Iglesia de Dios Unida
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Clyde Kilough |
Roy Holladay |
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Queridos Hermanos: Con
frecuencia, cuando viajo a las congregaciones locales, me preguntan acerca
de la visión. ¿Cuál es la visión de la Iglesia de Dios Unida? ¿Ha cambiado
nuestra visión? ¿Cómo se relacionan los miembros con esa visión? A menudo
hablamos acerca de la misión de la Iglesia, lo cual ciertamente es bueno y
correcto hacer. No obstante, es vital conocer y vivir la visión que Dios
nos ha dado, la cual provee el propósito y la motivación para nuestra
misión.
También es importante poder distinguir entre la visión, la
misión y las estrategias usadas para implementarlas. Las tres cosas son
necesarias—ya sea que hablemos acerca de la Iglesia, o de nuestras vidas
personales, o del proyecto que emprendemos, etc. Espiritualmente (en
nuestras vidas personales y en la Iglesia como entidad) la Biblia se
expresa claramente respecto a estas áreas.
Visión tiene que ver con nuestra meta u objetivo
final—dónde queremos ir. Visión es la visión global. ¿Cuál es la visión
global que tenemos frente a nosotros? El Reino de Dios. La visión no ha
cambiado desde los profetas de la antigüedad. Nuestra declaración de
visión va directamente al meollo de esa esperanza: “La visión de la
Iglesia deriva su inspiración y motivación del propósito de Dios para la
humanidad: llevar muchos hijos a gloria. El deseo de Dios es que
todos se salven y vivan eternamente en Su Reino y en Su Familia. La misión
de la Iglesia consiste en ayudar a cumplir esa visión”. La visión debe
motivarnos con emoción, empuje y determinación. ¡La visión nos enciende
con el deseo de hacer la obra de Dios! ¿Qué responsabilidad más grande
podemos tener que ser utilizados por Dios para llevar muchos hijos a la
gloria?
Todo el capítulo de Mateo 6 nos exhorta a que mantengamos
nuestra visión enfocada en el Reino de Dios. En los versículos 1 al 18,
Cristo dice que nuestras acciones (obras de caridad, oración y ayuno)
debemos hacerlas con un propósito central—servir a Dios—y no con
propósitos divididos para ser vistos por los hombres. En los versículos 19
al 24, Él nos advierte acerca de no permitir que los bienes materiales nos
distraigan hasta el punto de descuidar nuestra salvación espiritual. El
capítulo concluye con la bien conocida amonestación: “Buscad primeramente
el Reino de dios y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (v.
33). El tema general de este capítulo es claro: un enfoque centrado en
Dios, en Su justicia y en Su Reino, y asegurarnos que nuestras acciones
reflejen eso.
Todo lo que hacemos en la Iglesia debe estar dirigido al
cumplimiento de esa visión. Muchas compañías y organizaciones utilizan en
su planeación estratégica la siguiente directriz: “Si algo que hacemos
cumple con el objetivo de nuestra visión, continuaremos haciéndolo. Si no
cumple con el objetivo de nuestra visión, no lo haremos”. Una vez más,
nuestra visión es el Reino de Dios, entrar en él y ayudar a Dios en Su
obra de llevar muchos hijos a Su Reino. Nuestras acciones deben enfocarse
claramente en eso.
Eso nos lleva al concepto de misión. La misión de la
Iglesia tiene que ver más con el trabajo diario de la Iglesia. La
declaración de misión que guía a Unida tiene un fundamento bíblico. Es la
misma misión o comisión que Jesucristo les dio a los apóstoles: “La misión
de la Iglesia de Dios es predicar el evangelio de Jesucristo y el Reino de
Dios en todo el mundo, hacer discípulos en todas las naciones y cuidar de
esos discípulos”. La misión de la Iglesia se centra en proclamar el
evangelio, trabajar con los que Dios llama y cuidar, servir y amar a la
familia de Dios en la tierra. La declaración de la misión fluye
directamente de la declaración de la visión. Es la ejecución de la visión
y describe en líneas generales lo que debe suceder para lograr la visión.
Unas pocas escrituras en este sentido:
Mateo 28:19-20—“Por tanto, id, y haced discípulos a todas
las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del
Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he
mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del
mundo”.
Marcos 16:15-16—“Y les dijo: Id por todo el mundo y
predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado,
será salvo; mas el que no creyere, será condenado”.
Juan 21:15-17—“Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón
Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí,
Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos. Volvió a
decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le
respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.
Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se
entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió:
Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis
ovejas”.
Notemos que Cristo no le pone un límite de tiempo a esta misión. De hecho,
necesitamos ser hallados “haciendo así” a Su regreso.
Cómo llevamos a cabo esa misión está relacionado con
formular las estrategias. ¿Cómo predicamos el evangelio? Podemos tener
varias estrategias para llevar a cabo esa misión: radio, TV, videos, el
Internet, la revista las Buenas Noticias, folletos y artículos,
publicidad, iniciativas locales, conferencias públicas, etc. Estas
categorías también son refinadas—se desarrollan estrategias sobre cómo
usar la TV y la radio, cuántos folletos y qué temas debemos
cubrir, etc. Hay preguntas filosóficas que necesitan ser tratadas y que
tienen que ver con la forma en que llevamos a cabo la predicación del
evangelio. El Consejo de Ancianos ha tratado esas preguntas, y en 1999 el
Consejo formuló las siguientes directrices: “Jesucristo le dio a la
Iglesia la comisión ... de predicar el evangelio del Reino de Dios como un
testimonio (Mateo 28:19 y 24:14)... Además, sus mensajes contenían
una advertencia dirigida a los oyentes en el sentido de que serían
castigados como resultado de su negativa a arrepentirse (Colosenses 1:27 y
28 ). Más aún, los profetas del Antiguo Testamento amonestaron a los
siervos de Dios a que sirvieran de atalayas (Ezequiel 22:20 y 33:1-10)”.
El mensaje es servir de testigo y llevar un mensaje de
advertencia también. No obstante, también nos damos cuenta de la necesidad
de dar esperanza ahora. Evangelio significa ¡buenas noticias! El
evangelio da buenas noticias sobre cómo vivir nuestras vidas hoy en día y
también sobre la esperanza que tenemos en el futuro.
La Biblia es clara respecto a nuestra visión y nuestra misión. Nuestra
responsabilidad en la obra que Dios nos ha dado es permanecer enfocados en
el cumplimiento de la visión y de la misión. La visión del Reino y vida
eterna en la familia de Dios necesita guiarnos en todo lo que hacemos.
Entonces buscamos la voluntad y dirección de Dios en las estrategias que
utilizamos. Mantengamos esa visión ardiendo con gran resplandor en
nuestros corazones y humillémonos delante de nuestro Padre conforme
llevamos a cabo la misión del Reino. Al servicio de Cristo,
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