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Estos ejemplos
ilustran la importancia de pasar apropiadamente el bastón de
mando al siguiente compañero de equipo. Actualmente, nosotros
estamos en el proceso de realizar 15 conferencias ministeriales
de un día para el ministerio de los EE.UU. El lema de estas
conferencias es “Pasando el Bastón de Mando”.
La Iglesia reconoce
su responsabilidad de pasar a la siguiente generación el manto
de liderazgo y valores Cristianos. Admitimos este deber cuando
establecimos el Centro Bíblico Ambassador. La misión del CBA es
“transmitir a los que estén interesados, y especialmente a la
siguiente generación de jóvenes en la Iglesia de Dios, las
preciosas verdades de Dios como se hallan en la
Biblia...”
El tema principal de
esta serie de conferencias ministeriales es cómo reconocer y
ayudar a desarrollar la siguiente generación de líderes en la
Iglesia. Ésta ha sido siempre la tarea de la Iglesia a través de
todas las generaciones. A medida que una generación de la
Iglesia envejece y muere, es imperativo que la siguiente
generación esté preparada para asumir el liderazgo—a todos los
niveles del Cuerpo de Cristo. Para facilitar este proceso, se
está educando e instruyendo al ministerio en el proceso de
tutoría. No obstante, nos damos cuenta de que el éxito de esta
iniciativa depende de que todos nosotros ayudemos a enseñar a la
siguiente generación de líderes. Tito 2:4 ilustra lo que
nosotros estamos promoviendo cuando declara que las ancianas
deben enseñar las habilidades hogareñas y los valores familiares
a las mujeres jóvenes.
Bíblicamente, “pasar
el bastón de mando” empieza a una edad muy temprana, y empieza
en la familia. Noten Deuteronomio 6:6-9: “Y estas palabras que
yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus
hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el
camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como
una señal en tu mano, y estarán como fortaleza entre tus ojos; y
las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas”.
¿Por qué debía
hacerse esto? Por dos razones principales: En primer lugar, para
que Israel fuera una nación santa. Lo que una persona aprende en
su juventud, no es probable que lo olvide fácilmente. En segundo
lugar, para que estos individuos desarrollaran una relación
personal con Dios y obtuvieran un carácter santo.
Desde luego, nosotros sabemos que Israel estuvo lejos
de ser una nación santa durante gran parte de su historia. ¿Por
qué? “Y toda aquella generación también fue reunida a sus
padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no
conocía al Eterno, ni la obra que él había hecho por Israel.
Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del
Eterno” (Jueces 2:10-11). La nueva generación no fue enseñada
acerca de Dios, ni llegó a conocer a Dios. Es imperativo
que nosotros enseñemos ambas cosas a las futuras generaciones, y
esto empieza con las familias. Efesios 6:4 nos amonesta a los
que somos padres a criar a nuestros hijos en la instrucción y
guía de Dios. No hay algo más importante que podamos proveer a
nuestros hijos que criarlos en un hogar santo, y encauzarlos a
una relación personal con nuestro Padre y con Jesucristo.
Una vez que hayamos establecido un fundamento firme y
una base sólida en los corazones de nuestros jóvenes, entonces
necesitamos enfocarnos en guiarlos a una relación con Dios y a
un entendimiento de Su Palabra más maduros y más profundos.
También implica brindar a nuestros jóvenes oportunidades de
liderazgo en las congregaciones, en nuestros programas (como los
Campamentos Juveniles de Unida donde docenas de voluntarios
sirven cada año), en los sitios de Fiesta, etc. Aprendemos mejor
haciendo, y también aprendemos mejor enseñándonos a nosotros
mismos. Noten lo que Pablo le escribió a Timoteo en 2 Timoteo
2:2: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a
hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”. A
Timoteo se le dijo que enseñara a hombres fieles, quienes a su
vez enseñarían a otros hombres fieles, quienes a su vez... bien,
ustedes pueden entender el mensaje. En Israel también los
sacerdotes y Levitas entrenarían a sus hijos para sus futuras
funciones como sacerdotes y servidores de Dios. Hay indicios de
que Samuel, Elías y tal vez otros, estuvieron educando a nuevos
líderes espirituales.
Nosotros nos estamos esforzando constantemente por
descubrir los métodos y actividades más efectivos para “pasar el
bastón de mando” de la verdad de Dios. Todos nosotros debemos
estar comprometidos para avanzar en este sentido. Ahora mismo,
un área en la que nos estamos enfocando es entrenar a las
personas locales como líderes en las congregaciones. Necesitamos
personas que pueden dirigir a la manera de Dios. Necesitamos
maestros de escuela Sabática, coordinadores de actividades,
líderes de personal, diáconos, ancianos locales, etc. Nos
sentimos entusiasmados acerca de las posibilidades en esta área,
y anticipamos aun más en los meses y años venideros.
El liderazgo no
puede ser desarrollado en la nada, ni se aprende en un
escritorio. Nadie aprende liderazgo, sabiduría u otras
habilidades semejantes dejando que otros decidan por él. Se
requieren oportunidades para planear, consultar, tomar
decisiones y, sí, cometer errores. Hemos enfocado nuestras
discusiones acerca de pasar el bastón de mando proveyendo estas
oportunidades de participación. En los últimos años,
especialmente nuestros jóvenes han pedido más oportunidades de
participación en las congregaciones y en la Iglesia. Eso nos
agrada. Agradecemos la iniciativa y la energía que proveen
nuestros hermanos—y su nivel de experiencia profesional. Todo
esto es parte de ser un miembro del Cuerpo de Cristo: “De quien
todo el cuerpo... según la actividad propia de cada miembro,
recibe su crecimiento par ir edificándose en amor” (Efesios
4:16).
En realidad, ¿no es
esto también lo que Dios está haciendo con
nosotros—entrenándonos para que Él pueda pasar un bastón más
grande de liderazgo a nosotros en el Reino de Dios, para que
nosotros, a su vez, podamos guiar y enseñar a otros?
Al servicio de Cristo, |