Iglesia de Dios Unida
una Asociación Internacional

CARTAS ANTERIORES

Clyde Kilough
Presidente del Consejo

Roy Holladay
Presidente


Junio 13, 2003

 

Queridos Hermanos,

Uno de las más grandes bendiciones de Dios en esta vida es un matrimonio feliz. Cuando Dios creó al primer hombre, Adán no pudo encontrar a alguien comparable a él que pudiera ayudarle. En Génesis 2:18-20 Dios hizo que Adán le diera los nombres a cada criatura viviente. Una de las mayores razones por la cual Dios hizo esto fue para grabar en la mente de Adán la necesidad de una compañera que fuera comparable a él. Espiritualmente el hombre fue hecho incompleto—necesitando el Espíritu Santo. Físicamente el hombre también fue hecho incompleto. "Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él" (versículo 18). Cuando Dios creó a la mujer, hizo una compañera para el hombre—una persona que lo complementara. "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne" (versículo 24). La intención de Dios es que el esposo y la esposa se conviertan el la cumbre del amor y la unidad el reino humano.

Recientemente Norma y yo celebramos nuestro aniversario de matrimonio numero 40. Al recordar los años transcurridos, me di cuenta que Norma es un regalo de Dios (la persona especial que Él seleccionó para mí) y una maravillosa bendición para nuestro matrimonio y nuestra familia. Estoy incompleto sin ella. Ella ha enriquecido nuestras vidas de muchas maneras. Déjenme explicarles.

En el matrimonio, un esposo y su esposa se convierten en un equipo—compañeros de porvida. Al leer en Génesis, Dios los relaciona como "una sola carne" o una unidad o entidad. Cada uno trae ciertas fuerzas, habilidades y talentos a la relación. Pareciera que las áreas en las cuales he sido débil, Norma es fuerte. Ella es una mujer de gran percepción, perspicacia y empatía por la gente. Tiene un amor y preocupación por las personas que es inmediatamente evidente a cualquiera que la conozca. Yo he tenido que crecer en estas cualidades. Mi servicio hacia la Iglesia de seguro no hubiese sido lo mismo sin ella. He aprendido cómo ser mucho más accesible y preocupado por las personas a través de su ejemplo.

Sé que todos los hombres en el ministerio, si tuvieran la oportunidad de escribir esta carta, expresarían los mismos pensamientos sobre sus esposas. El ser la esposa de un ministro no es un trabajo fácil. Nuestras esposas se han sacrificado a través de los años, han tomado medidas, han desarraigado el tiempo de familias repetidas veces y se han preocupado de la casa—espacialmente cuando nosotros hemos estado en visitas o en las conferencias. Quiero aprovechar la oportunidad de agradecer a todas ustedes por su servicio a Dios, la Iglesia, sus familias y sus esposos. Dios escogió al antiguo Israel como Su esposa. En Salmos 135:4 Dios expresa Su sentimientos hacia Israel—que ella era "Su tesoro especial" o posesión más preciosa. Todos nosotros podemos hacer eco de estos mismos sentimientos a nuestras esposas, que ellas son lo más preciado para nosotros, nuestro tesoro especial. Un tesoro especial significa que ellas tienen un lugar valioso en nuestras vidas.

Les animo a todos los varones a que les expresemos constantemente a nuestras esposas cuán importantes ellas son para nosotros y cual valiosas son para nosotros y nuestro ministerio. Vivimos en un tiempo en que es muy fácil mantenerse ocupados que podemos comenzar a descuidar nuestro matrimonio. En general, necesitamos recordar apartarnos a veces de lo "urgente" para cuidar de eso que es "importante". No hay ninguna otra relación humana más importante que el matrimonio. Como un recordatorio, me gustaría mencionar algunos principios que ayudarán a mantener nuestros matrimonios fuertes y vibrantes.

Nuestras esposas necesitan saber que ellas llenan un rol en nuestra vida que nadie más puede hacer. ¿Les decimos a nuestras esposas que ellas son especiales por sobre todas las mujeres? Ella necesita saber que es más importante que vuestras madres, hijos, amigos, secretaria y trabajo. Las palabras amables, gentiles realmente promueven la salud. Proverbios 16:24 declara: "Panal de miel son los dichos suaves; Suavidad al alma y medicina para los huesos." Para muchas esposas, no hay nada más motivante y energizante que  oír palabras de amor y elogio de parte de sus esposos. Aquí está lo que la Biblia dice sobre la esposa virtuosa: "Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; Y su marido también la alaba: Muchas mujeres hicieron el bien; Mas tú sobrepasas a todas" (Proverbios 31:28-29).

Efesios 5:32 declara que el matrimonio representa a "Cristo y la iglesia." ¡Qué maravillosa oportunidad de vivir y experimentar un anticipo de la relación que Cristo quiere tener con Su novia! Ciertamente Dios ha demostrado  a la Iglesia cuán importantes somos. Él envió a su hijo a la tierra y Cristo estuvo dispuesto a "despojarse a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz." (Filipenses 2:7-8).

Nuestras esposas necesitan saber que las cuidamos.  Efesios 5:28-29 declara: “Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos...Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida."  Cuidar significa mantener el calor y dar confort. Tiene que ver con apoyo emocional, mental y espiritual. Efesios 5 describe en detalle cómo Cristo se sacrificó por la Iglesia y la santificó. Mientras aquí la analogía no es completamente aplicable al reino humano, aun podemos sacar lecciones de ella. ¿Nos sacrificamos los esposos por el bienestar y la alegría de nuestras esposas? ¿Reflejan nuestras acciones que amamos y cuidamos a nuestras esposas, y que las consideramos enormemente como Cristo hace con la Iglesia?

Ella necesita saber que usted la ama incondicionalmente. Enfrentémoslo, esposos y esposas ven a sus parejas en los mejores tiempos y en los peores. Ellas ven nuestra más grande alegría—y nuestra más baja tristeza. ¿Cómo respondemos en esos momentos? Pedro dice: "Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo" (1 Pedro 3:7). A través del conocimiento espiritual, sabiduría y entendimiento, Dios nos guía para conocer cómo expresar amor como Él lo haría. Una parte de ese amor es honor por nuestras esposas. Somos "coherederos" de las promesas de Dios.

Ella necesita comunicación abierta. La comunicación tiene que ver con el entendimiento mutuo. Ella puede tener inseguridades, falta de salud y luchas como madre o esposa. ¿Cómo respondo a sus miedos? ¿A sus esperanzas? ¿A sus sueños? Ella necesita saber que su opinión es tan valiosa que las decisiones se discutirán con ella y que solo se llegará a una conclusión luego de haber evaluado cuidadosamente su consejo.

Me gustaría concluir con una declaración que hay en Proverbios: "El que halla esposa halla el bien, Y alcanza la benevolencia del Eterno" (Proverbios 18:22). La primera parte de esta frase muestra la clásica modestia. La segunda parte muestra la magnitud de la bendición de una esposa—nada menos que un favor o gracia de parte de Dios. Norma ha sido aquél "favor" de Dios para mí por 40 años. Estoy seguro que el resto de ustedes, esposos, pueden hacer las mismas declaraciones sobre sus esposas. Acordémonos de atesorar la bendición que Dios nos ha dado en nuestras esposas, en palabra, en acción, en sabiduría, en entendimiento, en honor y en amor.

Al servicio de Cristo,

Roy Holladay
Presidente

 

 

 

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