El Comunicado
de la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional
VOLUMEN II, NÚMERO 6
El Señor de los refugiados
Es probable que para la gente del siglo 21 el término Kosovo no definirá simplemente un lugar en el mapa sino un estado de ánimo. Sin embargo, por el momento enfoquemos el tema de los refugiados desde el punto de vista de la Palabra de Dios. ¿Qué dice la Biblia al respecto?
¿Resolverán las Naciones Unidas y la OTAN la terrible causa que origina el problema de los refugiados, o viene un tiempo futuro en el que habrá una catástrofe aún peor que desplace a muchas más personas? ¡Nosotros necesitamos saber la respuesta y necesitamos estar preparándonos desde ahora!
El dilema del "quinto jinete"
El bosquejo profético de la historia de la humanidad, es decir, de la humanidad dejada a sus propios recursos aparte de Dios, se encuentra en lo que es conocido como la profecía del monte de los Olivos de Mateo 24-25. Cristo dijo en Mateo 24:4-8: "Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores". Este panorama de la historia del hombre es ampliado en Apocalipsis 6 con las enérgicas imágenes de los primeros cuatro sellos, que se conocen como los cuatro jinetes del Apocalipsis. Éstos cabalgan en la historia humana y representan el engaño religioso, guerra, hambre y pestilencia. Detrás de estas cuatro realidades estruendosas se encuentra un jinete rezagado que no se menciona, el cual convierte a la gente en refugiados.
Este siglo ha destrozado la ilusión del "Darvinismo Social", concepto que afirma que la humanidad está saliendo de la jungla y se encuentra en pleno ascenso de progresión social. Nuestro siglo ha soportado dos guerras mundiales y numerosos conflictos que han causado la muerte de millones de personas de todas las razas, idiomas y religiones. Hay muchas razones detrás de este sombrío panorama.
Siempre surge la pregunta: ¿Quién tiene la obligación de hacerse cargo de los refugiados? ¿Los militares, los civiles o las instituciones de ayuda? ¿Es el papel de una alianza o de una superpotencia? Todos se ven envueltos en la crisis del juego de números. En días recientes hemos visto a diario números como 3.000, luego 10.000, después 30.000 ¡todos huyendo a la vez! Al continuar leyendo, descubrimos que 5.000 son enviados a este país, 10.000 a otro país y 20.000 aquí o allá. Los refugiados a menudo son utilizados como peones para aspiraciones políticas y ventajas presentes. Los números se basan en lo que es políticamente oportuno y tolerable en casa. Por desgracia, la humanidad, aun en el mejor de los casos, sólo puede ofrecerle "curitas" a un mundo que se desangra con las víctimas de este "quinto jinete". Todo esto parece ser demasiado complejo para que podamos entenderlo.
Dios se acuerda del extranjero
Hace mucho tiempo, un pueblo fue rescatado de una tierra donde ya no era bienvenido. Antes de que llegara ese rescate, el país anfitrión llevó a la práctica los actos más detestables de lo que ahora llamamos "limpieza étnica". Notemos lo que el faraón egipcio decretó para sus súbditos en Gosén. En Éxodo 1:16 se describe vívidamente su objetivo al declarar: "Cuando asistáis a las hebreas en sus partos, y veáis el sexo, si es hijo, matadlo . . ." Es un paralelo interesante de las matanzas de hombres albaneses y de bosnios musulmanes que han sido conducidos a los bosques para no volver a ser vistos jamás. El pueblo de Israel fue rescatado de este ambiente por una fuerza mucho mayor que la que cualquier alianza humana podría forjar. Ellos fueron rescatados y se les ofreció el convertirse en una nación.
Es muy natural olvidar que en un tiempo no teníamos una casa, una ciudad ni una bandera nacional que pudiéramos llamar nuestra. Dios se encargó de que Israel no fuera la excepción. Les dio instrucciones en Levítico 19:33-34: "Cuando el extranjero morare con vosotros en vuestra tierra, no le oprimiréis. Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Yo el Eterno vuestro Dios". En los versículos 35-36 Dios define el amor: "No hagáis injusticia en juicio, en medida de tierra, en peso ni en otra medida. Balanzas justas, pesas justas y medidas justas tendréis. Yo el Eterno vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto". Dios les hablaba de Egipto para recordarles que hubo un tiempo cuando ellos estaban en la misma situación. No se permitía ni toleraba el maltrato de los extranjeros.
Oprimidos y afligidos
Es sorprendente darnos cuenta del vínculo que Cristo, debido a lo que experimentó, tiene con los kosovares, samaritanos, hutus, bosnios, tutsis y con todos los refugiados de nuestro tiempo y de todos los tiempos. La descripción del Mesías venidero que nos da el profeta Isaías suena exactamente como la de un refugiado. Isaías 53:2-3 nos permite contemplar una trágica situación: "No hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos". El versículo 7 continúa con el mismo pensamiento al decirnos: "Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca". Cristo supo exactamente lo que es ser desechado y despreciado. Desde el tiempo de su nacimiento cuando sus padres andaban buscando hospedaje porque "no había lugar para ellos en el mesón" (Lucas 2:7), hasta la pregunta insultante que se encuentra en Juan 1:46: "¿De Nazaret puede salir algo de bueno?" David, profeta y rey, declaró que estas cosas sucederían en la vida de Jesús, al decirnos en Salmos 118:22: "La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo".
Shakespeare dijo hace mucho tiempo: "Se burla de las cicatrices quien nunca ha sentido las heridas". Dicho con claridad, ¡uno no sabe lo que es el sufrimiento hasta que lo ha experimentado en carne propia! Jesucristo es la esencia misma de la experiencia con respecto al abandono y falta de ayuda.
Pregonar libertad a los cautivos
Es pasmoso leer las palabras del primer sermón de Cristo, palabras que se encuentran en Lucas 4:18-19. Refiriéndose a Isaías 61:1-2, él definió con claridad el papel de su ministerio en la tierra, en ese entonces y ahora: "El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor". Es claro que Cristo entendió que toda la humanidad ha sido desplazada del propósito de Dios. Ha habido un agente del terror quien a lo largo de los siglos ha tenido una meta: la exterminación del hombre, con el propósito de frustrar el deseo de Dios de hacer al hombre a su imagen.
Satanás no deja de llevar a la humanidad hacia la extinción. Cristo alude a esto cuando nos dice en Mateo 24:8 que "todo esto será principio de dolores" en un mundo que no cederá a los caminos de Dios. Cristo dijo esto con base en Daniel 12:1, el cual declara: ". . . será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces . . ." Jesús declaró cuál sería la magnitud de esta "angustia" en Mateo 24:22: "Si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo . . ." Es impresionante pensar en lo que está ocurriendo en Kosovo a la luz de esta advertencia. Satanás, como todos los dictadores, tiene un plan. ¡Ellos saben exactamente cuáles son sus metas y cómo lograrlas! Pero existen noticias buenas y emocionantes que van más allá de los relatos de Daniel y de Mateo. Dios también tiene un plan y sabe exactamente lo que está haciendo. Al fin y al cabo, él no sólo es el Creador del tiempo, sino que también sabe cuál es el momento perfecto para intervenir en los asuntos de este mundo.
Liberación procedente del cielo
Justo en el momento cuando esta tragedia humana esté a punto de ocurrir, Dios se moverá enérgicamente para triunfar. En cierto sentido, él le arrebatará a Satanás la fecha en que éste se propone ejecutar el exterminio de la humanidad, y la convertirá en la fecha de la inauguración de su Reino sobre la tierra. Desde el principio Dios ha dicho lo que va a hacer. En lenguaje moderno, Dios vendrá a la tierra con sus tropas espirituales para detener la violencia y para asegurar un futuro para un mundo de refugiados. En Judas 14-15 se declara: "De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos . . ." En Zacarías 14:3-4 se localiza claramente el punto de entrada para la liberación humana: "Después saldrá el Eterno y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla. Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos . . ."
"Yo buscaré la perdida"
Dios va a restaurar a toda la humanidad a una condición de paz. El contexto de Ezequiel 34:11-16 tiene que ver con el futuro regreso de Israel a Dios, pero también es un tipo de lo que Dios se propone hacer con todos los pueblos: "Así ha dicho el Eterno el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré. Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad. Y yo las sacaré de los pueblos, y las juntaré de las tierras; las traeré a su propia tierra . . . Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice el Eterno el Señor. Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada, vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil . . ."
Dios nunca cambia su misión, sus planes ni sus metas; no se deja llevar por la historia, los sentimientos o las encuestas, sino únicamente por lo que es verdaderamente bueno para todos sus hijos. Cristo, el Señor de los refugiados, escucha el grito lastimero de Israel en nombre de la humanidad: "Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos" (Ezequiel 37:11). Cristo escucha perfectamente este grito de angustia y de dolor y a su tiempo dará una respuesta perfecta.
Dios no hace acepción de personas
Hace mucho tiempo, gracias a su experiencia con el centurión romano Cornelio, el apóstol Pedro llegó a un sorprendente entendimiento. Un hombre de un pueblo conquistado compartió su tiempo con un hombre del pueblo conquistador. Es como si un kosovar se sentara con un serbio. Mejor aún, es como si uno se sentara con alguien con quien está reñido debido a las injusticias históricas o a los prejuicios culturales. En Hechos 10:34-35 leemos que abrió su boca (que puede implicar también su corazón) y dijo: "En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia". Dios no da cabida en su Reino al odio, la intolerancia, la envidia o el sutil menosprecio de los apodos o chistes que socavan el valor y la integridad de cualquiera de sus hijos. No todos nos vemos exactamente igual, no hablamos igual ni caminamos igual, pero todos tenemos un Padre en común, una meta común y muchas experiencias comunes en la vida.
Tal vez Shakespeare lo expresó mejor, hace casi 400 años, cuando por la súplica de Shylock en El mercader de Venecia aborda el tema del viejo problema de la persecución de los judíos: "Él me ha deshonrado, y me ha estorbado medio millón de veces; se ha burlado de mis pérdidas, ha ridiculizado mis ganancias, ha despreciado mi nación, ha frustrado mis negocios, ha enfriado mis amistades, ha causado que mis enemigos se hayan acalorado. Y ¿por qué razón? Porque soy judío. ¿No tiene un judío ojos? ¿No tiene un judío manos, órganos, dimensiones, sentidos, afectos, pasiones? ¿No es alimentado con la misma comida, herido con las mismas armas, sujeto a las mismas enfermedades, sanado por los mismos medios, calentado y enfriado por el mismo verano e invierno al igual que un cristiano? Si nos cortan, ¿no sangramos? Si nos hacen cosquillas, ¿no nos reímos? Si nos envenenan, ¿no morimos?"
Finalmente, las respuestas a las preguntas de Shylock van a ser enseñadas a un mundo que ha sido desplazado de la verdad de Dios en lo que se refiere a su destino final y que ha sido subyugado por un enemigo espiritual.
Hace mucho tiempo, en un momento de angustia, Cristo exclamó: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Marcos 15:34). Es el lamento universal de todos los refugiados. ¿Quién puede estar mejor calificado para decir: "Este es el camino, andad por él", que el Señor de los refugiados quien les mostrará el camino de regreso?
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Muchos adultos que "lograron estar bien" a pesar de las influencias negativas a su derredor, dan por sentado que los niños de hoy igualmente tendrán el sentido común necesario para deshacerse de las malas influencias de su medio ambiente. "Pero ellos nunca tuvieron una cultura normal que les ayudara a ver el contraste con la nueva cultura enfermiza. Ellos no tienen puntos de referencia en cuanto a la . . . normalidad. Suponemos que ellos saben lo que nosotros sabemos: 'Esto no es correcto'. Pero ¿por qué habrían de saberlo? El agua en la que ellos nadan es la única agua que conocen" (ibídem).
Por razones egoístas, la presente generación se ha excusado a sí misma de su responsabilidad para preparar adecuadamente a sus hijos para la vida. Se enorgullece de ser una sociedad "iluminada" que es notablemente creativa para excusarse a sí misma de la responsabilidad individual por sus acciones; es una sociedad que vacila en ser muy específica en cuanto al comportamiento correcto, ya que no quiere infringir "los derechos" de todas las criaturas.
Los adultos pueden sobrevivir a la mentalidad hedonista de la presente cultura porque, gracias a sus padres o abuelos, ellos tienen algún conocimiento sobre el comportamiento correcto. Pero en su egoísmo e imprudencia, ellos afirman que esta enfermiza cultura de violencia está bien, sin darse cuenta de que están hipotecando la moralidad de la próxima generación. En pocas palabras, los niños no saben cómo vivir de manera correcta si ellos no ven cómo se vive de manera correcta.
La lección les elude a muchos
Como consecuencia de la tragedia de la escuela Columbine, han surgido muchos supuestos sanadores que aconsejan que la lección para nuestra sociedad es que necesitamos "escuchar a nuestros hijos". "Ellos tienen algo que decirnos". "Ellos son básicamente buenos". Todo esto es verdad, pero no resuelve el problema. Ninguna persona razonable estaría en desacuerdo con estas sugerencias. Pero estos consejeros no captan la esencia del problema, y a menos que muchos la capten y hagan algo al respecto, ¡lo peor aún está por venir!
Los niños necesitan ser guiados por sus padres. El ser padre o madre significa preparar a los hijos de manera adecuada para que vivan sus propias vidas y finalmente eduquen a sus propias familias. Pero antes de que los padres puedan hacer eso, deben enfrentarse con el hecho de que tienen una seria responsabilidad, una responsabilidad que muchos no están cumpliendo. Los padres mismos deben saber cuál es el camino de vida correcto, deben rehuir el camino de vida que es malo y entonces deben enseñar el camino de vida correcto a sus hijos por medio del ejemplo personal. Claro que esto necesita hacerse en el contexto de un medio ambiente amoroso, en el contexto de escucharlos, en el contexto de respetarlos por sus talentos y habilidades únicos.
Pero hasta que los padres vivan vidas que agraden a Dios, no podrán producir hijos que sean ciudadanos respetables. Por el contrario, los niños serán llevados a donde los arrastre la corriente del "océano" de nuestra malvada cultura. La periodista Noonan pregunta: ¿Quién contrarrestará las tendencias de la presente cultura? Su respuesta es: "Los padres buenos y las familias buenas de nuestros hijos. Ellos son lo suficientemente buenos y sensibles para darles una creencia religiosa, el conocimiento de un Dios, el sentido de que la vida tiene coherencia y propósito. Ellos son lo suficientemente generosos, y lo suficientemente leales al futuro, para mostrar por sus acciones que es bueno que uno se esfuerce por mostrar amor, que es bueno que uno cumpla con su trabajo, que es bueno que uno contribuya para el bien de los demás. Ellos no sólo dicen, sino que también demuestran con sus acciones: 'Esto es lo que hacemos'. 'Así es como se debe vivir'" (ibídem).
¿Es la periodista Noonan demasiado optimista al pensar que existen suficientes "padres y madres buenos" para cambiar la situación? Tal vez sí, pero ella ciertamente está en el sendero correcto. Cuando Dios aconsejó al pueblo de Israel cómo preservar la prosperidad de su nación, él les dijo: "Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas" (Deuteronomio 6:6-9).
Aquí encontramos una representación de ese "océano", ese amplio medio ambiente en el cual viven nuestros hijos. La expresión los postes de tu casa simboliza el diario ir y venir en la casa de uno: el ambiente familiar individual. De manera similar, la expresión tus puertas se refiere a la entrada de la ciudad, y simboliza las idas y venidas, las actividades diarias que ocurren en la comunidad.
La expresión tu mano simboliza las acciones, y tus ojos es una referencia a las influencias del pensamiento. En otras palabras, la manera como viven los padres, como también lo que leen o miran (material impreso, televisión, películas), es de grave importancia para que preparen a sus hijos correctamente para la vida. También es de importancia crítica para la supervivencia de sus comunidades y de su nación.
Es comprensible que en todas partes del mundo la gente se haya horrorizado por los tiroteos que convirtieron a un agradable suburbio en un símbolo de lo peor de la presente cultura. Pero ¿tomarán ellos en consideración sus propias acciones, el hecho de que ellos mismos han ayudado a crear y sostener nuestro presente mundo malo? Y lo que es más importante, ¿se verán motivados a realizar los cambios necesarios en sus propias vidas?
Una cultura que justifica su desobediencia a los Diez Mandamientos de Dios, y que ridiculiza el respeto a los mismos, ha hipotecado la moralidad de la siguiente generación. A menos que vuelva a ese fundamento, nuestra cultura continuará legándonos tragedias tales como el ataque que ocurrió en la escuela Columbine . . . y aún peores.
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La pobreza no es nada nuevo para el mundo. La Biblia profetiza en Deuteronomio 15:11: "No faltarán menesterosos en medio de la tierra . . ." Jesucristo repite y confirma esta profecía en Mateo 26:11: "Siempre tendréis pobres con vosotros . . ." Mientras existan los gobiernos de este mundo, el alarmante y rápido crecimiento de la pobreza plantea una grave amenaza a nuestro hemisferio y al mundo entero. Pero ¿cuál es la razón del repentino aumento en la última parte de este decenio?
Crisis financiera mundial
La crisis financiera que empezó en Asia en 1997 ha sido un factor decisivo en el aumento de la pobreza en Asia, África y Latinoamérica. James Speth, un administrador del Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas, informa sobre esta tendencia en la revista Foreign Affairs ["Relaciones exteriores"]. En un artículo titulado "The Plight of the Poor" ("La difícil condición de los pobres"), dice que "si las tendencias actuales de recesión continúan, el número de pobres en Asia oriental aumentará grandemente en los próximos dos años, de 40 millones a más de 100 millones". Él continúa con la sombría estadística de que "el número de indonesios que viven con menos de US$1 por día aumentará de 13 millones en 1997 a 34 millones en 1999". El artículo agrega que "entre los 4.400 millones de personas en los países en vías de desarrollo, el 60 por ciento vive en comunidades que carecen de servicios higiénicos básicos; una tercera parte carece de agua potable; una cuarta parte carece de una vivienda adecuada; una quinta parte está desnutrida; y 1.300 millones viven con menos de un dólar por día".
La gente en Asia, África, Rusia y Latinoamérica ha sentido los malos efectos de la crisis financiera mundial conforme los países en vías de desarrollo y los mercados emergentes han experimentado una grave baja de crecimiento. Agréguenle a eso los desastres naturales tal como el huracán Mitch que golpeó Centroamérica en octubre pasado, y la reciente crisis en Kosovo, y el número de personas que viven en la pobreza aumenta aún más.
Debido a Mitch, los Estados Unidos ha tenido que prepararse para una ola masiva de inmigración ilegal conforme cerca de 300.000 personas han dejado sus hogares y países devastados por el huracán en busca de trabajo y de más oportunidades. La Oficina de Información de los EE.UU. informa que en los próximos meses hasta 600.000 adultos en Centroamérica pueden emprender con valentía el viaje de 1.600 kilómetros, pasando por México, para tratar de llegar a los Estados Unidos. Muchos niños son dejados atrás, solos, para valerse por sí mismos y vagar por las calles tratando de sobrevivir.
Otra causa directa del aumento de la pobreza son las décadas de corrupción política en muchos países. Un ejemplo notable es Venezuela, que ha tenido una democracia por más de 40 años. La mitad de los 23 millones de personas de ese país viven en la pobreza, no obstante que tiene más reservas de petróleo que cualquier otra nación fuera del Cercano Oriente.
¿Qué peligros presenta a este mundo tecnológico el rápido crecimiento de la pobreza? Según el Sr. Speth, el declive económico se traduce inevitablemente en disturbios e inestabilidad política. Ya hemos visto muchos disturbios y pillaje en Asia oriental. Brasil, otro país afectado por la crisis financiera, ha tenido que enfrentar desempleo y violencia masivos en medio de un clima de parálisis gubernamental debido a la burocracia. Estados Unidos ha tenido sus manos ocupadas tratando de enfrentar los efectos de los desastres naturales en casa y en el extranjero. Sus recursos se ven agotados por tratar de ayudar a los damnificados pobres en todo el mundo, siendo las últimas víctimas los cientos de miles de refugiados por la crisis de Kosovo. El Sr. Speth agrega que es muy real el riesgo de que una gigantesca clase baja mundial socave la estabilidad internacional.
Hacen falta la justicia y el juicio
Obviamente, la tecnología, que avanza constantemente, no puede resolver el problema de la pobreza, porque a pesar del hecho de que vivimos en un mundo de tecnología en expansión, la pobreza todavía existe. Y dar ayuda a los necesitados no es una solución suficiente, porque semejante ayuda para los países pobres es a menudo tan sólo como una gota en la cubeta. La Biblia profetiza un futuro gobierno que Jesucristo establecerá a su regreso, un gobierno que librará al mundo de las causas de la pobreza. En Isaías 9:7 leemos: "Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre".
En este mundo se carece tristemente de justicia y juicio. Las personas se ven empobrecidas debido a la política, la corrupción y la ambición. En el capítulo 8 del libro de Zacarías se habla de un tiempo cuando Cristo establecerá una sociedad libre de pobreza, donde "las calles de la ciudad estarán llenas de muchachos y muchachas que jugarán en ellas" (v. 5) y "la vid dará su fruto, y dará su producto la tierra, y los cielos darán su rocío" (v. 12). Hay miles de millones de personas en el mundo hoy día que necesitan que se establezca ese gobierno para que puedan ser liberados de la pobreza que sufren en su diario vivir. La pobreza terminará únicamente cuando el Reino de Dios sea establecido sobre la tierra.
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En la segunda guerra mundial, el 10 por ciento de los hombres en combate padecieron "fatiga de combate". Un poco más de 10 millones de hombres fueron aceptados para el servicio militar en los Estados Unidos. De ese número, 1.363.000 fueron dados de baja por razones médicas. Aproximadamente 530.000, o un 39 por ciento, fueron dados de baja por desórdenes neurosiquiátricos. Esta causa constituyó la pérdida más grande de hombres durante ese horrible conflicto. También constituye la más grande pérdida de miembros en la comunidad de la Iglesia de Dios. Muchos han experimentado fatiga de la lucha espiritual.
Nuestra historia moderna muestra que una tercera parte de los miembros se ha ido por diferentes razones. Muchos se han cansado "de hacer bien" (2 Tesalonicenses 3:13). A partir de los acontecimientos de 1995, que tuvieron que ver con la apostasía en la iglesia, todos hemos experimentado "postración nerviosa generada por los bombardeos". Muchos sufren todavía del trauma de esa experiencia. Lo expresan de diferentes maneras: una falta de confianza, de compromiso, de lealtad y de fe. Muchos se sienten fatigados y exhaustos y quieren que los dejen solos. Quieren estar en paz; no quieren más peleas o confusión.
Los síntomas
"Los síntomas comunes entre las tropas de combate eran los siguientes: abatimiento, cansancio, sensibilidad extrema, insomnio y temblores. En el personal del cuerpo aéreo . . . los síntomas más típicos eran: ansiedad (frecuentemente acompañada de abatimiento y depresión), fobias hacia misiones de combate, irritabilidad, tensión y susto" (p. 187). Recuerdo muy bien haber experimentado los mismos síntomas cuando la iglesia estaba experimentando su crisis: insomnio, tensión emocional, temblores internos, pesadillas, dolor emocional e incredulidad. Nos sentimos traicionados, engañados y maltratados. Notemos esta cita de la página 188: "En la mayoría de los casos, ellos seguían un patrón estereotipado: 'Ya no aguanto más . . . ya no puedo controlarme a mí mismo'". La Biblia revela que como cristianos estamos en una lucha espiritual por nuestra vida eterna. Satanás quiere que renunciemos y nos demos por vencidos; quiere que dejemos de luchar.
Soldados cristianos
Las Escrituras explican que nosotros somos soldados cristianos. En 2 Timoteo 2:3-4 leemos lo siguiente: "Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado".
La vida cristiana no siempre es fácil porque hay penalidades que debemos soportar. Nos esforzamos por agradar a nuestro comandante, Jesucristo. En 1 Timoteo 6:12 se nos muestra que debemos pelear "la buena batalla de la fe". Estamos en una lucha espiritual diaria con Satanás. También debemos luchar en contra de la sociedad a nuestro derredor, así como los tirones y las pasiones de nuestra propia naturaleza. Mirando su vida en retrospectiva, el apóstol Pablo declaró: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe" (2 Timoteo 4:7). Pablo también exhortó a Timoteo diciéndole que militara "la buena milicia" (1 Timoteo 1:18), y en los versículos 19-20 Pablo da una lista de algunas de las bajas de la batalla espiritual del primer siglo. Ninguno de nosotros quiere convertirse en víctima de la fatiga de la lucha espiritual.
¿Cómo podemos prevenir la fatiga de la lucha espiritual? ¿Cómo nos ayudamos unos a otros en las batallas de la vida? ¿Qué podemos hacer para evitar que otros, y nosotros mismos, nos convirtamos en bajas?
James C. Coleman, en su libro sobre sicología, explica que hay cuatro actitudes y enfoques que ayudaron a los soldados en combate a poder resistir el agotamiento y la fatiga. También a nosotros nos pueden ayudar estos enfoques en nuestras batallas espirituales.
Metas claras y aceptables
En la segunda guerra mundial no había duda en cuanto a quién era el enemigo y por qué habíamos entrado en la guerra. Nos dimos cuenta de que el bienestar de nuestro país estaba en juego. Contrastemos esto con lo que ocurrió en la guerra de Vietnam. El soldado norteamericano medio no sabía por qué estábamos en la guerra. No estábamos tratando de ganar la guerra, sino que la meta era sólo contener a los Vietcong. La moral de los militares estaba extremadamente baja. "En general, si las metas de la guerra pueden integrarse de modo más concreto y realista dentro de los valores del individuo en términos de 'su parte' en la guerra y del valor e importancia de lo que él está haciendo, dichas metas u objetivos le servirán de mayor apoyo . . . Una y otra vez, los hombres con un profundo sentido de la rectitud de su causa y de la vital importancia de ésta para ellos mismos y para sus seres amados, han mostrado un increíble espíritu de resistencia, valentía y sacrificio personal bajo las condiciones de combate" (p. 195). Nosotros, como soldados cristianos, debemos tener metas que estén bien definidas. En Mateo 6:33 se nos declara: "Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia . . ." Estas metas nunca han cambiado. Nuestra meta final es nacer de nuevo por medio de la resurrección para ser miembros espirituales de la familia de Dios. Algunas veces el Reino de Dios puede parecer vago y distante. Conforme luchamos con el diario vivir, es difícil permanecer enfocados en el futuro y en nuestro llamamiento. Notemos la siguiente cita de la página 195: "En la situación de combate real, la preocupación del soldado acerca de las metas políticas de la guerra es algo remoto; él está peleando para sobrevivir. Tal vez esta es la razón por la que las ideas distantes, tales como la democracia, fueron las que primero se desvanecieron en . . . situaciones de combate prolongado". Si no tenemos cuidado, podemos pasar varios días sin pensar acerca de nuestra meta final, y podemos olvidarnos de orar y de estudiar con diligencia.
Se probó que las metas a corto plazo proveyeron el ímpetu necesario para que los soldados se mantuvieran ecuánimes en situaciones de combate real. "En general, parece que la búsqueda de los objetivos militares a corto plazo causa menos tensión que la búsqueda de objetivos a largo plazo, donde parece que siempre hay otra colina u otra ciudad por tomar" (p. 196). De la misma manera, nosotros debemos subdividir nuestra búsqueda del Reino de Dios en metas diarias, semanales, mensuales y anuales. El Reino puede parecer inalcanzable, pero la meta diaria de orar con mayor eficacia sí se puede alcanzar. Los soldados en combate deben tomar una colina o ciudad a la vez conforme marchan a través de un país. Nosotros debemos enfrentar una debilidad, falla o hábito a la vez. Recordemos que vencer significa "conquistar, llevarse la victoria, o salir victorioso" (Enhanced Strong's Lexicon ["Léxico aumentado de Strong"]).
El compañerismo es otro factor de apoyo en la batalla. "El 'método de compañerismo' en el que se anima a que el individuo desarrolle una estrecha relación personal con otro miembro de su unidad, a menudo provee el apoyo emocional necesario" (pp. 195-196). Hay ocasiones en que todos nosotros necesitamos que otros nos alienten y ayuden a levantarnos el ánimo. Espiritualmente hablando, no debemos aislarnos a nosotros mismos. Notemos lo que Salomón declaró en Eclesiastés 4:9-12: "Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto".
En 2 Corintios 1:3-4 Pablo declara que Dios nos consuela y nos anima en todas nuestras pruebas para que podamos hacer lo mismo por otros. Todos nos ayudamos unos a otros a adaptarnos a situaciones de combate espiritual. El recluta novato (un niño en Cristo) puede necesitar atención especial. Todavía puede haber otras personas que vengan de la organización de nuestra afiliación anterior y asistan con nosotros en Unida. No los recibamos con una actitud crítica, sino démosles la bienvenida y hagámoslos sentir que son parte de nuestro batallón (congregación) local.
Identifiquémonos con nuestro batallón
El segundo factor que ayudó a los soldados combatientes a resistir la fatiga de combate fue la identificación de grupo. "Se ha descubierto que es muy importante que las tropas de combate mantengan una buena identificación de grupo. El soldado que no puede identificarse a sí mismo con su grupo, ni puede sentirse orgulloso de su grupo, carece del sentido de 'unidad de grupo' que es un factor de mucho apoyo para poder resistir la tensión emocional. Al faltarle esto, él está solo, aislado sicológicamente, y está menos capacitado para soportar la tensión del combate. De hecho, mientras más fuerte sea su sentido de identificación de grupo, menos posibilidades habrá de que el soldado sufra una crisis nerviosa en combate" (p. 195).
En la batalla espiritual de los últimos cuatro años, Satanás se ha esmerado en aislar a los soldados cristianos. Él cree en la filosofía de dividir y conquistar. Nosotros no podemos ser cristianos solitarios. De ser así, Satanás nos irá acabando uno por uno. Muchos en la actualidad no quieren pertenecer a ninguna organización eclesiástica. Pero vemos que en las Escrituras se enseña un sentido de compromiso. En el calor de la batalla, uno quiere que tantos de sus amigos como sea posible lo acompañen en la lucha. Hay fuerza en la unidad. Ninguno de nosotros quiere estar separado y desconectado de una obra mayor.
Mateo 24:14 y 28:19-20 están todavía en las Escrituras. Tenemos colectivamente una obligación de predicar el evangelio al mundo. Un soldado puede lograr algo por sí solo, pero un ejército entero puede lograr mucho más cuando todos sus integrantes trabajan juntos.
"En casos de agotamiento de combate, el soldado a menudo regresa a su unidad con el temor de que sus compañeros no lo aceptarán o no podrán confiar en él en el futuro . . . Si el grupo lo acepta, es probable que él logre reajustarse satisfactoriamente a nuevas situaciones de combate; si el grupo no lo acepta, él es sumamente vulnerable a volver a sufrir una nueva crisis nerviosa. En general, la identificación y aceptación de grupo parecen ser de mucha importancia para que el soldado mantenga un comportamiento apropiado al papel que desempeña" (p. 195).
Muchas personas todavía están luchando en cuanto a dónde asistir a servicios. Debemos procurar que aquellos que lleguen a unirse a nosotros más tarde se sientan aceptados. Comentarios tales como: "Ya era tiempo de que te decidieras" o "¿Por qué te tomó tanto tiempo?" sólo los alejará de nosotros. Este principio también se aplica a alguien que ha sido suspendido o desasociado. Cuando son invitados a regresar, debemos darles la bienvenida con los brazos abiertos (2 Corintios 2:6-8). Deben sentir que los necesitamos y aceptamos.
Sentido de solidaridad
"El asunto de esprit de corps ["sentido de solidaridad"], la moral del grupo entero, está estrechamente relacionado con el concepto de identificación de grupo. El espíritu del grupo parece ser contagioso. Cuando el grupo se muestra generalmente optimista y confiado antes de la batalla, el individuo también está propenso a mostrar una buena moral. Si la unidad tiene reputación de ser eficiente en la batalla, el soldado se siente retado a exhibir su máximo esfuerzo y eficiencia en lo individual" (p. 195). Es claro que nuestra actitud y enfoque pueden tener un efecto muy positivo o negativo en las personas a nuestro derredor.
Notemos en Deuteronomio 20:1-8 las instrucciones que Dios les dio a los israelitas cuando salieron a la guerra. Dios los animó a no tener miedo, diciéndoles: "El Eterno vuestro Dios va con vosotros" (v. 4). Jesucristo no nos ha abandonado; él todavía es el comandante en jefe y se mantiene activo en la dirección del Cuerpo de Cristo. En seguida, se dieron ciertas razones para excusar a los hombres de ir a la guerra, y en el versículo 8 dice: "Y volverán los oficiales a hablar al pueblo, y dirán: ¿Quién es hombre medroso y pusilánime? Vaya, y vuélvase a su casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como el corazón suyo".
No es malo ser positivo y optimista acerca de la obra de Dios y la Iglesia de Dios Unida. Las actitudes negativas pueden desmoralizar a otros. "Por otro lado, cuando la unidad está desmoralizada o tiene un historial de derrotas y una elevada pérdida de personal, es más probable que el individuo sucumba más fácilmente a la ansiedad y el pánico" (p. 195). Tenemos el ejemplo clásico en Deuteronomio 1:28-31 de cómo los espías desalentaron los corazones de los israelitas con sus informes negativos. Es fácil ser negativo y cínico acerca de la iglesia. ¿Entendemos cómo esto puede socavar la moral de aquellos con quienes tenemos contacto? Algunos no se han podido sobreponer a lo que les sucedió en el pasado. Esto sólo puede conducir al resentimiento y la amargura. ¿Podemos perdonar y seguir adelante, o continuaremos atrapados en el pasado?
Notemos contra qué debemos dirigir nuestro odio y nuestra justa indignación: "Finalmente, el odio al enemigo parece ser un factor que tiende a aumentar la resistencia del soldado combatiente a la tensión emocional" (p. 196). Efesios 6:12 muestra que nuestros verdaderos enemigos no son seres humanos, sino Satanás y sus demonios. Debemos odiar el pecado, odiar el chisme, odiar los métodos del diablo, y odiar las divisiones y disensiones. Debemos amar a todas las personas, especialmente a nuestros hermanos en Cristo.
La calidad del liderazgo
El cuarto factor para tratar con la tensión emocional de la batalla es la calidad del liderazgo. "La confianza en los líderes militares es también de vital importancia. Cuando el soldado respeta a sus líderes, tiene confianza en sus juicios y habilidades, y puede verlos como una fuerte figura de un padre o de un hermano mayor, su moral y resistencia a la tensión se ven reforzadas" (p. 195). En Efesios 1:20 se nos explica que Jesucristo es la cabeza de la Iglesia de Dios, el Cuerpo de Cristo. Este es el mejor liderazgo posible. Él nunca nos dejará ni nos abandonará; estará con nosotros hasta el fin del siglo. Sabemos que con su guía y ayuda ganaremos la batalla y estaremos en el Reino de Dios.
El verdadero problema es que nuestra confianza en los seres humanos se ha visto sacudida. Nos hemos sentido engañados y traicionados por algunos de nuestros líderes en el pasado. Por lo tanto, algunos han dicho que nunca volverán a estar bajo ningún gobierno eclesiástico. Hermanos, debemos darnos cuenta de que Dios no nos ha dejado sin líderes aun en el nivel humano hoy día. El apóstol Pablo explica en 1 Corintios 11:18-19: "Pues en primer lugar cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados".
El vocablo griego traducido como "aprobado" es dokimos. Notemos la definición dada en el Enhanced Strong's Lexicon ["Léxico aumentado de Strong"]: "En el mundo antiguo no había un sistema bancario tal como lo conocemos hoy día, y no había papel moneda. Todo el dinero era hecho de metal, el cual se calentaba hasta derretirlo en forma líquida, era vaciado en moldes y se dejaba enfriar. Cuando las monedas se enfriaban, era necesario cortar las asperezas de las orillas. Las monedas eran relativamente blandas y desde luego mucha gente las cortaba demasiado. En un solo siglo se adoptaron más de 80 leyes en Atenas para detener la práctica de cortar demasiado las asperezas de las monedas. Pero algunos cambistas eran hombres de integridad, que no aceptaban dinero falsificado. Eran hombres de honor que ponían en circulación únicamente monedas de peso completo. Estos hombres eran llamados "dokimos" o "aprobados".
Esto describe de manera apta la fe del ministerio y de los miembros de la iglesia. Nosotros no estamos dispuestos a aceptar o enseñar una doctrina falsa. Somos personas de honor e integridad. Dios ha puesto el ministerio en la iglesia para proveer liderazgo y supervisión, para guiar y enseñar, para colaborar para nuestro gozo. Aquellos que han sido fieles deben recibir honor y respeto, tal como todo miembro fiel de la iglesia debe asimismo recibir honor y respeto. No se debe condenar y desconfiar de todo el ministerio porque algunos ministros no han sido fieles. Recordemos que una tercera parte de los ángeles se rebelaron, pero dos terceras partes permanecieron fieles. Por lo mismo, no ponemos juntos a los ángeles fieles con los infieles.
Aquellos que sufrieron de fatiga de guerra o combate tuvieron un alto índice de recuperación. No obstante, cuán rápidamente se les administraba el tratamiento fue un factor muy importante. "En la segunda guerra mundial, muchos hombres pudieron regresar a combatir después de una o dos noches de recibir el tratamiento de alivio. Los soldados cuyos síntomas no respondieron al tratamiento eran evacuados a centros médicos detrás de las líneas. No obstante, se descubrió que mientras más lejos de la zona de combate removían al soldado, era menos probable que él pudiera regresar a la batalla. El ser llevado a una zona interior parecía alentarlo a continuar con los síntomas y a estar renuente a regresar a su unidad. Durante los primeros encuentros de combate de las fuerzas norteamericanas en el África septentrional, las víctimas de fatiga de guerra eran transportadas a hospitales que estaban a cientos de kilómetros detrás de las líneas de fuego; bajo estas circunstancias, menos del 10 por ciento de los soldados pudieron regresar a sus deberes . . . En contraste, aproximadamente el 60 por ciento de aquellos que fueron tratados de inmediato dentro de 25 a 35 kilómetros de las líneas del frente de batalla, fueron enviados de regreso a combatir, y aparentemente la mayoría pudo reajustarse" (p. 196).
Mientras más tiempo permanece una persona lejos de la iglesia, más difícil le es regresar. Es importante mantener contacto con nuestros amigos que no están asistiendo con nosotros. Tenemos una responsabilidad de mostrar amor e interés sin hacer labor de proselitismo.
Hay ocasiones en que todos pasamos por pruebas y soportamos dificultades. Cuando nos desalentamos y cansamos debemos buscar ayuda inmediatamente. Una de las mejores ayudas en este tipo de situación es un amigo cercano.
Hermanos, ¡no permitamos que la fatiga espiritual nos socave!
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Victor Kubik, un miembro del Consejo de Ancianos, viaja a Estonia para servir a los hermanos conforme el tiempo y la oportunidad lo permiten. A continuación aparece un resumen actualizado acerca de los hermanos que tenemos allí, del progreso que se ha hecho en traducir nuestras publicaciones a los idiomas ruso y estonio, y de los preparativos para la Fiesta de los Tabernáculos.
Continuamos sirviendo a nuestros hermanos en Estonia, anteriormente una república soviética, pero en la actualidad un país independiente. El apoyo ministerial viene ahora únicamente de los Estados Unidos, pero una vez al mes Henrikas Klovas, un diácono de Lituania, viaja por autobús y tren para conducir un estudio bíblico y visitar a los hermanos en Tartu, Estonia. Él habla ruso, un idioma que les es común.
Este año tendremos por tercera vez consecutiva la Fiesta de los Tabernáculos en Tartu, donde vive la mayoría de los hermanos. La asistencia al festival aumentó de 21 en 1997 a 42 en 1998. En esta Fiesta que viene esperamos tener una asistencia de cerca de 55 personas. De este número, 15 serán de Estonia y unos 40 serán visitantes de Occidente.
Nuestro reto más grande es servir a gente que recibe muy poco apoyo por medio de las publicaciones, los medios de publicidad y el contacto personal. Poco a poco les hemos hecho accesibles artículos de Las Buenas Noticias. Primero, fueron traducidos al ruso y ahora son traducidos del ruso al estonio por Ylo Maaring, miembro de la Iglesia de Dios Unida. Otro miembro, Margit Kaljas, ha estado traduciendo al estonio nuestro curso de estudio bíblico. Este curso se ha convertido en la guía para los estudios bíblicos cuando no hay un ministro presente.
En febrero mi esposa y yo visitamos al grupo; viajamos de la parte de Ucrania que guarda el sábado, donde habíamos participado en una misión médica. Primero visitamos a Henrikas Klovas y su familia en Kaunas, Lituania. Después de unos pocos días, nosotros le acompañamos a Henrikas en el viaje por autobús y tren que él hace cada mes a Tartu. Queríamos experimentar lo que él experimenta en esos viajes. Salimos el viernes 12 de febrero, a las 6 a.m., y viajamos a Riga, Letonia, donde tuvimos una parada de seis horas con temperaturas entre los 7 y los 10 grados bajo cero. La parada se prolongó por dos horas más debido a fallas mecánicas. Después continuamos el viaje a Tartu por cinco horas más, cruzando la segunda frontera internacional, y terminando finalmente en el apartamento de Luule Lepik. El sábado al mediodía tuvimos un servicio para los 12 de nosotros. Henrikas y yo dimos los sermones.
Durante la semana hicimos nuevos arreglos de hotel y salón para la Fiesta porque el lugar que usamos el año pasado estaba cerrado. Contratamos a un traductor para traducir simultáneamente del inglés al estonio. Descubrimos que vale la pena el esfuerzo y el costo de proveer traducción a la gente en el idioma que ellos conocen mejor. Aunque la mayoría entiende el ruso, habiendo tenido que aprenderlo en tiempos soviéticos, algunas veces ellos no entendían todo lo que decíamos. El uso del idioma ruso va en declive conforme la parte soviética de sus vidas pasa a la historia. No obstante, hablarles personalmente en ruso todavía funciona muy bien. Verdaderamente apreciaron el tiempo concentrado que pasamos con cada uno de ellos.
El segundo sábado volvimos a tener una asistencia de 12 personas. Ylo Maaring dio un sermoncillo sobre la fe, junto con mi sermón acerca del significado de los Días de Panes Sin Levadura que estaban por llegar.
Para las fiestas de la Pascua y los Panes Ázimos el anciano John Lambert de Nueva York tomó la iniciativa de traer una delegación de cinco personas, entre ellas su esposa Hazel, su hijo Bryant, Tina Engelbart (que habla ruso) y Juta Kulbin (un miembro de Redlands, California, que habla estonio). Junto con los estonios, ellos observaron la Pascua, la Noche de Guardar, el primer día de Panes sin Levadura y dos sábados semanales. Cada noche, John Lambert condujo un estudio bíblico; también presentó un documental en video acerca de la salida de los israelitas de Egipto.
Henrikas llegó a las 3 p.m. antes de la Pascua y se tuvo un servicio en el cuarto de hotel de los Lambert. Un total de nueve personas, cuatro norteamericanos y cinco estonios, tomaron la Pascua. Ylo Maaring había ordenado una caja grande de matzos de Israel y les dio a todos un paquete. Bryant Lambert, el hijo de los Lambert, nos acompañó en el piano portátil que habían traído desde Nueva York, y Mariina Viia tradujo los servicios.
Durante la semana ellos hicieron planes sólidos para la Fiesta de los Tabernáculos. Estamos muy contentos de tener hospedaje en un nuevo hotel cerca del centro de la ciudad. Esperamos otra buena Fiesta en un tiempo en que los colores otoñales están a menudo en su apogeo.
Para los que vayan, será una gran experiencia, no sólo por viajar a una parte muy interesante del mundo, a un país que ha pertenecido, en diferentes épocas, a Suecia, Alemania y Rusia, sino también por tratar a diario con los estonios y con Henrikas Klovas. El tiempo de la Fiesta es un gran estímulo a la moral para estas personas que están tan apartadas por la distancia y el idioma. Tenemos suficientes personas entre nosotros que ayudarán a traducir para hacer posible la comunicación en el compañerismo.
Los Lambert también trajeron 10 himnarios que fueron traducidos del inglés al estonio por Juta Kulbin y Judy Sieker, de Elmira, Nueva York. Son un regalo de parte de Judy Sieker para los estonios. Por un lado está el himno en estonio y por el otro lado está el himno en inglés. Así, los estonios ahora pueden entonar cánticos de adoración en su propio idioma. Tendremos más himnarios disponibles para el tiempo de la Fiesta.
Actualmente, la Iglesia de Dios Unida no tiene miembros en Escandinavia y los únicos miembros están en los países bálticos de Lituania y Estonia donde ha habido una presencia de la iglesia desde los días de la Unión Soviética.
Ozzie y Tina Engelbart van a ir a Tartu para Pentecostés y dos sábados semanales. Después de eso, no habrá más contacto directo con nuestra gente allá hasta la Fiesta de los Tabernáculos. Hasta entonces, ellos se juntarán los sábados para escuchar cintas grabadas de sermones traducidos al estonio y para estudiar el curso de estudio bíblico.
-Victor Kubik
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Gladstone y Alice Chonde son miembros de la Iglesia de Dios Unida en el país africano de Malawi, donde dirigen una clínica médica que sirve a cientos de personas por semana. Recientemente, recibieron un contenedor de ayuda humanitaria como resultado de donaciones procedentes de diferentes hermanos, congregaciones, compañías y organizaciones. Esta empresa fue coordinada por Victor Kubik, quien escribe este informe.
Gladstone y Alice Chonde, miembros de la Iglesia de Dios Unida, dirigen una clínica médica en la ciudad de Lilongwe, la capital de Malawi. Con anterioridad, ellos habían trabajado para otra clínica a 160 kilómetros de distancia, en Blantyre, pero debido a que querían guardar el sábado apropiadamente, hace siete años se cambiaron a Lilongwe y abrieron su propia clínica. El lector puede obtener más información acerca de la clínica buscando Error! Bookmark not defined. en Internet. En los primeros cinco años de la clínica, ellos les han dado tratamiento a 130.000 personas, en ocasiones hasta a 150 por día. El personal de la clínica son Gladstone, su esposa Alice (quien es una enfermera y partera), una secretaria y un guardia.
Conocí a los Chonde en la Fiesta de los Tabernáculos de 1996 en Mutare, Zimbabwe. Me contaron acerca de la pobreza de Malawi, que es uno de los países con mayor densidad de población en África. El terrible azote del SIDA ha diezmado pueblos enteros de adultos y ha originado un nuevo problema africano: los huérfanos del SIDA.
Ellos me dijeron que la causa principal de la muerte de los niños es la deshidratación causada por la diarrea. En su clínica ellos también tratan casos de paludismo y pulmonía. Nosotros prometimos darles ayuda humanitaria esencial.
Primero, les hemos estado enviando medicina con regularidad. Podemos comprarla a un 6 por ciento del costo normal. Bill Jahns, pastor de la congregación de Salt Lake City, Utah, se ha encargado de coordinar los embarques médicos a la clínica. Él tiene otra congregación en Boise, Idaho, la cual donó una máquina de telefax.
Mientras tanto, queríamos hacerles un envío grande de artículos
que fueran de ayuda para la clínica, la
cual llaman "Malakia"; la nombraron así por el libro de Malaquías.
Dyanne Dick (esposa del presidente del Consejo de Ancianos Robert Dick), se ofreció
como voluntaria para colectar cobijas, las cuales se necesitaban con urgencia en
la clínica en Malawi. Durante varios meses, ella (con la ayuda de hermanos
y congregaciones de la zona noroccidental de los EE.UU.) colectó casi 700
kilogramos de cobijas, las empaquetaron en plástico termorretráctil
y las enviaron por camión a Minnesota, donde fueron puestas en el contenedor.
Hice arreglos para embarcar el contenedor por medio de un programa del Ministerio de la Defensa. En este programa, el gobierno paga el costo del flete y garantiza la entrega. La factura total del flete excedió US$20.000, pagados en su totalidad por el Ministerio de la Defensa. Aunque eso fue una maravillosa bendición, fue a la vez un proceso complejo. Tomó casi un año para llenar todos los requisitos necesarios para la aprobación del contenedor. Mientras tanto, estuvimos reuniendo los artículos que irían en él. Tuvimos maravillosas donaciones de dinero en efectivo, muebles, alimentos y medicina. Además de las cobijas procedentes de la zona noroccidental, recibimos otras cobijas donadas por los hermanos en los estados de Arizona, Misuri y la Florida.
Dale y Todd Booth, miembros de la congregación en Tucson, Arizona, ensamblaron una computadora Pentium para el uso de la clínica en el manejo de información sobre los pacientes. Esperamos tener comunicación regular mediante el correo electrónico. También fueron donadas otras dos computadoras. Entre los artículos de comida había aceite para cocinar, tres toneladas de arroz, pastas y una tonelada de harina, todo ello donado por la compañía Bay City Milling por medio del anciano Lonnie Gjesvold de Minneápolis, Minnesota. También tuvimos sillas de ruedas, muletas y andadores. Se enviaron miles de anteojos, muchos de los cuales fueron del optometrista Steve Grabowski en Laramie, Wyoming; los demás anteojos fueron enviados por el Club de Leones. El diácono Tom Karesthes donó algunos escritorios resistentes para la clínica, junto con una especie de pizarra para conferencias. También enviamos una copiadora, papel y suministros donados por Willis y Brenda Hogg de Dallas, Texas.
Además, cargamos una tonelada y media de sal que era muy necesitada, por la que la compañía Morton Salt nos cobró únicamente el empaque. El valor de todos los artículos enviados en el contenedor excedió US$130.000.
Fue muy conmovedor recibir el siguiente mensaje de Gladstone Chonde el 24 de abril de 1999:
Querido Sr. Kubik,
Reciban saludos con los mejores deseos desde Malawi. Finalmente recibimos el muy esperado contenedor. Lo recibimos el lunes 19 de abril.
¡No tenemos las palabras apropiadas para agradecerles el incansable trabajo realizado para poder enviar finalmente el contenedor a la Clínica Malakia!
Oramos por que el Dios todopoderoso bendiga las manos que dieron los artículos. Tomamos fotografías del contenedor cuando estaba siendo descargado. Van en camino y ustedes las recibirán.
¡Por favor dé las gracias de nuestra parte a todos los que trabajaron arduamente para hacer posible esta donación!
Que Dios los bendiga a todos.
Gladstone y Alice Chonde
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