El Comunicado

de la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional


EN ESTE NÚMERO

El canal de Panamá: Una puerta marítima cambia de dueño
El papa ofrece la salvación por vía corta
Oskar Lafontaine: Conviene mantenernos al tanto de sus reformas
Se aproxima una tercera guerra mundial

El canal de Panamá

Una puerta marítima cambia de dueño
Por Fred Nance
El 31 de diciembre de 1999, después de una presencia de más de 90 años, la nación más rica del mundo, los Estados Unidos, entregará su derecho de propiedad del canal de Panamá en las manos de un país pequeño y relativamente pobre, Panamá. Los tratados de Carter y Torrijos (1978), que el Senado norteamericano ratificó por un solo voto, le dará a Panamá la posesión de todo el territorio del canal, que incluye tierra, edificios y equipo que fueron una vez parte de la zona del canal, con un valor de miles de millones de dólares.

¿Cuán importante es el canal? De acuerdo con las cifras de la revista Latin Trade ["Comercio latinoamericano"], alrededor de 13.000 barcos pasan a través del canal cada año, transportando aproximadamente el 4 por ciento del comercio marítimo mundial. Más importante aún, aproximadamente el 70 por ciento de todo el comercio que pasa a través de canal procede de o va a los Estados Unidos. Esta valiosa arteria de transporte marítimo es vital para el flujo de mercancías que van y vienen de las fábricas de los EE.UU. Y según la revista Latin Trade, está en marcha un programa de mejoramiento, con un costo de mil millones de dólares, que incluye un ensanchamiento del angosto corte Gaillard del canal, y que está programado para ser terminado en el 2002. El tráfico actual de un solo sentido se convertirá en tráfico de dos sentidos, lo que permitirá que aun los barcos más grandes puedan pasar (el número de demoras ha aumentado desde que surgió un aumento de tráfico durante los años 1995-1996). Alberto Alemán, administrador superior de la Comisión del Canal de Panamá, dice: "Panamá tiene mucho que ofrecer", y lo describe como "el único puerto del mundo que tiene dos océanos más un canal que lo atraviesa. Uno lo puede ver como un solo puerto grande". Además, existen muchos "proyectos de un sistema de canales en seco". Un sistema de canales en seco incluiría nuevos puertos donde los contenedores son descargados y transportados por tierra a los barcos que esperan en el otro lado.

EE.UU. se prepara para retirarse

Por más de 90 años, los Estados Unidos han poseído esta vital puerta del comercio mundial. En el libro de Génesis Dios dijo que él haría una gran nación de algunos de los descendientes de Abraham, y que estas personas poseerían "las puertas de sus enemigos" (Génesis 22:17). Esta profecía fue repetida en Génesis 24:60: "Bendijeron a Rebeca, y le dijeron: Hermana nuestra, sé madre de millares de millares, y posean tus descendientes la puerta de sus enemigos". Más tarde, Dios les advirtió a los israelitas: "Quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo" (Levítico 26:19). Una de las definiciones de orgullo es: "deleite o regocijo que se deriva de alguna acción, posesión o relación". Ciertamente, el perder la posesión de una puerta vital del comercio mundial encaja dentro del significado profético de "quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo".

Según un artículo del periódico The Wall Street Journal titulado "Dejemos que Panamá intente vivir sin la presencia de los EE.UU.", el autor señala que conforme se acerca la fecha de la retirada de los EE.UU., ambos lados se sienten dudosos. Desde que se firmó el tratado en 1978, ha habido un giro notorio de la opinión panameña. El 67 por ciento de las personas aprobaron el tratado Carter-Torrijos en un referéndum en 1978. No obstante, en los años recientes, algunas encuestas indican que hasta un 70 por ciento de la gente quiere que continúe la presencia militar de los EE.UU. en su país. A algunos de los panameños les gustaría que EE.UU. aún se encargara del canal, o que por lo menos participara en el control de su funcionamiento. Tal vez los factores que han influido en el cambio de opinión son que el ejército de los EE.UU. ha derramado más de 300 millones de dólares en la economía local cada año, ha provisto agua potable, ha protegido los bosques cercanos al canal, y ha construido muchos caminos y escuelas que no habrían existido de no haber sido por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EE.UU.

También en los Estados Unidos hay incertidumbre en cuanto al retiro de la zona del canal. Como señala el artículo del Wall Street Journal, en los últimos 20 años muchos miembros del Congreso han pedido que se revise el tratado. Los miembros del Congreso han propuesto algunas ideas y acuerdos para mantener la presencia de los EE.UU. en la zona del canal.

A pesar de las opiniones en pro y en contra del asunto, el 31 de diciembre de 1999, fecha en que Panamá asumirá el control del canal, se acerca más cada día. Los Estados Unidos perderán una valiosa puerta marítima.

_ Fred Nance es un miembro de la Iglesia de Dios Unida en Ann Arbor, Michigan, EE.UU.

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El papa ofrece la salvación por vía corta

ROMA: (informe especial del periódico The New York Times)-Para muchos católicos romanos el año 2000 ofrece la salvación con anticipación. El papa Juan Pablo II ha anunciado que durante toda la celebración del milenio, las personas que hagan obras de caridad, o que dejen de fumar o de tomar por un día, pueden ganarse una "indulgencia" que les reduzca el tiempo que pasarán en el purgatorio. Las indulgencias son una antigua forma de amnistía que la iglesia concede y que libera a los penitentes de ciertas formas de castigo. La iglesia medieval vendía indulgencias, una práctica que llevó a Martín Lutero a protestar y que finalmente condujo a la Reforma, de la cual trazan su origen muchas iglesias protestantes. Algunos católicos liberales se avergüenzan de esta práctica, que parece ofrecer un atajo tan simplista a la salvación.

En un documento papal que acaba de ser publicado, titulado Incarnations Mysterium ("El misterio de la Encarnación"), Juan Pablo proclamó formalmente el año 2000 un año santo. El edicto también servirá en muchas formas como una guía práctica para la salvación espiritual durante el período del milenio. Juan Pablo decretó que el jubileo comenzará el día de Navidad de 1999 y terminará en la fiesta de Epifanía el 6 de enero del 2001. El papa dice que a los pecadores individuales se les concederá "indulgencias plenarias", un completo perdón de los pecados, en vez de una reducción del tiempo que habrán de pasar en el purgatorio. Según la teología católica, las almas se purifican a sí mismas en el purgatorio antes de entrar en el cielo.

La decisión del papa de ampliar el uso de indulgencias durante la celebración del milenio no es totalmente sorprendente. En 1985 él permitió que los católicos recibieran indulgencias por medio de la televisión. No obstante, las indulgencias (que se originaron en los primeros tiempos de la iglesia) no siempre han sido vistas favorablemente. En el siglo 16, el papa Julio II ofreció indulgencias a cambio de donativos para la construcción de la basílica de San Pedro en Roma. Martín Lutero protestó y fue excomulgado en 1521.

¡Únicamente Dios puede perdonar los pecados! Cualquier organización religiosa que dice que nos puede dar alguna forma de perdón, no importa el nombre que se le dé, es una organización que tiene "apariencia de piedad, pero [niega] la eficacia de ella; a éstos evita" (2 Timoteo 3:5).

Si la "sabiduría [es] ante todo" (Proverbios 4:7), entonces podemos ser sabios al prestar atención a las palabras del apóstol Pablo: "Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios" (2 Tesalonicenses 2:3-4).

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Oskar Lafontaine
Conviene mantenernos al tanto de sus reformas
Por John R. Schroeder
En los meses recientes, un rostro se ha elevado de manera prominente en el escenario político de Europa: el nuevo ministro de Finanzas de Alemania, Oskar Lafontaine. Hace tan sólo unos pocos meses, el hombre medio en Europa probablemente nunca había oído de él. Ahora su cara es bien conocida en el continente y en Inglaterra.

La prensa británica ha criticado acerbamente sus radicales declaraciones tributarias. Pero al parecer, la cobertura noticiosa les ha salido mal. Como informó Roger Boyes, corresponsal del periódico londinense The Times en Alemania: "Los ataques de la prensa británica contra Oskar Lafontaine no le han causado daño alguno. Han mejorado su situación en Francia, han conseguido una declaración de apoyo por parte del canciller [alemán] Gerhard Schröder, han atraído la atención hacia la tendencia de los ingleses por quedar excluidos de Europa y han causado distracción en cuanto a algunos de los anuncios económicos más inusitados del ministro" (7 de diciembre de 1998).

Las ideas del Sr. Lafontaine sobre la armonización de los impuestos han asustado más a los británicos, por la simple razón de que el ciudadano medio del Reino Unido tiene una de las cargas tributarias más livianas de Europa. La armonización significa una cosa para la mayoría de los británicos: un gran aumento de sus impuestos. Pero el interés de Lafontaine va más allá de una simple reforma tributaria.

Roger Boyes resumió algunas de sus recientes actividades en otro informe del Times: "A unos días de asumir su puesto, el ministro de Finanzas declaró la guerra contra el Bundesbank [el banco alemán], enfocó su atención en el Banco Central Europeo, puso de cabeza la ortodoxia económica, causó la irritación del gabinete [alemán] . . . y arrinconó a Gerhard Schröder.

"En unas semanas puso su atención en Europa. Para cuando Alemania termine su período en la presidencia [de la Unión Europea] a fines de junio, se habrá establecido los planes para la armonización tributaria, la prolongación del voto mayoritario [en la Unión Europea], una integración política más fuerte . . . y más" (3 de diciembre de 1998).

Los medios de comunicación británicos han tomado muy en serio a Oskar Lafontaine. Tony Paterson envió un informe al periódico The European ["El europeo"] directamente de Berlín: "El único mensaje claro es que el ascenso de Lafontaine parece imparable. En las pocas semanas desde que fue nombrado, ha logrado eclipsar al [canciller] Schröder, ya que ha acumulado más poder que ningún otro ministro alemán desde la segunda guerra mundial. Su Ministerio de Finanzas ha tomado posesión de la política de Alemania hacia Europa . . . Es ahora la fuerza política dominante detrás de la economía de la nación, si no es que detrás de la economía de Europa.

"Con la toma de posesión de la presidencia de la Unión Europea por parte de Alemania el 1º de enero, Lafontaine quedará en la posición de tener una influencia sobre Europa, cosa que hace dos años habría sido inimaginable. Se dice que alberga aspiraciones de convertirse en el próximo presidente de la Comisión Europea" (14-20 de diciembre de 1998).

El ascenso repentino de Oskar Lafontaine debe ser entendido a la luz de su concurrencia con tres importantes factores en Alemania y Europa:

_ A partir del 1º de enero de 1999, la mayoría de las naciones de la Unión Europea tienen una moneda en común (siendo Inglaterra una notable excepción). Un observador de mucho tiempo describió este paso trascendental como el comienzo de una nueva era para Europa. Declaró además: "En esa fecha, 11 de las 15 naciones que son miembros de la Unión Europea entrarán en una unión monetaria que a más tardar para mediados del año 2002 consignará a la historia sus monedas nacionales".

_ A partir del 1º de enero, Alemania ocupa la presidencia de la Unión Europea, la cual tiene un período rotativo de seis meses.

_ La capital de Alemania se cambia de Bonn a Berlín. La presidencia de la república federal ya se ha trasladado y seguirán muchos otros cambios de papeles y funciones en 1999.

Estos tres factores pueden figurar fuertemente en los planes futuros de Lafontaine. Se dice que él es "el único hombre [político] de Europa que cree en algo". Él y su esposa Christa han expresado sus creencias básicas en un libro titulado Don't Be Afraid of Globalization ["No tenga miedo de la universalización"], "el cual expone el programa [socialista] que poco a poco está siendo realizado" (The Times, 3 de diciembre de 1998).

Ciertamente parece ser que durante 1999 debemos mantenernos al tanto de las actividades de Oskar Lafontaine. No obstante, debemos ser cautos en nuestro juicio, ya que aún no se sabe qué curso tomará a largo plazo su trayectoria política.

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Se aproxima una tercera guerra mundial

Tal y como lo predijo Jesús, las guerras han sido la triste realidad en la historia de la humanidad.

Por Rod Hall

Debido a la paz relativa que esta generación ha experimentado en los últimos 50 años, es difícil imaginarse que otro conflicto mundial ocurra durante nuestra vida. Resulta más cómodo imaginarse que nuestro mundo moderno continuará evolucionando normalmente y que ningún cataclismo afectará nuestra era iluminada. No obstante, tal y como Jesús lo predijo (Mateo 24:7), las guerras han sido la triste realidad en todas las épocas de la historia humana. El demoniaco caballo bermejo del Apocalipsis ha cabalgado a lo largo de los tiempos, trayendo muerte y destrucción por doquier. La gráfica visión del apóstol Juan revela: "Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada" (Apocalipsis 6:4).

Ciclos de guerra

Cada generación de seres humanos ha sentido la influencia del caballo bermejo. Aplicará su castigo de manera muy particular durante la crisis del fin de nuestra era. El ciclo de guerra parece irrompible. La Academia Noruega de la Ciencia y la Organización Mundial para la Protección de la Humanidad han calculado que, en los últimos 5.600 años de la historia escrita del hombre, los ejércitos han hecho 14.531 guerras. Estiman que en estos 5.600 años ha habido sólo 292 años de paz. Esto significa que el 94 por ciento de este tiempo, o sea 5.208 años, ha visto la guerra. Los mismos organismos calculan en 3.400 millones las muertes causadas por la guerra, es decir, más de la mitad de la población mundial de nuestros días.

En promedio, la guerra da como resultado cerca de 700.000 muertes cada año, o 70 millones por siglo. El siglo más sangriento de la historia, el siglo 20, ha producido unos 150 millones de muertes por conflictos armados. Esto equivale aproximadamente a la población actual del Brasil. Hace más de un decenio, James Reston, del periódico The New York Times, escribió que tan sólo en los últimos 100 años ha habido 207 guerras.

Guerras mundiales

Casi 30 países participaron en la primera guerra mundial. Peter Young, profesor de la Real Academia Militar en Sandhurst, Inglaterra, señala que "el número de vidas segadas por esta guerra fue el doble del número de vidas segadas por todas las guerras que ocurrieron entre los años 1790 y 1913". Las bajas de personas civiles y militares sumaron aproximadamente 14.000.000. La huida de millones de refugiados y la destrucción ocasionada al sector comunitario e industrial, no tuvieron paralelo.

Theodore Ropp, autor del libro War in the Modern World ["La guerra en el mundo moderno"], declara gráficamente que "la segunda guerra mundial mató a más personas, costó más dinero, dañó más propiedad, afectó a más gente, y probablemente causó más cambios de largo alcance que cualquier otra guerra en la historia". Más que en ninguna otra guerra anterior, los países se vieron obligados a dedicar todos sus recursos económicos y humanos, sin hacer distinción entre civiles y militares, para estar en pie de guerra. El campo de batalla se amplió hasta abarcar todo el territorio del enemigo. En las últimas etapas de la guerra, dos armas radicalmente nuevas fueron introducidas: el cohete de largo alcance y la bomba atómica.

El costo en vidas humanas y recursos económicos fue horroroso, convirtiéndola en la guerra más grande de la historia en términos de recursos humanos y materiales gastados. Tomaron parte 61 países con 1.700 millones de personas, tres cuartas partes de la población mundial. Un total de 110 millones de personas fueron movilizadas para el servicio militar, y más de 55 millones de civiles y militares murieron debido al conflicto. Se ha establecido que el total de dinero gastado en la guerra fue más de US$1 billón [un millón de millones], por lo que fue más costosa que todas las demás guerras combinadas.

¿La tercera guerra mundial?

¿Fueron las dos guerras mundiales del siglo 20 un preludio de otro conflicto mundial que conducirá a la batalla final antes de que Cristo regrese (Apocalipsis 16:14-16)? Algunos rechazan semejante posibilidad. Al mirar los más de 50 años de paz relativa que han transcurrido desde el final de la segunda guerra mundial, creen que la humanidad ha aprendido una lección del pasado y no habrá otro conflicto mundial.

Es difícil compartir este optimismo al menos por cuatro razones importantes. Primero, las guerras mundiales no han erradicado la guerra. Segundo, los avances tecnológicos hacen que la guerra sea más mortífera que nunca antes. Tercero, hay un reajuste mayor del poder y la influencia mundiales, que naturalmente conduce a luchas internas y conflictos. Y cuarto, la causa fundamental de la guerra no ha cambiado.

Las guerras mundiales no acabaron con la guerra

Ninguna de las dos guerras mundiales demostró ser la guerra que pusiera fin a todas las guerras. Desde el final de la segunda guerra mundial ha habido más de 150 conflictos en los que se calcula que han muerto 10 millones de personas. Aún en la actualidad, en cualquier momento dado, aproximadamente la cuarta parte de los países del mundo se encuentran en alguna forma de conflicto armado. A la luz de la presente proliferación de guerras nacionales, étnicas y revolucionarias, es difícil pensar que no exista la posibilidad de que un nuevo conflicto mundial estalle en algún momento futuro.

En su libro titulado The Clash of Civilizations ["El choque de las civilizaciones"] Samuel P. Huntington lo sintetiza de la siguiente manera: "La ilusión de la armonía al final de la guerra fría pronto se vio disipada por la multiplicación de los conflictos étnicos y la limpieza étnica . . . el derrumbamiento de la ley y el orden, el surgimiento de nuevos patrones de alianzas y conflictos entre los estados". Él indica que "el paradigma de un mundo armonioso está claramente tan alejado de la realidad que no puede ser una guía útil en el mundo posterior a la guerra fría" (p. 32).

Armamentos modernos

El continuo perfeccionamiento tecnológico de los instrumentos de guerra hace que las guerra futuras sean más espantosas. Además de las "bombas inteligentes" y otros armamentos ultramodernos, la proliferación mundial de armas nucleares, biológicas y químicas causa gran preocupación.

Sin embargo, algunos se sienten alentados por la posibilidad de lograr la paz mundial. La caída del muro de Berlín y la fragmentación del imperio soviético han reducido las tensiones internacionales. No obstante, consideremos las siguientes cifras espantosas. La revista Newsweek informó que Estados Unidos tiene 8.500 cabezas armadas de las 13.000 que tenía durante la guerra fría. Rusia ha reducido su arsenal a unas 10.000. Francia tiene 482, China 284, y el Reino Unido 234. Se estima que Israel tiene entre 50 y 100, India tiene la capacidad de producir 80, y Paquistán tiene de 15 a 25. Se cree que Corea del Norte tiene suficiente material para dos o tres bombas. Las autoridades piensan que Irán está llevando a cabo activamente un programa secreto que pronto podría convertirlo en una potencia nuclear. Iraq también ha intentado desarrollar armamentos químicos, biológicos y posiblemente nucleares.

Los dirigentes de estas naciones explican con franqueza que la reducción en el número de armas nucleares no se debió a un deseo por desarmar al mundo, sino más bien a la desintegración del imperio soviético.

En cierto sentido, el mundo está en más peligro ahora que antes del final de la guerra fría. Estas modernas armas nucleares están ahora en peligro de pasar con mayor facilidad a las manos de naciones pícaras y de grupos terroristas. Si llegan a reunir suficiente material para tan sólo una bomba, el resultado podría ser el chantaje o incluso un ataque. Algunos artefactos son lo suficientemente pequeños para ponerlos dentro de una maleta y dejarlos casi en cualquier parte.

Predicciones bíblicas

Las armas de destrucción masiva no son ajenas a la Biblia. Ésta está tan al día como las noticias de mañana. Las profecías nos advierten específicamente de un tiempo sin precedentes de angustia universal y de acontecimientos desastrosos que sobrevendrán a nuestro planeta.

El profeta Daniel revela que "será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces" (Daniel 12:1). El profeta Jeremías describe cuán horrible será el día de destrucción (Jeremías 30:6-7).

El apóstol Juan vio en visión un arma del tiempo del fin semejante a un arma química o biológica. Esta arma no causa devastación ambiental ni aniquila al enemigo. El tormento que afecta a las víctimas es más terrible que la muerte misma. Juan describió el artefacto en términos que le eran familiares: "El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra" (Apocalipsis 9:7; ver los vers. 4-10). Él vio corazas de hierro, coronas de oro, caras humanas y dientes como de leones. Tenían cabello como cabello de mujer. Él oyó el ruido de sus alas como el estruendo de muchos carros de caballos que corrían a la batalla. Sus largas colas tenían aguijones como de escorpiones.

Juan también describe un intercambio militar que ocurrirá justo antes de la intervención de Cristo y que implica armas de destrucción masiva. Por la boca de los instrumentos acorazados de guerra será muerta la tercera parte de los hombres (Apocalipsis 9:14-19).

Antes de mediados del siglo 20 no pudimos captar el horrendo presagio de estas palabras. No obstante, las advertencias de Jesucristo las hacen aún más inquietantes, porque a menos que él intervenga, el resultado final será el cosmicidio (Mateo 24:21-22).

Nuevo equilibrio del poder

Conforme el equilibro del poder cambia y las viejas alianzas se acaban, el mundo se convierte en un lugar menos estable. Es más probable que las escaramuzas se conviertan de la noche a la mañana en guerras regionales o aun en una guerra mundial. Europa está actuando de manera más independiente de los Estados Unidos. Rusia es una nación herida, con mucha inestabilidad económica y política, lo cual deja un enorme y poderoso arsenal nuclear en manos inestables. Los problemas económicos sacuden a muchos países asiáticos. A pesar de los esfuerzos por lograr la paz, el Cercano Oriente parece estar en perpetuo conflicto. El terrorismo mundial está aumentando. El mundo parece estar encaminado hacia tiempos más caóticos. En su libro The Clash of Civilizations ["El choque de las civilizaciones"], Samuel P. Huntington resume la creciente inestabilidad, la cual incluye "el quebrantamiento de la autoridad gubernamental; la disolución de los estados; la intensificación de los conflictos tribales, étnicos y religiosos; el surgimiento de las mafias internacionales; la multiplicación de refugiados en decenas de millones; la proliferación de armas nucleares y de otros tipos de armas de destrucción masiva; la diseminación del terrorismo; [y] la predominancia de masacres y de limpiezas étnicas" (p. 35). Este cuadro de un mundo en caos fue resumido de manera convincente en dos obras penetrantes: Out of Control ["Fuera de control"] por Zbigniew Brezinski y Pandemonium ["Pandemonio"] por Daniel Patrick Moynihan.

El libro Diplomacy ["Diplomacia"], de Henry Kissinger, resume el cambio de alineación de las potencias mundiales. Aunque el orden mundial parece permanente, está cambiando continuamente. "Los componentes del orden mundial, su capacidad para influirse mutuamente y sus metas, han cambiado más rápida, más profunda y más universalmente que nunca antes.

"Cada vez que las entidades que constituyen el sistema internacional cambian su carácter, el resultado es un período de desorden" (p. 806). "Están en movimiento enormes fuerzas mundiales que, al correr del tiempo, harán que los Estados Unidos se vuelvan menos excepcionales". La competencia económica vendrá de "otros centros de poder en Europa occidental, Japón y China" (pp. 809-810).

"En los años por delante, todas las relaciones tradicionales del Atlántico cambiarán. Europa ya no sentirá la necesidad de la protección norteamericana y seguirá sus intereses económicos de una manera mucho más agresiva. Los norteamericanos no estarán dispuestos a sacrificarse tanto por la seguridad europea y se verán tentados por el aislacionismo en diversas formas; a su debido tiempo, Alemania insistirá en ejercer la influencia política por el derecho que le dará su poder militar y económico" (p. 831).

La profecía bíblica nos indica que al final del tiempo una guerra mundial amenazará la existencia del género humano. Los principales centros de poder de Europa, Asia y el Cercano Oriente se verán envueltos en el torbellino de un cataclismo sin precedentes en la historia del mundo. Jerusalén y el Cercano Oriente serán el centro de la controversia que conducirá a la batalla final a la que popularmente se hace referencia como Armagedón (Apocalipsis 16:14-16).

El meollo del problema

La causa principal de la guerra no ha cambiado. La naturaleza humana es belicosa. "¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites" (Santiago 4:1-3). Cuando la gente y las naciones no logran obtener sus intereses egoístas por medio del engaño y la manipulación, con frecuencia recurren a la violencia, a la que sigue la guerra declarada.

No nos dejemos arrullar. Una guerra mundial está en camino. Las duras realidades de nuestro mundo revelan que las guerras mundiales no han erradicado la guerra. Los avances tecnológicos hacen que la guerra sea más mortífera que nunca antes. Un reajuste mayor del poder y la influencia mundiales conduce a más luchas internas y conflictos. Y la raíz principal de la guerra, la naturaleza humana, no ha cambiado.

_ Rod Hall es un miembro de la Iglesia de Dios Unida en Spokane, Washington, EE.UU.

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Citas bíblicas:
Salvo indicación contraria, las citas bíblicas son de
la versión Reina-Valera, revisión de 1960.

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