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Queridos hermanos,
Indudablemente todos ustedes
han oído acerca de la película “La Pasión de Cristo”.
Muchos están escandalizados con tanta violencia y critican la
película a causa de ello. Sin embargo, esto muestra que
algunas personas no están concientes de lo que tuvo que pasar
Jesús.
Al revisar los pasajes
bíblicos acerca de la vida, sufrimiento, muerte y resurrección
de Jesucristo durante este momento del año tal vez nos hayamos
preguntado: ”¿Por qué Jesucristo tuvo que soportar el
sufrimiento que pasó? ¿Por qué no murió de una forma más fácil,
una muerte menos dolorosa? ¿Por qué fue necesario que se le
impusiera tal dolor? ¿Por qué fue esto necesario para nuestra
salvación?”.
En Juan 1:1-3 leemos que Dios
el Padre y el Verbo (quien se convirtió en Jesucristo) han
existido juntos por la eternidad. Entendemos de estos versículos
que Dios el Padre creó todas las cosas a través del Verbo.
¿Crearían Dios y Jesucristo algo sin un plan y propósito?
Ciertamente no. Desde el comienzo del universo Dios ha tenido un
plan maestro para Su creación entera. Los planetas eran hermosos
y estaban en armonía (Hebreos 11:3).
Por supuesto, una gran parte
de este plan—nuevamente,
antes que el tiempo comenzará—involucraba
al Verbo y nuestra salvación a través de Jesús. Note lo que dice
en II Timoteo 1:9: ”Quien (Dios) nos salvó y llamó con
llamamiento santo, no conforme a nuestras obras sino según el
propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo
Jesús antes de los tiempos de los siglos”. Efesios 3:8-11
describe el “propósito eterno que hizo en Cristo Jesús.” En
muchas formas—cuidadosamente
planificadas antes que cualquier cosa fuese creada—Jesucristo
es la figura central en el propósito de Dios para nosotros y el
universo.
La extensión natural de esta
verdad es que el Cordero fue “inmolado desde el principio del
mundo” (Apocalipsis 13:8). Mucho antes que Jesucristo naciera
como un bebe humano Él sabía que necesitaría resistir. Fue Él
quien inspiró a los profetas del Antiguo Testamento (unas 58
profecías distintas) que escribieran a cerca del sufrimiento que
Él recibiría. Filipenses 2:6-8 claramente trata que Cristo se
humilló a sí mismo voluntariamente, renuncio a Su gloria, dejó
su morada con el Padre, se convirtió en un siervo y obedeció la
voluntad del Padre hasta Su muerte en la cruz.
¿Por qué? ¿Por qué fueron sus
azotes y crucifixión parte del plan? Leamos I Timoteo 1:15:
“palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo
Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores.” En Hebreos
12:2 también leemos: “puestos los ojos en Jesús, el autor y
consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él
sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la
diestra del trono de Dios.” No olvidemos Juan 3:16: ” porque de
tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida
eterna.”
Por nuestra salvación, Dios el
Padre y Jesucristo crearon un plan y un propósito antes
que comenzara el mundo, y una gran parte de ese plan fue el
sufrimiento y la muerte de Jesús. La película recientemente
exhibida retrata estos eventos de una manera evidentemente
grafica. ¿Qué dicen las Escrituras? ¿Por qué una muerte tan
atroz? Note este pasaje de Isaías 53:3-10:
“Despreciado y desechado entre
los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y
como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no le
estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió
nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido
de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones,
molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre
él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos
descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas
el Eterno cargo en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él
y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al
matadero y como oveja delante sus trasquiladores, enmudeció, y
no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; su
generación, ¿quién la contara? Porque fue cortado de la tierra
de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y
se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue
en su muerte; aunque nunca hizo maldad ni hubo engaño en su boca
Con todo eso el Eterno quiso quebrantarlo, sujetándole a
padecimiento.”
Cristo cargo con los dolores
de nuestro cuerpo, los pecados de nuestras acciones y
pensamientos. El pecado produce efectos corrompidos y feos.
Pervierte nuestras mentes y corrompe nuestros corazones. Nos
separa de Dios. Produce cicatrices mentales y emocionales.
Nuestro carácter es golpeado, nuestra mente herida. Los castigos
del pecado son espirituales, mentales, emocionales y físicos—todos
los cuales llevan a la muerte.
Note las diferentes palabras
que Isaías usa para describir el sufrimiento que Jesús paso:
despreciado, desechado, dolores, quebranto, azotado, herido,
abatido, molido, castigo, llaga, angustiado, matadero. Y
nuevamente, ¿Por qué? Por nuestras transgresiones. Por
nuestras iniquidades. Por nuestra paz. Por nuestra
sanidad. Por esto es que Jesucristo tuvo que pasar tan terrible
sufrimiento y muerte, para que en cualquier forma podamos tener
la esperanza y la oportunidad de salvación.
Desde el comienzo de los
tiempos Cristo sabía que él tendría que sufrir, en muchas
ocasiones el predijo su muerte a sus discípulos (Marcos 8:31-32;
Juan 3:14; Mateo 20:17-19). Los símbolos de la Pascua
representan Su cuerpo y Su sangre (Mateo 26:26-30). Sus horas
finales produjeron gran angustia mental (Mateo 26:36-46; Lucas
22:44).
Por lo que Él sufrió,
Jesucristo es perfectamente capaz de entender nuestras
necesidades y debilidades, mostrarnos compasión y darnos la
ayuda que necesitamos. Podemos venir a él con confianza por lo
que él sufrió y por el gran amor que demostró por nosotros
(Hebreos4:14-16). ”Cristo en los días de su carne, ofreciendo
ruegos y suplicas con gran clamor y lágrimas al que le podría
librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y
aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y
habiendo sido perfeccionado, vino ser a ser autor de eterna
salvación para todos los que le obedecen” (Hebreos 5:7-9). Como
nuestro Salvador, Sumo Sacerdote, Hermano Mayor, y pronto Rey
venidero, Jesús conoce nuestros sufrimientos, alborotos, dudas,
miedos, pruebas y tribulaciones en todas sus formas. Él es
nuestro Abogado y Mentor.
Su horrible muerte fue en
realidad necesaria a causa de los horribles pecados y
sufrimientos de la humanidad. Fue planeado desde antes del
tiempo. Y fue llevado a cabo con el amor supremo del Padre y
Jesucristo. Mientras nos preparamos para la Pascua y los Días de
Panes sin Levadura, contemplemos profunda y moderadamente estas
verdades, y regocijémonos en nuestra libertad a través de
nuestro Señor.
Al servicio de Cristo, |