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Creencias Fundamentales de la Iglesia de Dios Unida,
una Asociación Internacional
Aprobado por el Consejo de
Ancianos
Septiembre
1997
(Revisión
Febrero de 1999)
CREENCIAS FUNDAMENTALES
La Naturaleza de Dios
Creemos en un Dios, el Padre, quien ha existido eternamente,
quien es espíritu, un ser personal de suprema inteligencia, conocimiento, amor,
justicia, poder y autoridad. Él, a través de Jesucristo, es el Creador de los cielos y de la
tierra y de todo lo que en ellos hay.
Es la Fuente de la vida y por el cual existe la vida humana.
Creemos en un Señor, Cristo Jesús de Nazaret, quien es el Verbo, que ha existido
eternamente, que es el Mesías, el Cristo, el Hijo divino del Dios viviente. Concebido del
Espíritu Santo. Nacido de la carne humana de la virgen María. Creemos que es a través de Él
que fueron hechas todas las cosas, y que sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
Creemos en el Espíritu Santo como el Espíritu de Dios y de Cristo. El Espíritu Santo es
el poder de Dios y el Espíritu de la vida eterna (2 Timoteo 1:7; Efesios 4:6; 1 Corintios 8:6;
Juan 1:1-4; Colosenses 1:16).
La
Palabra de Dios
Creemos que las escrituras, tanto las del Antiguo como las del
Nuevo testamento, son la revelación de Dios y de su completa voluntad expresada a la
humanidad. Las escrituras son inspiradas en pensamiento y en palabra, infalibles en sus
escritos originales; es la suprema y final autoridad en la fe y en la vida; y es el fundamento de
toda verdad (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:20-21; Juan 10:25; Juan 17:17).
Satanás
Creemos que Satanás es un ser espiritual que es el adversario
de Dios y de sus hijos. A él se le ha dado dominio sobre el mundo por un período específico
de tiempo; Satanás ha engañado a la humanidad para que rechace a Dios y su ley. Él
ha reinado a través de la decepción con la ayuda de demonios que son ángeles rebeldes,
seres espirituales, que siguieron a Satanás en su rebelión (Mateo 4:1-11; Lucas
8:12; 2 Timoteo 2:26; Juan 12:31; 16:11; Apocalipsis 20:1-3,7.10; Levítico 16:21-22; 2
Corintios 4:4; 11:14; Efesios 2:2; Apocalipsis 12:4,9).
La
Humanidad
Creemos que la humanidad fue creada en la imagen de Dios con
el potencial de convertirse en sus hijos, y participar de la naturaleza divina. Dios
formó a la humanidad de carne, material, en sustancia. Los seres humanos viven por medio del
aliento de vida, son mortales, sujetos a corrupción, sin vida eterna, sólo al menos que sea
como regalo de Dios bajo los términos y condiciones de Él, los cuales ha expresado en la
Biblia. Creemos que Dios les dio a Adán y a Eva la oportunidad de escoger la vida eterna a
través de la obediencia a Él, o de muerte a través del pecado. Pero Adán y Eva se rindieron
ante la tentación y desobedecieron a Dios. Como resultado, entró el pecado al
mundo y a través de éste, la muerte. La Muerte ahora reina sobre toda la humanidad porque
todos han pecado (Génesis 1:26; 2 Pedro 1:4; Hebreos 9:27; 1 Corintios 15:22; Romanos
6:23; Romanos 5:12).
La ley y
el Pecado
Creemos que el pecado es la trasgresión de la ley. La ley es
espiritual, perfecta, santa, justa y buena. La ley define lo que es el amor de Dios y se basa en
los grandes principios del amor hacia Dios y el amor hacia el prójimo. Es inmutable y
obligatoria. Los diez mandamientos son los diez puntos de la ley del amor de Dios.
Creemos que el violar cualquier punto de la ley trae sobre el violador, la penalidad
del pecado. Creemos que esta ley espiritual fundamental revela la única forma de llegar a
la verdadera vida y de lograr la felicidad, paz y gozo. Toda infelicidad, miseria, angustia y
pena, han llegado por haber transgredido la ley de Dios (1 Juan 3:4; Romanos 7:12-14,
Romanos 13:8-10; Mateo 22:37-40; Mateo 5:17-19; 1 Juan 5:3; Santiago 2:10-11; Mateo
19:17-19; Romanos 2:5-9).
El
Sacrificio de Jesucristo
Creemos que de tal manera amo Dios al mundo de pecadores sin
esperanza, que Él nos dio a su único hijo engendrado que, aunque fue tentado en todo como
nosotros, vivió sin pecado en la carne. Creemos que ese hijo, Jesucristo, murió como
sacrificio por los pecados de la humanidad. Su vida es de mayor valor que la suma de todas las
vidas humanas, debido a que Él es el creador de toda la vida. Su muerte es, por lo
tanto, suficiente para pagar la pena del pecado por cada ser humano que peca. Al pagar esa
penalidad, ha hecho posible, de acuerdo al plan de Dios, que cada persona y para la humanidad
como un todo, sean perdonados por sus pecados y de ser liberados de la pena de
muerte (Hebreos 4:15; Hebreos 10:12; Juan 3:16; Juan 1:18; Colosenses 1:16-17, 22; Hebreos
9:15; 1 Juan 4:10; Efesios 1:11; Apocalipsis 13:8).
Tres
Días y Tres Noches
Creemos que el Padre levantó a Jesucristo de los muertos
después de que su cuerpo había estado en el seno de la tierra por tres días y tres noches
haciendo posible, por medio de esto, que el hombre mortal tuviera acceso a la inmortalidad.
Posteriormente Él ascendió al cielo donde ahora está sentado a la diestra de Dios el Padre como
nuestro Sumo Sacerdote y Abogado (1 Pedro 1:17-21; Mateo 12:40; 1 Corintios 15:53; 2
Timoteo 1:10; Juan 20:17; 1 Pedro 3:22; Hebreos 8:1; 12:2).
Arrepentimiento
Creemos que todos los que verdaderamente se arrepienten de sus
pecados en una rendición total y en obediencia voluntaria a Dios, y que quienes por
medio de la fe acepten a Jesucristo como su Salvador personal, obtienen el perdón de
sus pecados por medio de un acto de gracia divina. Tales individuos son justificados,
perdonados de la penalidad del pecado, y reciben el don del Espíritu Santo, el cual
literalmente habita dentro de ellos y los complementa de amor divino, que es el único que puede cumplir
con la ley y producir justicia. Ellos son bautizados por medio del Espíritu dentro
del cuerpo de Cristo el cual es la verdadera Iglesia de Dios. Creemos en un cambio real de vida y
actitud. Sólo aquellos que tienen la presencia interior y están siendo guiados por el
Espíritu Santo, son de Cristo (Hechos 3:19; 2 Corintios 7:10; Hechos 5:29-32; Juan 3:16;
Efesios 1:7; 2:7-9; Romanos 3:21-26; 6:6; Jeremías 33:8; Hechos 2:38; Juan 14:16-17;
Romanos 5:5; 13:10: 8:10; 1 Corintios 12:12-13; Filipenses 2:3-5; Romanos 8:4,9-10:14).
Bautismo
Creemos en la ordenanza del bautismo en agua por medio de la
inmersión después del arrepentimiento. A través de la imposición de manos, con
oración, el creyente recibe el Espíritu Santo y se convierte en parte del cuerpo espiritual
de Jesucristo (Mateo 3:13,16; Juan 3:23; Hechos 2:38; Hechos 8:14-17; Hechos 19:5-6; 1
Corintios 12:13).
El
Sábado
Creemos que el séptimo día de la semana es el sábado del
Señor nuestro Dios. En este día se nos ordena descansar de nuestras labores y adorar Dios
siguiendo las enseñanzas y ejemplo de Jesucristo, los apóstoles y la Iglesia del nuevo
testamento (Génesis 2:2-3; Éxodo 31:13- 17; Levíticos 23:3; Isaías 58:13; Hebreos 4:4-10; Marcos
1:21; Marcos 2:27-28; Marcos 6:2; Hechos 13:42-44; 17:2; 18:4; Lucas 4:31).
La
Pascua
Creemos en la observancia de la Pascua del Nuevo Testamento en
la noche del 14 de Abib, el aniversario de la muerte del Salvador (Levíticos 23:5;
Lucas 22:13-14).
Los
Días Santos
Creemos en el mandamiento de observar las siete fiestas
anuales que fueron dados al antiguo Israel por medio de Dios; los que fueron observados
por Jesucristo, los apóstoles y por la Iglesia del Nuevo Testamento; y serán observados por
toda la humanidad durante el Reino milenial de Jesucristo. Estos Días Santos revelan el
plan de salvación divina (Colosenses 2:16-17; 1 Pedro 1:19-20; 1 Corintios 15:22-26;
Santiago 1:18; Éxodo 23:14-17, Levítico 23; Lucas 2:41-42; Juan 7:2, 8, 10, 14, Lucas
22:14-15; Hechos 18:21, 20:16; 1 Corintios 16:8; Hechos 2:1. 1 Corintios 5:8; Zacarías
14:16-21).
Carnes
Limpias e Inmundas
Creemos que todas las carnes que se designan como
"inmundas" por Dios en Levítico 11 y Deuteronomio 14, no deben de comerse.
Servicio
militar y guerra
Creemos que a los Cristianos les es prohibido, por los
mandamientos de Dios, tomar la vida humana directa o indirectamente y que el portar armas va en
contra de esta creencia fundamental. Por lo tanto, creemos que los cristianos no deben
de engancharse voluntariamente en ningún servicio militar. Si son
enganchados involuntariamente en el servicio militar, creemos que deben de rechazar
conscientemente portar armas y hasta donde sea posible, rehusar el ponerse bajo autoridad militar. (Éxodo
20:13; Mateo 5:21-22; 1 Corintios 7:21-23; Hechos 5:29).
Las Promesas dadas a Abraham
Creemos en la justicia perdurable de Dios. Esta Justicia se
demuestra por la fidelidad de Dios en el cumplimiento de las promesas que Él le hizo al
padre de los fieles, Abraham. Así como prometió, Dios multiplicó los descendientes lineales de
Abraham para que se convirtiera literalmente en el "Padre" de muchas
naciones. Creemos que Dios, así como prometió, prosperó materialmente a Abraham y a sus
descendientes lineales Isaac, y Jacob (cuyo nombre fue cambiado posteriormente a Israel). Creemos
que Dios, a través de la semilla de Abraham, Jesucristo, está haciendo que la
salvación esté disponible a toda la humanidad sin importar su linaje físico. La salvación no es,
por lo tanto, un derecho al nacer. Está libremente abierta a todos a los que Dios llame,
y los que son considerados como descendientes de Abraham son aquellos de la fe, los
herederos de acuerdo a las promesas. Creemos que el conocimiento que Dios ha cumplido y
que sigue cumpliendo las promesas físicas hechas a Abraham y a sus hijos y de que Él
está cumpliendo el propósito espiritual a través de Jesucristo, es crucial para entender
el mensaje de los profetas y su aplicación al mundo en el que vivimos (Salmos 111:1-10;
Romanos 4:16; Gálatas 3:16;Romanos 9:7-8; Génesis 32:28).
El
Propósito para la humanidad
Creemos que el propósito de Dios para la humanidad es de
preparar a los que Él ha llamado, y a quienes ha elegido a través de una vida de vencer al
pecado y del desarrollo del carácter justo, y de crecer en gracia y en conocimiento, para poder
poseer el Reino de Dios y convertirnos en Reyes y Sacerdotes reinando con Cristo a su
regreso. Creemos que la razón de la existencia de la humanidad es literalmente de nacer como
seres espirituales en la familia de Dios (Romanos 8:14-17; Hechos 2:39; Romanos 8:30: 2
Pedro 3:18; Romanos 6:15-16; Apocalipsis 3:5; 5:10).
La
Iglesia
Creemos que la Iglesia es el cuerpo de creyentes que han
recibido, y están siendo guiados por el Espíritu Santo. La verdadera Iglesia de Dios es un
organismo espiritual. Su nombre bíblico es "la Iglesia de Dios." Creemos que la
misión de la Iglesia es predicar el evangelio (buenas noticias) del venidero Reino de Dios a todas las
naciones como un testimonio, y ayudar a reconciliar con Dios a las personas que están siendo
llamadas ahora. Creemos que la misión de la Iglesia también es fortalecer, edificar y
alimentar a los hijos de Dios en el amor y amonestación de nuestro Señor Jesucristo (Hechos
2:38-39, 47; Romanos 8:14; Juan 17:16; 1 Corintios 1:2; 10:32; 11:16, 22; 15:9; 2 Corintios
1:1-2; Gálatas 1:13; 1 Tesalonicenses 2:14; 2 Tesalonicenses 1:4; 1 Timoteo 3:5, 15;
Marcos 16:15; Mateo 24:14; 28:18-20; 2 Corintios 5:18-20; Juan 6:44, 65; Efesios 4:11-16;
Romanos 14:19; 1 Corintios 14:26).
El
Diezmo
Creemos en el diezmo como una forma de honrar a Dios con
nuestros bienes y como un medio de servirle en la predicación del evangelio, el cuidado
de la Iglesia, la asistencia a los festivales, y la ayuda a los necesitados (Proverbios 3:9-10;
Génesis 14:17-20; 1 Corintios 9:7-14; Números 18:21; Deuteronomio 14:22-27; Deuteronomio
14:28-29).
Las
Resurrecciones
Creemos que la única esperanza de vida eterna para los
humanos mortales descansa en la resurrección a través de la presencia interna del
Espíritu Santo. Creemos que al regreso de Jesucristo tomará lugar una resurrección a vida
espiritual para todos los que han sido fieles siervos de Dios. Creemos que después de que Jesucristo
haya gobernado sobre la tierra por 1,000 años, habrá una resurrección a vida
física de la gran mayoría de todas las personas que han vivido. Creemos que, después de que estas
personas hayan tenido una oportunidad para vivir una vida física, si ellos llegan a ser
convertidos, ellos también recibirán vida eterna. También creemos que aquellos que
rechacen la oferta de salvación de Dios, segarán muerte eterna (1 Corintios 15:19; Hechos 23:6; 1
Corintios 15:42-49; Apocalipsis 20:4, 5, 11-12; Ezequiel 37:1-14; Apocalipsis
20:12; Juan 3:16; Apocalipsis 20:13-15; Romanos 6:23; Mateo 25:46).
El regreso de Jesucristo
Creemos que Jesucristo regresará de manera personal y
visible, antes del Milenio, para gobernar a las naciones de la tierra como Rey de reyes y para
continuar su papel sacerdotal como Señor de señores. En ese tiempo, Él se sentará en el
trono de David. Durante su reinado de mil años sobre la tierra, restaurará todas las
cosas y establecerá el reino de Dios por siempre (Mateo 24:30, 44; Apocalipsis 1:7; Hechos 1:11; 1
Tesalonicenses 4:13-16; Juan 14:3; Apocalipsis 11:15; 19:16; Isaías 40:10-12; Hebreos
7:24; Isaías 9:7; Jeremías 23:5; Lucas 1:32, 33; Hechos 15:16; Apocalipsis 20:4-6; Hechos
3:21; Daniel 7:14, 18, 27). |