El Comunicado
de la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional
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EN ESTE NÚMERO |
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| Recordemos nuestra primera Fiesta, y meditemos acerca de lo que falta por cumplirse del plan de Dios |
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| El talón de Aquiles de la banca mundial | |
Recordemos nuestra primera Fiesta, y meditemos
acerca
de lo que falta por cumplirse del plan de Dios
Es muy posible que no todos en la familia tengamos los mismos recuerdos. Mi hija mayor era muy niña para recordar su primera Fiesta, pero mi esposa y yo la recordamos bien.
Yo había dejado de fumar el Día de Expiación y esa noche iniciamos un viaje de unos 3.800 kilómetros hacia el sitio de la Fiesta, en Big Sandy, Texas. Allí acampamos en una tienda que nos prestaron unos amigos, y la temperatura estaba cerca de 38° C.
Ninguno de nosotros tenía suficiente para comprar platos de cartón, así que los utensilios que usábamos teníamos que lavarlos después de cada comida, y la única agua que podíamos conseguir teníamos que traerla desde un manantial que se encontraba a cierta distancia. Para nosotros fue una serie de pruebas; sin embargo, los recuerdos son muy agradables.
Después de 42 años las cosas son bastante diferentes. Quizá algo de la emoción inicial ha disminuido para dar lugar a un conocimiento más completo de lo que en realidad representa la Fiesta de los Tabernáculos. Conforme recordamos las Fiestas pasadas necesitamos seguir anhelando las del futuro.
Imaginémonos cómo serán los relatos o recuerdos dentro de 500 años. "Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse" (Romanos 8:18). No será cosa de comparar, pero se entenderá la realidad de las diferencias: las dificultades, las pruebas y las frustraciones parecerán como si nunca hubieran hecho diferencia alguna. Indudablemente, los seres físicos que vivan en ese tiempo también tendrán sus frustraciones, pero nosotros podremos estar allí para animarlos y ser testimonios espirituales de que el plan funciona.
¡El plan será testificado por los que hayan recibido la vida eterna! De eso es de lo que se trata el plan. Nos dice que algún día toda la humanidad podrá ser parte de la familia de Dios. El plan está dividido en etapas que repetimos año con año a fin de que no olvidemos el increíble plan de Dios.
Quizá parte de nuestra plática con la familia gire sobre el interrogante: "De aquí ¿a dónde vamos?" ¿Qué es lo que Dios tiene en mente para después de que se cumpla lo que representa la Fiesta de los Tabernáculos? Imagínense las especulaciones acerca de lo que podría abarcar. No sabemos qué haremos después de que se cumpla lo que representa el Último Gran Día, pero démonos cuenta de que si el increíble don de la vida eterna es una parte del plan que conocemos, ¿cuánto más increíble será el trabajo futuro de la familia de Dios? Cuandoquiera, dondequiera y comoquiera que sea, el plan de Dios es lo más emocionante y valioso que alguien pueda imaginarse.
De aquí ¿a dónde vamos? En unos días más saldremos para la Fiesta de los Tabernáculos. Lo más importante en nuestras vidas es el plan de Dios y la vida eterna. Tengámoslo siempre presente.
¡Que tengan una gran Fiesta! Espero que sea buena en todos aspectos para ustedes. No los veremos a todos, pero observaremos el plan junto con ustedes.
¡Que esta sea la mejor Fiesta de todas las que han tenido!
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"En apenas tres décadas -informa la revista Newsweek en la edición del 25 de mayo de 1998- el número de contratos de derivados con los bancos mercantiles de los Estados Unidos ha aumentado desde prácticamente cero a principios de la década de los 70 hasta más de US$25 billones en nuestros días, cifra que sobrepasa el producto combinado de las economías de los Estados Unidos, Europa y Japón. Sin embargo, los banqueros no vacilan en hacer notar, y muy correctamente, que esta cifra en realidad representa apenas un monto 'nominal', o sea el valor calculado de los derivados en un momento dado, y no lo que ellos podrían perder. Pero el monto de la deuda, o lo que está en riesgo, se deriva (de ahí el término derivado) de dichos cálculos. Si se analiza el lenguaje, lo que significa es que los bancos tienen un nuevo negocio secundario: las apuestas".
El artículo continúa: "Los derivados se asemejan a un tipo de instrumento financiero nuclear. Son contratos poderosos y sumamente complejos cuyo propósito es compensar ciertos riesgos financieros. Bajo condiciones estables funcionan bien; pero con los derivados, al igual que con el poder nuclear, no hay accidentes pequeños. Y a medida que se agrava la crisis económica de Asia que en el caso de Indonesia es prácticamente una catástrofe- los contadores Geiger financieros comienzan a sonar.
"'Los derivados han convertido los mercados financieros en un casino internacional de alta tecnología que está abierto las 24 horas', afirma Richard Thomson, un ex banquero mercantil. 'En la actualidad existe un número pequeño de bancos que comparten un riesgo enorme. Pero esto podría convertirse en un problema grave si estos bancos se encuentran en el lugar equivocado en un momento inoportuno'. Thomson señala que si uno o dos de los principales socios financieros en Asia dejan de cumplir sus contratos de derivados, en unos pocos segundos los efectos se verán en las pantallas de los computadores de todo el mundo y de inmediato otros contratos estarán en peligro de caer en incumplimiento. Thomson señala: 'Es como un grupo de alpinistas en una montaña que suben unidos por una cuerda. Si uno de los alpinistas se resbala y cae en una grieta, fácilmente puede arrastrar a los demás, y tienen pocas posibilidades de ser rescatados'".
Desgraciadamente, a medida que se agrava la crisis en Asia, estos "bancos alpinistas" tienen que cargar más peso, con lo cual se incrementa la posibilidad de una caída. "Y ahora viene la noticia mala", informa el mismo artículo de Newsweek. "Aproximadamente 10 billones de dólares (sí, US$10.000.000.000.000) en contratos de derivados están por vencer este año para los banqueros de los Estados Unidos, y ellos, con mucha preocupación, están esperando noticias sobre cuáles de sus clientes asiáticos podrán pagar. Muchos de ellos no van a pagar . . . Lo que amenaza a los bancos norteamericanos es el riesgo de crédito. Ocultas en los archivos secretos de los bancos . . . están las pruebas de que entre los derivados puede ocurrir una reacción en cadena que cause una explosión . . . Los 25 bancos de los Estados Unidos que corren el mayor riesgo tienen más de US$350 mil millones en créditos que están expuestos por los derivados, más que suficiente para borrar de un plumazo los US$250 mil millones en reservas de capital que tienen disponibles para absorber las posibles pérdidas".
El artículo termina diciendo: "En Asia, los gobiernos afectados por los especuladores de la moneda que frecuentemente usan derivados, están comenzando a rebelarse contra los bancos extranjeros. 'El meollo del tema de los derivados es que si soy un inversionista, apostaré lo más que pueda, porque si gano, me voy a casa como millonario', dice Charles Peabody, de Mitchell Securities, una empresa de corredores en la ciudad de Nueva York. 'Si pierdo, entonces los bancos centrales o el Fondo Monetario Internacional (FMI) tendrán que rescatarme. De modo que hemos creado una situación que incita a la gente a cometer actos inmorales'.
"Con la economía de Indonesia prácticamente en llamas, casi una depresión en Japón y Malasia, y con Tailandia todavía en aprietos, la crisis económica de Asia está lejos de quedar superada. En el peor de los casos, uno o más de los derivados grandes puede caer en incumplimiento en Asia y desatar una reacción en cadena de contratos incumplidos. Mientras tanto, Howard Greenspan [inversionista del Canadian Imperial Bank, que a su vez es un jugador importante en el mercado de derivados de Asia] todavía espera información para ver si su banco resultará afectado por esta crisis. 'Al final de cuentas, esto tiene poco que ver con Asia', afirma Greenspan. 'Son los mismos derivados los que son tan peligrosos. Nos encontramos en la era de riesgos financieros que pueden tener repercusiones mundiales'".
Viendo la precaria situación en que se encuentran los Estados Unidos, no podemos menos que preguntarnos qué pasará si se desploma el "castillo de naipes" que tiene como base los derivados. Si ocurre, podría provocar un enorme resentimiento en la comunidad mundial. Quizá tendría que entrar en el escenario económico mundial un nuevo jugador para evitar que siga esta perjudicial especulación, mucha de la cual es impulsada por la avaricia.
En una entrevista reciente con Rudiger Dornbusch, economista renombrado del Massachusetts Institute of Technology, uno de los principales periódicos le preguntó: "¿Quién cree usted que será la principal potencia económica dentro de 10 años?" Dornbusch contestó: "Hace 10 años era Japón; tenía dinero, tecnología, todo. Iban a ser los dueños del mundo. Actualmente, los norteamericanos somos los líderes, y creo que en 10 ó 15 años lo será Europa". Si la situación continúa deteriorándose, una crisis actual en la economía del mundo, la cual es impulsada por los Estados Unidos, podría ocasionar este cambio de liderazgo aún más rápidamente.
Para tener una perspectiva equilibrada de esto, es necesario aclarar que desde la década de los años 20, cuando se produjo la última depresión mundial, se ha aprendido mucho respecto a cómo evitar este tipo de desastre. Las leyes de la economía se entienden mejor y se han incorporado muchas barreras protectoras al sistema. Se dispone de seguros para los depósitos y los gobiernos intervienen cuando es necesario para mantener el dinero en circulación. Ningún economista ha dicho que la totalidad del sistema económico se podría desplomar debido a una crisis que tenga como base los derivados, pero esto podría ser un factor importante si el sistema actual sufre una pérdida considerable de prestigio mientras el mundo se hunde en una recesión prolongada y costosa. Muchos países podrían empobrecerse y se agravaría la desigualdad entre los países prósperos y los pobres.
Ciertamente, la descripción del sistema económico que se encuentra en Apocalipsis 18 da la impresión de que se habrá impuesto una forma más estable y equitativa de redistribuir la riqueza del planeta que la que tenemos actualmente. Óscar Arias, ganador del Premio Nobel de la Paz en 1997, advirtió: "Este es un mundo donde 400 multimillonarios tienen más riquezas que la mitad de la población del mundo. Es una invitación abierta al conflicto" (Newsweek, 19 de mayo de 1997, p. 58).
Leemos en Apocalipsis 18:3: "Todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites". Al mismo tiempo, la disparidad entre ricos y pobres va en aumento, incluso en los Estados Unidos. A veces, las corporaciones multinacionales explotan a los trabajadores en todas partes del mundo. Miles de personas se están haciendo más ricas, mientras que millones están luchando sólo para subsistir. Los gemidos de estos trabajadores llegan hasta los oídos del Eterno de los ejércitos. Estos gemidos desempeñarán un papel importante en la intervención de Dios en los asuntos del mundo al final de esta era (Santiago 5:1-7).
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