Iglesia de Dios Unida
una Asociación Internacional

CARTAS ANTERIORES

Clyde Kilough
Presidente del Consejo

Roy Holladay
Presidente


Marzo 31, 2005

 

Queridos Hermanos,

La Pascua y los Días de Panes sin Levadura se aproximan rápidamente. Éste es un tiempo de pensamiento y reflexión al mismo tiempo que consideramos el amor y el sacrificio de Dios el Padre y de Jesucristo a través del cumplimiento de estos días. Como en todo lo que hacemos u observamos de la Biblia, estas fiestas deben refocalizar nuestras mentes y corazones en Dios. Al tomas la Pascua, Jesucristo nos dijo que comiéramos del pan y bebiéramos del vino recordando lo que Él hizo por nosotros, honrándolo (Lucas 22:19).

¿Por qué Jesucristo estaba dispuesto a morir por nosotros? La Escrituras revelan que las razones no son complicadas, sino que son profundas.  Primero, consideramos el amor que Jesucristo tubo por el Padre Su gran deseo de cumplir la voluntad del Padre y cumplir este importante paso en el plan de Dios.

  • "Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero". (Juan 6:38-40).

  • "Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad" (Mateo 26:42).

A pesar de la gran angustia y tormento mental que Cristo atravesó previo a Su crucifixión, sabiendo el terrible sufrimiento que tendría que pasar, Su deseo supremo era cumplir este rol en el plan de salvación de Dios para toda la humanidad—el cual, por supuesto, nos muestra también Su profundo amor y preocupación por nosotros.

  • "puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios." (Hebreos 12:2).

  • "Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. . .  Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos." (Juan 15:9, 13).

Leemos en Filipenses 2 cuán grande fue este sacrificio para Jesús y para el Padre. Por la eternidad, estaba la glorificada, espiritual, y perfectamente armoniosa existencia de dos Seres en la Divinidad. Luego, al rededor de 2,000 años atrás, eso cambió—Jesucristo se volvió humano. Dios el Padre gustosamente dio a Su Hijo a causa del amor y del plan que Él tenia para Su familia. Jesucristo gustosamente dejo su gloria a causa de Su amor por todos nosotros. Si alguna vez tuviésemos que ver a nuestros propios hijos sufrir alguna pena o dolor, entonces tendríamos una pequeña visión o sentido de lo que Dios el Padre debe haber sentido al ver a Su Hijo sufrir tal crueldad en la tierra.

"Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz." (Filipenses 2:5-8).

¿Cómo recordamos y honramos a Dios el Padre y a Jesucristo durante este tiempo del año? Nuevamente, las directrices que nos entrega la Palabra de Dios son simples, aunque con un profundo significado. Evaluemos nuestras vidas—el cumplimiento de nuestro llamamiento, nuestro caminar con Dios, nuestra obediencia a Su voluntad y nuestro amor hacia Él y hacia los demás—a la luz del ejemplo perfecto de Jesucristo en todas estas áreas (y más). Es el proceso de examinarse (1 Corintios 11:28; 2 Corintios 13:5). Después de todo, todo el plan de Dios gira en torno a nosotros transformándonos como Dios y Cristo en todo aspecto—no quedándonos como humanos. Dios quiere verse a Si mismo en nosotros. Él quiere ver a Jesús reflejado en nuestra mente, corazón, alma y actos.

El ejemplo de David—un hombre conforme al mismo corazón de Dios—es instructivo. En Salmos 26:2 él escribe: "Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón." David sabía que Dios es el experto. Dios sabe nuestro estado, nuestra actitud y nuestro enfoque. Él ve dentro de nuestro corazón y mente. Hoy en día tenemos scanners que miran dentro de nuestro cerebro y nos dice si hay algún tumor o si algo anda mal. Necesitamos orar a Dios y pedirle que nos muestre cómo está nuestra mente y corazón. El proceso de examen comienza con el entendimiento de que Dios debe revelarnos nuestro estado espiritual (Juan 2:23-25 y Mateo 9:4).

David también escribió en Salmos 139:23-24 lo siguiente: "Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno." Y en Salmos 19:12-14 leemos: "¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío."

David era un hombre conforme al corazón mismo de Dios ya que constantemente quería que Dios examinara y limpiara sus pensamientos y caminos. Él sabia que al seguir a Dios a través de Su Espíritu Santo su corazón podía ser cambiado y sus caminos enderezados. él sabia que solo a través del examen podía (con la ayuda de Dios) darse cuenta de lo que estaba bien y mal.

Esto nos lleva a un aspecto importante en la auto reflexión de David a la luz de la perfección de Dios: David vio lo bueno en si mismo (humildemente), también como lo malo. La evaluación de su propio carácter no era un ejercicio solamente de auto condenación, sino que también un reconocimiento de dónde Dios lo había llevado en rectitud. "¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, Porque siempre están conmigo." (Salmos 119:97-98).

Al igual que David, nuestro examen necesita ser honesto. Necesitamos alabar y adorar a Dios por Su guía en Su camino y agradecerle por revelarnos aquellas cosas en nosotros que aun necesitan corrección. Al hacerlo estaremos participando en cumplir la voluntad del Padre—convirtiéndonos más como Él y Jesucristo.

Como ustedes han leído en cartas recientes del Concejo de Ancianos, el Concejo esta en el proceso de elegir a un nuevo presidente. Por favor oren para que Dios haga su voluntad y guíe también en estas materias.  Sobre todo, debemos estar agradando bien a Dios y cumplir Sus deseos. Una vez que un nuevo presidente sea elegido, démosle a aquella persona nuestro apoyo y nuestras oraciones en esta difícil misión que le tocará asumir.

Ciertamente quisiera agradecer a todos por sus oraciones y apoyo durante el tiempo que he estado en este puesto de servicio. Ha sido una bendición y un privilegio servir a Dios y a nuestros hermanos de esta forma. Norma y yo esperamos continuar sirviendo a nuestro Padre en otros deberes, y ayudar a nuestros hermanos en cualquier forma posible. Les deseamos a todos un muy enriquecedor tiempo de Pascua y Días de Panes sin Levadura.

Al servicio de Cristo,

 

Roy Holladay

Presidente

 

 

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