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Queridos hermanos,
Recientemente Norma y yo hemos tenido la
oportunidad de visitar a nuestra familia en Tenessee y de hablar
en la congregación de Cleveland. Cuatro años han pasado desde
que tuve la oportunidad de hablar en Cleveland, y fue muy
gratificante ver el crecimiento continuo en la congregación
local. La congregación se ha casi duplicado en un periodo de
cuatro años. Conocemos a algunos miembros en el área de
Cleveland/Chattanooga desde que era el área el cual mi madre
asistía por muchos años.
Nos estaremos reuniendo con las iglesias del
área en Polson, Montana, para el día de Pentecostés, en las
costas del hermoso Lago Flathead. El beneficio principal de
viajar para visitar las áreas locales de la iglesia es la
oportunidad de renovar viejas amistades y hacer nuevas. El viaje
se hace tedioso después de un rato, pero encontrarse con el
pueblo de Dios hace que este valga la pena.
Pentecostés nos muestra otro paso más en el
plan de Dios para la humanidad. Esta fiesta también es llamada
la "Fiesta de las Semanas" y la "Fiesta de la Cosecha, de los
primeros frutos de tus labores, que hubieres sembrado en el
campo" (Éxodo 34:22 y 23:16). El entendimiento del significado
de esta Fiesta Santa clarifica que este no es el único día de
salvación. Dios está trabajando con un pequeño grupo de personas
que Él llama los "primeros frutos". Hay más de 6 billones de
humanos sobre la tierra hoy en día. ¿Con cuántos de ellos está
ahora Dios trabajando en forma personal, abriendo sus mentes,
llamándoles y dándoles Su Espíritu? Es difícil para nosotros
entender que Dios nos ha elegido a cada uno de nosotros
para ser parte de la primera cosecha. Juan 6:44 claramente
explica que es el Padre quien nos selecciona para ser parte de
Su familia. Esto significa que el gran Dios del universo está
personalmente envuelto en nuestra selección y llamamiento. Como
se declara en Efesios 1:12, somos los primeros en esperar en
Cristo. La vasta mayoría de los seres humanos tendrán su
oportunidad de salvación más tarde.
Tito 1:2 claramente declara que el propósito
de Dios para la familia humana es darnos la "esperanza de la
vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde
antes del principio de los siglos". El tiempo es una función
del universo material—un día es la rotación de la tierra una vez
sobre su eje y un año es calculado por la orbita de la tierra al
rededor del sol una vez. Antes que el universo material
fuese creado, Dios tenía un plan en el cual ya estaba
trabajando. Este plan contemplaba la necesidad de un
salvador—Jesús es descrito como "el Cordero que fue inmolado
desde el principio del mundo" (Apocalipsis 13:8).
¿Cómo es posible que "polvo de la tierra"
(seres humanos) sean transformados literalmente en hijos de Dios
en la familia de Dios? El Día de Pentecostés ayuda a explicar
ese misterio de cómo seremos transformados de lo humano a lo
divino. El Nuevo Testamento tiene numerosas referencias con
respecto al misterio de Dios. La palabra misterio
significa una cosa escondida o secreta. Pablo
escribió: "El misterio que había estado oculto desde los
siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a Sus
santos. A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la
gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en
vosotros, la esperanza de gloria." A través del Espíritu
Santo, Jesucristo mora en nosotros. Incluso los ángeles se
maravillan y anhelan mirar estas cosas (1 Pedro 1:12).
El Espíritu Santo es el poder divino y la
esencia de Dios. Juan 4:24 declara que "Dios es Espíritu;
y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que
adoren." Este es una escritura vital ya que la Biblia revela que
Satanás ha falsificado el misterio de Dios—en 2 de
Tesalonicenses 2:7 es referido como el "misterio de la
iniquidad" y Apocalipsis 17:5 claramente lo identifica como "un
misterio, Babilonia la Grande." El Misterio Babilonia describe
la falsa religión y las filosofías de esta era que enfatizan la
rebelión en contra de la ley de Dios como forma de vida. El
verdadero significado de muchas de las costumbres y actividades
de este sistema falso están escondidos o encubiertos de sus
adherentes.
El propósito principal del Espíritu Santo en
nosotros es crear una nueva vida—una vida espiritual. Note en 2
Pedro 1:3-4: "Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a
la piedad nos han sido dadas por Su divino poder.... por
medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas
promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la
naturaleza divina." Tal como los padres pasan sus propias
características físicas a sus hijos a través de sus genes, así
Dios imparte Su naturaleza divina en nosotros. El Espíritu de
Dios nos imparte todo lo que necesitamos para vivir una vida
divina.
Notemos un rápido resumen de las obras del
Espíritu Santo en nuestras vidas:
-
Nos permite entender y discernir
conocimiento espiritual.
-
Nos hace reconocer nuestros pecados y
defectos.
-
Borra nuestra conciencia de obras muertas.
-
Nos ayuda a escribir la ley de Dios en lo
profundo de nosotros.
-
Nos imparte una nueva forma de pensar—la
mente de Dios.
-
Nos da el poder de vencer los deseos de la carne y de los
ojos; la arrogancia de la vida.
-
Imparte el fruto del Espíritu y las
bendiciones de Dios.
-
Nos motiva.
Podríamos seguir y seguir, pero creo que ya
se hicieron una imagen. Como leemos en Juan 6:63: "El
espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las
palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida." Es a
través del Espíritu de Dios que el propósito eterno de Dios se
está llevando a cabo en nuestras vidas. Los primeros frutos
están siendo preparados para ayudar al Padre y al Hijo a
extender la salvación a todo el resto de la humanidad durante el
Milenio y el periodo del Juicio del Trono Blanco. Pentecostés
representa ese maravilloso llamado de Dios y cómo estamos siendo
preparados como la Novia de Cristo.
Norma y yo les deseamos un inspirador y
edificante Día de Pentecostés.
Al servicio de Cristo, |