en el mundo cristiano. Ha habido un movimiento dramático del norte al sur. El cristianismo está más fuerte ahora en África, Asia y América Latina, donde las iglesias independientes, el pentecostalismo y aun los principales movimientos carismáticos católicos se están extendiendo rápidamente. La historia del cristianismo en África durante el siglo 20 es particularmente notable. En 1900 había menos de 10 millones de cristianos en África; para el año 2000, había más de 360 millones. Y está sucediendo algo muy interesante: antiguas prácticas cristianas, tales como el exorcismo, las curaciones milagrosas y el hablar en lenguas –todas las cuales están documentadas en el libro de los Hechos– están de nuevo vigentes" (ibídem, p. 44).

El artículo muestra que muchos de los nuevos movimientos religiosos de Asia, América Latina y África están teniendo éxito en evangelizar las naciones seculares de América del Norte y Europa. Los conversos no sólo son inmigrantes de estas naciones que andan en busca de algo relacionado con su país de origen, sino también son personas blancas que andan en busca de algo más sustancial y significativo en el culto religioso. El artículo concluye con un pensamiento que hace ver la influencia que estos grupos pueden tener en el futuro: "El actual índice de crecimiento de los nuevos movimientos cristianos, y su alcance geográfico, sugieren que se convertirán en una de las principales fuerzas políticas y sociales en el siglo venidero" (ibídem, p. 45).

En enero de este año el papa Juan Pablo II convocó otra asamblea ecuménica de dirigentes religiosos de todo el mundo. Se reunieron en Asís, Italia, más de 200 dirigentes religiosos que representaban diversos credos tales como el hinduismo, el islam y las religiones tradicionales africanas. Oraron por la paz y prometieron apoyar la meta del pontífice de que la religión no sería causa de contienda en este siglo. Desgraciadamente, la historia indica que no será así, ya que a lo largo de la historia del hombre las diferencias religiosas han sido la causa de muchas contiendas. Dicha asamblea, además de la información presentada en el artículo de The Atlantic Monthly, pone de relieve el hecho de que la religión desempeñará un papel significativo en el futuro.

Esto está de acuerdo con lo que la profecía bíblica dice que configurará el mundo en el tiempo del fin, poco antes del regreso de Cristo. Un acontecimiento clave es la profecía de Daniel acerca del conflicto entre el rey del norte y el rey del sur: "Al cabo del tiempo el rey del sur contenderá con él; y el rey del norte se levantará contra él como una tempestad, con carros y gente de a caballo, y muchas naves; y entrará por las tierras, e inundará, y pasará" (Daniel 11:40).

La fuente de este conflicto puede provenir de una combinación de causas económicas, políticas y religiosas. Dada la volatilidad del fundamentalismo islámico en la actualidad, es razonable suponer que la religión será parte de esta serie de acontecimientos que culminará en Jerusalén (v. 45).

El hombre de pecado

¿Qué más indica la Biblia que dará forma al escenario del tiempo del fin? Una profecía importante, dada por el apóstol Pablo, predice una época futura de engaño religioso que será diferente de cualquier período anterior. El engaño procederá de las acciones de un personaje notable llamado "el hombre de pecado" (2 Tesalonicenses 2:3).

Notemos lo que dice: "Con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios" (vv. 1-4).

El proceder de este "hombre de pecado" sobrepasará las acciones de cualquier personaje profético anterior cuando se hace "pasar por Dios". Notemos que él no afirmará simplemente representar a Dios, sino más bien se sentará en el templo de Dios "como Dios, haciéndose pasar por Dios". Llevar a cabo esta magna obra de engaño requerirá la ayuda entre bastidores del archiengañador de la humanidad, Satanás el diablo, quien lo respaldará "con gran poder y señales y prodigios mentirosos" (v. 9) para conseguir sus fines.

Apocalipsis 13:11-14 describe una "bestia" que se asemeja a un cordero pero habla como dragón, la cual "hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra". Esta bestia hace que el mundo adore otra bestia (vv. 1-9). El engaño que estos dos hombres traerán sobre los habitantes de la tierra nos recuerda la descripción que leímos en 2 Tesalonicenses. Estos dos personajes son llamados "la bestia" y "el falso profeta" (Apocalipsis 16:13). Juntos ellos presiden sobre un poderoso sistema político y religioso llamado "Babilonia", el cual domina el orden mundial y guía las naciones del mundo para pelear contra Jesucristo en su segunda venido (Apocalipsis 16:14).

Aquí está un sistema, un nuevo movimiento religioso, que surge repentinamente. El mundo se asombrará (Apocalipsis 17:8) de las promesas y logros de este sistema. Apocalipsis 18 indica que el mundo parecerá prosperar y se forjará una imagen global de paz y unidad, diferente de cualquier período previo en la historia. En las mentes de las masas, esta religión mundial venidera ofrecerá la solución a la supervivencia humana. Parecerá que todas las religiones estén funcionando juntas, lo cual hará pensar que se puede eliminar la contienda religiosa. Cualesquiera que se opongan a esta filosofía, o rehúsen su "marca", serán perseguidos; se les negará el acceso a los bienes del nuevo sistema mundial (Apocalipsis 13:15-17).

Jesús predijo el surgimiento de la confusión religiosa en el tiempo antes de su regreso (Mateo 24:4, 24). En la actualidad el ámbito religioso es una maraña de engaño y confusión. ¿Estamos observando las condiciones que prepararán el camino para el golpe maestro con que Satanás engañará al mundo entero?

A lo largo de los siglos se ha declarado muchas veces que la religión y Dios han muerto. Pero parafraseando el famoso dicho del escritor Mark Twain, el anuncio de su muerte siempre ha sido exagerado. La religión continuará siendo una fuerza fundamental entre las familias de la tierra. La Biblia nos muestra que surgirá una religión mundial que será tanto vieja como nueva. Combinará los antiguos engaños que ocultan al Dios verdadero y su plan maestro para el hombre. Prometerá paz y prosperidad, pero en realidad esclavizará espiritualmente a quienes estén dispuestos a cambiar la verdad por una mentira.

¿Cómo podremos escapar?

¿Cómo podremos diferenciar entre esta nueva religión mundial con todos sus sutiles engaños, y la fe de "los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo" (Apocalipsis 12:17)? Cuando un dirigente carismático ejecute señales y milagros espirituales ante el público, atraerá tremenda atención e inspirará la lealtad de las masas. La tecnología global amplificará el impacto de semejante personaje, creando de la noche a la mañana una "superestrella religiosa". Parecerá correcto y bueno y será muy difícil resistirse cuando la cultura de masas decida apoyar la esperanza y promesa de esta nueva religión. Para el remanente de los fieles de Dios, será un tiempo de gran prueba.

Volvamos a la profecía del apóstol Pablo. Después de describir las señales y prodigios mentirosos del "hijo de perdición", el apóstol muestra que su obra será "con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia" (2 Tesalonicenses 2:10-12).

Pablo habla del "amor de la verdad". Aquí está una clave para evitar el engaño religioso. La Palabra de Dios es verdad (Salmos 119:160). Por medio de su Palabra, la Biblia, Dios ha revelado las respuestas a las grandes incógnitas de la vida. Los filósofos y teólogos han intentado explicar el propósito de la existencia del hombre y por qué existe el universo. Las respuestas reveladas de la Biblia forman una red de verdad que les da entendimiento a aquellos que Dios llama.

Pero conocer la verdad y aun obedecer la verdad es sólo parte de la respuesta a nuestra pregunta. También debemos llegar a amar la verdad. Estar dispuestos a aferrarnos a la enseñanza y las doctrinas verdaderas ante las opiniones opuestas de todo el mundo será un reto increíble. Para poder aferrarse con firmeza a las enseñanzas de Cristo durante una tormenta de apostasía y duda, será necesario tener una mente que ha sido convencida por medio del crisol de la obediencia.

Pablo escribió acerca del impacto que la obediencia a la verdad tiene en el cristiano: "Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes" (1 Tesalonicenses 2:13). Cuando comprobemos la veracidad de la Palabra de Dios mediante la obediencia, llegaremos a amar la verdad. Retener la verdad lo capacita a uno para oír claramente la voz de Cristo (Juan 18:37).

A pesar del gran engaño que traerá este movimiento religioso del tiempo del fin, las profecías muestran que el remanente de los fieles de Dios retendrá las verdades bíblicas. La descripción del matrimonio entre el Cordero y su esposa que "se ha preparado", muestra que el pueblo de Dios, la iglesia, estará preparado para casarse con Cristo. Los elegidos de Dios estarán vestidos de lino fino, limpio y resplandeciente, el cual es las acciones justas de los santos (Apocalipsis 19:7-8).

Cobremos ánimo de que Dios nos ayudará a perseverar hasta el fin y a sobrevivir a cualquier engaño que Satanás lance sobre el mundo. "Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra. Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra" (2 Tesalonicenses 2:15-17).

Darris McNeely
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Otra clave importante para entender
el Cercano Oriente

Existe un factor muy importante que debemos tener en cuenta
cuando analizamos lo que sucede en esta estratégica región.

En el Cercano Oriente de hace miles de años vivió un hombre joven cuya historia es crucial para entender la configuración actual de la región, al igual que los acontecimientos futuros. Él tenía un tío y una tía sin hijos, quienes le recogieron cuando quedó huérfano. Su tío era dueño de muchas riquezas, pero como no tenía herederos a quienes dejárselas, este joven tenía la posibilidad de llegar a obtener una herencia considerable.

Sin embargo, su tío no lo hizo su heredero, porque años después tuvieron hijos que vinieron a ser sus herederos directos. Los muchos años que vivió y trabajó al lado de su tío le produjo a este joven mucha riqueza personal, tanto así que llegó el tiempo cuando el sobrino y el tío tuvieron que separar sus posesiones. El temperamento y carácter del sobrino era tal que él puso sus propios intereses antes de los de su tío. Una rivalidad despertada entre los respectivos clanes fue causa de que les fuera imposible vivir cerca el uno del otro.
Seguramente el lector sabe el nombre del sobrino, al igual que el del tío, pero hablemos primero acerca del tío. Su nombre fue Abraham, padre de los pueblos árabes e israelitas. Dos de los hijos de Abraham fueron Ismael, progenitor de los árabes, e Isaac. Éste fue a su vez padre de los gemelos Jacob (cuyo nombre fue cambiado a Israel) y Esaú, quienes se peleaban aun antes de nacer. Pero la historia del sobrino de Abraham también es significativa; su nombre fue Lot.

Mahoma se identificó con él

A Lot se le menciona en la Biblia al igual que en el Corán. Cuando Abraham deferentemente le dio la oportunidad de escoger dónde quería establecerse, Lot escogió los terrenos que le parecieron más prometedores. Después de haber separado sus posesiones de las de su tío, terminó yéndose a vivir a la depravada ciudad de Sodoma. Sin embargo, no estaba del todo falto de buenas cualidades, pues la Biblia nos dice que Lot era "justo" y estaba "abrumado por la nefanda conducta de los malvados" en las ciudades de Sodoma y Gomorra (2 Pedro 2:7-8). Mahoma se identificó estrechamente con Lot, al verse a sí mismo en circunstancias similares cuando les predicaba a los ciudadanos malvados de La Meca en el siglo séptimo.

¿Qué tiene que ver la historia de Lot con el Cercano Oriente de hoy o el Cercano Oriente del mañana? En una profecía algo oscura que se encuentra en el Salmo 83, la Biblia predice una conspiración o confederación de naciones que irán en contra de Israel. Aunque quizá ya fue cumplida muchas veces en la antigüedad, esta profecía tiene aplicaciones en el tiempo del fin (en el tiempo del fin, Israel incluye, pero no está limitado a, la pequeña nación del Cercano Oriente). Los estudiantes de la profecía saben que los profetas del Antiguo Testamento fueron movidos a predecir cosas que no ocurrirán hasta después del retorno de Jesucristo.

En parte, la profecía dice: "Las tiendas de los edomitas [los descendientes de Esaú] y de los ismaelitas, Moab y los agarenos; Gebal, Amón y Amalec [nieto de Esaú], los filisteos y los habitantes de Tiro. También el asirio se ha juntado con ellos; sirven de brazo a los hijos de Lot" (Salmos 83:6-8). No nos será posible identificar con certeza a los descendientes modernos de todas estas tribus, pero es evidente que los descendientes del sobrino de Abraham –"los hijos de Lot"– desempeñarán un importante papel en esta confederación que se opondrá a los descendientes de Israel.

En el transcurso del tiempo, la familia del patriarca Abraham, después de haberse alejado de Lot, aumentó en número. Por su parte, sus hijos vinieron a ser patriarcas de sus propias y numerosas familias, jefes de tribus por derecho propio. ¿Dónde se encuentran sus descendientes hoy en día? ¿Se encuentran todos perfectamente viviendo dentro de las fronteras de esta o aquella nación? ¿O deben considerarse todavía como tribus?

En Occidente, la tendencia es pensar en términos de naciones, pero en el Cercano Oriente se piensa más bien en términos de tribus. Aunque la Biblia utiliza nombres que son los mismos de algunas naciones modernas (Egipto, Libia, etc.), refleja la manera de pensar del Cercano Oriente al hablar principalmente en términos de tribus. Hay una profunda diferencia entre los dos, y verlo todo en términos de fronteras nacionales impide entender los acontecimientos presentes y prever los del futuro.

La historia nos dice que Lot y Abraham eran ricos cuando se separaron. Sin embargo, la situación económica de Lot tuvo un rápido cambio debido a la destrucción sobrenatural de Sodoma y Gomorra. Su clan se redujo a sólo tres miembros: él y sus dos hijas. El contraste entre su situación y la gran riqueza del clan de Abraham debió ser humillante para Lot. Los estudiantes de la Biblia están familiarizados con los horrendos sucesos que llevaron al reestablecimiento de su familia, la cual llegó a convertirse en varias tribus.
Después de muchos años, cuando el clan de Lot finalmente se estableció, sus miembros probablemente llegaron a mirar con envida a los clanes de Israel e Ismael. La historia bíblica nos dice que las dos tribus principales que descendieron de Lot fueron los moabitas y los amonitas (Génesis 19:37-38). Es interesante notar que los nombres de Moab y Amón figuran en la profecía del Salmo 83.

Las familias no son lo mismo que las naciones

Si uno piensa como un occidental, se preguntará: "¿Qué naciones son esta gente actualmente?" Sin embargo, la Biblia identifica a la gente simplemente como descendientes de dos patriarcas, Moab y Amón. Aun cuando sus principios fueron desfavorables, estos pueblos fueron tratados con respeto por el Dios de Abraham. Cuando Israel atravesaba el desierto entre Egipto y la Tierra Prometida, él les advirtió que no molestaran a la tribu o al clan de Moab. Es extraordinario notar que Dios dijo que él les había dado un territorio específico "por heredad a los hijos de Lot" (Deuteronomio 2:9).

La posesión de tierra ha sido siempre muy importante para las tribus del Cercano Oriente, sean las tribus que en la antigüedad procedieron de Israel, Esaú, Ismael o Lot, o sus descendientes modernos.

En el presente, el Cercano Oriente ha sido dividido en naciones sin tomar en cuenta o sin reflejar las raíces tribales de sus ciudadanos. Cuando Inglaterra y Francia trazaron las fronteras nacionales después de la derrota del Imperio Otomano, las establecieron por motivos políticos, sin considerar los clanes o tribus.

Bernard Lewis, respetado historiador del Cercano Oriente, escribió: "... Iraq era una provincia medieval, con fronteras muy diferentes de las de la república moderna; Siria, Palestina y Libia no son más que nombres de la antigüedad clásica y no habían sido utilizados en la región por mil años o más, antes de que fueron revividos e impuestos por los imperialistas europeos en el siglo 20 ... Lo más extraordinario de todo es que no hay palabra en el idioma árabe para designar a Arabia, y para referirse a la Arabia Saudita moderna se dice ‘el reino árabe saudí’ o ‘la península de los árabes’, según el contexto" ("The Revolt of Islam" ["La rebelión del Islam"], revista The New Yorker, 19 de noviembre de 2001, pp. 51-52).

La identidad árabe

Lewis continúa: "Esto no se debe a que el árabe sea un idioma pobre –definitivamente no lo es–, sino a que los árabes simplemente no pensaban en términos de una combinada identidad étnica y territorial. En verdad, al califa Omar, el segundo en sucesión después del profeta Mahoma, se le cita diciéndoles a los árabes: ‘Aprendan sus genealogías, y no sean como los campesinos locales quienes, cuando se les pregunta quiénes son, responden: "Yo soy de tal o cual lugar"’" (ibídem). Es curioso, pero con excepción de los judíos, la mayoría de los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob han perdido su sentido de genealogía y, con ello, su identidad. Pensar en términos de su identidad tribal es una clave para entender otras profecías de la Biblia.

Eso está en contraste con el mundo islámico donde "los estados son casi todos dinásticos, con fronteras alterables, y es significativo que, en la inmensamente rica historiografía del mundo islámico en árabe, persa y turco, hay historias de dinastías, de ciudades y, principalmente, del estado y comunidad islámica, pero no hay historias de Arabia, Persia o Turquía" (ibídem).

¿Cómo se relaciona eso con nuestra época? El modo occidental de proyectar la política nacional es pensar en términos de una entidad nacional. Por ejemplo, si queremos saber el rumbo que va a seguir la política de los EE.UU., miramos hacia Washington. De igual manera, nos enfocamos en la administración de Inglaterra, Francia, Alemania, México, Colombia, Chile, etc. Haciendo esto nos permite averiguar la dirección de la política nacional.

Pero si pensamos de esa manera con respecto al Cercano Oriente, nos equivocamos. Naciones como la Arabia Saudita y Jordania, por ejemplo, podrán anunciar políticas nacionales, pero las naciones no son familias coherentes que han llegado a ser grandes. Tampoco son como el legendario "crisol" norteamericano en el que teóricamente todos los grupos étnicos son amalgamados dentro de Estados Unidos. Las tribus están esparcidas por toda la región, sin importar dónde se encuentran las fronteras nacionales. Hay, desde luego, ciertas identidades nacionales, pero éstas son también de familias, las cuales no están limitadas a los países en los que viven.

Giros imprevistos

No siempre es posible prever las acciones y reacciones de los gobiernos nacionales en el Cercano Oriente con base en sus declaraciones oficiales.

Es claro que Ammán, la capital de Jordania, está asociada con la gente identificada como "Amón" en el Salmo 83. Pero eso no quiere decir que toda la gente de Jordania sea necesariamente de esa tribu, ni que toda esa tribu viva dentro de las fronteras de Jordania. Cuando se trazaron las fronteras de Jordania no se tomaron en consideración las tribus o los clanes, sino que los motivos fueron artificiales y políticos. "Para protegerse de incursiones francesas en los intereses británicos en Palestina, Inglaterra excluyó de Siria el desierto y la región montañosa al oriente del río Jordán, la tierra que vino a ser Transjordania. En 1921 el secretario colonial Winston Churchill creó el emirato de Transjordania, se comprometió a financiarlo con un modesto subsidio, y se lo dio a Abdalá [bisabuelo del actual rey] ..." (Judith Miller, God Has Ninety-Nine Names ["Dios tiene 99 nombres"], 1996, p. 334).

Con todo, como vemos en la profecía del Salmo 83, la Biblia está escrita desde el punto de vista de familias, las cuales no necesariamente coinciden con las fronteras de las naciones del Cercano Oriente. Algunos de los estudiantes de la Biblia están enterados de la rivalidad entre los hijos de Abraham y de los hijos de Isaac. Esta profecía inyecta un recordatorio de otra rivalidad histórica, entre las tribus de Lot y las de Israel. Además, muestra que los hijos de Lot todavía desempeñarán un papel en el Cercano Oriente en el tiempo del fin.

No está claro todavía cómo se alinearán los pueblos y quién conspirará con "Asiria" contra los descendientes modernos de Israel, nieto de Abraham. Pero no debemos limitar nuestro análisis a las fronteras nacionales. Al observar los acontecimientos del Cercano Oriente que se dirigen inevitablemente hacia un gran conflicto final, lo que realineará a las grandes potencias del mundo, necesitamos tener en cuenta esta perspectiva bíblica.

Cecil E. Maranville
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El debate continúa ...
¿Es el islamismo una religión de paz?


Varios funcionarios musulmanes han declarado sus intenciones
pacíficas. El presidente de los Estados Unidos y el primer ministro
británico han aclamado públicamente al islam como
una religión de paz. Pero otros lo dudan, y el debate continúa.

El peregrinaje anual a La Meca de los musulmanes, el cual terminó el 24 de febrero, le proporcionó a Arabia Saudita la oportunidad de distanciar el islamismo de los malévolos actos de Osama bin Laden y Al Qaeda, su militante organización islámica. En su discurso dirigido a los peregrinos, el rey Fahd dijo: "El musulmán en este universo tiene un papel positivo que desempeñar y se esfuerza por cumplirlo. El objetivo de este papel es trabajar por el bien de la humanidad y proteger los medios de vida y lograr la estabilidad".
Se requiere de cada varón musulmán sano que por lo menos una vez en su vida realice el peregrinaje a La Meca. Según las estimaciones, más de 2 millones visitaron Arabia Saudita este año. El mundo se fijó especialmente en las palabras del sermón dado allí por el jeque Abdul-Aziz bin Al al-Sheik, máximo clérigo de Arabia Saudita. El jeque preguntó: "¿Cómo podría el terrorismo encajar en una religión que le da importancia a la paz por encima de la guerra? ¿Cómo podría el terrorismo encajar en una fe que requiere convenios respectivos, el ofrecimiento de pactos?"

Algunos observadores describieron los mensajes colectivos como una mezcla de actitud defensiva y desafío, haciendo notar que el reino saudita siente que está bajo una nube de sospecha de culpabilidad por su supuesta asociación con los ataques terroristas del 11 de septiembre. (De los 19 secuestradores de aviones, 15 eran de Arabia Saudita, como el mismo bin Laden lo es.)

El antisemitismo en el mensaje musulmán

Los fieles musulmanes escucharon muchos otros sermones en La Meca este año, además del citado anteriormente. Aunque la mayoría de los clérigos obedecieron las órdenes de la familia real de mantenerse al margen de la política, el jeque Osama Abdullah Khayyat les dijo a los fieles: "Dios, da tu gloria solamente al islam y a los musulmanes. Que el Señor ... derrote a los tiranos judíos".

Las palabras expresadas por al menos un funcionario saudita ante los reunidos no fueron tan cuidadosamente preparadas para el consumo internacional. Un funcionario del ministerio saudita de asuntos islámicos, Abdullah bin Matruk al-Haddal, llamó a los judíos "hermanos de los simios y de los cerdos". Declaró que el ataque al Centro Mundial de Comercio en Nueva York fue producto de una conspiración sionista y aconsejó a los Estados Unidos "deshacerse de los judíos".

Recientemente, una encuesta de musulmanes norteamericanos muestra que esta comunidad no apoya la actual acción militar de los Estados Unidos. El 7 por ciento justificó el uso de la fuerza militar en la guerra contra el terrorismo, mientras que el 67 por ciento opinó que lo mejor sería "cambiar la política norteamericana hacia el Cercano Oriente". Al parecer, eso significa que ellos creen que Estados Unidos debería retirarle su apoyo a Israel.

Lo que dice el Corán

¿Hay afirmaciones en el Corán que podrían entenderse como incitaciones a la violencia? En lugar de argumentar opiniones personales, examinemos de manera objetiva el Corán, dejando que hable por sí mismo. (Las citas del Corán que aparecen a continuación provienen del siguiente sitio en Internet: http://www.coran.org.ar/castellano/indices/indicesuras.htm.)

"Cuando vuestro Señor inspiró a los ángeles: ‘Yo estoy con vosotros. ¡Confirmad, pues, a los que creen! Infundiré el terror en los corazones de quienes no crean. ¡Cortadles del cuello, pegadles en todos los dedos!’ ... Combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar y se rinda todo el culto a Alá. Si cesan, Alá ve bien lo que hacen" (El botín, 12, 39).

"Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los asociadores dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes! Pero si se arrepienten, hacen la azalá y dan el azaque, entonces ¡dejadles en paz! Alá es indulgente, misericordioso" (El arrepentimiento, 5).

"Infundiremos el terror en los corazones de los que no crean, por haber asociado a Alá algo a lo que él no ha conferido autoridad. Su morada será el Fuego. ¡Qué mala es la mansión de los impíos!" (La familia de Imran, 151).

"Cuando estéis de viaje, no hay inconveniente en que abreviéis la azalá, si teméis un ataque de los infieles. Los infieles son para vosotros un enemigo declarado ... Alá ha preparado un castigo humillante para los infieles" (Las mujeres, 101-102).

Estos pasajes ciertamente tienen un tono violento y dan la impresión de ordenar a los fieles a que hagan la guerra y mutilen y maten a los incrédulos.

Alguien puede argumentar que esto es parecido a los cristianos que seleccionan ciertos versículos para justificar opiniones que la Biblia en su totalidad no respalda. Entonces, para evitar el discutir sobre el significado de las palabras, preguntemos y contestemos imparcialmente esta pregunta: ¿Cómo interpretan generalmente estos pasajes los maestros del islam?

Un periodista islámico habla explícitamente

Amir Taheri, periodista y autor iraní, es el director de la publicación francesa Politique Internationale. Taheri es también musulmán, lo cual significa que sus palabras no pueden ser descartadas como las de un cristiano o judío con prejuicios políticos. El pasado 27 de octubre él escribió un editorial asombrosamente franco para el periódico The Wall Street Journal. (Nota importante: Los líderes musulmanes más moderados no siempre interpretan el Corán de la manera que se menciona a continuación.)

"Al Queda no surgió repentinamente de la nada. Ni tampoco ha estado funcionando en un vacío. Bin Laden pertenece a una ilustre familia yemenita-saudita que hace mucho alarde de sus credenciales islámicas. Él comenzó su carrera militar en 1984 levantando fondos para la lucha afgana contra el régimen comunista en Kabul en nombre del islam. Él tenía oficinas en doce países musulmanes, ninguno de los cuales consideraba que sus actividades no fueran islámicas ...

"Cualquiera que estuviera familiarizado con los libros de texto de la mayoría de los países musulmanes, tendría conocimiento del perverso concepto del mundo que dichos libros propagan y el odio que promueven. Cualquiera que prestara atención a los medios de comunicación del mundo islámico sabría que la versión verbal de los ataques del 11 de septiembre es la comidilla diaria. Vaya a Internet y consulte los editoriales de cualquier periódico musulmán del 10 de septiembre y vea lo que estaban diciendo acerca de Occidente en general y de los EE.UU. en particular. Cualquiera que escuchara un sermón en prácticamente cualquier mezquita, incluso muchas en Occidente, se asombraría de la vehemencia de los sentimientos expresados en contra de Occidente, y especialmente en contra de Estados Unidos.

"Para los musulmanes es tanto una falta de honradez como un peligro permanecer en un estado de negación. Y sin embargo un estado de negación es lo que tenemos ...

"El mundo musulmán está lleno de intolerancia, fanatismo, hipocresía y simple ignorancia, todo lo cual crea un campo fértil para los criminales como bin Laden. Las principales víctimas de estos criminales son los musulmanes, a quienes se les ha impedido desarrollar una cultura política moderna sin la cual ellos no pueden reformar sus sociedades y reconstruir sus economías".

Estas palabras son fuertes y reveladoras, y provienen de un musulmán que habla acerca de su propia fe.

Cómo se logrará la paz deseada

La actual mezcla de actitudes defensivas, sospechas, acusaciones y de soluciones superficiales para los profundos desacuerdos, no va a dar como resultado el mundo armonioso que los más afirman que les gustaría ver, independientemente de sus creencias religiosas. La paz mundial vendrá, no como resultado del proselitismo ni de la persecución, sino más bien por medio de la intervención del gran Dios creador. Sin embargo, en vista del caos que vemos en el mundo actual, no es de sorprender que ni los cristianos ni los musulmanes se dan cuenta del plan que Dios tiene en mente.

Pocas personas se percatan de que la iglesia que Jesús edificó es muy diferente de las mezquitas, templos e iglesias que abundan en el mundo actual. ¿Se percata usted? Lea nuestro folleto La iglesia que edificó Jesucristo.

Cecil E. Maranville

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